LA NUEVA VERSIÓN DEL MOBBING INMOBILIARIO
Por Marina Parés Soliva.
Presidenta del Servicio Europeo de Información sobre
el Mobbing (Sedisem) .
Desde hace un tiempo nos hemos sorprendido de la existencia
de una nueva forma de acoso que se ha dado en llamar mobbing
inmobiliario, consistente en provocar molestias a las personas
a fin de que abandonen su residencia habitual. El interés
en que el inquilino abandone su vivienda está motivada
por querer forzar la venta de la misma y de esta manera
poder ser adquirida por especuladores . En ningún
momento el propietario de la vivienda había tenido
ni intención de irse , ni de dejar la vivienda, ni
mucho menos de venderla antes de este acoso . El objetivo
del contínuo hostigamiento es que la vivienda se
ponga en venta para poder ser adquirida . Una de las técnicas
consiste en que no se respeta el descanso del que vive en
la vivienda, que cae agotado y desgastado ; tampoco se le
trata con dignidad pues ni tan siquiera se tiene en cuenta
su voluntad ; dado que se quiere forzar a una venta que
de otro modo no tendría lugar.
Se le ha denominado mobbing inmobiliario por asemejarse
a las técnicas del acoso laboral, consistentes en
un hostigamiento al trabajador a fin de que abandone su
puesto de trabajo. El abandono del lugar de trabajo y la
marcha del trabajador nunca se hubiera producido por vias
normales y es precisamente la utilización de técnicas
de hostigamiento constante las que fuerzan a una marcha
prematura del trabajador de su lugar de trabajo.
Por tanto entendemos que mobbing será toda aquella
conducta hostigante que se dirija a perjudicar a una persona
, con la finalidad de que pierda unos derechos que de forma
honesta y legal nunca perdería.
Existen matices a esta definición , que en nada contradicen
esa visión genérica, dado que unas veces en
lugar de hostigar a una sola persona se hostiga a un pequeño
grupo de trabajadores ( en el ámbito de la empresa)
o de vecinos del mismo inmueble (si de lo que se trata es
que se vacie el inmueble en su totalidad) . Al igual que
los destinatarios del hostigamiento pueden ser tanto una
sola persona como un pequeño grupo, también
por lo que se refiere al instigador del acoso puede tratarse
de una acción planificada o de una inquina personal.
Entendemos una acción planficada cuando su origen
está en la decisión de la empresa de desacerse
de un colectivo de trabajadores o de uno solo, pero sin
respetar las leyes de indemnizaciónes por despidos,
o bien en la decisión de un grupo de especuladores
que pretenden adquirir viviendas que no podrían adquirir
de otra forma dado que no han entrado en el mercado inmobiliario
normal. El interes de los especuladores por estas viviendas
viene motivado porque dichos inmuebles se encuentran en
zonas en alza o bien por el deseo de adquirirlos a precios
irrisorios.
Cuando el orígen está en la inquina de alguien
contra una persona , estamos frente a esos casos en los
que un jefe " va a por " un trabajador en concreto
con la escusa de que merece un castigo por su insubordinación,
y para ello cuenta con la ayuda de los otros compañeros
que hostigan y con el beneplácito del resto que lo
consiente.
La manifestación de esa inquina personal en el mundo
inmobiliario se concreta en los casos en que un vecino empieza
a coger mania a otro (normalmente por envidia) y a través
de la rumorología con el resto de habitantes del
inmueble se consigue el descrédito de esa persona
y con ello se legitima el acoso; que se concreta en que
se inician pequeños actos hostigantes , que van "
increscendo" hasta provocar la marcha del acosado que
la mayoria de las veces no sabe que es lo que ha podido
provocar la enemistad de sus vecinos.
Parece ser que este comportamiento hostigante está
ganando adeptos en todos los ámbitos de la vida;
así ahora empezamos a verlo también en el
mundo de las redes de internet donde un grupo de personas
se alia para apropiarse de sitios virtuales que no les pertenece
arguyendo razones diversas. Estas razones son las que justifican
el hostigamiento a sus legítimos propietarios con
el objetivo que abandonen su sitio , o que lo cedan a un
precio irrisorio. Se trata de sitios virtuales bien situados
en el ranking de visitas. Esta nueva forma de hostigar parece
más rentable a sus protagonistas que crear un nuevo
sitio virtual . Hay una utilización de la violencia
para desgastar a los auténticos propietarios y apropiarse
de lo de los demás.
Los últimos episodios acaecidos nos hacen pensar
en situaciones graciosas o anecdóticas si no fuera
por la utilización aberrante de la violencia . Nos
encontramos con situaciones impensables hace algún
tiempo donde , a modo de simil, un antiguo inquilino que
vivió en el lugar y entregó las llaves a otros
inquilinos , vuelve al cabo del tiempo exigiendo entrar
en el sitio que han alquilado otros y obligandolos a convivir
con él . ¿Os imaginais que ocurriría
si todos los antiguos inquilinos de una casa exigieran convivir
con los actuales habitantes ?, ¿estarían los
nuevos inquilinos obligados a convivir a la fuerza? . Estamos
frente a una situación tan excentrica como la descrita
anteriormente, pero al estar situada en el entorno virtual
funciona como una cortina de humo pues cuenta con el desconocimiento
de muchos para camuflar el intento de apropiarse indebidamente
de algo que no les pertenece.
Estos grupos dedicados a asaltar sitios virtuales con el
propósito de apoderarse de ellos usan la misma técnica
de acoso y de hostigamiento que son utilizadas en el mundo
laboral y en el inmobiliario. La casuistica nos lleva a
ver que estos grupos organizados al no ser complacidos en
sus pretensiónes de apropiación inician una
batalla de agresiones y hostigamientos contra los legales
propietarios con el propósito que los mismos abandonen
su sitio y éste quede en manos de los asaltantes.
Estamos en una sociedad que consiente la agresión
y aplaude al victorioso . O dejamos de consentir el ejercicio
de la violencia o dentro de poco cualquier grupo organizado
de violentos nos echarán de nuestras casas, de nuestro
lugar de trabajo y hasta de nuestros sitios virtuales.