|
Reconozca
la violencia psicológica
Ramón
Clériga
Psiquiatra
y psicoanalista mexicano analiza esta conducta negativa
Agencia Reforma
09 de febrero de 2008
La
violencia psicológica es un conjunto de comportamientos
que se traducen en agresión y grave daño a su
víctima, y de la cual el agresor puede o no tener conciencia.
Este
tipo de violencia implica coerción, frecuentemente
anuncia violencia corporal y muchas veces es peor que la violencia
física. La violencia psicológica se acentúa
con el tiempo y cuanto más persiste, mayor es el perjuicio.
Este tipo de maltrato produce un desgaste en la víctima
que la incapacita para defenderse.
Esta
violencia tiene mil caras, algunas, difíciles de visualizar.
Estas
son sus modalidades:
1.
Maltrato psicológico.Tiene una faceta activa y
otra pasiva. El maltrato activo es el trato degradante y continuo
que ataca la dignidad de la persona. Los malos tratos emocionales
son difíciles de detectar, porque la víctima,
frecuentemente, no toma conciencia de que lo es.
Otras
veces toma conciencia, pero no se atreve o no puede defenderse
y no lo comunica o pide ayuda. El maltrato pasivo consiste
en la falta de atención hacia la víctima cuando
esta depende del agresor, como sucede con los niños,
los ancianos y los discapacitados o cualquier situación
de dependencia de la víctima respecto al agresor. Esto
es fácil de ver en asilos, orfanatos e incluye a las
familias en las cuales hay poca atención a alguno de
sus miembros, incluso por la ausencia física o emocional
de alguno de los padres o hijos.

2.
Acoso psicológico. Es la forma de violencia que
se ejerce con una estrategia, una metodología y un
objetivo para conseguir la destrucción moral de la
víctima.
Acosar
psicológicamente a una persona es perseguirla con críticas,
amenazas, injurias, calumnias y acciones que pongan un cerco
a la actividad de esa persona, socavando su autoestima e introduciendo
en su mente malestar, preocupación, angustia, incertidumbre
extrema, dudas y culpabilidad.
En
estos casos existe un elemento afectivo, que impulsa la conducta
de dependencia en la que el acosador depende emocionalmente
de su víctima, hasta el punto de hacerle la vida imposible.
Acosar así despoja a la víctima de su intimidad,
tranquilidad y el tiempo necesario para llevar a cabo sus
actividades, ya que el acosador la interrumpe constantemente
con sus demandas inoportunas y agobiantes.
Si
la víctima rechaza someterse a esta forma de acoso,
a veces el verdugo se queja, llora, se desespera, implora,
amenaza con retirarle su afecto o con "cometer una tontería"
y añade el chantaje afectivo a la estrategia de acoso.

3.
Manipulación mental. Es la forma de violencia que
desconoce el valor de la víctima como ser humano en
lo que concierne a su libertad y a su autonomía, al
derecho a tomar decisiones propias sobre su vida y de sus
valores. La manipulación mental puede comprender el
chantaje afectivo. Las tácticas incluyen amenazas y
críticas que generan miedo, culpa o vergüenza,
encaminados a movilizar a la víctima en la dirección
que desea el manipulador.
Otras
formas de violencia psicológica son tan sutiles y elaboradas
que se disimulan y ocultan entre las fibras del tejido social.
Una modalidad de agresión de este tipo es la que muchos
agresores ejercen disfrazándola de protección,
buenas intenciones y atenciones, como la que ejercen las personas
sobreprotectoras sobre sus protegidos.
Así,
les rodean de mimos y cuidados, pero no les permiten desarrollarse
como personas autónomas; no admiten que ejerzan el
derecho a la libertad, ni les permiten escapar del entorno
artificial que han fabricado para ellas.

Si
sufre usted en silencio o conoce a alguien en esta situación,
en espera de que las cosas se solucionen por sí mismas,
con la expectativa de que su verdugo deponga espontáneamente
su actitud o de que alguien acuda en su ayuda , no le quepa
ninguna duda: usted es una víctima de la violencia
psicológica. Un niño psicológicamente
maltratado desarrolla una personalidad de maltratador por
lo que el patrón de conducta agresiva se repite hasta
que alguna circunstancia rompa la cadena.
http://www.laopinion.com/vidayestilo/?rkey=00000000000003231100
|