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Entrevista
a Philip Zimbardo, autor de "El Efecto Lucifer"
¿Por qué los chicos "buenos" hacen
cosas malas?
por Myriam López Blanco
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A
finales de los años 40, dos chavales flacos compartieron
clase en un Instituto del Bronx, el James Monroe, de
Nueva York. Ambos eran hijos de inmigrantes. Uno de
ellos, de judíos de Europa del Este; el otro,
de sicilianos. El judío era "el listo".
Su nombre: Stanley Milgram. El italiano era "el
popular". Su nombre: Philip Zimbardo. Ambos se
criaron en un gueto donde muchos de sus amigos acabaron
formando parte de bandas callejeras, y coleccionando
expedientes policiales. Y, casualmente, ambos dedicaron
su vida a investigar por qué los chicos buenos
hacen cosas malas. Sus experimentos conmocionaron al
mundo. Desvelaron que las personas normales y corrientes
son capaces de cometer los actos más crueles.
Milgram murió a los 51 años, a causa de
un infarto. Zimbardo dio su última clase magistral
en la Universidad de Stanford
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Zimbardo,
sin embargo, no había sido siempre el chico más
popular de la clase, al contrario. En las entrevistas
suele recordar que en su infancia fue víctima
de todo tipo de discriminaciones, por parecer judío,
negro, italiano y portorriqueño. Pero él
cree que todo eso le preparó para ser un psicólogo
social.
El
año antes de llegar al James Monroe, por ejemplo,
lo pasó en un instituto de California donde los
alumnos le evitaban. En cuanto llegaba a una mesa de
la cafetería, todos se levantaban y se marchaban.
Después se enteró de que había
corrido el rumor de que Zimbardo era de la mafia, por
su origen siciliano y por venir de Nueva York. En el
James Monroe, en cambio, era el más popular.
¿Por qué ese cambio? ¿Qué
había pasado? Se preguntaban un día Zimbardo
y Milgram. Ambos estuvieron de acuerdo en que no había
dependido de su disposición sino de la situación.
Años más tarde, el experimento de Migram
sobre la obediencia y el de Zimbardo de la Prisión
de Stanford demostraron que las situaciones sociales
tienen un poder muy sutil para influir en el comportamiento
de las personas, mucho más de lo que las propias
personas somos capaces de imaginar.
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ENTREVISTA
Hace
un par de semanas. KINDSEIN ha entrevistado al doctor Zimbardo
con motivo de la publicación de su último libro:
"El Efecto Lucifer", que ya está entre los
primeros en la lista de ventas de The New York Times.
En
1971, el Experimento de la Prisión de Stanford mostró
que el anonimato, el aburrimiento y la conformidad pueden
inducir el comportamiento sádico en estudiantes que,
hasta ese momento, habían sido "normales".
KINDSEIN:
¿En qué consistió su famoso Experimento
de la Prisión de Stanford?
Dr.
Zimbardo: Fue mi intento para determinar qué ocurre
cuando pones a gente buena en un lugar malvado: ¿Triunfa
la humanidad, o la fuerza de la situación puede acabar
dominando hasta al más bueno de nosotros? Mis estudiantes
de Stanford, Craig Haney y Curt Banks, y yo creamos un ambiente
carcelario muy realista, una "mala cesta" en la
que colocamos a 24 individuos voluntarios seleccionados entre
estudiantes universitarios para un experimento de dos semanas.
Les elegimos de entre 75 voluntarios que pasaron una batería
de tests psicológicos. Tirando una moneda al aire,
se decidía quién iba a hacer el papel de preso
y quién el de guarda. Naturalmente, los prisioneros
vivían allí día y noche, y los guardas
hacían un turno de 8 horas. Al principio, no pasó
nada, pero la segunda mañana los prisioneros se rebelaron,
los guardas frenaron la rebelión y después crearon
medidas contra los "prisioneros peligrosos". Desde
ese momento, el abuso, la agresión, e incluso el placer
sádico en humillar a los prisioneros se convirtió
en una norma. A las 36 horas, un prisionero tuvo un colapso
emocional y tuvo que ser liberado, y volvió a ocurrir
a otros prisioneros en los siguientes cuatro días.
Chicos buenos y normales se habían corrompido por el
poder de su papel y por el soporte institucional para desempeñarlo
que les diferenciaba de sus humildes prisioneros. Se probó
que la "mala cesta" tenía un efecto tóxico
en nuestras "manzanas sanas". Nuestro estudio de
dos semanas tuvo que parar antes de tiempo después
de sólo seis días porque cada vez estaba más
fuera de control.
KINDSEIN:
¿Cómo acabó el estudio?
Dr.
Zimbardo: El quinto día del experimento, una estudiante
recién doctorada de Stanford, Christina Maslach, vio
cómo los guardas colocaban bolsas en las cabezas de
los prisioneros y les hacían desfilar con las piernas
encadenadas, como zombies, mientras los guardas les gritaban
barbaridades. Maslach salió llorando. Había
empezado a salir con ella, y me gritó: «No estoy
segura querer tener algo que ver contigo si esta es la clase
de persona que eres. Es horrible lo que estás haciendo
a esos chicos». Esa doble bofetada en la cara fue la
catálisis para que me diera cuenta de que el estudio
había funcionado demasiado bien y de que esa poderosa
situación me había corrompido también
a mí. Paramos el estudio al día siguiente.
KINDSEIN: ¿De qué trata "El Efecto Lucifer"?
Dr.
Zimbardo: En "El Efecto Lucifer" detallo por primera
vez la cronología de los acontecimientos que tuvieron
un efecto tan transformador sobre casi todo el mundo que estaba
implicado. Creo que entenderlo nos pone en una mejor posición
para apreciar lo que el Efecto Lucifer significa realmente.
"El
Efecto Lucifer" es una celebración de la capacidad
infinita de la mente humana para convertirnos a cualquiera
de nosotros en amable o cruel, compasivo o egoísta,
creativo o destructivo, y de hacer que algunos lleguemos a
ser villanos y otros a ser héroes.
Lo que mi investigación, junto con una gran cantidad
de estudios psicológicos serios, ha revelado es el
Poder de las Situaciones Sociales para llevar a mucha gente
corriente, incluso buena, tanto niños como adultos,
por el camino del mal.
KINDSEIN:
Tres décadas después de su experimento en
Stanford, han salido a la luz las imágenes de los abusos
a prisioneros iraquíes cometidos en la prisión
de Abu Ghraib por hombres y mujeres de la policía militar
de Estados Unidos. Cuéntenos cuál fue su reacción
al verlas.
Dr. Zimbardo: No me sorprendieron en absoluto. Yo había
visto su paralelo en el sótano de Stanford, prisioneros
desnudos, cabezas con bolsas, humillación sexual. Era
un comportamiento inexcusable, pero no inexplicable. Paralelismos
con Abu Ghraib
Mi sensación de que había similitudes enfermizas
entre la prisión de nuestro experimento y cualquier
prisión real en medio de una guerra controvertida.
También se mencionó en las investigaciones de
las causas de esta tragedia humana.

KINDSEIN:
¿Por qué eligió ese título
para su libro?
Dr.
Zimbardo: Lucifer fue el ángel favorito de Dios, fue
expulsado del cielo al infierno por sus pecados de desobediencia,
y se convirtió en el Diablo, Satán. Mi libro
analiza transformaciones humanas de gente ordinaria, buena
gente que es seducida por una serie de situaciones para deslizarse
por la pendiente resbaladiza de la maldad.
KINDSEIN:
Así que no sabemos quiénes somos.
Dr. Zimbardo: ¿Cómo podemos estar seguros de
qué haríamos o dejaríamos de hacer en
situaciones nuevas, diferentes de la que hemos encontrado
hasta entonces? Desafío las nociones básicas
de QUIÉNES creemos que somos, y lo bien que nos conocemos
nosotros mismos y a otros durante nuestra vida.
¿Y cuál es nuestra capacidad de predecir lo
que harían otros a los que creemos conocer bien cuando
la presión de la situación les seduzca hasta
el punto de violar principios morales o legales? Sólo
nos conocemos nosotros mismos, a nuestra familia y amigos,
a partir de pequeñas muestras de comportamiento en
un número limitado de situaciones, en las que a menudo
todos estamos jugando papeles concretos. Cuando
tenemos la libertad de elegir las situaciones en las que entramos
o que evitamos, normalmente nos dirigimos a las familiares,
seguras, cómodas, donde nuestros hábitos aprendidos
nos permiten desenvolvernos bien.
KINDSEIN:
¿Qué ocurre cuando nos empujan a situaciones
completamente nuevas?
Dr.
Zimbardo: Entonces, los viejos hábitos o las características
de nuestra personalidad ya no funcionan o no son relevantes
y somos vulnerables a las fuerzas de la situación,
tales como la dinámica de grupos para conformarnos,
la dilución de la responsabilidad de nuestros actos,
la deshumanización de otros, los sentimientos de anonimato
y pérdida de necesidad de rendir cuentas, entre otros.
Podemos entonces hacer cosas que nunca hubiésemos imaginado
que pudiéramos hacer sin las influencias sociales de
ese momento y lugar.
KINDSEIN:
¿De qué sirve saber que la mayoría
de nosotros puede cometer actos tiránicos si la situación
lo propiciase?
Dr. Zimbardo: Entendiendo las causas y los modos en los que
la mayor parte de nosotros podemos acabar en las filas de
los malos, también estamos en una mejor disposición
para evitar esas situaciones, minimizar su impacto en nosotros,
e incluso enfrentarnos y oponernos a ellas.
KINDSEIN:
¿Cómo podemos evitarlo?
Dr.
Zimbardo: "El Efecto Lucifer" proporciona indicaciones
para resistir influencias externas, no deseadas ni deseables,
en nuestro comportamiento, y va más allá hasta
describir cómo esa resistencia al mal puede ser Heroica.
Propongo que cada uno de nosotros tiene la triple posibilidad
de: ser pasivo y no hacer nada, volverse malos, o llegar a
ser héroes. Yo admiro a los héroes cotidianos
como personas normales que hacen cosas extraordinarias.
Ser un héroe tiene sólo unos cuantos elementos
clave: actuar cuando otros son pasivos; ser menos egocéntrico
y estar más preocupado por el bienestar de los demás
y estar dispuesto a hacer un sacrificio personal para ayudar
a otra persona, a una causa o a un principio moral.
He empezado a animar a la gente a pensar cómo podemos
inspirar la "imaginación heroica" de nuestros
hijos, animar su creencia de que ellos son héroes en
espera, pendientes de que llegue la situación en que
otros sean pasivos o se comporten mal, y en las que ellos
irán por el camino menos trillado hacia el acto heroico.
Al instilar esos pensamientos en nuestros niños, aumentará
la probabilidad de que se comporten de manera heroica cuando
llegue el momento en una situación determinada. Cuantos
más jóvenes estén alimentando esa imaginación
heroica, menos mal existirá en nuestro universo.
KINDSEIN:
¿Hay algún espacio para los niños
en El Efecto Lucifer? ¿Cómo es la maldad en
los más pequeños?
Dr.
Zimbardo: Los niños no nacen malos, sino con plantillas
mentales para hacer cosas buenas o malas dependiendo de las
influencias del entorno, de los contextos de comportamiento
en los que viven, juegan y trabajan. Los niños que
crecen en guetos, en zonas de guerra, en familias maltratadoras,
en las calles, o como milicias infantiles secuestradas por
diversas fuerzas rebeldes, viven contextos muy distintos de
los niños en entornos privilegiados, no porque tengan
cerebros inferiores o personalidades patológicas, sino
por las fuerzas negativas del entorno que actúan sobre
ellos. Incluso
en ambientes menos hostiles, los niños buenos pueden
empezar a hacer cosas malas por su grupo de amigos, que establece
las normas para ser aceptados en el círculo mágico.
Algunas veces eso consiste en molestar a otros niños,
rechazarlos o incluso acosar a los que se etiquetan como diferentes,
como inferiores; difunden rumores, pueden arruinar la reputación
de otros niños permanentemente.
Una
nueva forma de maldad infantil es el "ciberacoso"--
que consiste en poner mensajes en el web, sitios como My Space
o Face Book, difamando a otros niños y niñas
como "zorras", chivatos, homosexuales, etc. Este
acoso anónimo envía el mal hacia el mundo sin
que los afectados puedan defenderse. Hace poco, un niño
se suicidó por culpa de esos insultos, y algunos padres
han sacado a los niños del colegio y han tenido que
enseñarles en casa. En mi opinión, es una forma
de mal que hiere y perjudica a niños inocentes y sus
familias, que deberían prevenir los que tendrían
que regular esos sitios, pero también los profesores
y supervisores que deben dejar claro que va a haber tolerancia
cero para cualquier tipo de acoso.
KINDSEIN:
¿Cómo debería ser un ambiente escolar
para que no aparezca el lado oscuro de los niños?
Dr.
Zimbardo: La mayoría de los niños son buenos
la mayor parte del tiempo, es tarea de los adultos crear entornos
vitales en los que jueguen, estudien y trabajen en lo que
desarrolle lo mejor de la naturaleza humana, a la vez que
reducen la tentación de deslizarse por la peligrosa
pendiente que lleva hacia las malas acciones.
KINDSEIN:
¿Algún mensaje final, para acabar? ¿Qué
vendrá después de "El Efecto Lucifer"?
Dr.
Zimbardo: Mi nueva misión en la vida, mi nueva llamada,
apareció mientras escribía el último
capítulo de Lucifer. Al volver a pensar sobre el concepto
de Hannah Arendt de la "banalidad del mal" como
un tipo de excursión temporal y localmente específica
en el terreno del mal para cualquier persona normal, me di
cuenta de que faltaba su contrapunto.
La
"banalidad del heroísmo" describe a personas
normales que se involucran en acciones extraordinarias de
servicio a la humanidad en particular, normalmente una
situación que ocurre una vez en la vida. Como esos
que hacen cosas monstruosas que parecen "terroríficamente
normales", estos héroes ordinarios parecen "maravillosamente
normales".
Mi
posición es que la misma situación que puede
detonar la "imaginación hostil" en aquellos
que se convierten en agentes del mal puede inspirar la "imaginación
heroica" por primera vez en cualquiera de nosotros.
Mi
preocupación es cómo promocionar en nuestros
niños esa imaginación heroica, conseguir que
acepten el papel de "héroe a la espera" para
una situación que llegará en algún momento
de sus vidas cuando otros siguen sus caminos hacia el mal
o hacia la indiferencia y, en lugar de eso, elijan actuar
por otra persona o grupo o ideal sin pensar en su ganancia
personal, ni siquiera el reconocimiento.
Debo
creer que crear una generación de esos héroes
normales es nuestra mejor defensa contra el mal, ya sea en
el campo de batalla, en las prisiones o en las oficinas centrales
de las empresas.
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