MOBBING
En
mi artículo del día 2 de febrero, publicado en este
mismo Diario, afrontaba el tema del mobbing o acoso moral en el
trabajo. Días después, casualidades de la vida, se
celebraba en Ferrol, en los locales del Ateneo Ferrolán,
y promovidas por la Asociación Gallega contra el acoso laboral
en el trabajo (AGACAMT) las IV Jornadas sobre mobbing, con la intervención
del doctor Vadillo, un estudioso de la materia, de reconocido prestigio,
así como del psicólogo clínico Francisco Lago.
Se pudo contar con la participación de la profesora de Derecho
Civil en la UNED Rosa Peñasco, víctima de mobbing
-reconocido por sentencia judicial-, que, acompañada por
la letrada que defiende su caso, la más que conocida abogada
laboralista Cristina Almeida, y desde su propia experiencia, acercó
a los asistentes el problema vivido en primera persona. Tuvo lugar
también, en estas jornadas, una Mesa Redonda protagonizada
por distintos representantes sindicales. El resultado, tanto en
contenidos como en asistencia, se puede considerar como muy satisfactorio.
Tras
estas interesantes jornadas, entablé un primer contacto con
la Asociación indicada. Valoro muy favorablemente el apoyo
que prestan a aquellos que se encuentran en la posición de
víctimas del mobbing y que, normalmente, se suelen encontrar
muy desprotegidos en su, casi siempre, "solitaria" lucha
contra el "terror" al que son sometidos.
Desgraciadamente,
debido en gran parte a la indefensión en la que se encuentran
los acosados en sus trabajos, así como el desgaste emocional
y psíquico que les produce la insostenible situación
en la que viven, la única salida con la que se encuentran
es la baja laboral -normalmente por stress post-traumático,
stress laboral o depresión-, como preámbulo para "huir"
de sus puestos de trabajo. La reclamación a nivel judicial
se produce con poca frecuencia, entre otras razones por las pocas
expectativas de éxito. Las leyes no contemplan el mobbing
de forma clara y los jueces suelen "implicarse" poco con
sentencias ambiguas, generalmente basadas en la dificultad de discernir
sobre la contundencia de las pruebas presentadas de los hechos denunciados.
En
cuanto a las bajas, en muchos casos, las empresas pretenden que
el trabajador que se encuentra en esta situación obtenga
una incapacidad laboral, "quitándose" el problema
de en medio -pues, en la mayor parte de los casos, se toma al acosado
como "un problema" y, eliminándolo, se pone fin
al mismo, es decir, en vez de que se tomen en serio los acosos,
poniendo cerco a los acosadores, se sacrifica a las víctimas,
y a otra cosa. Las mutuas aseguradoras, que, como en el caso de
la Administración Pública -por cierto, donde se dan
más casos de "mobbing"-, asumen los gastos de las
bajas laborales, priman sus interés económico sobre
la salud de los trabajadores, a los que, de forma reiterativa, obligan
a asistir a consultas médicas propias y, con informes claramente
premeditados a favor del "alta", pretenden vincular a
las compañías médicas a las que pertenecen
los médicos de cabecera de los trabajadores o a la propia
Seguridad Social para que, aunque no se den las condiciones imprescindibles
para la incorporación al trabajo del afecto por la baja,
éste no siga siendo "gravoso" y cause "alta"
a la mayor brevedad. Normalmente el trabajador "no recuperado"
del síndrome que provocó su baja tiene que volver
"a la jaula de los leones" los que, "famélicos,
necesitados de sangre", y conocedores de "la debilidad"
de la víctima, no dudan ni un momento en lanzarse, con más
intensidad que antes, a su "desprotegido" cuello. Esta
situación vuelve a provocar, con más intensidad, la
desazón y depresión del acosado que entrará,
probablemente, en una rueda de bajas e incorporaciones que sólo
motivará un agravamiento del problema.
Desde
aquí quiero volver a hacer un llamamiento a los poderes públicos
e instituciones para que afronten el problema con rigor, tomando
conciencia real de la situación en la que viven muchos miles
de trabajadores en este país, desarrollando políticas
preventivas en las empresas, atención a las víctimas
del acoso, así como una legislación que recoja el
problema en toda su intensidad.
publicado en 16 de marzo de 2006 en el Diario de El Ferrol