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EL PSICÓPATA: Una realidad El psicópata constituye una realidad tangible, un gravísimo transtorno de la personalidad que causa grandes males y descalabros a los individuos y a toda la sociedad. " Hay una forma de perturbación mental en la que no parece que exista lesión alguna o al menos significativa en el funcionamiento intelectual, y cuya patología se manifiesta principal o exclusivamente en el ámbito de los sentimientos, temperamento o hábitos. En casos de esta naturaleza los principios morales o activos de la mente están extrañamente pervertidos o depravados ; el poder del autogobierno se halla perdido o muy deteriorado, y el individuo es incapaz , no de hablar o de razonar de cualquier cosa que se le proponga , sino de conducirse con decencia y propiedad en los diferentes asuntos de la vida". ( J.C. Pritchard- psiquiatra inglés-1835 ). La psicopatía es un transtorno gravísimo de las emociones y los sentimientos de un individuo, que afecta también al razonamiento o juicio. Lo esencial del psicópata ha sido mostrar un comportamiento que no reconoce otra ética que la propia, libre de inhibiciones y frenos que a los demás nos impiden aprovechar nuestra ventaja o fuerza para obtener bienes materiales o una posición de privilegio. El psicóptata actua para obtener aquello que le place, sin que los daños que haya que infligir a sus familiares o compañeros de trabajo le incomoden. Desafía toda ética y se arroga el derecho de inculcar toda ley, porque él está por encima de cualquier cosa que le coarte o le imponga obligaciones. Hay psicópatas no integrados: algunos delincuentes y otros psicópatas integrados: son gente que manipula, que no puede relacionarse de modo pleno con los demás, que ha de aprender a moverse sin entender los sentimientos. Muchas de las cualidades del psicópata lo hacen un candidato ideal a ser un delincuente reincidente, violento, incluso sádico. Que muchos se queden sólo en personas mezquinas e insensibles, sin llegar al crimen, parece un milagro, sólo explicable porque son capaces de hallar en el mundo convencional suficientes alicientes para satisfacer su necesidad básica de dominio. El psicópata es perfecto para mancillar la condición humana, ya que no se siente miembro de ella en absoluto. El psicópata, cuando miente y engaña, lo hace para dañar. El psicópata, no finge ser otra cosa de lo que es, sino una persona mejor o más competente de lo que realmente es. Ellos ( los psicópatas) juegan con sus propias reglas, pero nosotros lo desconocemos, creemos que son leales porque nos lo dicen y prometen, y cuando comienza el ataque (sutil, progresivo, pero en ocasiones sorprendente y brutal) buscamos antes excusas en otras circunstancias que en la voluntad del sujeto que dice que es nuestro amigo. No nos podemos creer que exista gente así; no lo queremos creer. Cuando somos conscientes, finalmente, del tipo de persona que está atacándonos, cuando comprendemos de verdad que esa persona que decía que estaba de nuestra parte (como amigo, marido, novio, compañero de trabajo) nos está destruyendo, mucho de ese mal ya se ha producido, y ahora es cuestión de luchar por la propia supervivencia. A los que no somos psicópatas, nos resulta imposible, en circunstancias no excepcionales, extraer de nuestro interior tanta rabia y ánimo de hacer daño. La psicología actual sabe de los psicópatas: éstos pueden volverse menos violentos con el tiempo, pero es casi imposible que cambie su personalidad básica; su egocentrismo y trato vejatorio de los demás, su incapacidad para el amor y la amistad, o su deseo de dominar y controlar a toda costa.
(Estractos seleccionados por M. Parés del libro " Cara a Cara con el psicópata" de Vicente Garrido Genovés ).
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