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Jaque
a los acosadores
Hoy se presenta el primer estudio sobre la incidencia del
'mobbing' en el profesorado de la Universidad pública
española. Hasta el momento, los corruptos podían
hacer y deshacer a su antojo. A partir de ahora, se les observa
con lupa
JUANJO
BECERRA. "Campus". 11 de febrero de 2003. MADRID.
La
Universidad pública española está al
borde de un ataque de mobbing. El único que puede ser
celebrado a bombo y platillo, porque supone el principio del
fin para el terrorismo laboral. Esta bocanada de aire fresco
llega de la mano de Iñaki
Piñuel, profesor titular de la Universidad
de Alcalá (Madrid), uno de los que más han contribuido
tanto al diagnóstico del acoso moral como a la aparición
de un cuerpo legislativo contra él. A instancias de
la Junta del Personal Docente e Investigador alcalaína,
Piñuel ha elaborado un estudio en el que analiza la
incidencia de este tipo de acoso entre el profesorado de la
universidad cervantina.
Según
ha podido saber CAMPUS, las cifras que hoy serán presentadas
en rueda de prensa (Sala de Juntas del Círculo de Bellas
Artes de Madrid, a las 11:30 horas) «son verdaderamente
escandalosas e indicativas de la creciente importancia que
este fenómeno está adquiriendo en los intestinos
de nuestras universidades durante los últimos tiempos».
Sobre
todo, los acosados denuncian que se les minusvalora, se echa
por tierra su trabajo, no importa lo que hagan; que se les
ningunea, se les excluye y se les hace el vacío físicamente
o que se evalúa su trabajo de forma injusta o con un
sesgo negativo.
A
la espera de que estos nuevos datos sacudan los cimientos
de nuestros campus, este suplemento analiza al hermano mayor
del acoso laboral en la enseñanza superior, la corrupción,
a partir de las opiniones de los participantes en el I
Congreso Nacional sobre la Corrupción en la Universidad
pública española.
"En
este país, y salvo excepciones, mi profesión
está en manos de oportunistas, de frívolos,
de ineptos, de venales". En uno de sus Despistes, un
personaje de Mario Benedetti profiere estas palabras sin esperar
que al día siguiente 500 agradecidas personas se congregarían
en su casa asegurando ser las excepciones. Algo similar ocurre
cuando se menciona la corrupción en la Universidad
pública. A nadie le importa que se hable de ella como
vaga y anónima certeza siempre que les quede reservado
el derecho de ser exceptuados.
En
cambio, un puñado de comprometidos universitarios no
dudaron en reunirse el pasado mes de septiembre en un congreso
que pretendía colocar a la Universidad frente al espejo,
diseccionar las pequeñas y grandes corruptelas que
lastran su funcionamiento y proponer el uso del bisturí.
Su conclusión: "La Universidad está enferma".
Un puñado de comprometidos que no han dudado en plasmar
en CAMPUS las conclusiones de aquel encuentro y sus propias
reflexiones respecto de la corrupción.
Eso
sí, una aclaración antes de comenzar, en palabras
de Nélida Porto, auditora y profesora del departamento
de Economía Financiera de la Universidad de Santiago
de Compostela: "No debemos perder el norte, la Universidad
pública es una institución muy válida
en la que tan sólo falla la actitud de algunas personas
-no todas-, pero creemos que debe seguir existiendo".
DIAGNÓSTICO
¿A
qué se refiere este colectivo cuando habla de corrupción
en la Universidad? Según Eugenio Degroote, profesor
en la Politécnica madrileña y presidente organizador
del I Congreso Nacional sobre el tema, "lo más
grave es que prácticas como el acoso laboral, la adjudicación
de plazas a dedo o los fraudes económicos permanezcan
en el más absoluto de los silencios, sin que se produzca
una respuesta legal eficaz y que sus responsables puedan proclamarlo
abiertamente".
Algunos,
como Antonio
Blánquez, profesor de Derecho en la Universidad
de Jaén, prefieren centrarse en el hecho de que los
corruptos utilicen las universidades "como instrumento
para la consecución de intereses privados, prestigio
o pista de aceleración y desaceleración para
la política". Otros, como el doctorando de la
Universidad de La Laguna (Tenerife), José Ángel
López, optan por definiciones bastante más incendiarias
y hablan de "un sistema feudal organizativo, de clientelismo,
endogamia, gremialismo y secretismo corporativo". Un
último ejemplo aportado por Eulogio Oset, catedrático
de Física de la Universidad de Valencia: "la gestación
de los planes de estudio a base de adquirir el máximo
de docencia en cada departamento para justificar la solicitud
de nuevas plazas docentes donde colocar a discípulos
que sean fieles".
En
definitiva, una compleja patología al servicio, no
de los alumnos o la investigación, sino de bandas,
mafias departamentales y otros grupos de interés.
El
segundo quid de la cuestión es si se puede hacer algo
para erradicar con unos mecanismos que, a la larga, favorecen
el uso de tácticas de acoso y derribo sobre las personas
que no participan en el juego sucio.

TRATAMIENTO
La solución a estas disfunciones pasa por distintos
caminos, aunque la mayoría parten de la concienciación
de los universitarios y la sociedad en general sobre este
lastre. A partir de aquí, Alejandro Quintela, profesor
titular de la Universidad de A Coruña, coincide con
el presidente honorífico del Congreso, Guillem Bou,
y con Degroote en que sería necesario que los rectores
"fueran honestos y no debieran su cargo a las tribus
que les nombraron". José Ángel López
aboga por "hacer que la justicia actúe de forma
rápida" y que la corrupción no sea un calvario
para las víctimas, sino para los victimarios .
Luis
F. Rull, catedrático de Física Teórica
de la Universidad de Sevilla, y Eugenio Degroote hacen referencia
a los pasos que serían necesarios para lograr ese objetivo.
El primero apuesta por que los consejos sociales "ejerzan
un auténtico control sobre el gasto en las universidades;
una evaluación rigurosa, transparente y pública
de las actividades académicas y una selección
del profesorado siguiendo los mismos patrones con que se hace
en las universidades de de calidad".
La
siguiente pregunta es de cajón: ¿logrará
la habilitación implantada por la Ley Orgánica
de Universidades (LOU) corregir la arbitrariedad en la asignación
de plazas docentes? En este punto casi todos hablan de un
avance por el establecimiento de un filtro que asegure un
nivel mínimo en nuestras cátedras. No obstante,
mantienen reservas. "La convocatoria masiva de plazas,
hecha en fraude de ley antes de la LOU constituye una pesada
carga difícil de levantar en muchos años",
observa Antonio Blánquez. "El
esfuerzo que se hace para seleccionar a los mejores en las
habilitaciones puede ser eliminado por las comisiones de selección
de las propias universidades", completa Rull.
La
pregunta sobre los colectivos más afectados por la
corrupción admite distintas interpretaciones. Degroote
se apoya en los datos aportados por los estudios de Iñaki
Piñuel para recordar que las mujeres son las principales
víctimas de mobbing (54% de los casos), mientras que
el Personal de Administración y Servicios (PAS) es
el más afectado de los colectivos universitarios.
DOCENTES
PRECARIOS. A pesar de estos datos, la mayoría de los
consultados sostiene que los cabezas de turco son los llamados
precarios. Marià Allemany, profesor de Biología
en la Universidad de Barcelona, precisa incluso un poco más:
"Los grandes perjudicados son los que mantienen un espíritu
ético y tienen ganas de trabajar, los que no se pliegan
a los designios de los mandarines, taifas o caciques".
Agustín
Velloso, profesor de Historia de la Educación en la
Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED),
prefiere centrarse en la figura de los acosadores y asevera
que "un director, un decano, un gerente hace más
daño cuanto más poder sobre fondos y decisiones
importantes tiene".
En
los últimos meses se ha hablado mucho de la calidad,
por lo que nunca será más pertinente que ahora
reflexionar sobre la influencia de la corrupción sobre
este factor. Aquí, el acuerdo es absoluto: la corrupción
está contraindicada si no quieres que te saquen los
colores en Europa. Degroote habla de "pérdida
de capital intelectual", Blánquez se lamenta de
que los malos profesores aspiren a "desertores de la
tiza" y Velloso de que "para ganar dinero es mejor
ser corrupto que buen profesor".
No
obstante, la cita más preocupante es la de Rull: "La
existencia de corrupción universitaria crea un clima
absolutamente incompatible con la atmósfera de cultura
académica que puede observarse en otras universidades
de calidad occidentales".

'MOBBING'
UNA UNIVERSIDAD DE MAFIOSOS
Gracias
a la labor divulgativa desarrollada por especialistas en los
ambientes laborales tóxicos como el profesor Iñaki
Piñuel, son ya pocos los que desconocen el sentido
actual de esta expresión de origen anglosajón.
Lo que muchos ignoran es que este término proviene
de the Mob, que no es otra cosa que la mafia. En este sentido
las aplicaciones del 'mobbing' a la vida universitaria son
inagotables, pero igualmente válidas.
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