LOS DICTADORES
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Los dictadores son personalidades paranoicas en general con importantes rasgos narcisistas. Su exacerbada desconfianza es una ventaja para la supervivencia en peligrosas circunstancias a través de las cuales alcanzan el poder ( guerra, golpe de estado, revolución...) Además, su inflexibilidad, su energía les proporciona la apariencia de líderes muy seguros y firmes a los ojos de una población desorientada y asustada. Ellos proponen exaltadas y simples soluciones, cuyo punto en común es que todo se traduce en encontrar a los enemigos responsables del mal actual, e impedirles que hagan daño alguno; para que así retornen finalmente la paz y el bienestar . Los "enemigos" varian según las épocas o las opiniones políticas, pero el paranoico conserva invariablemente la certidumbre de que su exterminio hará nacer una sociedad más justa y feliz.
Piensen en el último paranoico que hayan encontrado. No era seguramente un dictador. Sin embargo, en periodos de disturbios, corréis el riesgo de encontrarlo como juez de un tribunal popular, encargado de liquidar a los enemigos del pueblo, o bien como jefe de la milicia de barrio que quiere exterminar a los traidores a la patria - es decir, a ti, querido lector, que no has sido lo suficientemente desconfiado como para exiliarte cuando aún era posible.... Pero también es posible que el paranoico se dirija contra el opresor. Su odio al enemigo le convertirá en un héroe dudoso. Según los enemigos que elijan, los paranoicos pueden por tanto devenir héroes o criminales.
Ejemplos históricos: Stalin (¿un héroe revolucionario?) , Hitler (¿un salvador para la raza aria?) , "Papá Doc" (el tirano de haití) .
(Extractos seleccionados por M. Parés del libro "Cómo tratar con personalidades difíciles" de F. Lelord y C. André.)
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