'Mobbing': La violencia psicológica en el trabajo

(y II) POR IÑAKI PIÑUEL Y ZABALA(*)

U na forma de pensar típica en las personas que no conocen a fondo el problema del mobbing o acoso psicológico en el trabajo ni lo han presenciado jamás en su entorno laboral, es la tendencia a pensar de manera errónea que este problema les sucede habitualmente a los trabajadores mediocres, a los incumplidores, a los que fallan en el cumplimiento en sus obligaciones laborales, o a los que "meten la pata". En una palabra, a los "mantas".

De este modo, atribuyen la culpabilidad a aquellos que padecen el mobbing pensando que "algo habrán hecho". Este tipo de error atribucional, ampliamente conocido en Psicología, consiste en cargar la responsabilidad sobre las víctimas. Suele ser frecuente que hasta la misma pareja o cónyuge de la víctima incurra en él. Con ello rematan en el hogar la faena que los hostigadores laborales inician en el trabajo.

Tal tipo de mecanismo de defensa afecta asimismo a los compañeros de la víctima de Mobbing que, en un intento de salvaguardar su seguridad psicológica ante un eventual mobbing sobre ellos mismos tienden a pensar "a mi nunca me ocurriría pues soy un trabajador cumplidor, y una buena persona". Incurriendo en este mecanismo de defensa, estos compañeros, al principio neutrales, se transforman en cooperadores necesarios, tácitos consentidores o testigos mudos de las agresiones que presencian en el trabajo.

De manera sorprendente, los expertos internacionales en este tema coinciden en señalar que el Mobbing afecta a trabajadores brillantes, a aquellos mejor valorados, a los más creativos, a los más cumplidores; en definitiva a los mejores de entre los recursos humanos de la organización, y también a aquellos que se han negado a participar en acciones ilícitas o antiéticas que puedan perjudicar a la organización o a los clientes. El resistirse a participar en semejantes enjuagues suele desencadenar en muchas ocasiones el mobbing contra ellos. Muchos trabajadores afectados presentan asismismo un exceso de ingenuidad o buena fe que les impide hacer frente desde el principio a quienes les intentan perjudicar.

Cabe insistir por tanto que la lucha contra el mobbing en el trabajo, al margen de consideraciones éticas o humanitarias más que pertinentes al analizar este problema social, es una forma de salvaguardar y preservar la competitividad empresarial mediante la protección del capital intelectual humano de la organización.Al coste de las bajas laborales recurrentes y al coste de los tratamientos farmacológicos o psicológicos, es necesario añadir el cada vez más frecuente coste que supone para las familias, las organizaciones o la Economia del país la pérdida irrecuperable del trabajador por incapacidad definitiva o incluso por Suicidio (uno de cada 5 suicidios tienen como causa una situación de mobbing).

Muchas organizaciones han comprendido ésto y se apresuran a implementar y hacer firmar a sus empleados protocolos de comportamiento anti-mobbing que obligan a quien lo padece o a quien lo presencia a denunciarlo de manera inmediata a los departamentos de recursos humanos o a los Comités de Seguridad e Higiene, sancionando fuertemente a los hostigadores.

¿Porqué a mi? se preguntan una y otra vez las víctimas de Mobbing que repasan de día y de noche en medio del insomnio galopante su desempeño laboral y no ven ninguna causa que justifique ese terrible hostigamiento.La respuesta, no suelen dársela en muchos casos antes de que sea demasiado tarde. Precisamente su valiosa contribución a ese proyecto empresarial, su actitud ética, su excelente disposición al cambio y a mejorar haciendo autocrítica, su situación familiar o personal envidiable por otros trabajadores, su empatía, su capacidad de liderar informalmente a otros en torno a proyectos o iniciativas son la causa que les han hecho merecedores de todo tipo de amenazas, críticas, calumnias, manipulaciones de su trabajo, o estigmatización frente a sus compañeros.Los celos que despertaron en otros compañeros mediocres, o con trastornos de la personalidad, o alteraciones psicopáticas les ha situado en el punto de mira de estos hostigadores a los que amenazan o hacen sombra.

Por otro lado sabemos que las organizaciones en las que se propaga el Mobbing: suelen ser organizaciones rígidas, altamente burocratizadas, con una sobrecarga cuantitativa de trabajo o un déficit en la calidad o enriquecimiento de las tareas a realizar. También organizaciones en las que suelen existir situaciones no éticas que las víctimas no aceptan o con las que se resisten a colaborar. Otras son organizaciones que contemplan y fomentan entre sus valores preponderantes la ley de la selva" del "todo vale", de unos contra otros. O son simplemente organizaciones con ambientes de elevada inseguridad personal que favorecen la depredación de unos por otros.Así es como los funcionarios de la Admón pública del Estado o de las Comunidades autónomas, el personal docente universitario o preuniversitario, la enfermería y demás profesionales sanitarios del sistema de salud, los profesionales de los medios de comunicación, el personal del turismo, la hostelería y la restauración, y los trabajadores de grandes empresas públicas son colectivos especialmente afectados por el Mobbing. En estos sectores, que podemos considerar de alto riesgo, las tasas del 15 de la población activa que proyecta el estudio Cisneros II se duplican o hasta triplican.¿Qué se puede hacer?

Al margen de la actuación individual de cada una de las víctimas, abocadas a una situación de naufragio personal y profesional del que deben salir con ayuda especializada para reconstruir la autoestima y autoconfianza perdidas, los poderes públicos han de intervenir legislando la protección contra el asesinato psicológico de nuestros mejores recursos humanos.Las organizaciones, a través de sus departamentos de Recursos Humanos y comités de Seguridad laboral deben establecer protocolos de seguridad y prevención.El poder legislativo debe identificar los comportamientos objetivos ( hay más de 40 tipos de comportamientos diferentes de acoso psicológico) lesivos de la salud laboral de los trabajadores y tipificarlos como delito contra la salud laboral de los trabajadores, o incluirlos en una reforma penal.

Mientras esto ocurre la batalla contra el mobbing ya ha comenzado.Muchas personas seran recordadas como pioneros de la divulgación del Mobbing en España. Entre ellas son figuras decisivas senadores como D. Isidre Molas que presentó la decisiva moción contra el Mobbing en el Senado el pasado 19 de Junio, o la senadora del Grupo Popular por La Rioja Doña Isabel San Baldomero a cuya decisiva y eficaz intervención se debe la unanimidad de todos los grupos del Senado contra el Mobbing.Ciudadanos particulares como Victor Sen que, de manera voluntariosa y desinteresada, crearon páginas web decisivas para la difusión de este fenómeno en Internet o las personas víctimas de acoso psicológico que se reunieron por primera vez en Vitoria, Galicia o Barcelona para crear asociaciones y arroparse y defenderse mejor juntos.La lucha contra el Mobbing está servida y es necesario recordar como en tantas batallas por humanizar nuestro mundo, tal y como señaló la presidenta de las madres de Mayo "la única batalla que se pierde es aquella que se abandona".

(*) Iñaki Piñuel y Zabala es profesor de la Universidad de Alcala autor de la investigación Cisneros II y del libro: Mobbing: Cómo sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo (Editorial Sal Terrae.


Extraído de
OPINIÓN-SALUD LABORAL

 

Indice Piñuel

Volver art. Psicológicos

Acoso Moral