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NOCIONES SOBRE LA ENVIDIA
LA ENVIDIA LA ENVIDIA RELACIÓN DE DEPENDENCIA CELOS Y ENVIDIA
LA ENVIDIA La envidia es una conducta, un tipo de comportamiento: el comportamiento envidioso ; pero que deviene una forma de vida, la del envidioso. Es una forma de vida que a su vez da lugar a nuevas conductas envidiosas, más sofisticadas, más complejas, por cuanto el sujeto trata de ocultarla ante los demás por su carácter inmoral, por lo que del sujeto se dice, pero también ha de ocultársela a sí mismo, no reconocerse en ella para eludir su autodepreciación. La racionalización como dinámica de defensa, cumple aquí el cometido de argumentar sobre la "justicia" que enmascara la envidia. Lo peor de la envidia es que suele engendrarse en los pechos de los que nos son más amigos, y nosotros los tenemos por tales fiándonos de ellos; y son más perjudiciales que los enemigos declarados. "Invidia" en latín tiene dos acepciones; la primera: es la tristeza por el bien ajeno. El envidioso se entristece , se apesadumbra, su rostro se ensombrece. La envidia transforma y hace odioso al que es presa de ella. La segunda: se refiere al efecto que el sujeto envidioso trata de obtener: hacer odioso al envidiado a los ojos de terceros. La envidia busca lo más elevado para rebajarlo hasta la mediocridad, y así hacerlo impropio de la admiración, y hasta de la posible envidia, de los demás. ¿Cómo consigue el envidioso rebajar el valor del envidiado hasta el punto de hacerlo odioso a todos en luga de admirable?. Privándole, negándole cualidades. No es sólo mirar con mal de ojo, sino mirar torcidamente. Es negar, o privar, al envidiado de aquello por lo que precisamente se le envidia o se le admira. Quiere igualar al envidioso con el envidiado. En la interacción envidiosa la asimetría juega en contra del envidioso, con independencia de que, por la eficacia de su actuación, se depare en ocasiones al envidiado un perjuicio en su imagen pública hasta el punto de situarlo, en una situación incluso inferior a la del envidioso. En estos casos, es la mera existencia del envidiado, su posición social, sus éxitos, sus logros, sus dotes de empatía, entre otros muchos "bienes" posibles, los que generan lo que se ha llamado el sentimiento de envidia (en realidad es la actitud de envidia). La raiz de la actitud envidiosa ancla en el profundo e incurable odio a sí mismo del envidioso. No se envidia a quien se considera inferior; la mediocridad está libre de envidia.
LA ENVIDIA RELACIÓN DE DEPENDENCIA En la interacción envidiosa tiene lugar una dependencia de carácter unidireccional, del envidioso hacia el envidiado; dado que muchas veces éste último ignora la envidia que suscita, y en ocasiones hasta la mera existencia del envidioso. El envidioso necesita del envidiado de manera fundamental, porque, a través de la crítica simuladamente objetiva y justa, se le posibilita creerse más y mejor que el envidiado, tanto ante sí cuanto ante los demás. Sin el envidiado, el envidioso sería nadie. Mediante el diestro hipercriticismo sobre el envidiado se procura hacer a este odioso a ojos de los demás y, por tanto, rebajarlo a una posición inferior a la que ahora ocupa. La dependencia unidireccional del envidioso respecto del envidiado persiste aun cuando el envidiado haya dejado de exitir. La persistencia de la envidia respecto a él descubre el verdadero objeto de la envidia, que no es el bien que posee el envidiado; sino el sujeto que lo posee. Lo que se envidia de alguien es la imagen que ofrece de sí mismo merced a la posesión del bien que ha obtenido o de que ha sido dotado. Y por eso, aun si el envidiado ha dejado de existir, su imagen, sin embargo, persiste, y, por tanto, no se le ha de dejar en paz, porque sigue estando vigente en el envidioso.
CELOS Y ENVIDIA Es importante conocer la diferncia entre celos y envidia; ya que no son lo mismo. Aunque la presencia de otros miembros, por ejemplo, que admiren al que se envidia, puede agravar la situación del envidioso, pero no es , en todo caso fundamental. La diferencia respecto de los celos (en los que existe envidia pero no sólo ésta) es que en éstos la estructira es triádica: el celoso, el objeto de los celos (la persona amada) y el rival. En los celos hay, desde luego, envidia del rival, al que el celoso atribuye valores y cualidades que no se confiere a sí mismo, y que explican la imaginada preferencia por él de la persona amada. El celoso lo es del objeto amado, pero está celoso del rival. (Estractos seleccionados por M. Parés de "La Envidia" de Carlos Castilla del Pino )
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