Monitor MVS
Martes 12 de septiembre de 2006
Titular: José Gutiérrez Vivó
Invitados: Dr. Fernando M. González,
presidente de Consultores en Estrategia; Dr. en Sociología
por la Universidad de París, investigador titular
del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM;
Dr. Octavio Rivas Solís,
Facilitador de Integración de Desarrollo Humano y
Organizacional, director general de Transformación
Trascendente, A.C.
Fernando M. González: Cómo
se dan los intentos de liderazgo y cómo se dan los
descabezamientos, casi uno le puede dar un consejo a la
gente: cuando vayas a armar un grupo espérate no
saques la cabeza hasta que pase el proceso de descabezamiento
que al final alguno va a quedar; o sea, es muy difícil
hacer grupo visto así desde la psicología
descontextualizada, ahora ya, si empezamos a hacerlo culturalmente,
que ciertos países preparan más a la gente
para la cooperación y ciertos países no la
preparan tanto, pues ya empezamos a historizar y si ya le
metemos la ideología, la religión, la política,
etc., entonces vamos haciendo acercamientos sucesivos a
este problema.
José Gutiérrez Vivó: De
alguna forma quiere decir que este no es un problema solamente
de mexicanos hecho por mexicanos, es un problema de la humanidad.
F.M.G.: Definitivamente,
los golpes bajos, las competencias se dan en todos lados,
el problema es sobre qué tipos de reglas de juego
¿no? allí es donde empiezan a variar las reglas
del juego.
J.G.V.: Y
en el caso, por lo que entendí, Dr. González,
en el caso mexicano, a diferencia quizá de algunos
otros países, no se nos ha enseñado que no
es el mejor método para poder trabajar en equipo
y para sacar adelante los problemas.
F.M.G.: No,
pues yo creo que por ejemplo, si nos movemos al campo de
la política, nos ha costado un enorme trabajo la
configuración de la cultura democrática, es
decir, que de pronto lo que es la negociación en
política, lo elemental para hacer política
que es negociar con el rival, entramos en la lógica
de la guerra: amigo o enemigo, digamos, nos ha costado un
enorme trabajo, porque si negociar es tranzar para nosotros,
entonces no paramos de tranzar; entonces, esto, digamos
en la configuración de la cultura política
o en la configuración de la cultura religiosa, cuando
hemos sido culturalmente comprendidos por la iglesia católica,
a la iglesia católica le ha costado un enorme trabajo
aceptar que haya otras opciones religiosas e incluso que
no haya opciones religiosas, que haya gente que no crea
en algo religioso. Ha sido un enorme trabajo ¿no?,
si además hemos sido configurados ya no sólo
por la iglesia como monoteísta y monotemática
de un tema y decir yo soy la que controlo la moral
de todas las gentes y me cuesta trabajo, sino políticamente
hemos sido configurados por setenta años de priísmo
cuando era un partido que era dominante y a todos los demás
los tenía en pequeña situación, nos
ha costado un enorme trabajo a partir del 88 o un poco antes,
crear una cultura democrática de soportar las diferencias
de que la noción de pueblo no sea unívoca,
sino que la noción de pueblo se fragmente precisamente
en diferentes posiciones. Entonces, culturalmente en México
ha sido muy difícil crear una cultura democrática
y una cultura de tipo pluralista.
J.G.V.: Ahora,
si estas son algunas, me imagino que habrá otras,
algunas de las bases sobre las cuales establecemos nuestra
relación social en México, por razones tanto
humanas como de falta de preparación para reducirlo,
como también ejemplos, algunos mencionados por el
Dr. González. En el mundo de las empresas por ejemplo,
Dr. Cerón, ¿qué tan frecuente es encontrar
el que desde los niveles de un consejo de administración
o desde los dueños de empresas o en las cámaras
empresariales, hasta quizá el nivel
-con todo respeto- de quienes cuidan una empresa o quienes
limpian un área, se presente este tipo de conducta?
Salvador Cerón Aguilar: Bueno,
desde el punto de vista fenomenológico es algo que
se observa prácticamente a simple vista, sin embargo,
conviene tener o hacer una lectura más profunda que
nos suma en ese, digamos, como determinismo cultural. Esa
lectura parte de una perspectiva yo diría que más
humanista, que tiene curiosamente desde luego sus fundamentos
en el reconocimiento de lo que la persona es, de lo que
la persona en función de lo que es, hace y puede;
la manera como la persona se realiza a sí misma.
Al mencionar esto quiero decirle que el fundamento lo encontramos
también hasta en las ciencias biológicas,
es decir, es un hecho comprobado que las formas de vida
más complejas, por referirme a la parte más
biológica, es decir, han sido el resultado del trabajo
en equipo, del cual hemos copiado el modelo, no porque lo
hayamos copiado de manera racional o inteligente, simplemente
porque se reproduce el modelo hacia las organizaciones también
humanas.
Es
curioso ver cómo efectivamente al observar la realidad
de las organizaciones, uno ve las situaciones de conflicto
paralizantes con mucha frecuencia, pero ve uno con muchísimo
gusto las situaciones también de cooperación,
es decir, que producen acciones de otro tipo; yo diría
que construyen una sociedad desde una perspectiva verdaderamente
ética y me parece que eso es lo que tendríamos
nosotros que rescatar para construir en positivo. Mire,
a lo largo de la vida de la humanidad se han venido construyendo
las relaciones sobre dos ejes, digamos, sobre dos ejes polares:
uno el conflicto y por el otro lado la colaboración.
Situaciones que caen dentro del paraguas del conflicto están,
por ejemplo, en términos de relaciones, las relaciones
competitivas o de competencia. Es decir, que tienen su correspondiente
antagonista en los juegos cooperativos, es decir, que curiosamente,
mencionaba yo hace un rato el espacio que el Nobel del Economía
del año 2005 fue otorgado a dos economistas, investigadores,
que desde la perspectiva de la teoría de juegos,
es decir, lo que quiere decir desde la perspectiva de la
toma de sesiones racional, encuentran una serie de explicaciones
que pueden hacer que, es decir, frente a una situación
eventualmente de conflicto, de toma de decisión,
es decir, se puedan llevar hacia un juego de colaboración,
y entonces estos economistas, por los que ganan ahora el
Premio Nobel sostienen que en tanto las relaciones entre
las personas o al interior de las organizaciones tienden
a hacerse en una perspectiva de más largo plazo,
es más fácil llegar a la colaboración
que ponerse en el conflicto.
Mientras
los eventos sean más puntuales, más de corto
plazo, hay la posibilidad de un mayor conflicto. Entonces,
en tanto se desarrollen relaciones de largo plazo, se busquen
desarrollar relaciones a largo plazo, lo mismo es una empresa
con otra, un empleador con el empleado ¿no?, es decir,
cualquiera de las relaciones que pueden darse al interior
de la organización, en esa perspectiva podrían
llevarnos a la colaboración. 2.- Es decir, también
demuestran estos señores que en la medida que el
otro o que las partes son conscientes de que el otro puede
hacer algo, pero no me advierte de que lo puede hacer, que
me puede contrarrestar, automáticamente tiende uno
a la colaboración en lugar de mantenerse en la postura,
podríamos decir hostil o agresiva o simplemente restrictiva
de la acción del otro.
Y
la otra característica que descubren tanto el profesor
Auman como el profesor Schilling, es que en la medida que
el otro o los otros en las relaciones tienen una mayor capacidad
de respuesta, es decir, se promueve más la colaboración
que el conflicto; es decir, versus la capacidad de defensa,
es curioso ¿no? como que se le empieza a apostar
o se empiezan a descubrir elementos que hablan más
de una relación en positivo para fomentar la colaboración.
Resumo, 1.- el largo plazo en las relaciones; 2.- no hacer
amenazas puntuales o anunciadas; 3.- la capacidad que el
otro tiene para responder.
En
tanto tenemos claro aquello, buscamos más las relaciones
de colaboración, pero retomando todo esto y poniéndome
en el contexto que usted lo menciona, pues tendríamos
que decir que efectivamente el fenómeno está
allí, pero también tendríamos que decir
que con una perspectiva yo diría de sano optimismo,
la perspectiva optimista está en la confianza en
la persona, el humanismo trascendental, en el mundo de las
organizaciones que mucho puede hacer por transformar hasta
el trabajo y el producto de estas relaciones.
J.G.V.: Este
tema que estamos conversando con ustedes es un tema Dr.
Rivas Solís, que yo creo que todos los días
lo vemos no sé cuantas veces y ni siquiera ya lo
medimos o a veces lo detectamos, nos parece que es una conducta
hasta cierto punto natural, el estar constantemente viendo
de qué manera impedimos que el otro pueda desarrollarse,
no importa el nivel del puesto que estemos hablando o la
responsabilidad. Ya nos queda muy claro que no es como dice
el Dr. González, un asunto que inventamos nosotros,
porque luego nos da por haber inventado muchas cosas aquí
en México, bueno, tampoco lo inventamos. Pero tampoco
hemos quizá hecho conciencia excepto chistes, pero
no conciencia de lo que nos está costando en lo individual
y como país. Usted que ha estado tantos años
involucrado en este asunto de la cooperación y la
cara negativa que es la guerra como aquí se expresó
¿cuáles son para usted las salidas reales,
prácticas, de fondo que se pueden aplicar para que
pudiéramos ir abandonando esta conducta?
F.M.G.: Para
poder responder me permití traer algunas diapositivas
ya que tenemos la posibilidad del apoyo de la imagen, porque
lo que señaló el Dr. Cerón, el arranque
viene desde los animales. Desmond Morris decía que
todos los animales que están en grupo y mientras
más evolucionados son, más están teniendo
esta situación: viven en un péndulo competitivo-cooperativo.
En la segunda diapositiva aparece simplemente el círculo
donde la competencia es hacia la parte interna del grupo
y la cooperación hacia el exterior. Eso lo vemos
todos los días en las familias.
J.G.V.:
La competencia hacia adentro y la cooperación hacia
fuera ¿no debería ser al revés?
F.M.G.: Aparentemente
y por eso allí es donde podremos encontrar las soluciones,
porque si eres mi hermano, usted es el papá y digo
no, no, no a mí me toca sentarme junto a él,
no, no, no, que quítate o que yo
quiero esto y empezamos, pero que no le golpee alguien
allá afuera en la barriada porque ¿quién
te pegó hermanito? y vamos juntos
y entonces cooperamos hacia fuera. Esto parece que lo manejaron
Mao Tse Tung sobre todo en China, cuando tuve la oportunidad
de estar allá con el debut de Bora Milutinovich,
en que decía, si no tienes enemigos de afuera ¡invéntalos!
Porque sino se van a destrozar adentro. Por aquella época
eran 800 millones de chinos. Habían construido túneles
para poder albergar en aquella época ocho millones
de pekineses en Beijing, durante un mes, porque supuestamente
podrían ser atacados por los rusos; entonces, en
lugar de dejarlos que después de su trabajo rutinario
y todo ya les han dicho que el ocio es la madre de
los vicios- y cuando no hay que hacer a veces dan ganas
de sacar la violencia, los ponían a dar cuatro horas
con ingenieros extraordinarios que hicieron unos túneles
maravillosos, nos invitaron, los vimos, y la idea es esa,
cuidar que haya siempre donde cooperar para defenderse y
no empezar a destruirse en una competencia que es destructiva
interna.
Pero
también tiene que ver con otras cosas biológicas,
el imperativo territorial. Todos tenemos la necesidad de
un territorio, biológico, físico y el psicológico;
y uno de los más importantes es la atención,
una de mis especialidades es el análisis transaccional
y buscando bases biológicas, sabemos que casi todos
los conflictos humanos, para no ser absolutista, inconscientemente
lo que están buscando es que me pongas atención,
lo peor que puedes hacer es ignorarme, si me descalificas
el mensaje psicológico es muérete, para mí
no cuentas. Entonces, si no me atiendes por las buenas,
déjame ver si me atiendes por las malas. Ese concepto
del análisis transaccional le llamamos caricia,
unidad de reconocimiento, es positiva y puede ser
incondicional simplemente por el hecho de que existo o por
lo que yo hago, pero eso es parte de la educación.
O puede ser negativo, como una manera de poner un freno
a un comportamiento inadecuado, pero también puede
ser simplemente por mi color de piel, algo que yo no puedo
cambiar de mi ser.
Entonces en estas cosas tan complejas, mientras no se logra
poner un objetivo común en que la cooperatividad
nos lleva porque si no podríamos estar hasta amenazados
en la sobrevivencia y no se crean las reglas del juego que
para eso se metieron los valores- de que nadie tiene derecho
dentro del grupo a que su interés personal esté
por encima del interés del grupo. En el fútbol
cuando ocurre eso, ese es el momento de que ese señor
se tiene que ir porque está destruyendo, por supuesto
que está destruyendo.
J.G.V.: La
inercia interna de la cooperación.
F.M.G.: Haciendo
la escisión del grupo.
J.G.V.: Ahora,
este fenómeno que a lo mejor en el fútbol
se puede explicar muy bien, el caso que usted ponía
de los chinos, donde hay que buscar el enemigo afuera para
que adentro yo pueda quizás manipular, controlar
o a veces hacer trabajos de cooperación, creo que
lo entendió muy bien en su momento Fidel Castro,
creo que lo entendió muy bien en su momento George
Bush, creo que lo entendió muy bien en sus tiempos
Adolfo Hitler y bueno, muchos más, que serán
quizás los más conocidos
quiere decir
que entonces en el fondo, me llamó la atención
y aquí le paso la pregunta al Dr. González,
si lo que estamos buscando es hazme caso, parafraseando
un poco al Dr. Rivas, tómame en cuenta,
la famosa unidad caricia que dice, ¿quiere decir
que en el fondo cuando hay estas distancias, diferencias
entre empresas, trabajadores, etc., es por que no le queremos
poner atención al otro y el otro actúa con
agresión hacia nosotros?
F.M.G.: Bueno
sí, en un cierto nivel sí, es decir, tiene
que ver con hazme caso, pero cuando estamos
ya en una organización, con sus jerarquías,
con su estructura funcionando ya no nos podemos quedar solamente
en el hazme caso que es un nivel importante,
tiene que ver también cómo estamos cooperando
internamente y cómo nos configuramos como equipo.
Si en un primer momento para armar grupo yo tengo que buscar
un enemigo o rival o algo externo para sacar todo el conflicto
y toda la agresión hacia afuera, en un segundo momento,
todo grupo que ha hecho esa parte, digamos de configuración
primaria de proyección de la agresión y del
conflicto hacia fuera, en un segundo momento si no lo asume
adentro de sí y dice no todo está afuera,
no sólo necesito del otro para configurarme, sino
tengo también tengo contradicciones dentro, si no
es capaz de analizar las contradicciones, al rato empiezan
a brotar de diferentes manera ¿cómo?, empiezan
por ejemplo, la expulsión de ciertos miembros; corren
a uno, baja el nivel de tensión y dicen ¡ah,
es que era un problema personal del tal tipo!, al
rato corren a otro y se empieza a parecer como un problema
que es más bien un síntoma, al que corren,
de algo mucho más estructural del grupo, por eso
el conflicto, si en un primer momento alivia mandar hacia
afuera y tener al rival afuera, en un segundo momento, si
no logran analizar eso, los grupos tienden a reventar.
Pero
cuando un grupo, por ejemplo, depende de las escalas, pero
en general los grupos empiezan con una cofundación,
todo grupo es una cofundación, pero curiosamente
las generaciones que son más jóvenes entregan
la fundación al mayor y entonces es una especie como
de familiarización, como que se ahíjan ante
el fundador y luego el fundador tiende a ocupar todas las
plazas, digamos, fundador, director general, etc., como
el caso que vimos hace poco de Marcial Maciel que era fundador,
director general, confesor, etc., entonces, cuando un grupo
quiere empezar a configurarse, empieza como quien dice la
doma del fundador, el acotamiento del fundador, y es en
ese momento cuando la mayoría de los grupos revientan,
digamos. Ese es uno de los conflictos de los grupos, no
el único, pero entonces yo creo que hay que tener
siempre hacia adentro la capacidad de un segundo momento
de analizar qué es lo que conjunta al grupo, digamos
¿no?.
J.G.V.: ¿Qué
nos une?
F.M.G.: ¿Qué
nos une? Porque como decía Freud, lo que nos une
es la ilusión grupal, de pronto, la sensación
de compartir uno y el mismo objeto, digamos, es lo que crea
esa ilusión grupal. Uno le puede dar una vuelta de
tuerca al planteamiento de Freud, basta creer que nos une
uno y el mismo objeto para que de pronto la gente empiece
a funcionar. O sea, el equívoco es un orden creador
de instituciones como diría Jean Kelevich.
J.G.V.: Entonces,
a ver Dr. Cerón
S.C.A.: A
mi me gustaría Sr. Gutiérrez como recuperar,
otra vez perdón, la perspectiva de la persona. Me
ha tocado y lo he constatado, es resultado de una vivencia
cotidiana, que la transformación, me refiero a nivel
de las organizaciones, se produce, justamente trabajando
en la persona y no necesariamente en los contextos o en
el estar buscando las causas externas. La verdadera transformación
organizacional parte de la transformación de la persona.
Si nosotros enfrentamos los dos paradigmas: conflicto y
cooperación, casi siempre encontramos detrás
del conflicto la personalidad de un comportamiento más
bien del tipo egoísta y una personalidad insegura
y cuando observamos las relaciones de cooperación,
tenemos justamente lo contrario, lo opuesto: generosidad
en la relación y siempre seguridad y una alta autoestima.
Fíjese que curioso resulta
J.G.V.: ¿Podemos
repetirlo?
Donde se encuentra conflicto es porque
la persona que lo genera o las personas, en su caso, privan
dos condiciones, son egoístas e inseguros y crean
conflicto y si nos vamos al otro lado, a la colaboración,
son generosos, son seguros de si mismos, o sea, se autovaloran
y ¿qué otra era? ¡Esas dos¡ o
sea, son generosos, seguros de sí mismos y la autoestima.
S.C.A.: Entonces
es decir, allí tenemos, yo querría decir,
no sólo patrones, porque no me gustaría dar
la idea de que esto se reproduce, se lo va uno encontrando,
sino es justamente el resultado de construir detrás,
de construir dos cosas:
1.- una
institución, una organización, un conjunto
de normas que refuercen los valores que construyen al país,
a una sociedad o a una organización o a una familia.
Entonces, no se puede pensar en familias, por ejemplo, bien
integradas, colaborativas, trabajadoras. Es sí, un
trabajo previo en la formación de los valores y las
virtudes que son consonantes a los valores y de las instituciones,
entendámoslo como conjunto de normas o instituciones
en un sentido más amplio, es decir, que las van a
venir a reforzar y esas las construyen las personas, y esa
construcción parte de entender las motivaciones,
desde mi personal punto de vista, que es lo que mueve a
la persona para hacer lo que hace
Es decir, hay tres
o me gusta utilizar tres grandes, en principio cajones,
para explicar las motivaciones: las motivaciones trascendentes,
las motivaciones extrínsecas y las motivaciones intrínsecas.
Intrínsecas las que vienen de la satisfacción
interior por lo que uno realiza; extrínsecas las
que vienen de afuera y me compensan por razón de
mis carencias o necesidades y, trascendentes, en razón
de que voy más allá de lo que son mis necesidades,
vuelvo a decir, o la satisfacción de mis necesidades
intrínsecas o extrínsecas.
Ejemplo puntual, la mesa anterior, es decir, bueno, y después
de que sí sé qué hacer y cómo
hacerlo, por qué no conseguimos que se haga. Bueno,
me parece Sr. Gutiérrez que está en el entender
qué es lo que motiva a las personas a que hagan las
cosas y que los responsables, los dirigentes han de ser
primero causa ejemplar y después todo escucha, todo
oído para entender al otro y poderlo sumar a una
causa, a un proyecto, a un resultado, como se mencionaba.
Las
motivaciones y lo que tenemos como requisito para hacer
que se haga. Para yo al momento de que me uno a un grupo
tengo que ser capaz de PRIMERO: Compartir la visión
de ese grupo, el proyecto que nos convoca y hacer míos
los valores de ese grupo, que en automático van a
condicionar la manera como yo me desenvuelvo, sobre todo
tengo que adherirme a aquello, no simplemente de una manera
funcional sino de un modo verdaderamente comprometido, es
el requisito uno.
El requisito número DOS: Es, yo diría que,
el autoconocimiento o el conocimiento cabal de mis verdaderas
competencias, saber lo que sí sé, lo que no
sé, lo que puedo y lo que no puedo. Situación
que resulta muy difícil, entre otras, regreso al
tema de la personalidad, porque es poco común tener
o encontrar personas que cuentan con una personalidad madura;
entre otros, porque parte de una virtud, del reconocimiento
de lo que uno es y a uno le cuesta mucho trabajo ser humilde.
J.G.V.: O
sea, es difícil encontrar gente humilde, que es igual
a encontrar gente segura, que es igual a encontrar a gente
con conciencia de sus capacidades y sus no capacidades
S.C.A.: Humilde
no es hacerse poquito, sino es reconocerse con todo lo que
se es y una vez que te reconoces con todo lo que eres, tienes
la obligación de desdoblarlo en favor de los demás
y entonces toda la acción o todo lo que puede hacer
la persona humana, el acto humano es creador de valor o
es destructor de valor y eso no tiene más que un
significado, o es ético o no es ético, sin
entrar en valores de tipo religioso
J.G.V.: La
persona es ética o no es ética
S.C.A.: Así
de simple
, y cuando es ética construye y cuando
no es ética destruye. A él, al grupo en el
que participa y a la sociedad en la que se ve
J.G.V.: Y
nos acaba contaminando a todos
S.C.A.: Y
el tercer elemento, es contar con un sistema o con un orden
que retroalimente mi actuación. Es decir, que me
permita estar haciendo la corrección en automático.
Sólo esas tres y con las motivaciones, con eso termino
Fíjese, qué distinto es cuando yo trabajo,
trabajo para cubrir mis necesidades, es distinto a que cuando
trabajo y cubro mis necesidades, hago lo que me gusta
y es distinto a cuando hago mi trabajo para cubrir mis necesidades
y hago lo que me gusta y lo hago en servicio a los demás
J.G.V.: Hay
una gran diferencia
S.C.A.: Hay
una enorme diferencia. Entonces, si yo comprendo que el
otro lo que tiene o lo que le está marcando son una
serie de necesidades, podemos llamarle primarias o básicas
eso es lo primero que yo tendría que hacer como líder
si ese fuera el caso o cabeza, responsable no nada más
funcional, es decir, es poder comprender aquello para superar
esa situación
(J.G.V.: De esa otra persona
),
de esa otra persona y tratar de ayudarla para proyectarla
en sentido trascendente, que todo esto sería el constructivo,
eso sería ser lo que dicen, lo que hoy se habla como
formar el capital social de una sociedad, es decir, cuando
acumulamos en positivo.
Fíjese, por ejemplo, cuando uno ve hoy y lo vemos
alrededor, líderes en las calles, que no tienen motivación
trascendente, y trascendente es en el sentido no más
amplio, en el único, en el ético, vamos a
decir, en que de construir valor, esas personas se están
conduciendo por intereses y esos intereses van y caen en
la situación, en el paradigma de conflicto y allí
tenemos al egoísta y allí es donde tenemos
al inseguro.
El inseguro que cuando se abre, se manifiesta, justamente
está proyectando la personalidad contraria, quiere
aparentar tener el dominio completo de las situaciones y
¡qué mal hace!, fíjese, nos regresamos
J.G.V.: Egoístas
y son inseguros
S.C.A.: Porque
no traen la motivación trascendente que es la que
nos construye como sociedad y repito, y en una empresa
J.G.V.: Ahora,
si nos encontramos como dice el Dr. Cerón a los egoístas
y a los inseguros, por poner dos características
que él mencionaba, que son esos personajes que nos
hacen la vida difícil y que los hay en todos lados
y que a veces arruinan proyectos personales, empresariales,
de investigación, académicos, en el deporte,
en la empresa, etc. Dr. Rivas ¿qué se hace?
Si usted en su entorno, el que fuera, resulta que su compañero
de escritorio o de banca o su compañero de equipo
de fútbol o de béisbol o su presidente o quien
sea, le resulta que es un inseguro egoísta ¿qué
puede usted hacer para no ser víctima de ese egoísmo
y esa inseguridad?
O.R.S.: Sí,
y no sólo no ser víctima, porque yo me podría
convertir en su perseguidor y empieza la lucha de poder
y la escalada de la violencia o, intentar en el lenguaje
del análisis transaccional salvarlo, es decir, bueno,
vamos a contemporizar con él, no pasa nada, hasta
que la bomba revienta. Por eso, nosotros tenemos en los
grupos laborales como deportivos o de cualquier organización,
seis puntos clave. El número uno es lo que dijo el
Dr. Cerón y que seguramente compartirá también
el Dr. Rivas.
Es
la personalidad humana el factor número uno,
porque de allí se va a derivar el dos, estilo
de liderazgo, o soy un hitlersito o soy uno que no tengo
absolutamente ningún liderazgo y para eso necesito
tener una persona integrada. También viene el estilo
de los seguidores, hay quienes acostumbramos sí
señor, sí señor, lo que usted diga
y después hacen lo que les da la gana o lo que entendió.
Tienen muchas dificultades de comunicación; y cuando
esto se va mejorando porque cada individuo se haga responsable
por conocerse e ir hacia el frente, entonces tiene la cultura
organizacional basada en misión, visión
y valores, para que entonces se pueda hacer la planeación
estratégica de qué es lo que no se vale
que hagas porque vas a sabotear la cooperatividad del grupo
y vamos todos hacia allá, si no lo haces entonces
aparece lo que en la politiquería de este país
se llaman las agendas personales, que no es más
que el vulgar egoísmo yo, yo, yo y que se pudra
el país o yo y mis amigos y friéguense
los demás (J.G.V.: ¡Al
diablo con las instituciones!), ¡exacto! Y entonces
con eso se generan los conflictos.
Virginia Septién, una
gente extraordinaria decía Cualquier grupo
humano, desde una pareja, una familia, una empresa, un país
o toda la sociedad humana, oscila en un péndulo también.
En el lado negativo le llamaba grupos tóxicos
¿y cómo medía al grupo tóxico?
Por el número, la frecuencia y la gravedad de los
conflictos. Por el otro lado era un grupo nutridor,
donde por supuesto, con la barriga vacía robo, mato,
hago lo que sea
por eso el economista seguramente
ganó el premio, pero primero tenemos que resolver
eso, pero ya alguien dijo que no sólo de pan vive
el hombre, entonces hay que nutrir a la mente de conocimientos
¿si? Las emociones y el espíritu de un proceso
de esa honestidad, el modelo que tomamos en un análisis
transaccional que está en la pantalla es que, biológicamente
los seres humanos nacemos con sentimientos que están
vinculados a los instintos y allí hay una información
que está genéticamente programada, no hay
que aprenderla. Hoy estamos haciendo un enfoque con la nueva
revisión de la nueva fisiología que las emociones
no son más que cinco genuinas y son mecanismos para
regular la vida; y si un individuo para poder estar con
su personalidad integrada necesita respirar, comer, ropa
y techo, protección y caricias, reconocimiento, estímulos,
tiene que saber que está consiguiéndolo, entonces
la capacidad de la alegría y del vínculo cooperativo
que va desde la simpatía hasta la pasión,
en el caso de la pareja.
Después,
si una de las cuatro necesidades no está siendo satisfecha,
la primera respuesta como en todos los animales es miedo
y se les ha olvidado que emoción es moverse. Entonces,
la primera idea es huir del peligro, pero si estoy acorralado,
por eso se dice que en los países las leyes dicen
puedes matar en defensa propia, porque es instinto y entonces
la agresión que todo el mundo piensa que es violencia,
en las raíces griegas y latinas significa moverse
hacia delante, por instinto de conservación, por
eso regresión es para atrás e ingreso para
adentro. Entonces, todos esos elementos están en
esa parte que le llamamos el yo niño
pero por supuesto a través de la experiencia directa
y a través de la adquisición del lenguaje
y de qué se vale hacer y qué no se vale, cuáles
son los límites, vamos adquiriendo conocimiento,
el conocimiento fundamentalmente de la lógica y de
la razón, pero sin valores, adiós, no hay
nada qué hacer; y muchos valores se han convertido
en prejuicios.
Entonces, para nosotros una persona no es honesta cuando
para empezar no se conoce y segundo, no acepta que tiene
muchas cosas por mejorar. Alguien decía si
ya no tienes nada que aprender ¡que te entierren mañana
mi viejo! Porque llegaste al síndrome de producto
terminado.
J.G.V.: Pero,
ante estas definiciones que percibimos y en esto incluyo
al público, por lo que estoy recibiendo, como cosas
que a la mejor damos por conocidas, no me refiero a ustedes
tres ¿verdad? que son los estudiosos de estas y otras
materias, pero el punto es hacer conciencia de que existen
y explicar los fenómenos de todos los días
que no son tan gratuitos y tan de coincidencia, sino que
estamos tratando como decía el Dr. Rivas, con gente
tóxica de algún lado, pero claro, no traen
el letrero de soy tóxico, al contrario
pueden venir elegantísimos ¿verdad? O a lo
mejor vienen en fachas; y del otro lado que están
los constructores, los que tienen valores. Ahora, le quiero
preguntar al Dr. González, por último, por
razones de tiempo. Si en la vida nos encontramos con ese
o esos personajes que nos decían estos analistas
invitados, se encuentra usted con el inseguro y con el egoísta,
que es el que ya se definió, usted en lo personal,
no usted, alguien que esté en una entidad ¿qué
puede hacer para no ser víctima de ese tipo de personalidad?
Porque me imagino que va a ser un poco difícil en
las horas de la oficina o a la mejor en otro tipo de actividad,
revertir una serie de cosas que tienen a la mejor desde
quién sabe cuándo en la vida de esa persona
y finalmente, yo lo que tengo es que sobrevivir.
F.M.G: Aquí
es muy difícil la respuesta porque depende de qué
organización esté. Le voy a meter un poco
de ruido en esto ¿no? si dependemos de la conversión
ética de la persona solamente, los éticos
y los no éticos o los que tienen valores y los que
no tienen valores, hacemos una dicotomía así
hay un peligro, de pronto, en cierto nivel de institucionalidad
o de grupalización de juzgar a la gente que de pronto
entra a una organización. Vuelvo al ejemplo de los
legionarios de cristo, con lo que usted oyó; y donde
lo que piden allí es el desposeerse, el trabajar
en algo común, en hacer una obra por dios, etc.,
es lo que le piden al que entra. Pero de pronto, alguien
que entra, se empieza a dar cuenta de que allí hay
un secreto bien guardado, de que allí hay una violencia
que cubre al fundador y que implica toda una serie de complicidades,
y entonces este sujeto empieza a ser la crítica,
puede ser visto como no cooperador, como no ético,
como alguien que no comparte los valores ¿qué
se hace en esos casos? Con la gente en una situación
indígena, tipo Chiapas en donde se siguen usos y
costumbres, en donde finalmente todos deberían entregarse
al grupo, a la ley del grupo. ¿Qué pasa con
los ciudadanos?, ¿qué pasa con los individuos
que son capaces de decir yo no entro en esta ley de grupo
porque no me parece correcta? es decir ¿Qué
no tiene valores? ¿es ponerlo inmediatamente en la
línea del inseguro, del no ético, del egoísta?
O sea, usar categorías morales de la personalidad
o categorías de conversión es complicado,
porque depende en qué nivel nos estemos moviendo.
En un primer nivel suena muy bien, pero cuando en los grupos
hay conflictos ¿qué hacemos con la gente que
es capaz de señalarlos? ¿Cómo, la vamos
a calificar inmediatamente como no ético? ¿Cómo
conflictivo? Entonces, depende, porque también nos
encontramos gente que empieza a boicotear, que empieza a
jugar
(J.G.V.: Yo no me refiero a esos
).
Sí
yo entendí, pero ellos lo han trabajado muy bien,
yo estoy metiendo un poco de ruido porque yo me refiero
a los otros que pueden aparecer como conflictivos
(J.G.V.: Pero que no lo son
), o
que sí lo son, porque rompen la ley del grupo, porque
puede ser visto como boicoteador desde la cooperación
de la ley del silencio o de lo que sea, en esos puntos.
Entonces, existen las dos gentes ¿cómo distinguirlos?,
el problema es como me arrogo, quién soy yo para
decir
éste es no ético, éste
es un conflictivo, este es un problema de personalidad no
madura o este es un tipo lúcido. Allí empezamos
con el problema de la percepción ¿quien decide
qué? Y cómo
J.G.V.: Ante
esta pregunta que nos plantea el Dr. González y teniendo
unos cuantos minutos
Dr. Cerón, no sé
si va a contestar eso
S.C.A.:
Sí, sí, porque se me hace muy interesante
la perspectiva. Lo primero que querría mencionar
que en los ejercicios de cooperación o conflicto,
o en ese tipo de relaciones, es muy importante, muy importante
distinguir el caso patológico del comportamiento
de la institución. Es decir, hay instituciones suficientemente
sólidas, buenas, rectas
que pueden tener casos
dentro de disfunción, entonces yo cuidaría
mucho el hacer una generalización en relación
a un caso patológico en caso de serlo, porque tenemos
también los contrarios y sin embargo esos
qué
difícil nos resulta hacer esa extensión de
esas notas y entonces hablar de organizaciones e instituciones
virtuosas, siendo que son mucho más frecuentes, sólo
que como tienen unas notas menos visibles, más generosas,
pues no se alcanzan a apreciar, pero tenemos que distinguir
entre el caso y el individuo y el comportamiento del grupo.
Ese es el primer comentario que me gustaría hacer.
El
segundo, hablar de ética o hacer el juicio moral,
no desde la perspectiva de un marco de valores que vienen
de una corriente ideológica o si se quiere de una
posición religiosa. Déjeme nada más
apuntar: el juicio de ético o no ético, de
valor o no valor, que no sería preciso porque siempre
hay valores, son valores de unos o valores de los otros
no hay tal cosa como sí o no, lo que sí es
que cualquier humano crea o destruye
cualquiera, sin
hacer ningún juicio y a lo único a lo que
nos referimos desde el punto de vista social o los investigadores
en la materia, es decir, se refieren, es ético o
construye para no utilizar el término y no cree esa
confusión, aquello que contribuye o que va en dirección
del bien común y para no entrar en
porque luego
dicen y ¿qué es bien común? Bien común
es el bienestar de todos pero en función de qué,
cuál es la pieza clave, que respetes la naturaleza
humana. Cualquier cosa que no respete la naturaleza humana
o que no cuide la dignidad de la persona sea quien sea,
pues ese no debería ser tomado como causa ejemplar
ni patrón dominante en la construcción de
ninguna organización. Termino simplemente diciendo
que no es lo mismo ser congruente que íntegro; y
de lo que se trata es de ser íntegro
el congruente,
es decir, es el que desde el punto de vista de un juicio
superficial puedes decir
ah, sí, mira
qué hombre más derecho. A lo mejor hace
lo que piensa, el íntegro es el que hace lo que piensa
y piensa lo que debe y no porque alguien le diga que debe
pensar, sino porque en el uso de sus facultades descubre
lo que es verdadero y quiere aquello que es verdadero porque
resulta bueno, pero por qué él lo descubre
en un ejercicio de autoconocimiento, automotivación
y autorrealización. Y yo con esto querría
terminar, es una perspectiva me parece que mucho más
optimista, no ingenua, que sí construye una sociedad,
porque la sociedad sería la suma de las personas
que con responsabilidad y concientes actúan para
transformar el
entorno que les rodea y la realidad obliga que el entorno
biológico no lo demuestre, y son muchos miles de
años
J.G.V.: Entonces,
en suma, quisiera decir o quiere decir todo lo que aquí
han expresado ustedes, que con lo que comenzamos la plática
y la comenzamos con la pregunta, vamos a decir callejera
¿por qué los mexicanos no dejamos que otros
mexicanos triunfen y si triunfan los jalamos hacia abajo?,
al final de cuentas no es fenómeno sólo de
mexicanos