INVESTIGACION
| INTELIGENCIA NO CORRESPONDIDA
Así han acabado 100 superdotados
Tener una inteligencia muy por encima de la media no significa
dinero ni triunfo social. «Crónica» lo
ha comprobado de manera directa siguiendo la pista a un
centenar de ellos. Malpagados, muchos acaban haciéndose
el tonto
PACO REGO
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Superdotada,
víctima de mobbing, busca trabajo»
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AQUI
IBA UNA PARTE DEL ARTICULO DE "EL MUNDO"
QUE HA SIDO RETIRADO A PETICIÓN DE LA PROTAGONISTA
. Webmaster
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No
está sola.
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| DE
CAJERA. Soledad, 37 años, es ingeniera industrial
y, pese a tener una mente prodigiosa (148 de CI), trabaja
de cobradora en un supermercado. / DANIEL JIMÉNEZ
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En
Casar de Cáceres, una pequeña localidad situada
a 10 kilómetros de la antigua capital extremeña,
pocos de sus 4.800 habitantes saben que Soledad, la cajera,
que cobra los yogures, el pan o las conservas en un autoservicio,
es superdotada. 600 euros de sueldo al mes. Ni siquiera milieurista.
Y eso que Soledad Andrada, ingeniera industrial de 37 años,
goza de un cerebro brillante (148 de cociente intelectual,
CI). Dos puntos más tiene Luis Angel, 33 años,
condenado a poner copas en un bar de Barcelona. Es aparejador
y apenas saca para llegar a fin de mes. O el conserje de edificio
Mario, 44 años, 155 de CI, los mismos que el conductor
de taxis madrileño Jesús... Todos ellos mentes
prodigiosas con empleos que podría sacar adelante con
solvencia hasta el más tonto de la clase.
¿Mala
suerte?
Ni
los superdotados ni nadie se lo cree. ¿La excepción
que confirma la regla? Tampoco. El eco de las asociaciones
(30 en todo el país), que desde hace décadas
claman en el desierto, asoma una realidad preñada de
fracasos y depresiones.
«Llevamos años oyendo de los problemas de los
niños y adolescentes superdotados, de las burlas e
incomprensión que padecen en la escuela, pero nadie
se pregunta qué ocurre cuando nos hacemos mayores.
Unos sufren en el trabajo porque no se adaptan. Otros porque
sus jefes no toleran que sean brillantes. Y se queman. Se
pierden para siempre», lamenta la presidenta de la Asociación
Española para Superdotados y con Talento (www.aest.es),
Alicia Rodríguez. Como si aquí estuviéramos
sobrados de cerebros.
Mensa
-el mayor club de superdotados del mundo, con 1.245 socios
en España, 110.000 repartidos por 100 países,
entre cuyos miembros figuran Quentin Tarantino, Sharon Stone
o el general que condujo la primera guerra del Golfo, Norman
Schwarzkopf, todos con un CI superior a 140, cuando el normal
está entre 90 y 100- estima en 800.000 el número
de españoles superdotados, sumando niños, adolescentes
y mayores.
Crónica
ha querido escuchar su voz, y ha hecho una encuesta (recuadro
en la otra página) entre 100 de ellos en edad de trabajar.
Conclusión: se sienten marginados. Y, un hecho objetivo,
en gran parte mal pagados. Entre el centenar de lumbreras
encontramos hasta un matemático de 35 años,
con 160 de CI -sacó la carrera en sólo tres
cursos- y que hoy sobrevive con los 1.050 euros que le reporta
la venta de seguros de hogar puerta a puerta. Un auxiliar
administrativo de 26 años, químico de formación
con un CI de 145, cuyo sueldo mensual no sobrepasa los 650
euros netos. O un ingeniero de electrónica, con 10
puntos más de inteligencia, que a sus 33 años
cobra 1.080 como analista de sistemas.
La
nómina, por baja que sea, no es motivo único
por el que muchos superdotados terminan perdiendo la fe en
sus extraordinarias capacidades mentales. Su virtud y su cruz.
Los hay, como Mercedes, la mujer del anuncio, que se ven forzados
al paro. Otros, con la autoestima rota, acaban convirtiéndose
en carne de psicoanalista. Marginados. Con las heridas
del acoso laboral sin cicatrizar.
PASAR
DESAPERCIBIDO
Javier
Achirica, presidente de Mensa en España, lo ha visto
en carne ajena. «No conozco a nadie que haya sido contratado
por decir que es superdotado. Y sí de varios que han
sido rechazados por decirlo». ¿Pudor? ¿Miedo?
«Tal vez por precaución», dicta la experiencia
del ingeniero de telecomunicaciones Nicolás Lozoya,
33 años y en paro. Y añade: «En el mundo
laboral, ser superdotado [él tiene 160 de CI] está
mal visto. Eres un raro. Aunque, con el tiempo, aprendes a
hacerte el tonto. Es una de las ventajas si eres más
inteligente; al contrario, es imposible. De modo que si quieres
sobrevivir, pasa desapercibido. Ni se te ocurra pensar, que
para eso está el jefe. Haz caso al maestro aunque sea
un burro». Y así lo hizo.
Llevaba
tres meses en la empresa y, aunque la rutina del trabajo le
aburría cada vez más -«pasaba gran parte
de mi tiempo abstraído pero a la vez atento a todo
lo que ocurría a mi alrededor», otra de las características
de los superdotados-, las cosas le iban razonablemente bien
a Nicolás. Hasta que descubrió lo que para él
eran «puntos débiles» en un proyecto de
telecomunicaciones. «Le puse un e-mail a mi jefe explicándole
cómo se podría hacer el trabajo de un forma
más eficiente. Aquello seguía igual. Insistí
y al poco tiempo, sin saber aún hoy los motivos reales,
me echaron de la compañía. Por eso digo que
en estos casos lo mejor es pasar desapercibido».
Nadie
sabe de qué depende que surja un prodigio, un genio
o un talento especial. Recetas no faltan. «El cerebro
es como una máquina de acuñar monedas. Si echas
en ella un metal impuro, obtendrás escoria. Si echas
oro, obtendrás moneda de ley». Carmen Sanz ha
hecho suyas las palabras del Nobel Ramón y Cajal. Y
como madre superdotada que es -tiene 168 de CI- la ex ejecutiva
de Telefónica, licenciada en Físicas, ha debido
de poner oro en la mente de Ana y Daniel. Como ella, sus dos
hijos gozan de un talento superior al de la mayoría.
Aún
no había cumplido 10 años, y el pequeño
Dani -«vago e introvertido como pocos», recuerda
su madre- ya programaba páginas web con soltura igual
a la de un experto en internet. Al tiempo que su hermana,
seis años mayor, se enfrascaba en la lectura de libros
que hablaban de las fuentes de la vida o sobre física
cuántica, una de las aficiones preferidas de mamá.
¿Raro? «En absoluto», dice Carmen, fundadora
de El mundo del superdotado (www.elmundodelsuperdotado.com),
una ONG de ayuda, sobre todo emocional, el talón de
Aquiles de las personas con talento. «Se ha comprobado
con hijos adoptados y biológicos que los genes influyen
un 80% en la inteligencia».
ETERNA
PREGUNTA
La
historia de los Sanz, clase media acomodada, retrata a la
perfección la controversia que neurólogos, sociólogos
y psiquiatras vienen manteniendo acerca del origen de las
llamadas mentes prodigiosas. ¿Estaban Ana y Daniel
predispuestos genéticamente para ser superdotados?
¿Les ha influido el entorno? Para la psicóloga
malagueña Marisol Gómez Ruiz, especializada
en superdotados, probablemente la verdad no se encuentre en
ninguno de los dos extremos.
«Yo
diría que la parte biológica y la cultural influyen
al 50%, aunque en este caso importa más la calidad
del cerebro que la cantidad. De hecho, una persona con un
talento superior al de la media tiene, de nacimiento, más
conexiones neuronales en su cabeza. Otra cosa es que sea capaz
de sacarle partido. El superdotado, por maravillosa que sea
la arquitectura de su cerebro, si no la modela con la experiencia
personal, puede dejar de serlo en poco tiempo».
Un
fracaso que a menudo se incuba en edad temprana. Más
de la mitad de los superdotados de la ESO suspenden o sacan
notas mediocres, asegura un estudio de la Universidad Complutense
de Madrid, y muchos adultos dejan el trabajo porque les aburre
o son rechazados por ir por delante de los demás. Y
no siempre resulta fácil sobrevivir.
Nicolás
tuvo que aprender. «En las primeras empresas yo me comportaba
dándolo todo. Hasta que me di cuenta de que la clave
para no hundirte está en fijarte en los demás,
ver cómo se comportan e intentar ponerte a su misma
altura en todos los sentidos. Nunca destacar. De lo contrario,
sólo tienes dos opciones: o lo dejas o haces que te
despidan. Es nuestra cruz».
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DESDE
600 A 7.000 EUROS AL MES
Entre
los 100 superdotados encuestados por Crónica, localizados
con la ayuda de asociaciones y familiares, no sólo
figuran bomberos, conserjes o enfermeras. Hay también
ejecutivos, arquitectos y empresarios. Sin embargo, la mayoría
de ellos, con edades entre 19 y 55 años y un CI superior
a 140, se sienten infelices y mal pagados. Sólo unos
pocos acceden a que se den sus nombres. Trabajan, además,
en empleos muy por debajo de sus capacitaciones. Y con sueldos
que oscilan, en numerosos casos, entre los 600 y los 2.000
euros mensuales. La media: 1.797 euros, cifra que se obtiene
gracias a nóminas que se salen de los salarios habituales
y que van desde los 3.000 hasta los 7.500 euros.
http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2007/627/1193522405.html
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