LOS JUEGOS DEL

NO AMOR

Los juegos de no amor son siempre procesos espontáneos e inconscientes.

Todos los diversos juegos del "No Amor" presentan una característica común : la confluencia de dos anhelos contradictorios : por un lado hallamos el trauma , es decir, la herida psíquica que nos marca desde la niñez y nos dice " No, no existe el amor". Por el otro lado, vemos el yo, que replica desesperado : "Pero el amor tiene que existir". A partir de esta contradicción surge una "cohabitación", una "convivencia" que tan sólo se nos antoja natural si nos hallamos como en casa y al mismo tiempo atrapados en esta dualidad. Y, de hecho, estaremos atrapados mientras el no de una de las dos partes conflictivas haga enmudecer al sí de la otra, y viceversa. De este modo nacen los famosos dobles mensajes (Gregory Bateson).

El primer juego de no amor se llama: " ¡Otra vez el hombre Equivocado! "

El segundo juego se denomina "Para que me Quieras"

El tercer juego es el de "¡ Te amo! - ¡Ámame tú también! "

El cuarto juego de no amor se trata del "No creo que me ames"

Otros juegos de no amor: "Que ame el otro"; "Nunca me amas lo suficiente", "Siempre un poco tarde", "Te compro","Todos me aman", :

" ¡Otra vez el hombre Equivocado!

Este juego consta de cuatro actos (etapas), que van desde la época de la protección hasta la pérdida de la voluntad y la autodeterminación; la fase del desprecio hasta la destrucción de aquéllo que más necesitaba; la fase de esfuerzos artificiales por conservar lo que ya se ha perdido hasta llegar al extremo de la cortesía grotesca; y la fase de la apatía subsiguiente a la separación hasta la sensación de una ausencia absoluta de sentido. Aparece cuando la mujer busca desde la niñez a un "padre" que no se distanciara de ella de forma insensible y fría, tal como lo había hecho su verdadero padre.

Primer acto del drama: La sexualidad desempeña un papel nulo o muy poco importante. La mujer se sumerge en la protección infinita , se acurruca en la corpulencia de aquel hombre y sana en su masa inspiradora de confianza. Se siente infinitamente feliz y empieza a planificar su vida en torno a él.

Segundo acto del drama: De pronto empieza a experimentar un desprecio abismal por el hombre al que hasta entonces había adorado. Este súbito desprecio colma su ser por completo. En la sexualidad lo veja y lo humilla ( ella se burla con todo sarcasmo de su edad, o se niega a acostarse con él en cuanto pecibe que él lo desea). Son conductas inconscientes.

El tercer acto : a causa de los desprecios , en ella cede la pasión y se extingue, en cuanto eso ocurre , a ella le acomete el miedo de tener que separarse de ese hombre e intenta con todas sus fuerzas ser amable, se esfuerza por acostarse con él y lo halaga. En su interior crece el desprecio y la antipatía.

Y se llega al cuarto acto : no le queda más remedio que separarse del hombre . Una vez dado ese paso, la mujer se retrae, se torna apática y abúlica , intenta olvidar lo ocurrido y borrar la experiencia y acaba por pronunciar la frase que la exime de toda culpa:

"En fin ¡ Otra vez el hombre equivocado! "

"Para que me Quieras"

Es típico de los adultos que de niños se vieron obligados a competir por el amor de los padres, ya que hubo una privación dosificada de amor. Los hombres y mujeres que aman demasiado se adaptan con total pasividad, se someten, hacen lo imposible por agradar y viven dominados por el temor constante de que el otro los abandone. Su dependencia puede llegar a extremos. Existen dos variantes : la del rendimiento y la de la disciplina.

Variante del rendimiento: En la infancia, sus víctimas fueron evaluadas según el éxito social que obtenian . El amor paterno estaba condicionado por las buenas notas escolares. Estas personas intentan por todos los medios granjearse el amor a través de la adaptación y el trabajo, lo cual los torna secos y amargados y, por último provoca el rechazo por parte de los demás. Cada vez da más, cada vez es más incapaz de recibir, porque con cada desengaño sentimental se acrecienta su falta de autoestima.

Variante de la disciplina: Son niños que aprendieron a decir "seré bueno si me quieres". Son personas cansadas y faltas de fuerza.

"¡ Te amo! - ¡Ámame tú también! "

El afecto del protagonista encierra la exigencia agresiva de que el otro debe amarle también y de forma inmediata e inequívoca. La exigencia produce al compañero la sensación de ser un niño inepto que no está a la altura de los requisitos del otro. En tal caso, el compañero se siente cada vez más presionado y tiene menos ganas de amar . Si ha recibido una buena educación , actuará con consideración. La tragedia es perfecta. Una vez más se cumple el destino de una hija mal amada por su padre o de un hijo mal amado por su madre. A continuación el entorno del rechazado empieza a percibir también la tragedia de lo sucedido.

"No creo que me ames"

En éste caso la exigencia está más disimulada. Se trata de despertar los sentimientos de culpabilidad y activar instintos de liberación. Los protagonistas de éste cuarto juego acostumbran a escoger compañeros que tengan siempre la sensación de no ser suficientes en la vida. Una mujer que diga con velado reproche en la mirada "No creo que me ames", enciende el corazón del hombre que haya conocido la misma mirada triste e inquieta en su madre, a la que siempre había sido imposible poder satisfacer.

"Que ame el otro"

Eso tiene lugar cuando la persona no amada carece de una maternalización suficiente o de una paternalización suficiente. Se manifiesta en tres fases: primero exuda encanto y amabilidad, sigue una época en que se muestra molesta , acorralada e indefensa, y por último se centra en las debilidades y defectos de la pareja, menospreciando e intentando dominarle. Es un juego en que primero se atrae para después bloquear pues inconcientemente busca confirmar la afirmación " Si alguien me ama, es que algo no funciona bien en él" (Watzlawick).

Que ame el otro , significa que el otro lo libere del peso del amor, en definitiva que le haga olvidar que él/ella misma es incapaz de amar. Tanto en el caso de los hombres como de las mujeres, la actitud de dejar de amar en lugar de amar y ser amado se debe a la impotencia generada por un dominio sufrido en la niñez. Puesto que el compañero debe amar por los dos, nunca ama lo suficiente.

"Nunca me amas lo suficiente"

Obsesionado por lo que le da su pareja, es insensible al intercambio entre ellos, y por eso se formula una y otra vez si es amado de forma suficiente. Se debe variar la prespectiva , y empezar a prestar mayor atención a sus propios impulsos, centrarse más en si ama más que en si es amado.

"Siempre un poco tarde"

Todas la personas no amadas sufren este mal de llegar tarde, nunca se realiza con mala intención pero impide un contacto sentimental directo. Los desencuentros son más crueles cuando se realizan con personas que nos importan . La otra persona apenas percibe nuestro amor. Las personas que siempre llegan tarde a ese intercambio afectivo, varias veces al día se sienten inquietos, exhaustos, y deprimidos, como si hubieran pedido algo.

"Te compro"

Las personas no amadas que utilizan ese juego proceden de familias en las que había más dinero que amor o , en las que el dinero constituía el valor simbólico del amor. El dinero sustituía el amor. Cuando el dinero ha cobrado tal importancia simbólica, cualquier amor puede comprarse. Estos senderos engañosos del amor resultan fatales. No cuesta imaginarse lo fácil que es aprovecharse de ellas. Son personas sensibles y muy necesitadas de amor.

"Todos me aman"

Para aquél al que todos quieren , la privación del amor acecha en cada esquina, y con frecuencia se trata , precisamente, del amor de la persona a la que al parecer necesita más. Es "todos me aman" , pero esa persona, que es la que verdaderamente importa, no me ama. Es un intento fallido de superar una ofensa permanente. Las personas muy amadas están muy necesitadas de amor pues durante la niñez les faltó amor, lo cual les hace más propensos al amor herido. Las personas muy amadas, son personas mal amadas.

En todos esos juegos de "no amor" se pone de manifiesto que son juegos de dos protagonistas o incluso de cuatro , porque en ambas partes de la patreja uno de los padres también está presente.

El calvario de todos los seres no amados finalizaría cuando pudieran pronunciar en voz alta "Mi padre no me amaba" o "Mi madre no me amaba" o "Mi padre y mi madre no me amaban" ; sólo entonces se liberarían.

 

(Extractos seleccionados por M. Parés del libro " La herida de los no amados" de Peter Schellenbaum).

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