¿QUÉ DEMUESTRA ACOSAR A ALGUIEN POR SU HONESTIDAD?

 

 

“Tienes un gran nombre… Deben matar tu nombre antes que a ti”, película “Gladiador”.

Observemos como ejemplo del mobbing como patrón educativo silencioso, lo señalado por los especialistas cuando sostienen que “acosar a alguien por su honestidad demuestra la disposición a no querer oír la verdad”.

Violencia psicológica librada a que prime la domesticación sobre la educación, la adulación sobre la producción, la alineación sobre la deliberación, la enajenación sobre la libertad. Ambiente que reduce las relaciones humanas a lo que de ellas se obtiene; interés que sin el concurso de valores éticos, convierte en medio y fin a la víctima y/o instrumento del mobbing.

Perversidad dispuesta a dar a la víctima, la presencia e imagen de lo desleal e insolidario, dado que atacar la sinceridad, o la lealtad (cualidades que en realidad posee la víctima) no está bien visto socialmente. Fraude de la ley, o paradoja visible al acusar de insolidaria a la persona que siempre se ha distinguido por "mojarse" por los demás, de desleal a quien no afecta al chismorreo, disiente del método de escalamiento con zancadillas, de insincera y con intenciones ocultas a la persona incapaz de dobleces.

La marquesina que exhibe el acosador moral evidencia su juego: difamar a la víctima de acoso, de desleal por desobedecer el patrón educativo establecido al elegir Ser Leal a sí, lo que le vale ser señalada/o como amenaza, peligro, inmoralidad; de insolidaria por no asociarse al patrón conductual seguido por el grupo que, confabuladamente, defiende la norma por sobre la ética del amor y respeto; de insincera por no azuzar la hoguera encendida por quien resuelto a ser denunciante y/o delator, esconde el sicariato del acoso encubridor del mero interés de aplauso, ganancia, y figuración.

Circunstancias que analizadas en lo social, político y económico develan la capitalización de poder y control, olvidando honrar ser factotum de desarrollo educativo, al hacer de la educación el altar de servicio, no el pedestal del cual servirse para conseguir ascensos, categorías, consignas, fama, dinero, poder, “éxito” y reconocimiento.

Vislumbrar la operatividad del mobbing, descubre la moral del doble estándar del sistema educativo que enseña “cero tolerancia” a la violación de derechos humanos, pero que a la vez, con este argumento fomenta su irrespeto. Por ejemplo: la libertad a condición de no usarla; la inteligencia a condición de no molestar a quien ante ella se siente opacado/a; la diferencia prontuariada al no representar la moral oficial; la igualdad venida del pensamiento único, eficaz mancuerna de control social. “Quien tiene un espíritu contrario al nuestro es llamado peligroso; quien no comparte nuestra moral, es hallado inmoral”, Anatole France

Impostura previsible en la supresión agresiva de la verdad dicha por quien (s) su palabra es silenciada mediante el estigma o desprestigio edificado. Mutilación del derecho a la palabra que contraríe lo sellado como verdad única; estratagema que intimida el uso y/o expresión del pensamiento propio de lectores de la realidad no enlatada. Hostigamiento psicológico más frecuente en el ambiente educativo-académico-universitario, donde el prestigiado "valor-inteligencia" o “valor agregado” se norma para ser cacareado, no implementado. Contradicción que ensalza el “acto inteligente” de no discutir, máxima de acatar premiada con no atacar.

Discernir el mobbing como patrón educativo silenciosamente infiltrado en la trama mental socio-política-económica transnacional y transpersonal global, nos alerta y posibilita “no olvidar que el acoso és un mecanismo perverso, por tanto cuando se recurre a él como estrategia de ataque és la evidencia de que nos situamos frente a dinámicas perversas…”, como sostienen los especialistas del tema.

Complot ante el que elegir retomar el Centro o quién soy, sin resistirse a lo que digan que soy, para accionar desde la dignidad de la no violencia, predice salir a flote de la atarraya lanzada para cazar, aniquilar, entontecer y matar al acosado/a (la presa) en su honestidad. Victoria Secreta celebrada sobre sí mismo/a, no los demás, posible el instante en que el soberano/a (uno) se desconecta del molde educativo establecido por élites con relevancia, y a la vez, se reconecta con el gradual empoderamiento de la estirpe educativa que le habita; tecnología interior plena de facultades, talentos y virtudes lista para ser usada por la elite cósmica constituida por los/as hijos/as de Dios/a.

Considero que la violencia vista como el ansia de titulación, jerarquía y cargos, paliativo del vacío existencial fomentado, es el cautiverio usado para hacer del desprestigio personal, instrumento de veto, acallamiento y/o persecución al inteligente dispuesto a pensar. Operación psicológica para la que juega un papel preponderante atacar situaciones personales de la futura víctima, como blanco o "diana" designada para ser moralmente acosada. Escenografía en la que el miedo inoculado, juega un papel estelar, ya que hace que se "animen" los testigos mudos resueltos a decantarse en contra de la víctima. Situación que facilita el que la violencia perversa destruya al acosado, basando su eficacia en la repetición sistemática de una misma historia, como factor determinante para su aceptación. Trama dentro de la que el rumor puesto a rodar, es la técnica de manipulación usada para controlar y edificar el estigma. “Una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad imaginaria”, decía Gobbels, asesor de comunicación de Hitler.

Estracto del artículo " MOBBING, PATRON EDUCATIVO SILENCIOSO" de Dra. Tai Pro Carrión

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