TIPOS DE PSICÓPATAS
Violencia
y agresión en el psicópata.
Eduardo A. Mata
Tipologias.
Según Millon
Millon desarrolla un subtipología de los psicópatas:
1.El psicópata carente
de principios
2. El psicópata solapado
3. El psicópata tomador de riesgos
4. El psicópata codicioso
5. El Psicópata Débil
6. El Psicópata Explosivo
7. El Psicópata Áspero
8. El Psicópata Malévolo
9. El Psicópata Tiránico
1. El psicópata carente de principios:
Este tipo de psicópata se presenta frecuentemente asociado a las personalidades
narcisistas. Suelen lograr con éxito mantenerse en los límites de lo legal,
y no entran comúnmente en tratamiento. Estos psicópatas exhiben un arrogante
sentido de autovalimiento, indiferencia hacia el bienestar de otros, y un
estilo social fraudulento. Existe la expectativa de explotar a los demás.
Una conciencia social deficiente se hace notoria en la violación de las reglas,
en involucrarse en acciones que cuestionan la integridad personal, sin importarle
el derecho ajeno. La falta de logros y las irresponsabilidades sociales se
justifican a través de fantasías expansivas y groseras mentiras. Carece de
Superego, tal como se advierte en sus acercamientos inescrupulosos, amorales
y falaces con los otros, no solamente desleales y explotadores. Pueden encontrarse
entre sociedades de artistas y de charlatanes, muchos de los cuales son vengativos
y desdeñosos con sus víctimas. Carentes de sentimientos de culpa y con poca
conciencia social disfrutan del proceso de estafar a los demás, y de sentirse
más listos que los otros, se complacen en superarlos en un juego al que les
gusta jugar, en el que los otros son atrapados debido a la facilidad con que
son seducidos. La relación dura el tiempo en que este tipo de psicópata cree
que tiene algo para ganar. La gente se deja caer sin pensar en la angustia
que le generará los comportamientos irresponsables del psicópata. Una cantidad
de estos psicópatas intentan demostrar una imagen de fuerza fría, actitudes
arrogantes y temerarias. Para probar su coraje, puede invitar al peligro y
al castigo. Pero el castigo sólo demuestra que ellos probablemente estén reconociendo
inconscientemente que lo merecen. Más que tener un efecto desalentador, el
castigo parece alentarlos a continuar su conducta explotadora.
2. El psicópata solapado: su comportamiento se caracteriza
por un barniz de amistad y sociabilidad. Aunque ésta es su apariencia, ella
oculta falta de confiabilidad, tendencias impulsivas y profundo resentimiento
y malhumor hacia los miembros de su familia y personas cercanas. Un estilo
de vida socialmente fácil puede incluir una búsqueda persistente de atención
y excitación, expresada a menudo por comportamientos seductores. Sus relaciones
son superficiales y fluctuantes, frecuentemente interrumpidas por comentarios
cáusticos e impulsos irreflexivo, características que se encuentran típicamente
entre las personalidades histriónicas, a las que el psicópata solapado más
se asemeja.
Otros ven a menudo este subtipo como irresponsable e incumplidor, que exhiben
entusiasmos de corta duración y comportamientos inmaduros de búsqueda de sensaciones.
Tienden a conspirar e inventar, a tener un enfoque astuto e intrigante hacia
la vida, y a ser calculador, insincero y falso. Probablemente no admita la
existencia de dificultades personales o familiares y exhibe un ingenioso sistema
de negaciones. Las dificultades interpersonales son racionalizadas, y la culpa
es proyectada sobre terceros. Aunque autoindulgente e insistente en ser atendido,
este tipo de psicópata ofrece a otros una lealtad errática y afectos recíprocos.
La característica principal de este subtipo es la falsedad. Obran con premeditación
e insinceridad en sus relaciones, haciendo todo lo necesario para obtener
lo que quieren de los otros. Por otra parte, en contraste con otros psicópatas,
parecen disfrutar de juego de seducción, obteniendo gratificación en la excitación
y tensión que generan. A menudo son calculadores y falsos con las personas
que aparentan proteger, aunque las consideran una especie de posesión personal.
A lo largo del tiempo la necesidad de ser aprobado por otros cambia de énfasis,
siendo sustituido por los medios para lograrlo; al final lo que permanece
es el estilo manipulativo. Por debajo de la superficie ellos saben que nadie
los amará ni los cuidará a menos que ellos los manipulen. A pesar de que reconocen
esto, intentan convencerse de que sus intenciones son buenas, y que sus intrigas
son apreciadas como bien intencionadas. A través de estas discrepancias, no
obstante, este psicópata seguirá buscando lo que es bueno para sus intereses.
No son menos falsos consigo mismos que lo que lo son con los demás.
3. El psicópata tomador de riesgos: Este tipo se involucra
con frecuencia en riesgo por la necesidad de sentirse vivo y motivado, más
que por obtener ventajas o prestigio. Muchos de ellos responden irreflexiva
e impulsivamente. Son temerarios, insensibles a situaciones en que otras personas
se sentirían en peligro o con miedo. En esta dimensión, sus riegos parecen
tontos, no necesariamente valientes, ya que están como ciegos a las consecuencias
físicas de sus actos. Incapaces de proveer por sí mismo a sus necesidades
de autonomía e independencia, carentes de hábitos de autodisciplina, e inseguros
de llenar el sentimiento de vacío en el mundo de lo real, intentarán probarse
a sí mismos a través de nuevas y excitantes aventuras. Pueden ser descritos
como una mezcla de características antisociales e histriónicas. Contrariamente
con lo que ocurre con muchos otros psicópatas, cuyas motivaciones centrales
son sus ventajes y venganzas, éstos sólo persiguen la excitación y la estimulación.
Los factores que los hacen psicópatas son la falta de seriedad y solidez,
la irresponsabilidad de sus acciones y la falta de preocupación por las consecuencias
de su conducta sobre terceros.
4. El psicópata codicioso: Persiguen su engrandecimiento.
Sienten que la vida "no les ha dado lo que merecen", que han sido
privados de sus derechos al amor, al apoyo, o a las gratificaciones materiales;
que otros han recibido más que ellos, y que nunca han tenido oportunidades
de una buena vida. Por lo tanto, están motivados por un deseo de retribución,
de compensarse por lo que han sido despojados por el destino. A través de
actos de robo o destrucción, se compensan a sí mismos por el vacío de sus
vidas, sin importarles las violaciones que cometan al orden social. Sus actos
son racionalizados a través de la idea de que no hacen sino restaurar un equilibrio
alterado.
Solamente la usurpación de los bienes y logros ajenos pueden satisfacerlos.
Aquí, el placer está basado más en tomar que en tener. Como el hambre que
los animales experimentan hacia la presa, los psicópatas codiciosos tienen
un enorme impulso hacia la rapacidad, y tratan a los demás como si fueran
peones en sus juegos de poder. Aunque tienen poca consideración por los efectos
de conducta, sintiendo poca o ninguna culpa por los efectos de sus acciones,
en su interior se sienten inseguros de su poder y posesiones; nunca llegan
a sentir que han adquirido lo bastante para compensar sus depravaciones tempranas.
Independientemente de sus logros, permanecen siempre celosos y envidiosos,
agresivo y codicioso, exhibiendo toda vez que pueden posesiones o consumo
ostentosos. La mayoría de ellos son íntegramente centrados en sí mismos y
autoindulgentes, a menudo libertinos y derrochadores, incapaces de compartir
con otros, por miedo a que puedan nuevamente arrebatarle lo que supone le
quitaron en su infancia. Por lo tanto, estos psicópatas nunca logran un estado
de completa satisfacción. Se sienten no realizados, vacíos, desolados, independientemente
del éxito que puedan obtener, quedando eternamente insatisfechos e insaciables.
Convencidos de que seguirán siendo despojados, no muestran ninguna simpatía
por aquellos que están siendo explotados y estafados. Algunos pueden llegar
a ser exitosos empresarios, explotadores de otros a quienes consideran objetos
para satisfacer sus deseos.
5. El Psicópata Débil: Algunos psicópatas son habituales
y poderosos atormentadores de otros. El tipo explosivo (que se describirá
más adelante) actúa de esta manera periódicamente, después de esto se siente
mal y arrepentido respecto de la irracionalidad de sus acciones. A la inversa,
otras variantes son profundamente inseguras e irresolutas, quizás hasta cobardes.
La agresión psicopática en esta variante representa una respuesta paradójica
a sentirse atemorizados y en peligro, tratando de demostrar a los presuntos
perseguidores que no están angustiados ni son débiles, y que no cederán a
presiones ni amenazas externas. Estas personalidades pueden llegar a cometer
actos violentos como una manera de demostrar su miedo y demostrar lo que no
tienen. Para ellos, la agresión no es especialmente gratificante, pero es
esencialmente un acto contrafóbico destinado a anticipar a sus presuntos antagonistas,
"pegar primero es pegar dos veces".
La dinámica de este tipo de personalidad está vinculada con las de las evitativas
y dependientes. En sus fantasías, los otros son imaginados como enemigos poderosos,
agresivos y sádicos. En contraste, el propio self es visto como un blanco
vulnerable e indefenso. Al experimentar pánico, el psicópata débil busca adelantarse
a lo que siente como una aniquilación inevitable, realizando actos temidos
como formas de contrataque preventivo. Para contrarrestar la imagen de debilidad
que teme exhibir, y que no se note su profundo miedo, presenta una fachada
de fuerza formidable. Su comportamiento es contrafóbico y el terapeuta tiene
que señalar esto claramente. No sólo este mecanismo le permite manejar sus
miedos, sino que también le permite dar a la gente una falsa imagen de seguridad
y confianza en sí mismo. Algunos cambian su imagen cuando no se sienten en
peligro; otros mantienen una actitud beligerante e intimidatoria, como si
quisieran que el mundo sepa que "es peligroso meterse con ellos".
Como con muchos otros psicópatas, la agresividad pública no es señal de una
confianza genuina y fuerza personal, sino un intento desesperado por sentirse
superior y reasegurado. Como no tienen una naturaleza intrínsecamente violenta,
resultan caricaturas de pequeños tiranos. Muchos de estos psicópatas se juntan
en grupo paramilitares o militares que buscan chivos expiatorios para compartir
(minoría étnicas, "outsiders", etc.).
6. El Psicópata Explosivo: Se diferencia de las otras variantes
por la emergencia súbita e imprevista de hostilidad. Estos "berrinches
adultos", caracterizados por furia incontrolable y ataque a otros, suelen
ser descargados frecuentemente sobre miembros de la propia familia. Erupciona
precipitadamente, sin dar tiempo a preverlo y contenerlo. Sintiéndose frustrados
y amenazados, estos psicópatas responden de una manera volátil y dañina, fascinando
a los demás por la brusca forma en que los ha sorprendido, diciéndoles cosas
imperdonables, golpes que no olvidarán. Como cuando eran niños, los berrinches
son reacciones instantáneas para enfrentarse con la frustración y el miedo.
Aunque estas explosiones logran muchas veces su efecto de intimidar a otros
y reducirlos a la pasividad y al silencio, no es primariamente un acto instrumental,
sino más bien una explosión que sirve para descargar sentimientos constrictivos
de humillación y degradación. Muchos son hipersensibles a los sentimientos
de traición o pueden estar profundamente frustrados y desesperanzados por
sus vidas. Cuando los psicópatas explosivos se enfrentan con sus repetidos
fracasos, humillaciones y frustraciones, sus limitados controles pueden ser
rápidamente sobrepasados por sentimientos profundos y resentimientos no expresados.
Una vez disparados, la furia del momento trae a la superficie recuerdos y
emociones del pasado que afloran a la superficie sin limitaciones, irrumpiendo
de una manera salvaje.
7. El Psicópata Áspero: En contraste con otros psicópatas,
que muestran resistencia a los deseos de otros y expresan sus frustraciones
de una manera pasiva e indirecta, éste muestra su rechazo de una manera confrontativa
y pleitista. Para este tipo de psicópata todo y todos son motivo de pelea,
una excusa para descargar su irritación interna, o aun un blanco para acciones
litigiosas. Más que meramente enojado de una manera general, estas personas
son intencionalmente ásperas y antagónicas. Tienen discordias incesantes con
los otros, magnificando hasta la más pequeña acción para vivir en luchas constantes
y amargas con los demás. Tienen pocos remordimientos o conciencia sobre las
molestias que les ocasionan a otros, inclusive a personas cercanas. Son discutidores,
intransigentes, cáusticos, querulantes, amargados e irónicos. No sorprendentemente,
muchos exhiben características que los acerca a los trastornos negativistas
y paranoides de la personalidad. Los otros están siempre incuestionablemente
equivocados y ellos incuestionablemente en lo cierto. Detectores fáciles de
faltas ajenas y dogmáticos, estos psicópatas encuentran un placer especial
en contradecir a otros. Les causa menos satisfacción la lógica y legitimidad
de su propio razonamiento que su uso para frustrar y humillar a sus oponentes.
Enfrentados con una oposición, especialmente de quienes ellos consideran inferiores,
surgen las quejas de no ser apreciados y sí maltratados. Cualquier ofensa
personal que han infligido no es -para ellos- sino la justa respuesta a una
agresión previa. De esta manera, sin remordimientos, siempre justifican lo
que hagan o digan. Como las discusiones se suceden, los orígenes profundos
de su estilo de personalidad resultan perpetuamente realimentados.
8. El Psicópata Malévolo: Son particularmente vengativos
y hostiles. Sus impulsos son descargados en un desafío maligno y destructivo
de la vida social convencional. Al desconfiar de los otros y anticipar traiciones
y castigos, han adquirido una crueldad fría y un intenso deseo de obtener
venganza de supuestos o reales maltratos sufridos en la infancia. Se ve una
eliminación y rechazo de las emociones tiernas y una profunda sospecha de
que los buenos deseos de los demás no son otra cosa que trucos destinados
a embaucarlo y dañarlo. Adoptan una actitud de resentimiento y de propensión
a buscar camorra, a patear a los que desean destruir o a los que pueden usar
como chivos expiatorios para sus impulsos vengativos. Muchos son temerarios
y carentes de culpa, inclinados a buscar y anticipar el engaño y la venganza
de terceros. Las características psicopáticas de estos individuos se parecen
a las de los sádicos y/o paranoides, que reflejan no sólo un profundo sentido
de deprivación y un deseo de retribución compensatoria, sino también una intensa
susceptibilidad y hostilidad. Muchos asesinos y asesinos seriales encajan
en este patrón psicopático. Tales personas podrían ser descritas como beligerantes,
mordaces, rencorosos, viciosos, malignos, callosos, brutales, truculentos
y vengativos.
Para "probar" su coraje, los psicópatas malévolos pueden enfrentar
a la justicia penal más que servirle de disuasivo, las sanciones judiciales
no hacen sino aumentar su deseo de retribución. En posiciones de poder actúan
brutalmente para confirmar su imagen de fuerza. Si ellos se enfrentan a un
fracaso persistente, intensifican sus esfuerzos para dominar y controlar,
y si la suerte no les acompaña, su sentimiento de frustración, resentimiento
y furia pueden llegar a un punto que sus controles dejan paso a una brutalidad
ruda o actos vengativos secretos. Irritados por los repetidos rechazos e impulsados
por una creciente necesidad de retribución, los impulsos agresivos pueden
expresarse abiertamente. A veces, el comportamiento del psicópata puede volverse
atroz y flagrantemente antisocial. No sólo no muestran la más mínima culpa
o remordimientos por sus actos violentos, sino que además muestran un arrogante
desprecio por los derechos de los otros.
Lo que distingue al psicópata malevolente es su capacidad para comprender
la culpa y el remordimiento, pero no necesariamente experimentarlos. Aunque
son capaces de dar una explicación racional a conceptos éticos -conocen la
diferencia entre lo que es correcto y lo que está equivocado- parecen, no
obstante, incapaces de experimentarlo. Estos psicópatas disfrutan a menudo
amenazando a otros, haciéndolos acobardarse y retirarse. Son combativos y
están dispuestos a presionar a sus oponentes más allá de lo que éstos están
dispuestos a soportar. Hacen muy pocas concesiones y están dispuestos a llevar
la escalada tan lejos como sea necesario, no cediendo hasta que los otros
no lo hagan. En contraste con otros subtipos, el psicópata malevolente reconoce
los límites de sus propios intereses. No pierde la autoconciencia de sus acciones
y presiona hasta que sus metas de retribución y destructividad hayan sido
logradas.
9. El Psicópata Tiránico: Conjuntamente con el psicópata
malévolo que acabamos de describir, el tiránico se encuentra entre los más
amenazantes y crueles de estos subtipos. Ambos se relacionan con los otros
de una manera intimidatoria, atacante y abrumadora. Son frecuentemente acusatorios
y abusivos, casi siempre son invariablemente destructivos.
A diferencia del psicópata malévolo, sin embargo, el tiránico parece ser estimulado
por la resistencia o la debilidad, las cuales incrementan el ataque en lugar
de detenerlo o suavizarlo. Algunos son cruelmente agresivos físicamente, pero
otros limitan su violencia a palabras duras y críticas. Esta variante deriva
de un placer especial en forzar a la víctima a acobardarse.
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http://www.prensapolicial.8k.com/el_psicopata.htm
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