ViolenciaGenero

 

 

En honor a todas las mujeres
 

 


OLOR A LLUVIA DE VERANO...

por Alejandra Camacho

Este humilde escrito está dedicado a mis padres que de alguna manera con aciertos y desaciertos me llevaron por el camino en el que he descubierto mi propia identidad femenina...


Por aquellas que permanecen en silencio con anhelos de expresarse y por aquellas que arriesgaron su vida haciéndolo..Con profundo respeto...Va por ustedes...


OLOR A LLUVIA DE VERANO...

La mujer salió de la costilla del hombre
No de los pies para ser pisoteada
Ni de la cabeza para ser superior
Sino del lado para ser igual...
Debajo del brazo para ser protegida
Y al lado del corazón para ser Amada
(Autor desconocido)

PRIMERA PARTE

Aguascalientes, Ags., Mayo de 2005

Hablo como una de tantas mujeres que han sido víctimas de violencia...Hablo esta noche porque hoy es y ha sido uno de esos días en que la vida me ha recordado que aún estoy con vida, con desagradables recuerdos quizá pero afortunadamente los golpes o las palabras no acabaron con mi vida. Esta noche hablo con absoluta sinceridad, sin tapujos, sin restricciones, sin recuerdos censurados, ya no, mi corazón y mi alma me lo piden a gritos, en forma de protesta. La gran mayoría de las personas nos juzga sin saber lo que es ser víctima de la violencia, algunos no los culpo por su ignorancia pero quien minimiza tan terrible mal, lo repruebo totalmente...
Hoy venía en el camión y recordaba como hace 6 años un hombre mas débil que cualquier otro, me maltrataba con sus silencios y si hablaba, lo hacía con sus ironías, ridiculizándome, sintiendo su poder (el que yo misma le di), su mano autoritaria, su mirada castigadora y mutilante. ¿Qué no son suficientes golpes los que mencioné?. Eso sin mencionar cuántas veces me arrodillé frente a él, pidiéndole perdón, ¿perdón de qué? Suplicándole que (por culpa de sus celos sin fundamento), no me dejara, que me hablara, que me dijera lo bonita que me veía ese día, que me dijera que mis ojos eran hermosos, que admiraba mi inteligencia, y ¿saben qué? Eso casi nunca me lo mencionó y cuando lo hizo fue porque antecedían momentos en que con palabras grotescas me regañaba sin razón alguna o porque el día anterior por haberle saludado a mi mejor amigo, me merecí (según él) unas cuantas bofetadas o unos cuantos jalones de brazo. Hasta ahora comprendo que cuando estaba en la universidad, una de mis compañeras sentía un especial afecto por mi tal vez porque ella fue testigo de un episodio de violencia física, callada no dijo nada, por ser prudente, ¿por ser prudente? En esos momentos necesitas la imprudencia de alguien que pueda ser objetivo, de alguien que te diga que estás mal estando a su lado, de alguien que te diga que simplemente una mujer merece respeto y merece amor, no violencia....
El tiempo ha pasado y sí, yo ya no soy la misma y no soy la que he querido, tengo otros capítulos abiertos pero que no son tema de este ensayo, el que me acontece es el que me está dando incomodidad, ¿por qué? Por la sencilla razón de que fue tanta violencia que aún no me permite amar plenamente, aún no me permite amarme con todo lo grande que dicen algunos tengo dentro de mi. Y no es él precisamente, él está perdonado totalmente...son los recuerdos que aún no me dejan tranquila porque vivo asustada, vivo preocupada y angustiada porque aún no amo a alguien como yo quiero, ¿amor? ¿Qué es el amor? Apenas un hombre guarda silencio, me siento culpable, siento que es serio porque yo lo provoqué, aún tengo esa necesidad de aprobación, de autocastigo....¿Hasta cuándo? No lo sé. Tal vez expresar mis sentimientos a través de este ensayo sea una gran ayuda o por lo menos un avance importante...Sin duda lo que viví a su lado fue suficiente para que el rumbo de mi vida se tornara confuso, no me arrepiento de lo que viví, los golpes o las duras palabras me ayudaron a madurar, tal vez hubiera preferido una manera buena y dulce de hacerlo pero, ¿En dónde podemos cambiar el pasado?. Ya no hay vuelta atrás. Las mujeres que somos violentadas y por tanto maltratadas tenemos el corazón llenito de cicatrices, mismas que nos acompañarán hasta el día de nuestra muerte aunque la muerte tal vez la hemos rozado ya al haber elegido como pareja a un macho, a un golpeador, a un hombre con disfraz de caballero y verdugo en la intimidad. En mi caso, no se si mi corazón se reponga en su totalidad y quiera unirse con un corazón noble y sano, palabras como matrimonio e hijos aún no están contempladas (si es que decido elegirlas) no tengo la obligación de optar por una o por ambas. A pesar de que ya transcurrieron seis años (como ya lo había mencionado) mi corazón sigue débil y hay cicatrices que aún no sanan, por lo menos eso quiero, que ya no sangren y se queden en solo eso, en cicatrices...
Escribo este ensayo por tres razones principales, primero, lo hago para mi misma, en segundo, quiero compartirlo con los pocos amigos que tengo porque quiero pedirles que si conocen a una mujer que es víctima de la violencia, sean imprudentes y la ayuden y por ningún motivo juzguen, minimicen o traten con descuido a una mujer que ha sido violentada por un hombre y la tercera es por si decido tener un hijo (sea hombre o mujer) y aún existe este ensayo, quiero que lo lean o alguno de mis amigos se lo de, para que sepan que la integridad física y moral son derecho también de las mujeres y como tal se nos debe de tratar con respeto....
Atentamente

Con todo el amor que hay en ti...


SEGUNDA PARTE


Aguascalientes, Ags., Junio de 2007

Ya han pasado dos años desde la última vez que hablé de esto, parece fácil decir que los días pasan sin dejar huella y nombrarlos simplemente así, los terapeutas te repiten y repiten que dejes atrás el pasado y comiences nuevamente, acaso no es lo que he hecho todo este tiempo o por lo menos lo he intentado. Nuevamente agradezco a la vida estar viva y tener una familia y agradezco a la misma vida el haberme dado la fuerza suficiente para sacar fortaleza desde mis entrañas para no matarme porque a veces siento ganas de no estar aquí, es extraño pero yo misma me he violentado y he intentado hacer daño a mi integridad física, creo que la mental ya mas no se puede, me corrijo, estoy en un error, las frases hirientes que me digo son muy graves, los comentarios que yo misma me digo en ocasiones lastiman mi autoestima mas que las cortadas que me hago en las muñecas cuando siento que no encontrar una solución a mis problemas. A veces siento tanta desesperación que no se cómo me sostengo, ni sé por que sigo teniendo FE, las últimas semanas otra vez me han asaltado esos pensamientos ...
La violencia apareció otra vez en mi vida, en si nunca se ha ido. No quiero verme fatalista, negativa o pesimista, sino realista, vivimos en un mundo en si violento. Que si la delincuencia, que si el narcotráfico, que si el narcomenudeo, que si la discriminación, la prostitución, la corrupción, bueno es innumerable y está presente en donde menos imaginamos y ejercida por quienes creemos los mas "decentes". Pero con seguridad sostengo que las mujeres somos mas violentadas que los hombres, simplemente cuando quiero ir con un ginecólogo porque tengo problemas por desajustes hormonales, el doctor me dice: ¡Ay para qué quieres que te baje! ¡Qué te quieres embarazar! ¡Mejor vente cuando quieras tener un hijo! ¡Así estás bien mija, Para qué quieres andar toda achacosa!.. Y bueno un doctor (yo de ingenua) dije pues yo creo es normal que así te contesten y mi madre, toda abnegada también diciéndome... ¡Es que es normal que te digan así!. La segunda vez que fui con otro Doctor (si su ética les permite llamarles así) dije ¡no!, ¡esto ya no me está gustando!..., tercero, cuarto, quinto.. Elegí una mujer por aquello de que entre mujeres vamos entendiéndonos mejor y sorpresa, resultó a final de cuentas igual!!!! Bueno, ¿Por qué ese trato deshumanizado con esa carga hacia el otro?, esa falta de consideración, como un objeto, ¿Dónde queda ese servicio?. No comprenden el daño psicológico que le queda a uno porque fue así en mi caso y yo creo que no soy la única pero muchas se quejan y no les hacen caso como a mi. Yo me harté, mi última opción para saber que pasaba con mi cuerpo fue ir con un médico internista y me dijo lo mismo, ¿te piensas embarazar? Y te haces esas preguntas que muchas nos hacemos, ¿por qué razón soy valorada? ¿Cómo me valoran? Se que lo importante es ¿Cómo me valore yo? Pero soy un ser social, tarde o temprano hay ese roce social, y ¿así soy juzgada? Hubo semanas que yo vivía deprimida, ojo, no era tristeza, era DEPRESIÓN, porque me sentía menos mujer porque algo pasaba con mi cuerpo y nadie podía explicarme qué pasaba, los doctores solo se reían, y yo no soy bufón de nadie, si acaso de los niños porque ellos no tienen malicia, me sentía menos mujer, indigna, incompleta. Llegué al punto en el que dije o busco otro Doctor y digo que sí, que sí me voy a embarazar , (aunque obviamente no fuera cierto) ah, pero luego viene el otro prejuicio (por lo menos aquí donde vivo) ¿casada? ¿y su esposo? Me cansé de ir con especialistas y opté por la medicina alternativa (gracias a la hermana Karla) y me dieron medicamentos naturales, me lo controlaron y regularon poco a poco mis desajustes. Sin embargo, sigue habiendo el mismo trato burlesco y a veces grotesco cuando vas a hacerte algún estudio o ultrasonido. Acudes por salud física y dañan tu salud moral y esas justificaciones de "Ya sabes como son", "Acostúmbrate", para mi razonamiento y mis emociones no entran, no me conformo. Soy un ser humano...

TERCERA PARTE

Aguascalientes, Ags., Septiembre de 2007

Se van a cumplir tres meses desde la caída que tuve en la escalera de mi casa, mi hogar que con uñas y dientes mi familia con disfunciones y todo hemos construido con lágrimas y sonrisas, con sacrificios y terapias, con separaciones forzosas y dolorosas pero necesarias por el bienestar de mi hermano, de mi mamá, de mi papá y el mío. A partir de ese accidente que yo sé que tuvo una gran causa emocional, mi vida cambió tanto, en sí ya había cambiado, hay quien me dijo que inconscientemente yo me provoqué esa caída como una forma de autocastigo y vuelvo a lo mismo, autocastigo, provocarme sufrimiento, ¿merezco eso? Una cosa si es cierto, en ningún momento pensé en suicidarme, porque eso ya pasó en otra etapa de mi vida, he tenido muchas veces ganas de no estar viva pero esta vez no fue así. Para empezar es un milagro que esté viva y se lo agradezco todos los días a Dios y a los Ángeles, el daño que tuve en el cerebro fue muy delicado, mi equilibrio también se afectó, sé que al principio perdí el conocimiento y a veces me asusto por que no recuerdo cómo me caí ni lo que estaba haciendo antes, incluso dejé de escribir por unos meses, casi dos meses, hay cosas que olvidé, son como lagunas mentales, así lo llaman los doctores, ojalá se me olvidaran ciertas cosas "incómodas" de esas que duelen no mas de acordarse un segundo...Cuando inicié otra vez a recordar y a remover mi pasado también pasaron acontecimientos en mi trabajo, fue cuando empecé a escribir antes de esto, todas las noches me sentaba a escribir a alguien, a mi misma, comencé a darme cuenta de que algo pasaba y me parecía familiar, otra vez aparecían episodios violentos en mi vida....

PARTE CUATRO

Aguascalientes, Ags., Octubre de 2007

Con lo sucedido, la Vida y la Madre Tierra (a veces así llamo a Dios) me han hecho aterrizar de golpe y siempre desde que sucedió aquella etapa amarga y reflexiva me dije que de alguna manera ayudaría a las mujeres maltratadas o violentadas, claro que quien lo sabe, se burla o se ríe, en primer lugar porque aún no me creen que yo haya sido golpeada o abusada verbal o psicológicamente. Piensan que lo invento, que son dramatizaciones, exageraciones, alucinaciones, mentiras. Sí, soy una personan bipolar, pero así como lo acepto, acepto y sé distinguir la diferencia, lo he aprendido, con tropezones y todo. Por otro lado, no creen que él haya hecho tales acciones, que me haya jaloneado, abofeteado, chantajeado, amenazado de muerte a mi y a mi familia, humillado, engañado con otras mujeres una y otra vez, alejado de mis amigos por sus celos irracionales y violentos con esa mirada de...¡Pórtate bien por que sino te pego! Y seguido de un ¡Cállate! O de un buen arrancón de su carro, porque esa furia y esos gritos hacían eco a gran velocidad. Yo solo quería salir por la ventana, a veces rezaba para que no chocáramos o para que de perdida no me gritara tan fuerte o no me dijera palabras tan ofensivas, o bien lo único que quería era llegar a mi casa. En ocasiones me asustaba que fuera a abrir la puerta y me aventara...En uno de sus arranques sin razón y por poquito...Un día, estábamos de paseo, me encontré con un compañero en ese entonces de la preparatoria, lo saludé de lejos, él (el verdugo que ya mencioné) tomó mi mano fuertemente nos subimos a su carro y de pronto me habló como dicen "golpeado", enojado, claro, era la costumbre y empezó a acelerar e inmediatamente me dije...¡Ay Alejandra, ahora ¿Qué hiciste? ¡Tú tienes la culpa!, ¡Que tonta eres!. Llegamos a la colonia donde vivo y mas aceleraba y yo me agarraba de donde podía. Se orilló, no apagó el carro y con gritos me dijo: ¡Bájate! Y yo con el tono que mi voz se "acostumbró" a tomar, todo sumiso, le contesté: ¿Qué?...¡Qué te bajes...! ¿Qué no escuchaste? ¡Bájate! ¡Ya me hartaste! ¡Bájate!...Con un gran miedo me bajé y apenas lo hice, él súbitamente cerró la puerta y arrancó. Hasta unas personas que pasaban por ahí se asustaron y me miraron extrañadas, incrédulos de tal escena. Me negaba a ver lo que estaba pasando, porque algo dentro de mi me decía que no, que eso no estaba bien, que yo merecía un mejor trato, veía a un perro que estaba en esa casa de la esquina y pensaba que al perro lo trataban mejor que a mi, caminé toda esa calle llorando, asustada porque no encontraba ninguna salida.
Lo sé, si esto llega a manos de alguien y lo lee me va a considerar una tonta y se va a preguntar, ¿Por qué seguía con él? Por amor, pude haberle contestado hace mucho tiempo, pero actualmente puedo decir que eso no era amor, era algo enfermizo para mi salud física y sobre todo mental, quienes hemos vivido un tipo de relación de pareja así, saben de sobra que te vuelves dependiente totalmente y no te reconoces, es como una adicción, como una droga, existe una idolatría y esas palabras violentas las conviertes como un premio de "merecimiento".
El panorama en mi casa y lo que estaba viviendo, coincidía en una sola palabra "violencia". Salía de un escenario y entraba a otro muy similar. Llegaba con miedo y el miedo se incrementaba, mi mamá estaba casi siempre triste, llorando pero a la vez era fuerte porque ella trabajaba muy duro para mantener la casa y pagar los gastos, vendía lo que podía, ropa, perfumes, cremas, daba hasta su vida por mi hermano y por mi, yo creo que también por mi papá. Ponía mi granito vendiendo plumas y lápices en el salón de clases y de repente hacía collares con los materiales que podía comprar. Mi hermano tenían en ese tiempo diez años y yo lo veía llorando porque la histeria y neurosis de mi papá era muy grande y trataba de distraerlo cuando mis papás peleaban o venían esos episodios violentos que aún recuerdo con un poquito de dolor. Yo siempre les decía que se respetaran por mi hermano, que él los escuchaba e iba a aprender todo y claro, también a sufrir. No sabía qué hacer, quería cuidar a mi mamá y a mi hermano y explicarle a mi papá y ¿yo? Yo no podía mas, no aguantaba, tenía que seguir conservando buenas calificaciones en los exámenes para que no me quitaran la beca, no podríamos pagar la colegiatura completa, ni en sueños, ni endeudarnos mas. Además, sacarme menos de ocho o reprobar era causa de pleito entre mis papás y ¡no! ¡Por favor, mas gritos no!.
Mi papá estaba sin trabajo, cayó en una depresión muy profunda desde que quebró la empresa donde el trabajó por mas de veinte años. De ese estado de ánimo no salió por mucho tiempo, mas bien por años. Pienso que el machismo en el que vivió desde niño no le permitía recibir ayuda, era una barrera que él mismo se ponía, se resistía y si una persona por voluntad no la quiera aceptar de nada sirve que estés rogándole. Recuerdo cuando yo llegaba del colegio y me sentaba con él y hasta se alejaba de mi lado y le decía que tenía que ir con un doctor, psicólogo o psiquiatra y me corría a gritos o se quedaba callado. Lo hice tantas veces hasta que me cansé, se lo imploré y me di por vencida. Con dolor me di cuenta que le comenzó a hablar a mi hermano y solo con él hablaba. A mí por cualquier detalle me insultaba o volvía a gritarme. Me transformé en una chica taciturna, cabizbaja, temerosa, profundamente triste y por dentro me sentía excluida y también por fuera porque la familia de mi papá desde que era niña mostró una preferencia muy notable cuando nació mi hermano. El ¿cómo estás? ¿Qué has hecho? ¿Quiéres algo? Esos cuestionamientos iban dirigidos siempre para mi hermano y hasta la fecha es así. Por décadas me lo he preguntado y he tratado de no confundirlo con celos o algo que se le parezca y se que no lo es, es machismo puro y sigue siendo así.
En esas noches que me encerraba en mi cuarto con ganas de ya no estar viva porque me sentía el trapo mas sucio y envejecido y sintiéndome culpable de todo lo que pasaba a mi alrededor, me preguntaba de forma tortuosa ¿Por qué el verdugo y mi papá me castigaban con su silencio, con sus regaños, con sus golpes físicos el primero y sus abusos a mi mente y a mi corazón?
En ocasiones he creído tocar algo bonito y agradable, el paraíso si así se le pude llamar cuando he tenido una pareja después de eso. ¿Tener pareja? ¿Es fácil? Es una cuestión tan discutida dentro de mí, a veces tan temida. Quizá es una de las preguntas más difíciles que podría hacerme a mi misma.
Cuando viví aquella experiencia con el verdugo, perdí toda mi identidad (si acaso tenía alguna) o hasta mi propia personalidad. Tenía un pavor a expresarme frente a él porque todo lo que decía estaba mal ante su juicio, también lo que vestía, incluso llegué a peinarme parecido a la chica con la que me engañó un par de veces, quería ponerme pupilentes de color verde o azul para que ya no me "pusiera los cuernos", pero no lo lograba. Yo me conformaba con sus palabras, con sus engaños, su violencia psicológica y física y sus faltas de respeto que yo torpemente le permitía. Un día, que estaba enojado sin razón o por lo menos por algo que yo no había, hecho traté de hablar con él y comenzó otra vez a gritarme y me dio mucho miedo pero ahora mas que de costumbre, con su furia me arrancó una cadena con un dije que él mismo me había regalado y me jaloneó, yo en ese momento sentí que si seguía en ese circulo vicioso me iba a matar porque mi cuello me dolió mucho, el jaloneo me dolió mas que otras veces y estábamos en un lugar tan público que yo dije..."Si esto hace aquí, en otro arranque hace algo mas fuerte"...Tomé mi bolsa y me fui caminando rápido y él me seguía y seguía, gritando mi nombre, yo caminaba mas aprisa y comencé a correr para llegar a mi salón de clases, al fin llegué por mis cosas, salí y ahí estaba. Otra vez, tontamente, accedí a subirme a su coche con peligro de que me secuestrara, arrancó tranquilo e iba hablando solo, pidiéndome perdón por su conducta y sus reacciones. Afortunadamente nos estacionamos y después de un rato de soportar sus insultos y otra vez sus gritos, salí rápidamente del carro y corriendo, recorrí esa larga acera, llorando, asustada y él seguía gritando mi nombre. Después de eso tuve que cuidarme casi un año porque me vigilaba, me espiaba, llamaba a mi casa, creo que hasta la fecha no soporto el timbre del teléfono por esa razón. Fue muy duro y de alguna manera lo sigue siendo porque es un aprendizaje finalmente.
Pasó un tiempo y me reencontré con una Maestra Psicóloga (A la que le agradeceré siempre todo lo que me enseñó) que me había dado clases y comencé a ir a terapia porque ya no podía con la violencia que había en mi casa y ella me hizo descubrir la violencia de pareja. Ya había ido antes al psicólogo pero a pedir ayuda para mi mamá, para mi hermano o para mi papá y esta vez me di cuenta que yo también necesitaba ir, yo sentía ganas de morirme continuamente. Así que poco a poco iba con ella y con mis ahorros pagaba las consultas. ¡Hijole! Un proceso terapéutico es un arte totalmente, porque te vas a escarbar hasta casi el vientre de tu madre. O ¿Por qué escoges un patrón de violencia similar al de tu hogar?
Descubrí por ejemplo, que mi mamá no quería que yo fuera mujer, quería que yo fuera hombre porque mi papá así prefería. Recuerdo una y otra vez que mi mamá siempre dice: "Las mujeres venimos al mundo a sufrir, los hombres no". No la juzgo, sé que ella lo dice porque ha sufrido mucho y trato de hacer algo para hacerla sonreír. Pero a veces sí siento mucho esa no aceptación y duele y trato de no buscar la suya o la de los demás sino la mía porque solo soy yo y el amor comienza en el propio cuerpo, en el propio corazón, en la propia alma.
Era muy cansado semana tras semana, platicar, llorar, recordar, bajar esas escaleras de aquel edificio con los ojos llenos de lágrimas. Te acostumbras, las psicólogas se hacen como tus amigas y la gente que está esperando pasar a consulta te dan ganas de abrazarla porque ves en su mirada algún sentimiento en común con el tuyo. Una parte esencial que sanó en mí, fue el perdonar a mi padre, no olvido las escenas de violencia pero cuando las veo, hoy por hoy puedo abrazarlo sin rencor porque con el tiempo y con los años comprendí que el cometió muchos errores por ignorancia y por una educación absurda de la que el no fue culpable, además de que a él lo atacó una enfermedad y un trastorno que por el machismo calló y ahora enfrenta con una valentía que le admiro desde lo mas profundo.
Yo seguía en terapia cuando mi papá en medio de la guerra campal que era mi disque hogar, decidió partir a otra ciudad para internarse porque su salud se había deteriorado por su estrés crónico, era urgente, tras su soberbia y orgullo se mostró débil y vulnerable, tomó su maleta y se fue. Su tratamiento fue delicado médicamente hablando y psiquiátricamente también, fue iniciado y detectado como bipolar o maniaco-depresivo, él sigue enfermo y reconstruyendo su vida al igual que mi mamá y mi hermano. La separación de mis padres no se dio cuando él partió sino desde que era muy pequeña y yo los veía que era como dos desconocidos viviendo en la misma casa y aún mi hermano no había nacido.
Transcurridos casi dos años, mis estados de ánimo no mejoraban, recaía mucho a pesar de que me esforzaba y ponía todo mi empeño y voluntad en las terapias, tuve una crisis nerviosa muy fuerte y pedí ayuda con mi vecina, pues sabía que era confiable y podía recomendarme un buen psiquiatra, así que pronto llamé y por fortuna pronto encontré lugar, aunque era esperar largas horas sabatinas pero era todo para estar bien y ni modo, a contar la historia otra vez, y así fue. Ahora los sillones eran rojos no verdes y ahora hombre y no mujer, me cobraba casi lo quíntuple y poco a poco fui soltando mis capítulos y comenzaron a medicarme y el doctor comenzó a tener sospechas de que yo fuera eso de bipolar y yo...¡no! Seguía contándole mi historia, mis traumas, mis miedos y aplicaba lo que me recomendaba o las conclusiones a las que llegábamos juntos pero en ese tiempo tuve varias crisis que bastaron para confirmar lo que él sospechaba. Y pues ni hablar, a darle y seguir para adelante con terapia y estabilizadores, los medicamentos estaban bien, todo lo que ganaba de mi sueldo se iba en eso, yo no contaba con seguro social, a veces si mi mamá podía me ayudaba pero yo pagaba los medicamentos y la consulta. Ese doctor me explicó que lo que tengo lo había heredado y lo que había vivido lo detonó pero tarde o temprano iba a aparecer. Mi mamá se negaba a aceptarme, mi hermano igual, mi papá no. Hasta la fecha como soy muy parecida a mi padre en ciertos rasgos, mi madre me niega pero vuelvo a lo mismo, trato de no juzgarla y solo de entenderla y comprenderla.
Pasó un tiempo, llevaba un orden en mi medicación que para efectos de estabilidad no se puede hablar de un tiempo exacto y mi corazón pues se abrió nuevamente y comenzaba a redescubrir y a reaprender, pero cuando sucedió todo eso yo no podía ir con un letrero diciendo a las personas qué pasaba, las pocas que creí que entenderían creyeron que bromeaba o jugaba o que era una etapa depresiva pasajera, comenzaron a alejarse. Una pareja que tuve me engañó con una chica cuando tuve una semana complicada; lo sé, tal vez para los demás el que yo sea bipolar y además alguien que ha pasado por violencia sea muy desagradable y molesta, hasta impuro dirían algunos pero merecemos un buen trato. Eso me hizo tomar la decisión de ya no tomar las pastillas y de decir..."Yo puedo sola, no tengo nada, no pasa nada"..Pensando que de esa manera la gente iba a regresar y me iba a querer y así fue, volvieron, pero...¿Fue lo mejor?...Todo lo que había construido se vino abajo, los ciclos anímicos fueron cada vez peores y las fluctuaciones muy notorias así que a comenzar desde cero. Investigué de otro doctor confiable y es con el que actualmente sigo, mi querido loquero (así lo llamo yo) Y sí, otra vez abrí las heridas, llorar y esta vez los sillones son guinda con dorado y la consulta sí es la mas costosa de todas las que he tenido pero es donde me han medicado mejor, también me ve el loquero del IMSS y sí, también él me dio el mismo diagnóstico y me puso a contarle toda mi película...A ambos les agradezco todo lo que me han ayudado y me han enseñado y cómo me han guiado. ..
La actitud que tengas en cómo recuerdes lo que viviste, ¿La actitud que tengas en cómo recuerdes lo que viviste? Lo sé, eso depende mucho en cómo resurja después de lo de hace ¿diez, nueve años? O también de condicionamientos de parejas que surgieron después cuando me dijeron que me dejaban porque no podía ser una buena novia, esposa o no merecía tener un hogar. En mi punto de vista y en mi opinión, hay mujeres que tal vez piensan similar que yo y les pasó algo parecido o han sido rechazadas así, discriminadas o maltratadas de esta forma. Creo que uno no pide el dolor, sí cometes errores, a veces eres ignorante, te vuelves ciega, sorda, muda (como dice una canción) hay otras ocasiones que sabes a qué te metes y no te importa y como dueña de tus actos, pagas las consecuencias de ellos. Pero no tienes una peste o eres una plaga contagiosa y aunque la tuvieras, hay formas de tratar a las personas y mas a una mujer y no quiero sonar a una de esas feministas que rechaza al género masculino porque también al igual que una mujer un hombre también sufre violencia, maltrato y discriminaciones y el machismo también lo sufren ellos, irónicamente pueden disfrutarlo pero padecerlo también.
Detrás de esos años llenos de amargura y de sentir el corazón destrozado, de sentirme muerta por dentro, de estar estudiando para fortuna mía y de tratar de encontrar un rayo de luz en medio de mis altas y bajas anímicas, observaba a las mujeres una y otra vez, a las de mi clase, a las de otros salones, a mis compañeras, reflexionaba sus opiniones, y claro que me observaba a mi, pieza por pieza. Me daba cuenta y me sigo dando cuenta de cómo se valoran las mujeres, qué les importa, a quién escogen cómo novios, cómo esposos, qué les molesta y a veces me quedaba atónita y lo sigo haciendo porque veo con profunda tristeza como algunas veces el exterior es lo que importa y el interior se queda hueco, hablo yo de respeto cuando algunas ni se respetan, ni sus mismos cuerpos ni sus mismas ideas, aclaro que no todas y tal vez esto se agudice en el lugar donde yo vivo, se habla de liberación femenina pero no es libertinaje. Recuerdo tanto cuando un Maestro que pedía la opinión de un tema y yo quería participar y siempre me dejaba al último y primero dejaba opinar a las chicas prototipo de belleza que conocemos son el consentido, yo no las culpo a ellas, y era muy marcado. Digo, hay que reconocer cuando hay una belleza externa, ¿Qué es belleza? Tal vez ni el mismo se daba cuenta porque lamentablemente es parte de la cultura, preferir a las mujeres altas, rubias, ojos claros, delgadas, glúteos duros y senos firmes. Y me preguntaba, ¿Qué pasa con las mujeres que por un problema en su organismo no pueden bajar de peso? ¿Están condenadas? ¿Su opinión vale menos?
Aún con ese trasfondo, me he convertido en una mujer mas sensible a lo que pasa en mi entorno, ya lo era, pero esa sensibilidad se ha incrementado notablemente, quizá solo yo me he dado cuenta y desde que veo a una persona sobre todo mujer, se si es maltratada o violentada pero no puedo meterme en su vida si ella no lo permite porque sé lo que es estar en sus zapatos y hay ocasiones en que parecerá ridículo pero es como una señal que nosotras conocemos, olemos a lo lejos, como un tatuaje que llevarás hasta la muerte. No quiero decir con esto, que es "Tu cruz" de sacrificio y sufrimiento, ¡no! Es como una especie de readaptación social. Sin embargo, pienso y tengo la convicción de que es un aprendizaje que tendríamos que tener TODOS, la sociedad entera, no culpo a nadie, no pretendo hacerlo. Las mujeres luchamos con todo nuestro ser por quitar ese fantasma que no me dejarán mentir, de repente nos visita y cerramos los ojos y le pedimos que se vaya inmediatamente, trabajamos y sí, tenemos derecho a estar tristes, felices, enojadas, melancólicas, y a no ser señaladas ¿por qué? Por que se nos violentó. ¿Todavía tenemos que pagar factura por eso?
Si he tenido que vivir todo eso para ser lo que soy ahora, lo vuelvo a vivir, no importa, gracias a esas circunstancias que me puso la vida mi percepción de las cosas cambió y de las personas también, hablo de las mujeres, pero cuento además a todos aquellos que hacen menos, a los que padecen alguna discapacidad de cualquier tipo, que a veces se ve a simple vista y a veces no, a las personas de la tercera edad, inclusive a los que violentan en su propio centro de trabajo, es que la lista sería interminable, porque todos somos susceptibles a que nos hagan menos y hasta por nosotros mismos. Pero si cuenta mucho el entorno en el que te desarrolles, no dejas de pertenecer a un espacio social y no hay forma que te aísles y te excluyas tú mismo. Veo las noticias, sabes lo que ocurre y en ocasiones lloras porque por ejemplo, ¿Qué pasa con los asesinatos de las mujeres en Ciudad Juárez y varios Estados de la República? Sonará ridículo pero yo comparto ese dolor. Cada vez que yo se que alguien es golpeada por su pareja o es hasta asesinada por ella, yo siento tristeza. Porque sigue ocurriendo y no se puede parar y lo vuelvo a repetir, en mi opinión se tiene que tomar una conciencia de toda la Sociedad y comenzar a formar valores en los niños, desde la familia, ahí está la clave. He sido muy afortunada porque la vida ha sido muy buena conmigo y me ha salvado varias veces de la muerte y en la que ella y yo trabajamos en equipo fue aquella en la que con un profundo dolor, miedo y acoso, escapé de aquella jaula antes de que en verdad el ya nombrado en todo este escrito cumpliera su palabra y me matara (literalmente) porque metafóricamente ya lo estaba. Sigo viva y todavía hablo porque estuve callada tanto tiempo, siempre he sido introvertida, pero de alguna manera me cortaron mi lengua, mi cerebro fue atado con un grillete, pero...ya no...No soy propiedad de nadie y la única dueña de mí, soy yo misma. La dueña de mi cuerpo, de mis ideas, de mis palabras, de mis emociones soy yo. El amor no es un abuso físico, psicológico, verbal o sexual. No es condicionado y ante todo, es respeto, comprensión y ternura.
A nosotras, las mujeres mexicanas, hay que recocernos que valemos mucho, que nuestra autoestima está mermada, está dañada. Hay muchos prejuicios y estereotipos falsos. Algunas son valoradas en mi opinión, equivocadamente cuando en su alma tienen mas valores, cuando su inteligencia brinda mas creatividad de la que muchos creen. No se trata de sacar copias de nadie ni de otros países.
Lo mas importante es que cada una sea feliz como es y busque el amor dentro de ella, detrás de ese gran espíritu de perseverancia que tienen las mexicanas, porque de eso no me cabe la menor duda, con problemas, así sean los mas duros, hacen hasta los trabajos mas precarios para salir adelante. Si con mis pensamientos aquí escritos puedo evitar una burla, un maltrato, una discriminación, un suicidio, un asesinato, si puedo hacer una toma de conciencia mas, si puedo provocar una sonrisa, o tal vez un llanto para sanar un corazón, no importa volver a contar mi película, no importa remontarme a esos días donde lo que mas recuerdo es el olor a tierra mojada y a las lluvias interminables de verano donde perdí mi inocencia y tuve el aprendizaje mas valioso para compartir... Todo sea por una víctima menos, por una sociedad que necesita educarse dentro de la equidad de género y la lucha por la no violencia...

Atentamente

Con todo el amor que hay en mi

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