Falsamente Acusada

 

por Marina Parés (*)

Era su secreto y se lo guardó mientras fue capaz. Ella no deseaba hacerse famosa porque durante más de tres años, y sin saber exactamente por qué, otras mujeres de su edad, que decían haber sido sus amigas, la difamaran, la calumniaran, la robaran y la acosaran por todos los medios sociales y virtuales incluído el teléfono móvil.

Se guardó su angustia y quizá en algunas ocasiones su llanto fue compartido con unos pocos. Ella temía a esas mujeres, sabía que una y otra vez volverían a acosarla y luego se marcharían, para volver al cabo de un tiempo. Por eso, cuando varios medios de difusión estaban dispuestos a brindarle ese tipo de fama, no aceptó. No contó nunca la totalidad de su acoso virtual-asociativo.

La historia sucedió en Barcelona, el norte geográfico y económico de la península. Ella entró en una asociación contra el acoso laboral, se trataba de uno de esos grupos pacíficos de trabajadores que querían ayudarse unos a otros. Era un grupo como el de tantos otros y que nunca son noticia. Luego las cosas se torcieron. Sus amigas se habían acostumbrado a vivir entre crisis, rumores y luchas intestinas y aquello que un día había alojado la esperanza, acogía la persecución más vil contra un ser humano. Muchos aceptaron sin alzar la voz -aunque eran gente solidaria y con principios- que se persiguiera al inocente. Ella no.

Y aquí empezó su desgracia. Aunque ella se sigue sintiendo orgullosa de ello. Ella era entusiasta y vital, estaba segura que se podría crear un grupo de ayuda que no tuviera necesidad de linchar a alguien de tanto en tanto como forma de mantener la unión. Creía que había dejado fuera a las más violentas, pero se equivocó. Su gran amiga la odiaba, aunque lo mantenía oculto. Ojo con el que se presenta como tu salvador. La envidiaba y la sigue envidiando. Y consiguió urdir una trama en contra de ella, mientras aún se hacia pasar por su amiga.

Esa falsa amiga la desacreditó con apodos, mentiras, críticas a su carácter, a su manera de ser. Eran rumores que se decían al oído, entre tazas de café y mediante emails y chats. Ella empezó a notar un vacío estraño en personas con las que se había llevado bien. Y empezó a dudar de su buen hacer. Ello hizo que pusiera más empeño en hacerlo mejor. Nada sirvió, seguía encontrando el vacío y la poca ayuda en quienes ella antes había tendido la mano. Se resignó.

Cuando la falsa amiga tuvo claro que ella ya no contaba con apoyos, inició una campaña de desprestigio en un foro virtual creado exprofeso para dejarla fuera. Con esa campaña consiguió que los de la asociación, que ella había creado, empezaran a marginarla. Los descréditos vertidos contra ella eran diversos; desde el ingenuo "busca la fama" o "quiere ser protagonista" (siempre me ha intrigado saber ¿por qué le molesta a la instigadora el protagonismo de los demás?) con los más graves de "acosadora" (cuando es ella la acosada por ese grupo de mujeres), "chantajista emocional" (cuando nunca ha pedido nada a cambio de toda su generosidad), "perversa" (cuando todo aquel que la conoce sabe lo trasparente que es), "perjudicial" (cuando ni tan siquiera se ha defendido de los ataques personales contra ella), etc..

Ella seguía trabajando en la asociación sin casi apoyos, por puro compromiso personal. Hasta que el agotamiento llegó al fin, pidió un descanso que no fue entendido. Ella descansó a pesar de que la asociación que había fundado no aceptaba esa necesidad. Se la castigó y se la expropió de sus funciones mientras estaba de vacaciones. Ya no volvió de sus vacaciones. Los que se habían aprovechado de sus generosidad le escupían en la cara. Ella no se defendió. Se replegó en sí misma como un ovillo, hasta que el dolor mitigó y cuando llegó a hacerse soportable, ella levantó la cabeza, y volvió a encontrar la fuerza y la vitalidad.

Puso todas su ilusiones truncadas en un nuevo proyecto, con gente que la apreciaba y que había dado muestras de afecto y lealtad. Creó una nueva asociación para luchar contra la violencia psicológica. Ella se sentía bien.

Y eso era algo que la falsa amiga no podía soportar. Los ataques volvieron a sucederse, uno tras otro.

"¡No me vaciles! ¿Por qué eres mala? Quieres perjudicar a las personas?". En un foro de expertos estudiosos contra la violencia fue increpada así por la colega de la falsa amiga. La que actuaba de matón iba acompañada de tres o cuatro más que la ayudaron a arrinconar a la víctima mientras que los otros se mantenían espectantes sin hacer nada.

El asalto se repitió en el primer foro, el que pertenecía a la falsa amiga, donde las vejaciones, humillaciones y calumnias contra ella iban cada vez a más. Ella estaba acorralada si no decía nada era calumniada, y si llegaba a decir algo aumentaría la efervescencia de los ataques, en forma de críticas e insultos. Los pocos que salieron en su defensa fueron ninguneados.

Como ella no respondió a las agresiones, y por tanto no podía ser tomada en falso, se urdió un nuevo plan que volvería a dejarla sin apoyos importantes. La compra, mediante prebendas dio sus frutos. Uno de los antiguos amigos la vendió por un "plato de lentejas" y la emplazó en una lucha desigual "¡Venga, pégate con nosotros!". Ella se negó en redondo y fue golpeada con fuerza, sufriendo más de una contusión moral. Al igual que la primera vez, lo que la instigadora quería era destruirla. El botín en forma de amigos desleales y traidores fue exhibido entre conocidos y compañeros de la falsa amiga, con gran bombo y platillo. Todo eso ocurrió en Barcelona.

Sólo un día después el ataque volvió a producirse. La víctima consiguió zafarse en un primer momento pero fue cazada a través de la publicación de un artículo lleno de ataques personales a su persona. Otro puñetazo y una advertencia: "¡No te chives!". Sin embargo, ya era demasiado tarde para seguir manteniendo el secreto. Sus amigos ya tenían decidido presentar una denuncia pública. Los amigos leales consideraban que "lo primero era atender a la víctima".

El que esta vez actuó como líder agresivo, estaba a las órdenes de la falsa amiga, como habían estado los anteriores peones. Es bueno recordar que en cada uno de los grandes ataques contra ella organizados por la falsa amiga, ésta se mantenía escondida tras el matón que hacía el trabajo sucio. En cada ataque era sustituido el peón por otro, ya que el desgaste sufrido lo hacía inservible. Lo único que se mantenía era el vínculo entre la falsa amiga y el matón de turno.

Muchos que hasta entonces no querían ver a la falsa amiga como la instigadora principal de la campaña de descrédito, empezaron a abrir los ojos, se les fue cayendo la venda, y pudieron recordar que la falsa amiga siempre había estado en todos y cada uno de los desaguisados. No sólo los destinados a desacreditarla a ella, sino aquéllos que se urdieron algunos años antes contra otras dos mujeres que habían despuntado, una en el ámbito asociativo y otra el mundo de los foros. Sólo habia que cotejar los datos actuales con los que ya disponían en internet.

A la víctima siempre se la acusó de lo que en realidad estaban haciendo con ella. Se dijo que su foro era agresivo cuando fue el de la falsa amiga el que se convirtió en un nido de violencia. Se la increpó de deshonesta cuando es una persona sin doblez, se la acusó falsamente de llegar a acosar cuando ella es la hostigada. Ella nunca se ha rodeado de un grupo de aliados para calumniar a nadie.

Se la ha estigmatizado como mala persona por quienes se saben a salvo de sus fechorías. Si ella fuera mala, ningún miembro de ese grupo humillante se hubiera visto libre de ser atacado. Su impunidad es la prueba más evidente de su nobleza de alma. Nadie que sea malo deja al enemigo sin castigo.

Se tergiversa continuamente y desde hace cuatro años le ha tocado a ella. Nunca ha habido ni la mas leve muestra de arrepentimiento ni por parte de la instigadora principal, ni de sus aliados, ni de sus consentidores. El grupo de mujeres agresivas se muestran agraviadas por la víctima, y así tienen la justificación para seguir humillándola y consiguen la complacencia de los testigos que se mantienen, repetidamente, en silencio. Lo dicho, se tergiversa continuamente.

Hay otra cuestión que está provocando una tristeza honda en el seno de las personas de bien, es el convencimiento de que nada va a cambiar, que no importa que la víctima no haya insultado, ni agredido, ni vejado, ni a la falsa amiga ni a su panda. Siempre habrá un nuevo intento de desacreditarla, de justificar la agresión a la que la someten, y ello se hará, como hasta la fecha, frente a la dejadez de la mayoria, que va a seguir consintiendo el trato atroz que lucen contra ella.

 

(*) Basado en hechos reales. Se usa la redacción en tercera persona como técnica literaria para desdramatizar, para sacar hierro a la situación descrita.

Ojo con el que se presenta como tu salvador.

La envidia puede ser mala consejera entre compañeros. Ojo con el que se presenta como tu salvador y habla mal del resto de compañeros de trabajo, calificandoles de personas que no te van a ayudar y él o ella se presenta como quien se interesa por tí. En el fondo quiere hacerte dependiente de él y gobernar en tu trabajo. Lo malo es que si te ve válido y que te defiendes bien solo, se ofende por no haberle cogido su mano tendida y de amabilidad empalagosa pasa a negarte el saludo. (por nick majo)

Agradecemos la difusión de este testimonio al blog "Huellas" de la Violencia Social

ver

Indice Marina Parés

Testimonios

Ir Acoso a Marina

Acoso Moral