|
INFORME
Un 44,36% del personal, víctima
de 'mobbing'
Las universidades españolas son contextos laborales
nocivos. Hoy se presenta el segundo estudio nacional que afirma
esta tendencia y el primero que incluye al personal de administración
y servicios. Además de esta elevada cifra de acoso
psicológico, un 83,6% de los encuestados en la Universidad
de Murcia sufre estrés crónico
JUANJO
BECERRA
La
Universidad española es una perfecta incubadora de
enfermedades laborales como el mobbing (hostigamiento psicológico
en el trabajo) y el burn out (síndrome del profesional
quemado). Iñaki Piñuel, profesor de la Universidad
de Alcalá (Madrid), ya detectó que un 51,67%
de los profesores de esa institución habían
sido víctimas de mobbing.
Un
estudio realizado en la Universidad de Murcia (UM), el primero
que incluye al Personal de Administración y Servicios
(PAS), revela la misma circunstancia en el 43,36% de su plantilla
y añade que un 83,6% ha sufrido alguno de los síntomas
del burn out.
El
estudio, que hoy se presenta públicamente (19.00 horas),
ha sido realizado por siete investigadores de la UM y coordinado
por José Buendía, profesor de Psicopatología
de la institución murciana y autor del libro Estrés
laboral y salud. Aunque eminentemente cualitativo, las
cifras que se desprenden de él son impactantes y representativas
de lo que ocurre en el panorama universitario español.
«Si
tuviera que poner un ejemplo de estructura organizacional
que favorece el mobbing», comenta el profesor murciano,
«hablaría de la institución universitaria,
cuya estructura es obsoleta». Según Buendía,
«las universidades son organizaciones rígidas
y altamente burocratizadas», con «grandes
vacíos de poder» y donde algunas personas
asumen «demasiadas competencias».
Dado
que sólo respondió a su encuesta un 16,57% de
los 2.625 trabajadores de esta universidad, el 44,36% de los
que declararon haber sido víctimas de mobbing puede
traducirse en un 7,35% de la plantilla total aunque no hubiera
ninguna víctima adicional entre los no encuestados.
En términos absolutos, el número de personas
que han sufrido este tipo de acoso se eleva a 193 de los 435
que respondieron. De ellos, 120 son profesores y 73 son PAS.
Además, un 66% ha sido testigo de comportamientos de
mobbing.
El
estudio murciano revela también cuáles son las
fuentes de violencia más frencuentes. Un 59,3% de los
responsables del acoso son compañeros de la víctima,
aunque también son muchos los jefes directos que acosan
(49,3%) a sus subordinados. El caso contrario (jefes acosados
por sus subalternos) sólo se da en un 11% de los casos.
Más
allá de estas inclinaciones universitarias, las víctimas
de mobbing son capaces de señalar directamente los
desencadenantes principales de su situación. Un 17,3%
de los acosados creen serlo por no haberse sometido al chantaje,
un 15,8% atribuye su calvario a las envidias o celos profesionales
despertados en sus compañeros y un 11,5% cree que su
persecución comenzó después de solidarizarse
con terceros.
Más
preocupante aún es el caso de un 6,9% de las víctimas,
que se sienten acosadas por no haber participado de comportamientos
fraudulentos o ilegales. En cuanto a las formas de hostigamiento,
una mayoría de víctimas coincide en que los
acosadores distorsionan lo que dicen o hacen en su trabajo
(51,6%), lo evalúan de forma injusta o con un sesgo
negativo (49,5%) e inventan y difunden rumores y calumnias
que perjudican su imagen ante los demás trabajadores
(44%). Peor aún es el viacrucis de los que se ven zarandeados,
empujados o avasallados físicamente (2,3%), los que
reciben amenazas mediante notas y escritos (4,7%) o los que
son coaccionados verbalmente de forma sutil (29,7%).
Pero
el mobbing no es la única enfermedad laboral que campa
a sus anchas por la Universidad española según
este estudio. Un 83,6% de los encuestados ha sufrido estrés
crónico, uno de los síntomas del burn out. Esta
enfermedad, diagnosticada por primera vez en 1974, consiste
en un cuadro clínico cuyos síntomas principales
son el cansancio emocional, la despersonalización y
la falta de realización personal que se da frecuentemente
entre los trabajadores de los servicios humanos.
INSOMNES
Y SUICIDAS
Junto con el estrés crónico, los síntomas
del burn out más detectados en la UM son los sentimientos
de tristeza (67,8% de los encuestados) e irritación
(33,5%); el nerviosismo y la agitación interior (57,9%)
y los problemas para conciliar el sueño (54%). Lo más
grave es que a un 8% de los encuestados se le ha pasado por
la cabeza la idea de quitarse la vida.
Según
Buendía, «el burn out supone una amenaza para
la calidad de vida de los trabajadores y tiene importantes
repercusiones sobre la formación de los estudiantes».
Por
ello, y teniendo en cuenta el carácter cualitativo
del estudio, sus responsables han puesto en marcha una unidad
de quemados, con la ayuda del departamento murciano de Psicología
Clínica para apoyar a las víctimas y facilitarles
el camino hasta un asesoramiento psicológico, jurídico...
--------------------------------------------------------------------------------
CONCLUSIONES
José Buendía destaca tres importantes conclusiones.
Según él, «la Universidad es un potente
agente estresante», debido a una estructura altamente
burocratizada y plagada de arbitrariedades. Además,
en ella existe «un sistema de apadrinamiento que
genera relaciones de vasallaje» en el que «los
huérfanos quedan libres para el mobbing».Finalmente,
la universidad «deja espacios para la impunidad»
y convierte la sumisión en una «condición
necesaria» para adaptarse.
--------------------------------------------------------------------------------
PERFILES
El adicto al poder contra el inocente
Los diferentes estudios realizados sobre mobbing han demostrado
que existen unas constantes en los perfiles del acosado y
el acosador, la víctima y el victimario. Según
José Buendía, el segundo es «un adicto
al poder que se siente poco o nada culpable». Es
un mediocre, un envidioso, un inseguro con un hipervalorado
sentido del yo y una «tendencia compulsiva a controlar
a los otros».
Para
conseguir sus objetivos recurre a «la confabulación,
la intriga, la conspiración y la paranoia»,
hasta contaminar el entorno de la organización con
el silencio cómplice de los observadores. «Un
acosador verdaderamente eficaz tiene comprado a todo el personal,
incluyendo a los representantes sindicales», afirma
el profesor Buendía.
Este
ambiente se torna altamente nocivo para el acosado, un ingénuo
con «necesidad de ser querido y aceptado»
aunque los lazos interpersonales sean un peso negativo. «El
acosado suele ser una persona que trabaja, se concentra en
el rendimiento y espera una recompensa por el trabajo bien
hecho», resume Buendía. El acosador, por
contra «se concentra en que sus jefes tengan la impresión
de que ha hecho un buen trabajo».
--------------------------------------------------------------------------------
VÍCTIMAS
«Deben borrar la culpa de la
agenda»
Una de las consecuencias más importantes del mobbing
tiene que ver con la inseguridad y los sentimientos de culpabilidad
de las víctimas. Contra esos síntomas, José
Buendía ofrece los siguientes consejos.
Analizar
y definir la situación: Ayuda bastante anotar en
un cuaderno las causas del conflicto y sus posibles soluciones
para racionalizar el problema.
Mantener
la calma: Para no empeorar las cosas, lo mejor es calmarse,
mantener el control y no reaccionar por impulsos.
No
perder tiempo buscando razones: Los cómplices del
hostigador sólo lo son porque comparten con él
determinadas parcelas de poder.
Estrategias
de autoprotección: es importante luchar contra
la táctica de aislamiento y desprestigio del acosador.
«Hay que borrar la palabra culpa de la agenda y buscar
apoyos», afirma Buendía.
Mantener
abiertas otras puertas: el trabajo no es, ni mucho menos,
lo único interesante de la vida. Hay otros ámbitos
para proyectarse hacia los demás y obtener gratificaciones.
Tomar
una decisión: El temor no debe evitar que la víctima
acuda a un abogado, un sindicato o un psicólogo.
|