CARTA ABIERTA A LOS CLONES DEL SISTEMA
(Una crítica acérrima a la gran masa prisional
instituccionalizada)
Vives en
la apatía, en la indiferencia, en la mezquindad,
en la humillación, en los chismes, en los lamentos,
en los lloriqueos, en el desahogo, en la habladuría
y en la difamación.
Vives en el lodo de la falsedad, de la
adulación, de la hipocresía, en el hablar
mal a espaldas, en poner verde, en la traición al
darte la vuelta.
Das lo dicho por lo no dicho cuando es confrontado.
Pasas la vida, la sub-vida, en la sumisión,
arrastrándote como serpientes, a andar arrodillado,
en la condescendencia.
Eres sublime en la servidumbre.
Tienes vanidad de ser lacayo.
Hasta haces de fajina de tus compañeros.
Te sometes a la esclavitud.
Te dejas degradar por el sistema.
Absorves la subcultura carcelaria hasta lo más íntimo
de tu mente.
Malgastas las energías en vagatelas y en la alienación
de la narcotizante propaganda del sistema; en la alienación
de la tele-evangelización de los gérmenes
del dominio y del charlatán discurso del sistema.
Piensas como ellos (sistema).
Tienes el discuso de ellos.
Tienes los puntos de vista de ellos.
Tienes los valores de ellos.
Eres el centro del poder y no el marginal del poder.
Eres producto y productor del sistema.
Piensas con la cabeza de ellos.
Les haces el juego a ellos.
Tienes el policía en la cabeza, eres el reflejo de
ellos.
Sometido a la cultura secular del dominio, sobrevives con
el afán de llegar también a mandar.
Tu imaginario es llegar a ser como ellos.
Tienes hoy el látigo sobre tí, pero sueñas
con flagelar mañana a los demás.
Cuando te dan una llave de un almacén, de las letrinas,
del bar, de la escuela, de la enfermería, de la biblioteca,
te vuelves soberbio, arrogante, déspota y policía.
Reproduces constantemente el sistema.
Hasta pareces un clon del sistema.
Te vendes. Cedes al chantaje de ellos.
Te dejas transformar en chivato.
Te agitan la zanahoria (permisos, régimen abierto
hacia el interior, régimen abierto hacia el exterior,
libertad condicional) delante de tus ojos, a cambio de la
pérdida de tu dignidad. Te proponen que colabores
con ellos.
Lo aceptas.
Pasas a hacer de policía de tus compañeros.
Te dejas manipular, corromper e instrumentalizar por ellos.
Hacen de tí una marioneta.
Pasas a ejercer poder sobre tus compañeros.
Introduces los rumores que la dirección de la administración
de tu exterminio quiere. Haces de correa de transmisión.
Chivas lo que ves y lo que no ves.
Inventas chivatazos.
Haces competición en la delación.
Tienes presunción de ser delator.
Y pretendes ser el más grande de los delatores.
¡Gran chivato!.
Te vanaglorias de vivir en esa vileza.
Eres tú el que haces el gran control de la prisión.
Das consejo a la dirección de la administración
del exterminio sobre si el compañero x
o y merece o no las medidas de flexibilidad.
¡Eres repugnante!.
Y mismo cuando no eres chivato, tienes posturas que sólo
favorecen al sistema, pues, criticas destructívamente
a los compañeros activistas, que, valientemente denuncian
la prepotencia y las monstruosidades del sistema, revelando,
en ocasiones, ideas propias de inquisidor.
A personajes como tú, que son chivatos, pero que
piensan como (y peor que) el sistema, el fallecido y estimado
compañero Juvenal os llamaba cabezas rotas.
Es verdad, no hay dudas, eres un cabeza rota.
No denuncias el sistema y tampoco sus montruosidades.
Estás rabioso, pero no haces nada, y pasas la vida
inmerso en la detracción de los compañeros
activistas que luchan contra las monstruosidades practicadas
por el sistema y por condiciones que volverían la
vida menos cruel en prisión.
Hasta parece que trabajas para el sistema.
Todavía cuando los frutos de esa criticada lucha
aparecen, generalmente, eres luego el primero que te quieres
beneficiar de estas mejorías, olvidando o no reconociendo
que las mismas se deben a estos activistas.
Con tu postura reaccionaria, retrógrada, imbécil,
no haces más que ayudar a perpetuar el sistema.
¿Cuándo dejarás de pensar con la cabeza
de ellos?.
¿Cuándo dejarás de ver los problemas
sociales por los ojos de ellos?.
¿Cuándo dejarás de pensar que nada
puedes hacer?.
¿Dónde está tu dignidad?.
¿Aún no has visto que llevas al enemigo en
tu cabeza?.
¿Aún no has visto que tu enemigo son las ideas
autoritarias que tienes en la cabeza y que nos hacen la
vida más negra?.
¿No ves que eres cómplice del sistema?.
¿No ves que estás colonizado en el pensamiento?.
Es urgentísimo que hagas tu descolonización
mental.
Te exhorto a la reflexión, a que pienses por tu propia
cabeza, a que seas tú mismo, en defensa de la
dignidad del individuo, de la dignidad humana.
¡Resistencia a la degradación!.
Desde las mazmorras del poder. Abril del 99.- José
Alberto