Un ejemplo de cómo funciona el chantaje, a todos los niveles. Contiene los elementos imprescindibles de manipulación emocional para conseguir un beneficio: víctima, chantaje, exigencia, amenaza, resistencia y sumisión.
¿Cómo funciona el chantajista?
El chantaje de tipo emocional se produce cuando una persona cercana a nosotros nos amenaza con castigarnos o asegura que vamos a sufrir si no cedemos a sus deseos. Esa persona conoce muy bien nuestros secretos y puntos vulnerables y los utiliza contra nosotros. Pueden ser esposos, esposas, novios, hijos de todas las edades (desde los dos años), suegros, padres o amigos.
Todos, alguna vez, hemos estado en manos de una persona que emplea tácticas de chantaje emocional para obligarnos a hacer algo a lo que de entrada nos negamos. También puede tratarse de una persona que, sin decir directamente lo que quiere, planea estrategias y juegos para salirse con la suya, mientras nosotros ni nos damos cuenta. Lo malo es que los resultados de ser víctima de un chantaje emocional siempre son destructivos. Al final, acabamos haciendo algo que nunca quisimos hacer o terminamos creyendo que ésta era la elección más inteligente.
Lo peor es que, a lo largo del proceso de ceder a sus deseos, el chantajista consigue que nos sintamos mal con nosotros mismos, y si logramos resistirnos a sus deseos, ¡nos sentimos culpables! Finalmente, cuando nos damos cuenta del chantaje, nos enojamos mucho.
De hecho, la culpabilidad es la herramienta más poderosa de la que dispone el chantajista. ¿Has escuchado frases como éstas?: "Después de todo lo que he hecho por ti", "¿Por qué lo haces? ¡Eres sangre de mi sangre y carne de mi carne!", "Si de verdad me quisieras, no lo harías". "Quieres más a mi hermana que a mí".
En todos los casos, de una u otra manera, el chantajista nos dice: si no haces lo que yo quiero, me vas a hacer sufrir.
Lo curioso es que el chantaje se aprende y puede convertirse en una táctica común, que se transmite de generación en generación. Y muchas veces la familia se acostumbra a que, para conseguir lo que se desea, las cosas nunca se dicen o se piden de forma directa y clara, sino que se debe hacer de manera velada, manipulada y muy sutil. El chantaje parece el camino más sencillo porque evita la confrontación, pero, al no hablar claro las cosas, termina siendo el camino más tortuoso.
¿Cómo manejar al chantajista emocional?
Pensemos que la gente siempre nos tratará como nosotros permitamos que nos trate. Si hemos sido víctimas del chantaje, es porque lo hemos permitido. Y de la misma manera que la conducta del chantajista emocional se aprende con el tiempo, también se puede modificar con el tiempo. El poder está en nuestras manos. El camino es arduo pero tiene una gran recompensa. Aquí, algunos puntos que debemos tener en cuenta:
1. Sin
nuestro consentimiento, el chantajista no tiene ninguna fuerza.
2. La
clave está en ser firmes y nunca mostrar debilidad, pues de lo contrario
perdemos el control de la situación.
3.
No debemos aceptar que el chantajista nos haga sentir culpables.
4. En
el proceso, él o ella comenzará a exigir y saldrán las
amenazas y las acusaciones, por lo que hay que tener respuestas preparadas
como: "Bueno, tú decides", "es obvio que estás
enojado, mejor discutimos cuando se te pase", "creo que tenemos
opiniones distintas al respecto", "sé que te sientes defraudado,
pero este asunto no es negociable".
5.
Así, también hay que prevenir un periodo de mal humor o de silencio
por parte del chantajista. ¡Y es aquí donde la víctima
suele ceder! No te rindas. Evita tocar el problema o quejarte mientras dura
el periodo de silencio, porque así el chantajista se da cuenta de que
te sientes frustrado y eso es justamente lo que le da poder. De manera serena
podemos decirle algo como: "Estoy dispuesto a hablar del tema cuando
tú también lo estés".
Los chantajistas, en el fondo, respetan a la gente que se mantiene firme en su decisión. Así que, la próxima vez que alguien te haga una pataleta o un melodrama digno de un Oscar, ya sabes, es un chantaje y debe tratarse como tal.
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