VIOLENCIA DE GÉNERO: Huir

"Me venía a decir , he sido capaz de más sentimientos que el de la simple resignación ante la injusticia. Me he rebelado contra la injusticia. Y valgo más que la armonía de mi físico, que la suavidad de mis pechos y de mi vientre y que la llamarada de mi espalda"

(Africa en "El Desencuentro" de Fernando Schwartz)

 

HUIR

"Me volví de inmediato para verle los ojos. Existe una ciencia del desconocido: hay que saber leer los ojos; ni las manos, ni las palabras : los ojos.

El peor de los hombres, a mi entender , el hombre abyecto , es el que desprecia el deseo de las mujeres. No me refiero al que rechaza a una mujer porque no le gusta o porque quiere a otra; hablo del hombre que, deseándola, desprecia el deseo que suscita. Se advierte entonces en sus ojos que ha visto los vuestros, - ah, con que eso es lo que quieres, ¿eh?, eso es lo que te interesa - una especie de fulgor mezquino que os atraviesa como una daga o bien os cubre el rostro con una máscara de piedra, ya no podéis sonreir, no tenéis rostro. He visto ese fulgor con frecuencia, incluso en amantes serios, cariñosos . Ese desprecio sexual en mí, el horror de la herida, de lo que soy, incluso en los que me quieren, sí, es algo que viene de muy lejos, de detrás del amor, como si el odio no fuera más que el envés, la cara oculta, el odio hacia el otro, que le obliga a ser lo que es y os desprecia como se odia a sí mismo, y a su padre y a su madre, y al mundo entero.

Nada parece entonces tan tenue como la frontera entre el deseo y el deseo de matar, y nada aleja ni acerca tanto a los hombres de las mujeres como ese miedo casi común que experimentan y que los une separándolos : el terror del asesinato.

El asesinato es : borrar al otro , desintegrarlo en el abrazo amoroso, yo que sé, anularlo, suprimir su cuerpo anhelante, su alma exigente, abolir la distancia con la muerte, reducir a nada la diferencia, aplastarla, oprimirla, liquidarla, sí, eso, liquidarla con la sangre. Es lo que veo, a veces, en sus ojos. El asesinato, en el hombre, está muy cerca, está debajo mismo de la piel, tembloroso, está al borde de los ojos, como el deseo, palpable. El asesinato, en cierto sentido, no es sino una imagen del deseo: son las ganas de eliminarlo.

Cuando se ve eso en los ojos de un hombre tendríamos que huir, por supuesto, huir sin la menor duda. A veces nos quedamos. Las mujeres buscan al hombre de su vida, pero a veces éste se parece al hombre de su muerte, a veces es lo mismo"

(Extraído de "En Esos Brazos" - de Camille Laurens)

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