En Defensa del ser Humano

por Uwe Böschemeyer (*)

Apoyo en la vida

Los diferentes caminos que existen para apoyar a la vida son tres: la vitalización del cuerpo, el esclarecimiento emocional y la percepción de los valores que tienen vigencia real en la vida.

Los fundamentos para que una vida tenga sentido son los valores. La "nobleza de corazón" es un valor especial, ya que es la expresión de la benevolencia respecto a la vida.

Muchas personas están enojadas con sus vidas, pero sólo unas cuantas admiten que ellas mismas han sido las causantes de muchos errores. Muchas personas albergan el deseo de cambiar su propia vida, pero sólo unas pocas están dispuestas a trabajar en ello.

La desdicha que tan a menudo surge a partir de la convivencia con los demás, es en su mayor parte la consecuencia de la carencia de nuestra propia responsabilidad, auténticamente vivida. Esta carencia tiene sus raices, ante todo, en la proyección.

La proyección es cuando responsabilizo a otras personas de mis sentimientos confusos y por ser molestos para mí, entonces........

molesto a los demás
no me quiero a mí mismo
tampoco quiero a los demás
no favorezco a la sociedad
pierdo el respeto de mi propia persona
pierdo el respeto de los demás
favorezco la influencia de alteraciones emocionales y corporales
se ahonda el miedo en mí
se ahonda el miedo de los demás de mí
el miedo me empuja a proyectar hacia los demás mis propios sentimientos de desdicha y los problemas relacionados con ellos.

Para resisitir la tendencia a proyectar los sentimientos hacia los demás, hemos de esforzarnos a conocernos mejor.

¿Qué valoro como importante?

¿valoro lo que me hace depender del mundo, o valoro la libertad que hay en mí, mi espíritu y los valores que éste propone?.

Cuando las personas se dejan llevar por sus aspectos más negativos hemos de entender que se trata de intentos desesperados por sentir que tienen derecho a existir, a ser aceptados, a poder experimentar el sentimiento que la vida les quiera.

Un necio sería quien no se complaciese de sus propios logros ni de los demás.

Un loco sería quien no disfrutase del éxito propio o ajeno.

Cuando las personas se desprenden de su máscara protectora, lo primero que ven es su oscuridad interior, su nostalgia, su añoranza, sus anhelos, las huelllas de sus heridas y también el odio que sienten por sí mismos. Es posible que empiece a intuir que él es "más" que su miseria y "más" que el problema causado por ella. Entonces se planteará si desea o no seguir viviendo como hasta ahora.

Todo dolor profundo del alma exige atención, porque el dolor sólo quiere reclamar nuestra vida. Después de prestarle atención nos conducirá a la zona de las fuerzas vitales interiores.

El Miedo

El miedo es lo que causa resistencia al desarrollo. Es el sentimiento que provoca más sufrimiento. El miedo tiene muchas caras. El miedo puede ser defensivo, en forma de precaución, vacilación inseguridad o indecisión. Pero también puede ser ofensivo y esconderse tras la máscara de la agresividad. Entonces esta persona se muestra dispuesta al ataque, únicamente para prevenir al máximo ese peligro que le amenaza.

¿miedo a qué?

A que nos vuelvan a castigar y abandonar por el comportamiento inadaptado como sucedió en nuestra infancia. Miedo de no estar a la altura de aquello que le asedia y oprime. Miedo de mostrar sus sentimientos menos fuertes y de que los demás sean testigos de su vulnerabilidad.

La persona que tiene demasiado miedo, se siente atacada fácilmente y tiende a convertir a los demás en cabeza de turco; es decir proyecta en los demás los conflictos que todavía no ha solucionado.

La Proyección

La proyección es el impulso interior de reprocharles a los demás aquello que nosotros mismos no superamos.

La persona que siempre culpa a los demás de sus propios problemas reprimidos, y sobre todo de su miedo y sus consecuencias internas, ve a los demás forzosamente como un problema y desconfía de ellos.

Las Proyecciones convierten el entorno en el propio rostro, que es a la vez algo desconocido

C.G. Jung.

Nadie proyecta conscientemente y por eso quien lo hace no sabe por qué fastidia tanto a los demás con ese comportamiento.

Responder a estas preguntas puede ayudar:

¿con quién soy agresivo?
¿soy agresivo con la persona de la que tengo miedo?
¿de qué tengo miedo?
¿es posible que tenga miedo de alguien que no me gusta?
¿sobre qué tema prefiero no hablar con nadie, ni tampoco conmigo mismo?
¿quién provoca en mí sentimientos de culpa?
¿es posible que yo me sienta culpable por no poder defenderme de los deseos de los demás?
¿soy sólo la persona que los demás temen?

A veces se tiende a negar todo lo que no coincide con las propias ideas. Entonces resulta desconcertante que sea capaz de ver negro lo que es blanco, de ver lluvia donde hay sol y de creer que hay guerra donde hay paz. Entonces grita por su libertad y reprime las de los demás. Se encierra en la mentira y "construye" su propia verdad.

Sólo el necio puede descuidar a largo plazo los requisitos de su propia naturaleza, emocional e inconsciente. Este descuido puede ser el medio para convertirle en un instrumento del mal.

C.G. Jung

Todo aquello que permanece inconsciente tiende a proyectarse en los demás, cuando el propio miedo es trasladado al enemigo, provocamos que veamos multiplicado el peso de su amenaza.

Cuanto más egocéntrica es una persona, más desgraciada. Y al revés, cuanto menos se centre en lo que desearía tener y aparentar, más feliz será.

(*) Estractos seleccionados de "Los 9 rostros del Alma" de U. Böschemeyer

Volver Recuperación

Ir Acosadores

Acoso Moral