El mobbing como patrón educativo
silencioso, tiene en los medios a su agente y aliado reproductor.
Así, la producción de violencia mediática,
muestra su vínculo con el modelo de conquista psíquica
a clientes entretenidos con la patología reglada
por el exceso, derroche y desenfreno convertido en exitismo
asequible. Programación inoculadora de
adicción -sin restricción- compulsiva a drogas
socialmente aceptadas, entre algunas: tranquilizantes, fama,
poder, dinero, imagen, somníferos, alcohol, moda,
cirugía estética, comida basura, etc.
Discernir la presencia del mobbing como
patrón educativo silencioso, exige distinguir lo
integro de lo fraudulento. Libertad posible al usar la herramienta
del conocimiento entendida en pensar para comprender lo
observado. Ejercicio que devela la toxicidad de campañas
de medios diseñadas para simultáneamente fabricar,
enquistar e ir haciendo se acepte la opinión
pública que interesa al modelo económico
global. Tramoya con la que la población, gradualmente
es conducida al estado de disociación psicótica,
silencio deliberado, autoflagelación, y falta de
criterio ante lo que los mass media proyectan. "El
monopolio público o privado de los medios de prensa
atenta contra los derechos humanos por violar la libertad
de expresión y el derecho a la información,
en tanto restringe "informaciones que serían
falsas a criterio del censor" y en tanto intentan "moldear
la opinión pública según un solo punto
de vista[1]".
Público emotivamente sujeto al nivel
más primario de egocentrismo o ego estima implantada
e implementada para reforzar el gusto por el conflicto sin
conciliación, la competitividad sin competencia,
los consensos sin discensos, la unidad sin diversidad, lo
único sin distinto. Disfuncionalidad psicosocial
inventariada en el estanque de violencia, guerra, y sexo
sistemáticamente administrado por el brazo ejecutor
del poder financiero global: los medios reproductores de
atraso útil.
Alumnado pasivamente cebado con la violencia
del exceso afincado como tecla desactivadora del equilibrio
que el espíritu da y necesita. Táctica que
descentra la atención del núcleo a la periferia,
de lo esencial a lo superficial, de lo importante a lo circunstancial.
Maniobra mediática experta en crear problemas, para
acto seguido poner a circular su solución; imagen
forjadora de la falsa seguridad patriarcal sostenida desde
afuera, no desde sí mismo/a. El profesor Francisco
Umpiérrez Sánchez dice que: 'una de las características
del mundo actual es el predominio de lo aparente y de lo
superficial frente a lo esencial y de fondo[2]
El patrón educativo de violencia
actuante desde los mass media, trasmite diversión
solo competitiva, ingrediente minador de endorfinas y ambientes
de fraternidad. Montaje útil para mantener cautivo
al público desentendido de la realidad; acoso cristalizado
en su notorio apresamiento a entretenimientos y juegos preconfigurados
para debajo del séptimo año de educación
básica (sexto de primaria).
Público direccionado a que su falta
de tiempo, desánimo y agotamiento lo mantengan dopado,
para no usar sus reservas en pensar acerca de su condición
y circunstancia social, económica y política
posible de ser superada ante un modelo sostenido para resignarlo.
Trampa educativamente puesta para inducirlo a que renuncie
a ejercitar su potencial de introspección, robusteciendo
con ello la involución que lo lleva a reaccionar
por solo impulso e instinto, sin reflexión.
Público avasallado por el engaño
que vacía el conocimiento, al dispersar el entendimiento
de seguridad venida del útero natural estructura
espiritual-. Hábilmente suplantada con la mátrix
educativa mediática, que antepone la ficción
configurada para normar cómo debe ser un buen ciudadano,
cliente, estudiante, consumidor, empleado, revolucionario,
rival, servil, contradictor, opositor, político,
técnico, sociólogo, activista, economista,
artista, etc. Artificio con el que se condiciona a la población,
a creer que la seguridad y protección le es dada
desde lo externo a ella, no desde la soberanía interior
que le habita. Cascarón del que el establishment
medra para sostener la inestabilidad que garantiza su estabilidad.
Violencia psicológica con la que
los medios de comunicación la mayoría-
intoxican los sentidos del público encadenado al
menú educacional, que sin asomo de conciencia ni
responsabilidad, sistemáticamente se repite en la
dirección prevista: enajenar mediante una desbordada
insistencia en pasar crónica roja, reportería
marginal, denuncia amarillista, faranduleria política,
beneficencia social, escándalos, humanerismo, etc.
Comercio con el que se desensibiliza, y habitúa al
público a estar como receptor de la aberración
disfrazada de programación, encuestas, y sintonía.
Mobbing mediático al que día a día
se asiste, y que en muchos casos, sin siquiera sonrojarse,
se lo admite desde la normalidad de los hechos que, por
su cotidianidad, ya no molestan ni preocupan, o se los cree
son parte del desarrollo.
Contaminación ejecutada, por el
consentimiento implícito del disociado/a de su estructura
primigenia (espiritual). Toda vez que existe una diferencia
fundamental en como afronta circunstancias, ataques, y problemas
quien divorciado de su mátrix de origen se encuentra,
de quien conectado a ella comprende lo que los ocasionan,
siendo su factotum de superación.
La población condicionada con la
producción de patrones alienantes, cuya directriz
sostiene el miedo promovido con programas de TV vaciados
de contenido e información, exhibe el grillete de
su consecuencia: vaciada de contenidos e información,
deja de pedir programas con contenido e información.
Anulada la necesidad, anulada la demanda. Adolfo Sánchez
Vásquez expresa: si bien los medios han de
ser considerados instrumentalmente, o sea, por su eficacia,
deben ser juzgados también por criterios que imponen
límites a su uso, aun siendo eficaces[3]
MASCARADAS
El hostigamiento psicológico, mascarado
en el pensamiento disociador de la vida en todas sus formas,
sobrevive de fracturar la comprensión de la violencia
diversificada en tipos, especializada en su combate, dispersa
en la asociación de sus víctimas y/o instrumentos,
desmembrada en el nombramiento, análisis, acompañamiento,
y sanción a la multiplicidad de ramas del mismo tronco:
el mobbing como patrón educativo silencioso.
Consigue normalizar la falta
de integridad psíquica de quien diciendo luchar por
la defensa de derechos y no violencia a la mujer, al niño,
al anciano, a la naturaleza, al ambiente, al trabajador,
a la humanidad
; transita indolente de quien lo hace
por el no mobbing a estos mismos destinatarios. Incomunicación
partera de anomia institucionalizada. Separatismo que alejando
a la criatura de la creación, al hombre-especie de
su ambiente, al sujeto de su entorno social consolida la
insatisfacción gestada por la educación pública,
privada, fiscomicional, particular laica o religiosa, municipal,
etc. Estructurada para hacer que su personal docente, administrativo,
estudiantil y demás opere como oficial agente neurocopiador
y neurotransmisor de acoso moral preprogramado, resultante
en que la mentalidad del opresor, antes necesaria de ser
exportada, hoy sea en situ automáticamente reproducida
por el oprimido.
Para cumplir su objetivo: devastar, el
mobbing dispara la baja calidad educativa dada a la población
marginal y elitista, porque considero que ambas con
variables de por medio- se encuentran diseñadas para
multiplicar la pobreza direccionada a excluir, agredir,
controlar, y sobrevivir de la teoría sin práctica,
de la letra sin espíritu, de la filosofía
sin vivencia. Flagrante boicot a la Calidad de Vida nutrida
en la excelencia de la unidad, la colaboración, la
solidaridad, la equidad y crecimiento a ser activados, aplicados
y desarrollados.
La infraestructura pedagógica física
y didáctica familiar, escolar, y social desmantelada,
se muestra en la brecha de ignorancia del individuo respecto
de su núcleo individual, familiar y comunitario.
Criatura bloqueada de darse cuenta que para controlar, el
modelo intencionalmente suscita en todos los niveles socio-económicos,
la peremnización de luchas por comida y territorio.
Argolla que sostiene la pasarela de mendicidad y esclavitud
a diferente escala, con variados actores, y diversos medios.
Puesto que considero, que igual mendigo y esclavo es quien
su mano extiende por unos centavos, que quien se enajena
por mantener prestigio, empleo, fama, poder, dinero, status.
Miller, A. (1984), por ejemplo, estudió
la pedagogía perversa, denunciando los prejuicios
de una educación tradicionalmente dirigida a cumplir
su objetivo: quebrantar la voluntad del niño/a (luego
joven, adulto, anciano) a fin de convertirlo en un ser dócil
y obediente. Pedagogía con la cual los niños/as
se vuelven incapaces de reaccionar porque "la fuerza
y la autoridad aplastante de los adultos (el sistema) los
silencia y pueden incluso hacerles perder conciencia".
Violencia teóricamente considerada
como Maltrato Psicológico, por la Asociación
de los derechos de los niños -no superada- en sus
múltiples prismas de violencia verbal, comportamiento
sádico o despreciativo, repulsión afectiva,
exigencia excesiva sin correlación con la edad del
niño/a, consigna o inyección educativa contradictoria
o imposible, resumida en su brújula pedagógica:
haz lo que digo, no lo que hago. Violencia nunca
anodina, porque siendo indirecta puede afectar a los niños/as
por rebote o salpicadura. O muchas veces puede trastocar
a un niño/a eliminado vía domesticación.
Situación que pone al descubierto que el acoso moral,
u hostigamiento psicológico está presente
en la cotidianidad de un hombre o mujer, incluso desde su
niñez.
Vía educación, el acoso psíquico
forjado para depauperizar material, y emocionalmente al
género humano, se mascara por ejemplo: al reducir
el presupuesto para educación básica publica;
al dejar que se acrecienten las condiciones infrahumanas
en los establecimientos escolares, haciendo de la insalubridad
en ellos procurada, el distractor de atención que
vuelve imposible se cumpla el objetivo trazado; al institucionalizar
la educación repetitiva memorista -ficticiamente
mejorada- sin contexto socio político, económico,
vivencial, cultural, nacional, regional, continental ni
mundial; al implementar un modelo educativo selectivo e
indolente con lo colectivo; al limitar la difusión
de conceptos poderosos, entre algunos, de economía,
filosofía vivencial, física cuántica,
sociología, holismo, neurobiología, cibernética,
sinergia cósmica, así como conocimientos científicos
sobre el control de los sistemas vivos o no vivos, premisas
que facilitan la activación de procesos de pensamiento
nuevos; al focalizar la proliferación teórica
de tertulias, foros, conferencias y seminarios de tecnología
sin ciencia, conciencia ni introspección práctica.
El mobbing como patrón educativo
silencioso curricular y extracurricular, basa su ganancia
en debilitar la energía de la población seducida
al cotidiano frenesí de conflictividad entre el ser
con el tener, el decir, el hacer. Población que mental
y físicamente agotada por esta dicotomía,
cae presa de la inacción, o inhibición de
la acción que contiene el potencial de rebelión
ante su condición y modo como el poder funciona,
para condenar al ser humano al reduccionismo de estar como
máquina operante de un fin sin horizonte; sujeto
objeto- condicionado a una cada vez más precaria
y competitiva sobrevivencia físico-material. Esquema
dotado con servicios, por ejemplo de transporte público,
marcados por el hacinamiento, congestión, atropello,
y ruido. Ambiente urbano marginal concebido para hacer del
cemento la regla referencial de orden, decorativamente matizada
con la referencia de orden venido de la naturaleza, vegetación
que desplazada de ser centro, es fijada como accesorio.
Movida cocausante de confusión existencial.
Contaminación mental y ambiental
detonante del incremento de estrés traducido en violencia
familiar, barrial, escolar, urbana y marginal dosificada
por los mass media -con segmentos de sensacionalismo, crónica
roja y disputa prolongada- en su rol de activadores audiovisuales
de depredación mental, emocional y física
a quienes ajenos, por ejemplo, a la industria agro- alimentaria
y farmacéutica, ignoran el interés creado
que éstas comparten: menos y peores alimentados,
más enfermos, más consumo de fármacos.
Prosperidad surgida de la mono causa llamada enfermedad.
Violencia orquestada, puesta al descubierto por los sistemas
de seguros de salud, afanosamente promovidos como salvación.
El mobbing como patrón educativo
silencioso, hace que la población atrapada en el
miedo reproductor de pasividad o agresividad no acertividad-,
defienda el modelo de seguridad y salvación mercadeado
sin responsabilidad devenida del uso de su libre albedrío,
y voluntad recuperada. Actitud inducida con promesas de
un edén pospuesto y sin esfuerzo; falsificación
que legitima el saqueo, depredación, mutilación,
y muerte a los demás sin la complicación de
pensar sobre la ética de la vida y la muerte como
valores no permeables a circunstancias. Patrón que
confina al infierno a quien no acate sus dictámenes.
Abordado como pensamiento de poder, el
psicoterrorismo revela su logro: mandar de forma absoluta
sobre la materia, como lo prueba la mayoritaria pobreza
y marginalidad mundial. Así también, devela
que por estar la realidad en el interior de la cabeza de
cada sujeto, cultura, pueblo. Tiene implementada, implantada
y en ejecución la ofensiva psicológica disparada
para obtener el control mental absoluto. Objetivo progresivamente
logrado en quien enquistado replica la opresión del
miedo, culpa, sufrimiento, disociación psicótica,
humillación, ego estima, baja estima, delirio de
pobreza y/o riqueza.
Para comprender el porqué y para
qué de la violencia psíquica. Precisamos ver
que el mobbing como patrón educativo silencioso,
es diseñado para maniatar sin liberar, enseñar
sin aprehender, recitar sin entender, creer sin obrar, escribir
sin compromiso de ser o no lo escrito. Nestor Kohan
señala que: 'más allá de los distintos
ministros, presidentes, periodistas o empresarios, el discurso
de la sociedad oficial tiene por detrás una concepción
del mundo que lo sostiene y articula[4]
Ancla de seducción usada según
el talón de Aquiles o debilidad del sujeto
ávido/a de garantizar su permanencia con fama, poder,
dinero, prestigio, paz, honorabilidad, heroicidad. Vacío
existencial en mayor o menor grado previsto por el modelo
que suple la fractura ocasionada, con el estado de insatisfacción
actora de obsesión por coleccionar posesiones como
sinónimo de éxito económico, currículo
social, oropel intelectual, influencia política,
o marquesina académica dueña de status, precio,
letra, apariencia, poder, o teoría sin real valor,
sustancia ni práctica que la sustente.
Modelo que hace signo de éxito la
violencia compulsiva por tener sin ser. Por ejemplo: tener
una casa, un auto, un título, un empleo, una familia
era antes aceptado. Hoy, volver su inventario un fin sin
fin, lo es. Patrón conductual que desestructurado
el sujeto-objeto lo reconduce de la antaño voracidad
nobiliaria, al laberinto hoy mutado en exhibicionismo inmobiliario
y/o mobiliaria retenedor de casas (sin hogar), de bienes
(sin uso), de títulos (sin sabiduría), de
prestigio (sin reputación), de relaciones (sin amor).
Manía gobernada por la educación
obediente a la lógica patriarcal de la neurona
única.- que sólo es capaz de afirmar o negar
alternativamente, con la única condición de
que si afirma A, ha de negar su contrario, o supuesto contrario,
no-A[5]. Dicotomía del bueno/malo, premio/castigo,
reconocimiento y desconocimiento, aceptación/rechazo
establecida como medio maniqueo de virtud o pecado. Siendo
virtud para el sistema, la disposición del ente a
consumirlo todo, incluso la opinión ajena acreditada
como válida. Éxito interesado en capitalizar
conexiones, amistades, y contactos prevalecientes sobre
el respeto a los derechos del hombre y ciudadano.
Forma de matar, herir, exterminar, estigmatizar,
destruir, en la que sí bien antes se disparaban balas,
hoy se disparan situaciones articuladas para activar el
hostigamiento psicológico previsto. Acoso explicado
por el Prof. Leyman, como la repetición de una o
varias prácticas hostiles llevadas a cabo al menos
una vez a la semana y durante un periodo de seis meses como
mínimo. Comportamiento mafioso que describe el perfil
psíco-profesional del acosador/a, como el de una
persona que experimenta miedo e inseguridad hacia su propia
carrera profesional, su prestigio o su posición en
la organización, motivo por el que se dispone a denigrar
a la persona que percibe como peligro (ciudadano pensante).
Y que, debido a que es imposible difamar al "famoso",
sino a quien tiene "buena fama", busca terminarla
con el arma del rumor malintencionadamente rodado.
Hostigamiento psicológico calificado
por la Profesora Morán Astorga, como el maltrato
persistente, deliberado y sistemático de varios miembros
de una organización hacia un individuo con el objetivo
de aniquilarlo psicológica y socialmente, y de que
abandone la organización. Diferenciando el rol que
juegan quienes asumen un papel estratégico, diplomático
y de trato exquisito -verdaderos delincuentes de guante
blanco-, de otros más burdos, generadores de injurias
y calumnias. Determinando, que la ordenanza de realizar
el vacío a la víctima de violencia psicológica,
ordinariamente viene de una única persona.
La estructura del mobbing visto como patrón
educativo silencioso, actúa a través de diversas
presencias y lenguajes de violencia. Por ejemplo: el poder
de exclusión exhibido por el hambre, la miseria,
la desnutrición, el trabajo infantil, el abuso sexual,
la pedofilia, el tráfico de personas, la prostitución,
el desempleo; el poder de obligar por miedo, temor u horror
a ser rechazado, atacado, abandonado, objetado, no aceptado,
perseguido/a o señalado en represalia al no acatamiento
de lo impuesto como norma (normal); el poder de convencimiento
inoculado con la manipulación de símbolos,
significados, estigmas y prejuicios fabricados la víspera,
los que a fuerza de repetición inhiben o enervan
la reacción; el poder de conocimiento dosificado,
parcelado, editado y entregado por los mass media, para
hacer de la versión oficial declarada, la única
verdad; el poder de dar reconocimiento, premios, condecoraciones,
beneficios, oropeles, prestigio, aplauso y ensalzamientos
a cambio de acatar lo que el sistema dicta está bien.
Mobbing que para funcionar, necesita exista el infierno
ataque y marginación- al cual condenar a quien
(s) no obedece el patrón; destino sin el cual no
sería posible usar el chantaje como arma.
Salvo la precisión de especialistas
para quienes guardo profundo amor, admiración, y
gratitud por clarificar este tema-sistema de asesinato psicosocial,
cuyo embate lo experimenté/o. Discierno que la mascarada
separatista del mobbing, lucra de abordar desvinculadamente
el acoso moral sectorizado, por ejemplo, en el campo del
Derecho al Trabajo (accidente laboral); en el campo del
Derecho Penal (delito de trato degradante); en el campo
educativo (maltrato escolar); en el campo de la Psicología
(psicoterror); en el campo de la política (acoso
político), etc.
Arenas en las que el uso confluyente holístico-
de medios multidisciplinarios, hace la diferencia: superar
la tesis del ataque tribal como mejor defensa, arma que
disparada prolonga la violencia en contra de la humanidad.
"Arrastrar a las personas es una de las cosas más
sencillas, ya sea en una democracia, en una dictadura fascista,
en un parlamento o en una dictadura comunista. Con o sin
voz, siempre es posible poner a la gente a las órdenes
de los dirigentes
Lo único que se tiene que
hacer es decir que están siendo atacados y denunciar
a los pacifistas por falta de patriotismo y por poner a
su país en peligro. Funciona igual en cualquier país[6]".
Modificar es gradualmente ir rebasando
la burocratizada violación de derechos humanos mascarados
de institucionalidad nacional e internacional. Tinglado
en el que todos somos ejecutores de una parte del acto de
asesinar o no la vida.
Estracto del artículo
" MOBBING, PATRON EDUCATIVO SILENCIOSO" de Dra.
Tai Pro Carrión