CONNIVENCIA Y ESTIGMATIZACIÓN EN EL MOBBING

A finales del 2006 el Dr. Motta aporta una nueva versión de la definición de acoso moral realizada por M. Parés en el año 2005.

¿"BULLYING" o "MOBBING"?

por Dr Gabriel Motta
Médico

El Acoso psicológico en el trabajo tiene el objetivo de destruir la estabilidad psicológica de un ser humano, a través del descrédito y la chismografía o rumorología. Se practica acosando grupalmente, en connivencia (1) y confabulación, de tal manera que la víctima "estigmatizada" (2) no pueda defenderse, que no pueda hablar o que su palabra ya no tenga ningún valor. La indefensión de la víctima proviene de la pasividad de los testigos de la violencia, que permiten la destrucción de otro ser humano de manera indignamente cobarde, y se aprende a ser victimario o "se aprehende" a ser víctima ya desde la misma edad escolar...

negrita: definición M. Parés (2005)
normal. definición G. Motta (2006)

(1) La connivencia es la colaboración más valiosa con que puede contar todo aquel que quiera transgredir la ley o modificar la legalidad. Guiñar el ojo, hacer la vista gorda, cerrar los ojos o eclipsarse, son señales todas ellas en favor del que delinque. Son variaciones de un mismo tema. Unas de no beligerancia, otras de complicidad discreta, que no pueda nunca materializarse en acusación formal. Estas actitudes son propias de quien piensa que el delito no le afecta, y por tanto decide no intervenir. Es una actitud ya muy generalizada en la ciudadanía. La reacción más frecuente ante una agresión sufrida por un desconocido, es pasar de largo, no complicarse la vida. Con esto los delincuentes pueden cometer sus fechorías a plena luz del día y ante la mirada distraída de multitudes, que como dice el refrán, es como si aprobasen lo que ven.

CONNIVENCIA

El verbo nicto - nictare significa hacer guiños o señas con los ojos, parpadear, mostrar con cualquier señal, que se ha percatado uno de cualquier cosa que brilla o se mueve. De este verbo procede el compuesto conniveo - connivere - connixi, que significa cerrar los ojos, guiñar los ojos, hacer la vista gorda, descuidarse, dormirse. Altero oculo connivere significa guiñar un ojo. In aliqua re connivere, ser indulgente en algo. Con referencia a los astros, connivere significa eclipsarse. Está claro el significado de connivencia. Se ha mantenido invariable desde que se forjó la palabra. Seguramente por ser un cultismo muy poco usado.

La connivencia es la colaboración más valiosa con que puede contar todo aquel que quiera transgredir la ley o modificar la legalidad. Guiñar el ojo, hacer la vista gorda, cerrar los ojos o eclipsarse, son señales todas ellas en favor del que delinque. Son variaciones de un mismo tema. Unas de no beligerancia, otras de complicidad discreta, que no pueda nunca materializarse en acusación formal. Estas actitudes son propias de quien piensa que el delito no le afecta, y por tanto decide no intervenir. Es una actitud ya muy generalizada en la ciudadanía. La reacción más frecuente ante una agresión sufrida por un desconocido, es pasar de largo, no complicarse la vida. Con esto los delincuentes pueden cometer sus fechorías a plena luz del día y ante la mirada distraída de multitudes, que como dice el refrán, es como si aprobasen lo que ven.

Cuando la connivencia es con quienes van minando nuestros derechos civiles, puede tener hasta un aura de tolerancia, puede venderse incluso como una gran virtud democrática. Tolerancia con grupos cada vez más intolerantes. Pero como el ejercicio de la connivencia-tolerancia se va haciendo gradualmente, se llega al fin a aceptar como algo natural que en un campamento de euskaldunización un chavalín tenga que hacer las excursiones con la mochila cargada de piedras por haber hablado en español. Y se acepta que todos los fines de semana los chiquillos de las ikastolas se calcen los pasamontañas para hacer sus chiquilladas. Y que los adversarios políticos puedan ser coaccionados, amenazados y cuando convenga, asesinados. Y se les dan nombres decentes a estas cosas. Y ya ni siquiera se mira para otra parte. Se miran de frente y se comprenden. Se ejerce con ellas la virtud de la tolerancia, de la convivencia con los que "piensan" de forma distinta, la transigencia con sus pequeñas transgresiones.

Y por fin, la clave. Perseguir a los terroristas, pararles los pies, detenerles, es poner en peligro la paz. Es un acto de irresponsabilidad. Es demostrar que no se quiere la paz, que se busca tan sólo la confrontación. Eso han confesado, su connivencia con el terrorismo. Era evidente, pero aún no la habían confesado. Los que realmente tienen el poder, les obligan a destaparse. Y sólo están empezando. Aún nos falta oír muchas más cosas sobre la paz que quieren vendernos. Y nosotros, como si no entendiéramos de qué va la película, que a cuánto el kilo.

Mariano Arnal

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(2) “Tanto las mentes como los cuerpos sanos pueden sufrir de invalidez. El hecho de que la gente ‘normal’ pueda moverse, ver y oír no significa que realmente vean y oigan. Pueden estar muy ciegos ante las cosas que deterioran su felicidad, muy sordos ante el pedido de afecto de los demás; cuando pienso en ellos no me siento ni más inválido ni más incapacitado. Tal vez pueda, en cierta medida, abrirles los ojos a las bellezas que nos rodean: un cálido apretón de manos, una voz ansiosa de consuelo, una brisa primaveral, una música, un saludo amistoso. Esa gente me importa, y me agrada sentir que puedo hacer algo por ellos”

Todos corremos el riesgo de este tipo de acoso psicológico aprehendido en el hogar, en la escuela, en el trabajo y posteriormente también en otros ámbitos no laborales cuya manifestación es SIEMPRE la misma: impedir la propia defensa a través del descrédito.

El lenguaje soez, los insultos y la violencia física en el trabajo están sometidos a reglamentaciones, normas y leyes laborales o civiles cuando las víctimas deciden plantar cara a estos inadmisibles comportamientos por parte de compañeros o superiores jerárquicos, lo que no ocurre con frecuencia por la situación de precariedad laboral o miedo al despido de una buena parte de los trabajadores. Las consecuencias son el desánimo, estrés o, incluso, estados depresivos extremos. Tanto, el lenguaje soez, como los insultos, la violencia física y el acoso sexual no son las únicas lacras que hemos de enfrentar en el lugar de trabajo, con independencia de capacidades profesionales, títulos o sexo.

El hostigamiento psicológico o el acoso laboral, mobbing, en permanente progresión, son igual de intolerables y degradantes que los anteriores, pero no tienen una correspondencia punitiva, de fácil concreción en la legislación actual.

El acoso laboral o psicológico se concreta en actos crueles, insidiosos y humillantes, tendientes a debilitar la posición y estabilidad mental de quienes son objeto de tal agresión. Mensajes ofensivos, apodos, silencios despreciativos, comentarios hirientes, poniendo en duda su capacidad, ridiculizando sus iniciativas, difundiendo rumores. Resulta muy difícil conseguir la condena de un empresario, un jefe o un ’compañero’ por iniciar un rumor malintencionado; imitar su manera de caminar o su voz, con afán de ridiculizar. Lo mismo ocurre con un jefe o encargado que aísla a su víctima, no le da trabajo o le asigna tareas muy inferiores a su calificación. Para toda esta actuación es necesaria la colaboración de algunos compañeros de la víctima, que nunca estarán dispuestos a declarar la verdad ante los sindicatos o la justicia. La persona afectada por esta maniobra combinada para destruirla psicológica y laboralmente, aislada en la empresa comienza a perder su autoestima e inicia una etapa de ansiedad, estrés y depresión que, demasiadas veces, termina en la consulta de algún psiquiatra, con el abandono del trabajo e, incluso, con algún intento de suicidio.

Estractos seleccionados de la web Los orígenes del acoso o "Mobbing" en el Uruguay

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