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LA FALTA DE AMOR La herida de los no amados no es un asunto privado de aquéllos a los que les ha faltado amor y ahora no son capaces de amar. Se trata de un fenómeno social : los padres que no pueden amar a sus hijos en su singularidad, se hallan cegados por las convenciones sociales y los temores que éstas causan. Puesto que la lealtad a las normas y la carencia de amor guardan estrecha relación, la consulta no puede constituir en ningún caso un refugio para guarecerse de las realidades sociales. El vago conocimiento del propio "no amor" sale a la luz dando intrincados rodeos, ya que a la expresión clara le está vedado el camino más corto. En este camino incierto hacia la libertad, enturbiamos la verdad llana y simple "No era amado y sigo sin ser amado". Se trata de una verdad aplicable también a los que son demasiado amados o a los que son mal amados. La falta de amor tiene muchas máscaras. En un sentido profundo esta verdad también se aplica a los que son " suficientemente amados". La herida de los "no amados" es la herida del ser humano. La heridas cerradas y cicatrizadas habían vuelto a abrirse y empezaban a sangrar de nuevo; la herida de los que no son amados no había muerto en su interior. Y no morirá mientras viva. Las personas que no fueron amadas durante la infancia tropiezan con dificultades a la hora de amarse a través de los ojos del otro. Si no lo consiguen, siguen experimentándose a sí mismas comos seres no amados, aún cuando sí sean amados. Reconocemos al que no es amado por el hecho de que en aquellos aspectos en los que no se conoce ni ama, se refleja en otras personas (identificación del reflejo). Según Mahler: el no amado no cesa de buscar en todas las personas a la madre, cuyos ojos reflejarán amor por él. De ahí surgen la dependencia afectiva y la incapacidad de contemplar y pecibir a la pareja como otro ser. La herida de los no amados se expresa en la sensación dolorosa de no ser amado, sino rechazado .A una persona no amada le falta energía. Los no amados carecen de la percepción de los ciclos críticos de la vida, porque rechazan todo lo que de imperfecto hay en ellos. Con frecuencia, las personas no amadas, en el sentido psicológico, son amadas y aceptadas igual que otras personas en la actualidad. La sensación de no ser amado, aunque la realidad misma lo desmienta, indica, mientras dura, la existencia de la sensación de no ser capaz de amar. Las personas no amadas tienen una relación ambigua con los marginados de la sociedad, porque ellos mismos son marginados. Los temen, pero, pese a ello, los aman en secreto. El amor hacia los marginados es la condición del amor hacia uno mismo del que carecen las personas no amadas. La certeza de no ser amado por lo que sé es, sino por motivos casuales, anida en toda persona no amada. En ella se oculta una profunda verdad de la que, a la larga, nadie puede escapar y que inhibe el desarrollo cuando somos suficientemente amados. Si observamos más de cerca la maniobra del adulto no amado, llegaremos a una conclusión sorprendente :hace lo imposible por ser rechazado. Inconscientemente, desean ser rechazados o bien, liberarse ellos mismos. Los "niños no amados" adultos deberían cambiar su forma de actuar. Lo que quiero decir es que estos "niños" no deberían dejar a sus padres la tarea de volverlos a rechazar, sino que deberían tomar la iniciativa y dar el paso hacia la independencia. Eso consiste en dejar en paz a los que no nos aman para volver nuestro amor hacia el ser no amado que habita en nuestro interior. Es una dinámica de liberación que precisa valentía. El amor de los padres no puede forzarse. Con frecuencia, si ha faltado este amor, la hija o el hijo se esfuerza durante toda la vida por granjeárselo, no sólo con los padres naturales, que tal vez ya llevan tiempo muertos, sino de todas las personas cercanas a él. Así pues , él o ella, sigue siendo un niño dependiente y así obstaculiza su evolución. La herida de los no amados no puede sanar, a menos que exista la renúncia al amor paterno tardío. Esa renúncia surge de la comprensión de las circunstancias hasta el momento inconscientes. La falta de amor paterno, por distinta que fuera en cada caso, surte un efecto común en el niño, que es la falta de autoestima y de confianza en sí mismo.Por ejemplo el "niño" adulto débil y necesitado de apoyo, es áquel al que sus padres no aceptaban como un ser íntegro, lo cual constituye un indicio de la falta de amor. Es precisamente la persona no amada que se siente débil la que con mayor urgencia debe renunciar al amor paterno tardío, ya que consume demasiada energía en este anhelo desesperado" La incapacidad de renunciar al amor de los padres puede conducir a la depresión
(Extractos selecionados por M. parés de "La Herida de los No Amados" de Peter Schellenbaum)
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