Antes de nada, me veo en la obligación de agradecer
públicamente, a las personas que se han interesado
por el artículo/ponencia anterior acerca del psicópata.
Gracias a su incansable e insaciable búsqueda de
explicación, es por lo que humildemente nos encontramos
de nuevo y ante la misma situación, en un intento
de aportar luz sobre los temores o creencias de las personas
con respecto al tema que nos ocupa.
Como ya quedó dicho en el referido artículo,
vasta y desde hace mucho tiempo ha sido para la psicopatología
forense, la consideración, estudio e interpretación
en el plano psicopatológico de las denominadas psicopatías.
Desde la distinción de aquellas personas que no
se podían encasillar en los cuadros de enfermedades
mentales establecidas y sujetas a un estricto sistema de
clasificación, las características "específicas"
de la anormalidad que aquellas personas exhibían,
así como su diagnóstico, y su ubicación
dentro de la taxonomía clínica, y no podríamos
dejar de mencionar sus implicaciones médico-legales,
importantísimas, por otro lado.
Han sido múltiples las diferenciaciones y cambiantes,
a lo largo de la historia, las posturas y conceptualizaciones
mantenidas por los muchos y grandes autores acerca de este
tema fascinante, y ante el cual, aún hoy, todavía
no hay acuerdo unívoco.
Ya puse de manifiesto, que aunque desde muy temprano en
la historia encontramos referencias, no se puede decir con
rotundidad hasta el período establecido entre los
siglos XVIII y XIX, cuando comienzan los aportes mas notables
de la concepción que luego adquirirá significación
propia;"Psicopatía o Trastornos de la personalidad",
lo que empezó llamándose manía razonante,
PINEL, P. (1745-1826); caracterizándola como enfermedad
de los instintos, pero manteniendo la inteligencia intacta.
Mas tarde, PRITCHARD, J. C. (1786-1861); genera el concepto
de locura moral "moral insanity", refiriéndose
a aquellos individuos cuya moral o principios de conducta
están fuertemente pervertidos o depravados, siendo
incapaces de conducirse con decencia y propiedad en los
quehaceres de la vida. Todo lo cual podía resumirse
en un solo síntoma, "asocialidad". LOMBROSO,
C. (1836-1909), se apoya en este nuevo concepto psicopatológico,
para proclamar su teoría criminológica del
"hombre delincuente". Y muchos otros, que obviaremos
en nombrar, ya que solo el mero hecho de hacerlo, sería
motivo cuando menos, de un libro entero.
Si debemos mantener presente, que desde siempre lo fundamental,
ha sido encontrarnos ante una persona "encantadora",
inteligente, pero que parece obrar desde la más profunda
oscuridad de la mente, siendo incapaces de conducirse con
propiedad y decencia en el devenir de la vida.
La psicopatía, es una manera de ser, es la globalidad
de la personalidad, del ser, y por tanto, una variante más
dentro de los tipos humanos. Como ya dijimos, no es una
enfermedad, sino una forma de ser atípica, infrecuente
y estridente, por su patrón conductual que desentona,
con el patrón de conducta de la comunidad, (Marietán,
H. 2001), y que como tal llamamos normal. Y su comportamiento
es distinto, porque tiene unas necesidades distintas que
satisfacer, lo que nos muestra lo que en mi humilde opinión
separa fundamentalmente, lo que los sistemas de clasificación
al uso tipifican como TAP, y lo que yo, al igual que otros
muchos autores, (Garrido, Schneider, Karpman, Hare, Cleckley,
Reid, Sanmartín, Bilbeny, etc), defendemos que el
concepto de psicopatía, engloba mucho mas que un
patrón conductual, como por ejemplo: las emociones,
cogniciones, sentimientos, etc. Y es por eso, por lo que
hace un uso particular de la libertad, crea códigos
propios y tiene necesidades de estímulos intensos,
en el sentido de lo que describiera Zuckerman, como buscadores
de sensaciones, y que mas tarde, podría haber cuestionado
la amplitud de este concepto y sugirió que era mejor
usar la palabra psicopatía (tendencias antisociales)
para esta dimensión de "personalidad".
Y teniendo en cuenta que no se muestra psicopáticamente
en todo su comportamiento, sino en determinadas situaciones.
Hay que recordar que estamos hablando de personas altamente
narcisistas, egocéntricas, y en consecuencia, el
apego que puedan tener sólo lo justifica el objetivo.
Pero a nadie debe escapársele el detalle, primero,
hablamos de manifestaciones comportamentales asociales,
y segundo, siempre hablamos a posteriori. Ya que como los
definió SCHNEIDER, K. (1923), como aquella personalidad
anormal que sufre por su anormalidad o hacen sufrir bajo
ella, a la sociedad, introduciendo un concepto valorativo
desde el punto de vista social...
No es fácil estudiar este trastorno, síndrome
o simplemente forma de ser. Ya que casi con seguridad, empezará
a mostrarse en la infancia como ensañamiento con
los animales, poco apego a los padres, desobediencia, etc...
No siendo en la mayoría de las ocasiones asociados
dichos comportamientos a trastorno alguno, (De la Torre,
R. S. 2001), y por otro lado, porque se mezclan los conceptos
de criminalidad, sociopatía y trastorno antisocial
de la personalidad, (BRUNO, A; TÓRTORA, A. 2002).
Yo añadiría a esa lista también psicopatía,
todos ellos para describir tanto comportamientos dañinos
o inexplicables, por ilógicos; como a personas cuyos
comportamientos nos resultan dañinos, o incluso para
designar a todos aquellos que no comparten de nuestros valores.
Con lo cual, existe una gran probabilidad de que estas personas
tengan a lo largo de sus vidas, problemas con la justicia,
ya que si hay algo que nos aglutina a todos, no es otra
cosa que las normas sociales. El riesgo de asocialidad se
constituye, por lo tanto en un componente central, que nos
serviría para diferenciar a estas personas del resto
de delincuentes, que al menos poseen una cultura delictiva
con la que se pueden identificar y que son capaces de funcionar
adecuadamente dentro de su grupo, manifestando lealtad,
sentimientos de culpa y afecto, (Garrido, V. 1993). Ustedes
estarán pensando, con toda razón, ¿es
equivalente "ser o padecer", psicopatía,
con delincuente? La respuesta es y debe ser no, no es una
relación lineal y unívoca. Si bien hay una
clara relación entre ambos conceptos, no son sinónimos
y ninguno de los dos conceptos es inclusivo del otro, (ALUJA,
A. 1991).
Además, tanto el DSM, como el CIE, ambos tratados
de Clasificación mundialmente aceptados y en sus
versiones mas recientes, por tanto en vigor, excluyen o
relegan a un segundo plano de la conceptualización
de algunas dimensiones de personalidad o limitaciones cognitivas
y/o afectivas, que suelen estar presentes en el trastorno
de personalidad antisocial, como el egocentrismo patológico,
la pobreza de planificación y juicio, la superficialidad
de los afectos, la falta de empatía o la tendencia
a la manipulación, todos ellos en mi humilde opinión,
centrales y de gran importancia a la hora de valorar la
psicopatía, (De la Torre, R. S 2003). Es decir, el
énfasis de las conductas antisociales se hace a expensas
de una minusvaloración de los aspectos cognitivos
y afectivos del mismo.
Inclusive, y vengo ahora a recordar que solamente apunté,
que el Profesor Sánchez de la Universidad de Illinois,
(con lo que yo estoy de acuerdo), que los psicópatas
se alimentan de valores y pautas de conducta de la misma
sociedad actual. Que afinando un poco más, podríamos
decir que siguiendo un punto de vista Darwinista, los psicópatas
son los seres mejor dotados para dejar descendencia y resistir
la presión que ejerce el medio sobre todos nosotros.
Karpman 1961 distinguió siempre dos clases de psicópatas:
a) activo-sanguinario, (depredador); y b) pasivo-parasitario.
Distinción que, para la investigación no ha
sido muy fructuosa, sí lo ha sido para acercarnos
más si cabe a la hora de contestar a esa pregunta
con argumentos, y no simplemente diciendo no son todos criminales.
Y desarrollando un poco más esta distinción,
nos encontramos que desde el punto de vista de la relación
con los demás, (siguiendo de nuevo a Marietán,
H. 2001), tres clases de relación: 1) ASOCIATIVO:
se establece con otro psicópata para conseguir un
objetivo que individualmente resultaría difícil
o imposible. La relación es tensa, y se mantiene
el equilibrio en ella, mientras se mantiene el fin, (conducta
utilitarista). Hay que recordar que estamos hablando de
personas altamente narcisistas, egocéntricas; en
consecuencia, el apego que puedan tener, sólo lo
justifica el objetivo. 2.) TANGENCIAL: encuentro puntual
donde el psicópata ejerce su acción sobre
una víctima ocasional, cuando ejerce su repertorio
de manipulación, en función de una acción
de tipo delictiva, una violación, una estafa o un
asesinato. 3) COMPLEMENTARIO: relaciones metaestables que
establece generalmente con un "neurótico",
donde se satisfacen necesidades mutuas. Este juego que se
da con el complementario, de sufrimientos y satisfacciones,
de rechazos y apegos, tiene su anclaje en lo irracional,
y escapa al entendimiento de los propios miembros del sistema,
y de todo aquel que intente analizarlo desde una lógica
simple, común, normal. Se establece entre ellos,
lo que se ha venido en llamar, circuito psicopático,
y ningún sistema permanece si no cubre una necesidad,
por lo cual es muy difícil escapar de él.
El tipo de necesidad que satisface el complementario con
el psicópata, o el tipo de anclaje que hace que esa
relación se mantenga, no tiene su base en la lógica,
sino en lo irracional. Cuando se atiende a estas personas
lo primero que florece en el discurso es la queja. El complementario
utiliza el escenario de la relación terapeuta-paciente
para transmitir su queja. No son quejas comunes, son quejas
sobre humillaciones, descalificaciones, incluso agresiones
físicas. La forma de presentar la queja varía
desde la justificación ("Yo lo provoqué"),
la minimización ("Me golpeó, pero no
es nada"), el detallismo (el detenerse morosamente
en describir cada acción), hasta la búsqueda
de conmiseración ("¡Cómo me hace
sufrir!, ¿verdad?"). El complementario muchas
veces da la impresión de que se relaciona con el
psicópata a través de la angustia, o sea que,
siguiendo esta premisa, el anclaje sería displacentero.
Pero, después de ver a muchos de estos pacientes
complementarios, yo pienso que el anclaje es el disfrute,
pero no el disfrute del sufrimiento. Es un disfrute inefable
y donde el sufrimiento es un efecto secundario de ese disfrute.
La persona complementaria nos trae la queja, nos muestra
el precio del goce, nos muestra el "chichón"3.
Este tipo de disfrute es secreto, en el sentido de que suele
ser desconocido (conscientemente) para el complementario,
y a veces también para el psicópata. Pero
hay algo allí que los une; tal vez en la animalidad,
en lo irracional, haya un goce. En ocasiones, por el discurso
que tienen los complementarios, suelen relacionarlo con
algún tipo de disfrute especial, con el sexo por
ejemplo; pero eso no consigue justificar el pagar el precio
de las humillaciones, las descalificaciones, la baja de
la autoestima, el deterioro de su persona.
Algunos logran captar que con el psicópata pudieron
desinhibir sus represiones; logran realizar lo prohibido.
(Marietán, H. 2001).
Estos, en contra de lo que pudiéramos pensar, son
los que vamos a seguir analizando, ya que en términos
cuantitativos, son una mayoría, y que sólo
salen a la luz cuando en una explosión conductual,
matan, solo entonces, nos preguntamos por qué esa
persona tan maravillosa que era nuestro vecino, maltrata
y mata a su pareja, humilla y veja a sus hijos, etc. Por
ello, pienso que es un error por reduccionista, del problema
social que constituye la tan en boga "violencia de
género", intentando explicarlo en base al machismo
en las relaciones sociales, afectivas, etc, entre hombre
y mujer. Y que nos convierte a todos los hombres en potenciales
maltratadotes, cuestión que al menos a mí,
me preocupa bastante.
Como muy bien dice el Profesor Garrido, muchas personas
son Psicópatas y no se dedican al crimen, son nuestros
esposos/as, vecinos, políticos, y es fundamental
tenerlo presente para darse cuenta de la magnitud de este
problema. Se adaptan a muchas circunstancias, se camuflan,
desacreditan toda institución que según ellos,
les ha quitado lo que merecen, van socavando nuestra confianza
en la gente y nos van llevando al infierno en vida. Dado
que están especialmente dotados para obviar las necesidades
de los demás, son capaces de dañar y maltratar
sin reparar en nada. Son desalmados en la paz y héroes
en la guerra.
Por lo tanto, si entre sus prioridades están brillar
en el mundo del arte, lo harán por encima de todo
y de todos: Picasso, que lo describen como un sádico
que podía maltratar y manipular a todos aquellos
que lo amaban; Con Andy Warhol, estaríamos en un
caso parecido.
Si en cambio quieren triunfar en la Política, lo
harán a costa de lo que sea, casi todos pensamos
rápidamente en los casos desgraciados que la historia
nos muestra, Hitler, Milosevic, etc., Sin embargo y aunque
mucha gente expone como paradigma político a Churchill,
precisamente porque dotado de una extraordinaria inteligencia
manipuladora, era capaz de ofrecer la cara que los demás
querían ver, para al final actuar según su
criterio, como muestra queda esa máxima suya "no
creo en ninguna estadística que previamente no haya
manipulado yo". A nadie en los tiempos que estamos,
se le escapa lo peligroso que puede ser tener un tipo como
estos de líder político, que manipule ideas,
sentimientos, incluso la historia para intentar justificar
sus propios intereses.
Si lo quieren hacer en los negocios, Getty, P; el patriarca
de los Kennedy, y otros muchos que estarán en la
mente de todos nosotros, y sobre todo mucho más cercanos.
Sin embargo, no hay que perder de vista esta clase, el
pasivo/parasitario, que también puede causar mucho
daño y sufrimiento. Ya que los depredadores toman
las cosas por la fuerza, pero los parasitarios lo hacen
a través de la astucia y la pasividad, con ese complementario.
Uno de los procedimientos habituales de nuestra vulnerabilidad
ante el psicópata, es que cometemos un acto contrario
a la intuición y a las reglas de la sabiduría
cotidiana, el psicópata provoca, (manipula), que
cometamos una estupidez, y luego la aprovecha para domarnos.
Podemos sucumbir ante sus encantos, que después nos
daremos cuenta que son superficiales, que todos los sentimientos
que mostraban los estaba brillantemente teatralizando, que
no los sentía. Por ejemplo, al tener una vida sexual
impersonal y sin compromiso afectivo, esto los convierte
en excelentes amantes, desde el punto de vista técnico,
y utilizan esa habilidad para manejar a su pareja. Son grandes
actores en lo afectivo y en lo sexual. Una historia de seducción,
que empieza con elocuentes y tiernas promesas de amor eterno
y culmina con un anillo de platino, es el comienzo del comportamiento
más brutal del futuro marido. Ya la conseguido, la
ha aislado de sus redes de apoyo, (familia, amigos, etc),
por tanto, al saberse a salvo de personas que puedan defender
a la víctima, empieza a mostrar su personalidad de
modo progresivo, y dará lugar a la etapa de sufrimiento
de su presa, (pareja), que durará mientras la posea,
ya que es el dueño de su voluntad. Hay autores que
defienden que no aprenden de la experiencia, yo sin embargo,
creo lo contrario, si lo hacen y mucho, y lo utilizan para
sus manipulaciones y conseguir sus metas. Podríamos
decir que no aprenden lo que no quieren aprender.
Con respecto al amor, sólo se ama a él mismo
y lo que le interesa. Mantiene contactos "utilitarios",
para conseguir fines. Utilizan la mentira como una herramienta
de trabajo mas, mirando a los ojos y con actitud relajada,
en lo que se ha venido en llamar mentira patológica.
Dicen siempre lo que quieren o lo que el otro espera escuchar.
Lo importante es lo que hace a través de la acción.
Adaptan la realidad a su imaginación, ya que es
un fabulador que actúa en su propia fábula.
Puede convertirse en el personaje que su imaginación
creó y hacerlo actuar en el medio real, generando
en todos la sensación de que están frente
a un personaje verdadero, su patrón de conducta lo
marca su imaginación y suelen mudar de personajes,
como el Profesor Garrido dice, es un camaleón.
Las acciones que realizan, desde su punto de vista, están
totalmente ajustadas a su escala de valores, a su criterio.
Lo cual quiere decir, que no sienten culpa, "quién
dice lo que está bien", es una de sus justificaciones.
No es que desconozcan las leyes, no son negados cognitivos,
sino que antepone su escala de valores con respecto a los
demás.
Capta las necesidades del otro, esa habilidad que domina
a las mil maravillas, determina otro rasgo importante, la
seducción. Llevando al otro a entrar en el "circuito
Psicopático", y ya dentro lo tendrá muy
complicado para salir. Le demuestra que le es necesario,
pero que él es mucho más necesario, y de este
modo se establece este "circuito" entre ellos,
para suplir sus necesidades. Es difícil resistirse
a ellos. Relacionarse con ellos, es un viaje de ida, con
retorno complejo.
Ya dentro de su "red", estaremos a su merced,
ya que es un maestro en vejar, maltratar, engañar,
etc., utilizando otra de sus habilidades maestras, que no
es otra que la cosificación del otro, ya que quitándole
los atributos que nos hacen a las personas semejantes. Las
convertirá en una herramienta, argumentando "no
es igual a mí, es inferior, neutro, y por tanto fácil
de manipular y destruir, Y cuando se les adoctrina matan,
porque es una cosa lo que matan.
Utilizando la manipulación y la coerción,
aspecto nuclear de su conducta, por la cosificación
del otro, es un manipulador egocéntrico.. Trabaja
sobre esa parte de ambición del otro y luego lo engaña.
Es entonces, dentro ya de ese circuito, cuándo empezaremos
a darnos cuenta del engaño del que estamos siendo
víctimas, siendo ya demasiado tarde. Al principio,
utilizarán otra de sus habilidades, la defensa aloplástica,
que no es otra cosa que situar la responsabilidad en los
otros, "me hicieron fracasar", "yo no quería,
pero me han obligado", son inocentes de todo, etc.
Para ir adentrándose en un mundo de agresiones sin
fin, y aumentando en cantidad y en calidad, ya que estará
aprendiendo sobre la marcha. Y todo ello sin sentir culpa,
ya que para sentirla es requisito indispensable, sentirse
responsable de la acción, debe sentir que ha fallado.
Cuando se evalúa que son los otros, el medio o las
circunstancias los que lo han hecho fallar, no puede sentir
culpa alguna. La empatía no existe para él.
Y es que el psicópata necesita un complementario
para actuar. Primero la absorbe y la seduce, luego inicia
lo que el profesor llama la fase de explotación,
y por tanto los ataques. Esa seducción la logra manipulando,
pero también no dejándola pensar, presionándola
para que decida lo que él quiere que decida. Nos
encontramos ya en la fase de absorción, que sería
la culminación de la seducción. Toda voluntad
o capacidad de respuesta ha de ser neutralizada. El sistema
mas habitual es la intimidación, (vejaciones, miradas,
etc), y una forma peculiar de comportamiento que se denomina,
(Garrido, V. 2003), ciclo manipulativo, que consiste básicamente
en que; a) el psicópata realiza un ataque: humilla,
golpea o castiga de alguna manera a su presa.; b) explica
que es algo que él no quiere hacer, pero que se ve
obligado por el bien de ella, o por cualquier otra razón;
c) desplaza la responsabilidad hacia ella, haciéndole
ver que puede evitar esta situación, si entra en
razón y no le desafía, (obligándole
con ello, a hacer la que él no quiere hacer). El
resultado, es que la víctima se bloquea, quiere que
todo vaya bien, pero para ello ha de aprender que eso implica
renunciar a su individualidad, a sus derechos personales,
y hasta que no aprenda esto, sufrirá ataque sorpresa,
que lo serán menos a medida que ella comprenda que
los provoca. Haciendo realidad esa triste máxima,
y salvando las distancias, la letra con sangre entra. Y
provocando un estado ansioso-depresiva constante en ella,
que la anula como persona. Somos objetos que le pertenecen
por encima de cualquier otra normativa legal, social, moral,
etc. Otra característica del psicópata que
se debe tener en cuenta es su impermeabilidad a las modificaciones.
El psicópata es una persona que puede tolerar mucha
presión, puede aguantar castigos, y aún así
mantenerse en una posición. Esto obliga al complementario
a doblegarse, porque la posición del otro es inamovible,
lo pone en la opción de: "es esto o nada";
"tómalo o déjalo... si puedes".
El complementario termina luchando, no contra el psicópata,
que es inmodificable, sino contra sí mismo, contra
su conciencia del propio valor. Y se obliga a doblegarse.
Este obligarse a hacer, en el que ve menoscabada su persona,
es altamente doloroso. Pero es mayor el sufrimiento que
provoca la no presencia del psicópata, esto hace
que el complementario pague la factura y continúe
con la relación. La regla de oro que mantiene este
vínculo es la formula: "con él estoy
mal, pero sin él estoy peor", esto me recuerda
esa letra de canción que dice algo así, como:
contigo porque me matas, sin ti, porque yo me muero, lo
que demostraría entre otras cosas, la realidad del
problema. Entre mal y peor, está
el disfrute. Socava su autoestima, por eso es fundamental
para intentar el dificilísimo reto de cortar ese
circuito, es necesario imponer distancia tanto física,
como afectiva entre ellos, con total y absoluta dureza.
Sin dejar un resquicio para ello, porque si no estaremos
perdidos. Como cuenta el Dr Marietán, en su experiencia
clínica, no vuelve a ser la misma persona después
de haber pasado por un psicópata. Una vez que se
separa, se trata de que forme nuevos contactos. Pero éstos,
si son normales, resultan aburridos, insulsos, poco estimulantes.
Puede pasar mucho tiempo antes de conseguir una nueva pareja.
Esto dificulta el distanciamiento con el psicópata.
A veces logran armar otra pareja con armonía inicial
que luego resulta ser otro psicópata. Por lo tanto,
una persona que pasó por la experiencia de un psicópata
nunca vuelve a ser como antes y sus gustos tampoco serán
los mismos. ¿Qué se puede esperar después
de haber satisfecho necesidades profundas?.
Todo ello, y sin mucho esfuerzo, se podría trasladar
a cualquier otra esfera de la vida cotidiana, empresas,
etc, pero por la importancia que creo tiene la violencia
que se ejerce dentro de la pareja, y aunque aquí
en España recientemente se ha aprobado una ley integral
contra la violencia de género, cuyo fin último
sería luchar contra tal situación, bajo mi
punto de vista no lo logrará, ya que olvida que aún
siendo una mayoría abrumadora de mujeres, las que
sufren dicha violencia, hay otros integrantes de la familia
que también la sufren, y puede que tanto como ellas,
como pueden ser los abuelos, los niños, y que también
deberían ser sujetos de protección para la
ley, olvidando para ello el principio de legalidad y la
tan ansiada seguridad jurídica en cualquier estado
de derecho. Ya que al olvidar dicha realidad, olvida nuestra
Constitución, que como norma fundamental, predica
que todos somos iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer
discriminación alguna por razón de nacimiento,
raza, sexo, religión, opinión o cualquier
otra condición o circunstancia personal o social.
Por lo que entre otras consideraciones, el Gobierno siempre
tuvo en contra de esta Ley al Consejo General del Poder
Judicial.