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Narcisismo versus la Persona Energética "La herida de los no amados es la causa de una carencia de confianza originaria" (Erik Erikson) La falta de amor, la comprensión, la percepción y la liberación son las cuatro fases de la solución de cualquier problema mental. Se emplea el término "no amados" cuando la sensación de no ser amado constituye el quid de inhibiciónes en la via de una persona. Tal es el caso de todos los transtornos psíquicos de cierta gravedad, sobre todo en los que se atribuyen al narcisismo. La herida de los no amados se expresa en la sensación dolorosa de no ser amado, sino rechazado. A las personas obsesionadas por el Yo, que se aferran a los recuerdos torturantes de antiguas heridas, les está vedado el acceso a las buenas relaciones. Sus relaciones son aburridas. Se dedican a hurgar juntos en la herida de su falta de amor...y su incapacidad de amar. Se critican el uno al otro, reviven viejísimas historias. Lo placentero queda anulado por la rivalidad . Tras la franqueza extática de la primera época se impone la antigua reserva traumática. La herida de los no amados vuelve a abrirse: he sido rechazado, abandonado, estoy aislado, falto de amor. Hurga inquieto en su herida de soledad y clava la huella traumática más profundamente en su vida. No poder olvidar es lo que provoca sufrimiento en la huella traumática. Tan sólo la indolencia respecto a la antigua herida psíquica proporciona paulatinamente el olvido curativo, aun cuando los hechos no hayan quedado borrados de la memoria. ¡Cuán corrosivos son los malos recuerdos que masticamos una y otra vez con ánimo masoquista!. Significan el verdadero suicidio, la dirección de la autodestrucción. La huella traumática conduce a la destrucción psíquica. Los seres humanos son sistemas extremadamente sensibles y dados a la sugestión. Al revivir viejos recuerdos determinamos nuestro destino, deterioramos nuestra vida. La persona opuesta al narcisismo es la persona energética, esa es la que se vuelve hacia el sol y la luz, es decir no piensa de modo narcisista en el propio brillo, sino en el brillo del mundo, busca la irradiación del Tú, bebe de ella y la refleja . La persona energética no siente necesidad de imponerse a personas y a cosas. Vive apoyado en la excitante sensación de que las personas y las cosas se acercan a él y lo "arrastran a la aventura de la experiencia". No se expone, sino que se deja llevar. Asiente a lo que sucede. Se mantiene libre y disponible y puesto que no sujeta a las personas, sus relaciones prosperan. Puesto que no quiere lograr nada, consigue mucho. No pretende ser una personalidad original, sino que le interesa más la comunicación y la relación. Y, sin embargo, precisamente es su vida la que adquiere un carácter excepcional. No es una persona dependiene, sino atraída. No es un opresor, sino que presta atención. Lo que se abre camino hacia la vida no va dirigido contra los demás, sino a los demás. Las personas energéticas no se deslumbran unas a otras, sino que gozan del intercambio. No es contradictorio que sean más activos que las personas que consagran toda su vida a reafirmarse; pues las personas energéticas atraen energía a través de su relajada franqueza. (Estractos seleccionados por M. Parés del libro " La herida de los no amados" de Peter Schellenbaum)
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