Iñaki Piñuel y Zabala
Psicólogo
Resumen: El artículo fue publicado por la revista AEDIPE en Junio de 2001 (Nº14) y obtuvo el premio accésit de la Asociación Española de Directores de Personal AEDIPE
En él se presenta una descripción del problema del Mobbing en la organización y de cómo afecta significativamente a la eficiencia de los recursos humanos, deteriorando la salud de las víctimas, que padecer serios problemas que causan la baja laboral del afectado, y su deterioro progresivo . Se describen las modalidades del mobbing y se revisan las defensas y racionalizaciones que la organización genera frente al problema y que evitan que de respuesta aél mediante acciones preventivas.
Iñaki Piñuel y Zabala (innaki.pinnuel@uah.es) es Profesor titular de recursos humanos en la Universidad de Alcala. Ha sido Director de recursos humanos de varias compañías del sector de Altas tecnologías.
Es autor del primer libro en español sobre este tema: "Mobbing : Cómo sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo"( ed Sal Terrae) y del libro Mobbing . Manual de Autoayuda. (Ed Aguilar).
![]()
La nueva plaga laboral del siglo XXI
Un buen número de psicólogos del trabajo alertan
a ambos lados del Atlántico sobre una verdadera epidemia de "acoso
moral laboral" en las organizaciones objeto de investigación.
El profesor Leymann de la Universidad de Estocolmo, pionero en la investigación
del mobbing en Europa, estimaba en 1980 que un 3,5% de los trabajadores de
una empresa experimentaban el psicoterror en sus puestos de trabajo. Kelly
Dann, editor de la revista norteamericana "Workforce" aporta el
dato de que un 25% de los trabajadores norteamericanos han experimentado o
experimentarán a lo largo de sus carreras profesionales el acoso moral
o psicoterror laboral.
Los datos preliminares de la I Encuesta monográfica sobre Violencia
en el entorno laboral dirigida por el autor en Mayo de 2001 arrojan una cifra
de 11,44 % de personas en activo que se consideran víctimas del acoso
laboral en sus empresas (Ver anexo) . Ello nos extrapola una estimación
de casi 1700 000 personas en activo que estarían siendo víctimas
de este problema. Toda una epidemia silenciosa
!
Los psicólogos del trabajo de Alemania estimaron ya en el año
1995 que el coste anual del mobbing en las empresas germanas rondaba los 100.000
millones de marcos.
Una investigación del profesor Cary Cooper del Instituto de Ciencia
y Tecnología de la Universidad de Manchester, cifraba las pérdidas
que produce el psicoterror cada año en la industria británica
en 18,9 millones de jornadas laborales perdidas.
Este estudio que analizó 70 organizaciones diferentes encontró
mayor prevalencia del mobbing en las organizaciones que se dedican a las Tecnologías
de la Información y Telecomunicaciones, profesorado escolar y universitario
y personal de prisiones, en orden decreciente.
Los estudios llevados a cabo por el profesor Leymann entre las víctimas
del psicoterror laboral revelan una mayor proporción de personas acosadas
entre algunas profesiones como son los trabajadores de la enseñanza
primaria, media, o universitaria, trabajadores de la salud (personal de enfermería
en especial), cuidadores infantiles de guarderías y escuelas infantiles
y miembros de organizaciones sin ánimo de lucro o instituciones y organizaciones
religiosas.
El mobbing causa enormes sufrimientos a las personas que lo
padecen y merma la competitividad potencial de las empresas.
Un gran número de investigaciones y estudios organizativos comenzaron
a dar la voz de alarma ya en los años 90 sobre lo que a buen seguro
será una plaga laboral a erradicar en el siglo XXI: el denominado "psicoterror
laboral" o acoso moral en el trabajo.
El orígen de la palabra procede del estudio de la etología.
El etólogo Konrad Lorenz describió el mobbing como el ataque
de una coalición de miembros débiles de una mísma especie
contra otro indivíduo más fuerte que ellos.
En el ámbito laboral el mobbing señala el contínuo y
deliberado maltrato verbal y modal que recibe un trabajador por parte de otro
u otros que se comportan con él cruelmente con vistas a lograr su aniquilación
o destrucción psicológica, y a obtener su salida de la organización
a través de diferentes modalidades.
La mayor autoridad mundial que ha habido hasta ahora sobre la materia, el
profesor Heinz Leymann realiza al principio de su excepcional obra sobre el
tema: Mobbing, una importante puntualización:
"
los conflictos son inevitables
No estamos
hablando aquí sin embargo del conflicto.
Nos referimos a un tipo de situación comunicativa que amenaza infligir
al indivíduo graves perjuicios psíquicos y físicos. El
mobbing es un proceso de destrucción; se compone de una serie de actuaciones
hostiles, que, tomadas de forma aislada, podrían parecer anodinas,
pero cuya repetición constante tiene efectos perniciosos ."
Se descarta con esta puntualización el habitual roce, las fricciones, las tensiones y hasta incidentes aislados propios de las organizaciones modernas en las que el incremento del grado de interdependencia entre los actores lleva a numerosas situaciones de desencuentro. Este tipo de desencuentro no constituye mobbing o psicoterror.
" el concepto de mobbing queda definido por el encadenamiento sobre un período de tiempo bastante corto de intentos o acciones hostiles consumadas, expresadas o manifestadas, por una o varias personas, hacia una tercera: el objetivo ".
El desarrollo del "iter criminis" sucede dentro
de un marco habitual con unas fases y características comunes a la
mayoría de los casos de mobbing. Todo comienza repentínamente
con un cambio brusco en la relación entre el acosador y la persona
que a partir de entonces se va a convertir en el objeto de su acoso. La relación,
que hasta entonces ha podido ser neutra o incluso positiva, se torna negativa.
Ello produce la confusión de la víctima que se interroga una
y otra vez acerca del porqué de sus problemas con el acosador, y se
analiza tendiendo a encontrar en ella misma la causa del acoso desarrollando
sentimientos de culpabilidad y vergüenza.
El cambio en la relación suele venir motivado por los celos, la envidia,
la competición, la promoción de la persona, o la llegada al
lugar de trabajo de un nuevo trabajador. La primera manifestación de
acoso suele ser que la víctima es objeto de las críticas sistemáticas,
feroces e injustificadas hacia su trabajo, su aspecto físico, o sus
ideas y planteamientos en relación al trabajo que realiza. Ello, a
pesar de que anteriormente su trabajo hubiera sido evaluado positivamente
o incluso excelentemente.
A partir de ahí comienza la sistemática persecución de
superiores o compañeros que se dirigen a deteriorar y denigrar la imagen
pública del trabajador, afectándola mediante calumnias, rumores,
mentiras interesadas, burlas y motes.
La persona es aislada negándosele la comunicación con el acosador
y prohibiéndose explícita o tácitamente que el resto
de trabajadores tengan relación o comunicación con él.
Se le excluye de las actividades sociales informales y se le van retirando
sus cometidos de mayor responsabilidad o valor añadido, ofreciéndosele
a cambio trabajos de menor categoría, interés o valor añadido
de los que hasta ahora desempeñaba. Todo ello contribuye a marginar
y aislar socialmente a la víctima. Este comportamiento ocasiona el
inmediato deterioro de la confianza de la víctima en sí mísma
y en sus capacidades profesionales, e inicia un lento y contínuo proceso
de desvaloración personal consistente en la destrucción de su
autoestima.
Se escala el problema de X, llegando a los departamentos de personal o recursos
humanos (X siempre es la víctima, nunca el acosador), con el estigma
previo y el prejuicio ya proyectado por el/los acosadores de "tener problemas
de personalidad" o de "ser una persona conflictiva".
La percepción pública de la persona acosada es así manipulada
hábilmente por el grupo de acoso, de tal manera que se tiende a culpabilizar
a la víctima de lo que le ocurre mediante atribuciones causales creadas
ad hoc. "Ella se lo ha buscado", "Tiene que cambiar",
"Tiene que arreglar las cosas con el jefe" etc
La víctima entra en un período de deterioro y aislamiento en
el que comienzan a sucederse problemas de salud que proceden de la alteración
de su equilibrio socioemotivo y psicofísico. Los síntomas más
frecuentes se relacionan con trastornos del sueño, ansiedad y estrés,
hipervigilancia, cambios en la personalidad, problemas de pareja, irritabilidad,
y depresión.
La alteración del equilibrio emocional y físico produce una
desestabilización en la persona que le lleva a caer enferma frecuentemente,
con una profusión de bajas laborales que son adecuadamente utilizadas
como argumentos por el acosador para incrementar la mala imagen pública
de la víctima.
La salida de la situación se produce habitualmente con la salida voluntaria
(puesto que la persona no puede aguantar más), o forzosa (mediante
un despido), de la víctima de la organización o con su traslado
a otras dependencias.
La recuperación de la víctima suele tardar años y, en
ocasiones, la víctima jamás recupera su capacidad laboral. En
muchas ocasiones el mobbing persiste más allá de la salida de
la víctima de la empresa, con informes negativos calumniosos que los
acosadores darán a futuros empleadores eliminando así la empleabilidad
externa de la víctima.
![]()
El Psicoterror laboral o acoso psicológico en el trabajo.
Las estadísticas apuntan al dato escalofriante de
que uno de cada 10 trabajadores (20%) consultados refiere haber sido objeto
de psicoterror o acoso moral en su trabajo...¡en los últimos
6 meses!. En España el último informe de la Fundación
Europea para la Mejora de las Condiciones de trabajo estimaba que unas 800
000 personas lo estaban padeciendo en sus actuales empleos .
Los datos de nuestra reciente encuesta dentro del área del Madrid y
corredor del Henares con casi 1000 trabajadores de diferentes empresas y organismos
públicos refieren a un 12 % de incidencia del problema entre personas
en activo.
Los agentes del acoso suelen ser mayoritariamente jefes (45% de los casos)
, aunque también existen acosadores entre los propios compañeros
(44%) y, quién lo iba a decir, ¡entre los propios subordinados!.
Los actos de hostigamiento pueden producirse de manera activa o por comisión,
consistiendo entonces en gritos, insultos, reprensiones, humillaciones en
público o en privado, intromisiones y obstaculizaciones en el propio
trabajo que reducen su eficacia y calidad.
Sin embargo también se producen modos de hostigamiento por omisión
o de manera pasiva que se desarrollan en forma de restricciones en el uso
de material o equipos, prohibiciones u obstaculizaciones en el acceso a datos
o información necesaria para el propio trabajo, eliminación
del apoyo necesario al trabajador, disminución o eliminación
de la formación o adiestramiento imprescindible para el empleado, negación
de la comunicación con él..., etc.
El psicoterror o acoso moral tiene por objeto intimidar, apocar, reducir,
aplanar, amedrentar, consumir, emocional e intelectualmente a la persona,
con vistas a satisfacer la necesidad insaciable de agredir, controlar, y dominar
que suele presentar el hostigador, que aprovecha la ocasión que le
brinda la situación organizativa particular (reorganización,
reducción de costes, burocratización, cambios vertiginosos,
etc...) para canalizar sus impulsos y tendencias psicopáticas.
El acoso suele comenzar con la resolución (decisión)
secreta y consciente o actitud inconsciente del hostigador de "ir a por"
la víctima y de utilizar contra ella la violencia psicológica
(rara vez la violencia física o sexual ).
Este tipo de violencia tiene la característica diferencial sobre otro
tipo de violencias que se cometen en la empresa, de no dejar rastro, ni señales
externas, a no ser las del deterioro progresivo de la víctima, que
es maliciosamente atribuido a otras causas como problemas de relación,
de personalidad, carácter difícil, incompetencia profesional,
etc... Se trata por ello de un "crímen" limpio, del que no
queda huella, y en el que la carga de la prueba suele resultar complicada
y costosa. Se trata de un asesinato silencioso y limpio.
Posteriormente, se produce en ocasiones la agregación al linchamiento
moral de otros que pueden ser animados, motivados o sencillamente coaccionados
para participar en el acoso. En este caso se suele hablar de "gang"
o banda de acosadores.
Es necesario hacer una importante distinción aquí. El acoso
laboral trasciende y supera en mucho lo que algunas personas podrían
describir como tener un jefe difícil o "duro". Existe una
gran distinción entre el acoso moral y la presión a la que puede
someter a su equipo un manager rudo o impositivo, con vistas a alcanzar plazos
o incrementar calidad o productividad. No todas las situaciones tensas entre
los trabajadores y sus responsables jerárquicos deben atribuirse sin
más a la existencia de mobbing.
Quien ha padecido un problema de acoso laboral conoce sobradamente cuál
es la diferencia. Ésta radica en la intensidad de la agresión
y en la ilegitimidad ética que se percibe de inmediato en un acto que
se dirige a la destrucción psicológica de la persona. Existe
pués un deliberado y mantenido propósito consistente en un proceso
de intención para destruir al objetivo elegido y una animadversión
con evidentes manifestaciones destructivas hacia la víctima de ella.
El trato vejatorio y ultrajante del mobbing tiene por objeto acabar con el
equilibrio y la resistencia psicológica del otro, minándolo
y desgastándolo emocional y físicamente.
Otro rasgo inconfundible del acoso es el escalamiento creciente de los ataques,
hasta llegar a extremos imposibles de soportar para él acosado. Por
ello, el acoso suele terminar en 90% de los casos con la salida de la persona
de la organización, a veces con intentos de suicidio o suicidios consumados
como resultado final. En ocasiones, el objetivo que se persigue contra la
víctima es que ésta adopte de manera voluntaria la decisión
de abandonar el lugar de trabajo con vistas a ahorrar una indemnización
para la cuenta de explotación del responsable de la empresa o departamento.
En otras ocasiones, simplemente se busca eliminar de la circulación
a un competidor probable en la carrera hacia la promoción interna.
En algunos casos de mobbing, la mera presencia de la víctima en el
lugar de trabajo desencadena toda una serie de reacciones inconscientes, causadas
por los problemas psicológicos previos que presentan los acosadores.
Entre los problemas psíquicos más frecuentes de los hostigadores
encontramos trastornos psicológicos y psiquiátricos como psicopatías,
trastornos de personalidad narcisistas, sentimientos de inadecuación
(complejos de inferioridad), o incluso el paranoidismo.
A nivel psicológico el daño de la víctima suele ser enorme.
La víctima de acoso o mobbing va perdiendo gradualmente la fe y la
confianza en sí misma a resultas de lo cual diferentes aspectos de
su vida se verán afectados. Entra en una espiral de estrés creciente
que va minándola físicamente y que termina haciéndose
crónico e inespecífico dando lugar a multitud de afecciones
o enfermedades somáticas crónicas que pueden conducirle a bajas
laborales. También se suelen producir alteraciones emocionales y de
la personalidad que afectan a su esfera de relaciones sociales y familiares,
generando problemas de relación de pareja principalmente.
Todo ello también afecta a la calidad de su trabajo y a su eficacia,
proporcionándose de este modo nuevos argumentos al acosador para seguir
justificando su agresión a la víctima e incrementar perversamente
la percepción pública de merecimiento del castigo por parte
de su víctima.
Los problemas de salud tienen origen en la situación de estrés
crónico, ansiedad y angustia. Ello explica que el organismo se vaya
deteriorando y que vayan apareciendo enfermedades que obligan a la baja laboral
del acosado o incluso le llevan a necesitar una hospitalización.
La ansiedad de la víctima, unida a los ataques y al deterioro de la
salud le suelen ocasionar ideas obsesivas o recurrentes en torno a su salud,
especialmente de tipo hipocondríaco.
Nuevas razones serán así utilizadas en contra del acosado por
el hostigador, como son el absentismo, la mala salud, la baja productividad,
la personalidad hipocondríaca u obsesiva etc...
El miedo de la víctima a perder su puesto de trabajo como consecuencia
de un despido, o a tener que abandonarlo por problemas de salud, o por una
baja laboral continuada, no hace sino incrementar su ansiedad y realimentar
el cuadro de estrés postraumático y sus reacciones somáticas.
![]()
La empresa como campo de concentración.
Como se acaba de apreciar, referirse a la empresa como "campo
de concentración", no es una expresión que incurra en ningún
tipo de exageración, sino que puede reflejar bastante bien cómo
suelen vivenciar el acoso moral laboral miles de personas diariamente en las
organizaciones en las que trabajan.
"Arrasamiento emocional.... entrar en una zona de guerra..... padecer
un bombardeo... sensación continúa de peligro...terror..."
Teniendo en cuenta la duración media del tiempo que aguantan las personas
acosadas -casi 15 meses las mujeres; y algo más de 18 meses los hombres-
las consecuencias sobre el ser humano son estremecedoras.
Las estrategias utilizadas para someter a la víctima al psicoterror
son variadas y la mayor parte de las veces se combinan unas con otras, a modo
de "tratamiento integral". Entre ellas se cuentan las siguientes
:
- asignarle objetivos o proyectos con plazos que se sabe inalcanzables ó imposibles de realizar, con tareas que son manifiestamente inacabables en ese tiempo.
- Quitarle áreas de responsabilidad clave ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés, o incluso ningún trabajo que realizar ("hasta que se aburra y se vaya")
- Ignorarle o excluirle, hablando sólo a una tercera persona presente, simulando su no existencia o no presencia física en la oficina o en reuniones a las que asiste ("cómo si fuera invisible").
- Retener información crucial para su trabajo o manipularle para inducirle a error en su desempeño laboral y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.
- Extender por la empresa rumores maliciosos o calumniosos que reducen su reputación, su imagen o profesionalidad.
- Infravalorar o no valorar en absoluto el esfuerzo realizado mediante la negación a reconocer el trabajo bien hecho o la renuencia a evaluar periódicamente su trabajo.
- Ignorar los éxitos profesionales o atribuirlos maliciosamente a otras personas o elementos ajenos a él como son : la casualidad, la suerte, la situación del mercado, etc...
- Criticar contínuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas, soluciones, etc...caricaturizándolas o parodiándolas.
- Castigar duramente cualquier toma de decisión o iniciativa personal en el desempeño del trabajo como una grave falta al deber de obediencia debida a la jerarquía.
- Gritar, chillar, avasallar, insultar al otro cuando está solo o en presencia de otros.
- Ridiculizar el trabajo, las ideas, los resultados obtenidos ante los demás trabajadores.
- Animar a otros compañeros a participar en cualquiera de las acciones anteriores por persuasión o coacción o abusando de superioridad.
- Invadir la privacidad del acosado interviniendo su correo, teléfono, revisando sus documentos, armarios, cajones, etc..., sustrayendo maliciosamente elementos clave para su trabajo.
Las personas que han padecido en algún momento el mobbing y que son consultadas acerca de las razones por las que creen que fueron objeto del psicoterror laboral suelen aducir las siguientes explicaciones acerca de porqué creían que se les eligió como víctimas por el hostigador:
- porque se resistieron a ser manipuladas por el acosador a diferencia de otros compañeros que sí lo hicieron.
- porque no se dejaron caer en el servilismo o sumisión (ser un "si señor").
- porque despertaron los celos del acosador debido a una competencia laboral extraordinaria.
- por la envidia suscitada por las habilidades sociales de la víctima (simpatía, don de gentes, ser querido y reconocido por los demás, mantener una actitud positiva).
- porque tiraron de la manta en temas mantenidos como ocultos de manera ilegal o ilícita, y ello desencadenó las represalias del acosador/es.
- por la personalidad cruel y "enfermiza"del acosador.
- por haber despertado los celos por una situación familiar feliz, que el acosador no poseía o había perdido, o a la que hubo de renunciar supuestamente por el trabajo.
![]()
Cómo reaccionan las organizaciones ante el psicoterror: La negación del problema ("No es problema nuestro")
El psicoterror laboral no es un problema tan solo del individuo
que lo padece, o del perverso acosador que lo desencadena, sino significa
todo un indicador o síntoma de que las cosas no marchan bien en la
manera de organizar el trabajo, de asignar las cargas de trabajo, de seleccionar
o promocionar a los directivos clave, o en los valores, la cultura y el estilo
de management de la organización en la que se producen tales comportamientos.
De ahí que nos refiramos a aquellas organizaciones en las que se produce
el mobbing como "tóxicas", debido a que trabajar en ellas
resulta nocivo para la salud de muchos de sus trabajadores. Asumir que en
una organización es normal o hasta deseable que se produzca el mobbing
es un razonamiento patológico, que va en sentido contrario de cuanto
establece el moderno management científico.
Los intentos persistentes de intimidar a la víctima y de hacerla aparecer
cada vez más estúpida y poco profesional no suelen ser inmediatamente
evidentes dentro de la organización , y por ello son difíciles
de identificar. Debido a esto, el acoso moral suele permanecer oculto o camuflado
bajo la forma de otros problemas que son formulados en términos típicos
como:
- Incompatibilidad de caracteres.
- Estrés laboral
- Problemas de liderazgo
- Falta de habilidades sociales
- Estilos de mando inapropiados
- Estilos de liderazgo de tipo impositivo o autoritario.
- Falta de experiencia en la dirección
- Situación de tensión transitoria o coyuntural por la urgencia
de un trabajo o proyecto
- Situaciones o problemas familiares de la víctima
A la organización le resulta habitualmente dificultoso
reconocer la existencia del mobbing en su seno y se tiende a mirar hacia otro
lado en una actitud de no querer ver un problema que resulta incómodo
y disonante con la buena opinión que muchos dirigentes empresariales
mantienen de sí mismos y de la gestión en las organizaciones
que dirigen. Nunca es una buena noticia ni un "plato de gusto" constatar
que en la organización que uno dirige o de la que es propietario se
producen situaciones tan perversas como las que genera el mobbing.
Las formas de negar el problema por parte de los que dirigen la empresa adoptan
cuatro tipos de racionalización enormemente perversas con las que se
pretende ocultar el problema.
1. La primera racionalización consiste en argumentar
que realizar críticas ácidas, chanzas, o bromas a costa de otro
trabajador forma parte de la "naturalidad" del trabajo en una empresa
y que el humor y los sarcasmos a costa de otros forman parte de la naturaleza
humana " Seríamos autómatas y no personas humanas , caso
de no hacerlo" señalan los negadores del psicoterror. "¡No
se puede impedir y menos prohibir o sancionar el humor, las bromas, y la ironía,
en los puestos de trabajo!
A esto es necesario objetar que las chanzas o bromas en el trabajo que no
se dirigen a ultrajar, u ofender al otro, son radicalmente distintas y nada
tienen que ver con el persistente y continuado degradamiento psicológico
y moral del otro por parte de quien se encuentra en una posición de
poder. Aquí es donde se trasciende la frontera del humor y comienza
el acoso de una víctima.
2. La segunda racionalización con que las organizaciones
evaden el afrontar el problema es invocar la naturaleza conflictiva de toda
relación humana y de todo grupo constituído por seres humanos
con distintos caracteres, puntos de vista, opiniones y pareceres sobre los
mismos temas. "El conflicto es connatural"-se sentencia sin más-"
a la especie humana, desde el momento en que cada uno es individuo y persigue
finalidades diferentes. La organización no podría sustraerse
pués al hecho de que está constituída por seres humanos".
Incluso algunas escuelas teóricas del management abogan por el conflicto
como presupuesto y punto inicial para desarrollar el management de una organización.
Este argumento aparentemente incontestable esconde una par de fallas, una
procedente de la lógica y racionalidad económica, y la otra,
de índole ético-filosófica.
La primera falla procede de la abrumadora literatura científica
que certifica la irreparable pérdida económica que supone casi
siempre el conflicto para las organizaciones. No hablamos aquí sólo
del coste humano en términos de sufrimiento, malestar, insatisfacción
laboral, desmotivación... Nos referimos a los costes en términos
de baja productividad, mala calidad, empeoramiento de la competitividad, que
se traducen de inmediato en partidas económicas que hipotecan la cuenta
de resultados. El conflicto es un problema económico de primera magnitud
para la organización. Pretender construir sobre él ó
a partir de él es como pretender que la salud solo se puede conseguir
a base de la curación de una enfermedad, o pretender atravesar el océano
con un barco que hace agua y justificar que solo así se puede navegar
de manera efectiva.
La segunda objeción que se puede establecer es de naturaleza ética.
El hombre como "lobo para el hombre" del que hablaba Hobbes puede
ser, (aún así no en todos los casos), una descripción
actual de algunas situaciones laborales, organizativas y empresariales. Sin
embargo, resulta dudosamente ético que sea alcanzable ningún
bien a través o mediante la destrucción del otro. Tal es el
sentido del imperativo categórico en el comportamiento ético
señalado por Kant para la ética en cualquier comportamiento:
" Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona, como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin en sí mísmo, y nunca meramente como un medio "
El conflicto como herramienta del management del que la
derivación más comúnmente utilizada es la conocida estrategia
de "divide et impera", nos devuelve a la peor de la justificaciones
éticas para una acción humana: la obtención del éxito
gracias a la destrucción mutua de otros que son alentados y a veces
forzados a ello.
Un cierto darwinismo social se introduce de rondón con el argumento
que sugiere que del conflicto surge la supervivencia del más fuerte
cosa altamente beneficiosa para una organización ¿No es acaso
éso lo que nos ha hecho llegar hasta aquí y culminar la evolución
de las especies? A esto, el moderno evolucionismo arguye que lo que ha resultado
decisivo de la capacidad de la especie humana para competir es haber especializado
a un cerebro, no tanto en competir sino en cooperar con los demás miembros
de la misma especie.
La dialéctica procedente de la superación del conflicto (contradicción)
provocando una nueva síntesis de una situación nueva, supuestamente
mejor para la organización que la anterior, lleva a que queden en el
camino seres humanos como sus víctimas. Maquiavelo cabalgando de nuevo
a lomos de algunas teorías del Management.
3. La tercera vía de escape utilizada por las organizaciones
para negar el psicoterror es el viejo argumento de que "la letra con
sangre entra". Según esta vieja filosofía de la moral del
trabajo, el "dar una de cal y otra de arena", o sacudir de vez en
cuando unos cuantos "latigazos" despertaría a los indolentes,
movilizaría a los perezosos, advertiría a los malintencionados,
y motivaría a los pasivos, "tonificando" saludablemente a
toda la fuerza laboral y renovando el vigor y la savia de toda la organización.
Ello tendría además beneficiosos efectos ejemplificadores sobre
la los recursos humanos: "Sacúdele todos los días al llegar
a tu hogar a tu mujer. Aunque tú no sepas porqué, ella sí
lo sabe" reza un viejo y cavernícola proverbio árabe.
En muchas organizaciones, consideradas incluso "modernas"
o "ejemplares", y en todo un grupo de los directivos de éstas,
(que no siempre tienen porqué ser los más antíguos),
persiste este tipo de enfoque propio del régimen de terror de Robespierre
cuyo lema característico podría ser: "Leña al mono
hasta que cante". Semejantes tipos de Neanderthal sin evolucionar estiman
que la destreza y el virtuosismo de un mando intemedio o directivo exige de
él que periódicamente "saque la mano a pasear" por
la fuerza laboral, y que de algún modo, con ello hace un "bien"
indiscutible a la organización y hasta a los mismos agredidos, que
en el fondo lo necesitan y hasta desean
¡ Serán "masocas"
!
Lo que verdaderamente subyace tras estas actitudes suele ser personas frustradas,
incompetentes, a la defensiva, o simplemente enfermas psicológicamente,
a veces víctimas ellas mismas de las agresiones o malos tratos en su
infancia, que no tienen idea mejor de cómo realizar de otro modo su
trabajo. Sencillamente no han aprendido a obrar de otro modo. Aún peor
resulta cuando además en la organización se asume de manera
global y errónea que éste es el mejor modo de hacer frente a
la creciente competitividad, la presión de los costes, las demandas
de los clientes, o la reducción de los tiempos de respuesta al mercado.
El management o la habilidad para dirigir personas no es algo con lo que se
nace, sino una destreza laboral que ha de estudiarse, aprenderse, y entrenarse.
El ser nombrado jefe o directivo de un grupo de trabajadores no produce de
manera milagrosa la repentina capacitación de éste como conductor
de personas.
Con todo ello, las situaciones de psicoterror y acoso suelen ser evaluadas
de manera errónea o maliciosa, como efectos normales de una frenética
actividad y de la rapidez demandada a las personas, circunstancias que conllevan
forzosamente roces humanos a causa de la presión.
De este modo, la deliberada y persistente agresión con vistas a la
destrucción de otro, en que consiste el mobbing pasa desapercibida
y es justificada como estrés, urgencia en el trabajo, mala coyuntura,
etc
Sin embargo, es necesario insistir en que el acoso en el trabajo no es casual
sino causal. Posee una intencionalidad malévola, y se dirige a un objetivo:
la destrucción de su objeto.
4. La cuarta manera de ignorar o negar el acoso por parte de la organización es apelar a la esfera de la intimidad y maduración personal de los involucrados para de este modo no tener que intervenir, "lavándose las manos" la empresa de su obligación de intervención para garantizar un entorno laboral saludable y no nocivo o peligroso para la salud de las personas.
- "Ya son mayorcitos para arreglar las cosas entre ellos".
- "La empresa no es una niñera (un papá o mamá)".
- "Dos personas adultas no deberían necesitar a la organización
para entenderse".
- "Las relaciones personales, preferencias o antipatías no deben
afectar al trabajo".
- "De internis, nec ecclesiae"
El acoso en el trabajo debe ser prevenido y tratado por la
organización como una amenaza real para la salud física y mental
de los empleados. La organización mantiene una posición de garante,
en la medida en que la posición de dominio del acosador suele estar
apoyada y refrendada por la línea jerárquica de mando, o cuando
menos consentida tácitamente. Para señalar la existencia de
riesgo laboral baste señalar cómo diferentes investigaciones
llevadas a cabo sobre mobbing estiman que uno de cada cinco suicidios tiene
como causa primaria una situación actual de acoso moral en el trabajo
de la víctima, o bien las secuelas de un acoso en el pasado que ha
terminado por destruir la psicología de la víctima.
De todo esto se desprende una clara consideración: el mobbing supone
un problema importante, en primer lugar para la propia organización,
que está llamada a identificarlo, y a poner los medios y los remedios
para prevenirlo y evitarlo.
![]()
Las fases del acoso psicológico o Mobbing en la Organización:
Aunque cada caso de psicoterror reviste una idiosincrasia propia, dependiendo de aspectos específicos de los participantes en él, de las tareas y tipo de trabajo, de la cultura y de las normas formales e informales de la organización en la que sucede, el profesor Leymann en sus investigaciones ha averiguado que el curso del psicoterror laboral a menudo presenta una secuencia típica en 5 fases que suelen repetirse en diferentes casos de psicoterror:
1º Incidentes críticos
En esta fase, la situación desencadenante del acoso suele verse como un conflicto, una "bronca", un desencuentro entre personas, que en un momento determinado adquiere mayor proporción, dándose la imagen de un conflicto puntual que comienza a escalarse. Esta primera fase no constituye propiamente acoso moral y suele durar muy poco tiempo.
2º Fase de acoso y estigmatización
En esta fase el acoso se desarrolla mediante comportamientos repetidos que, en otro contexto que no es el de acoso, no revestirían mayor importancia, ni implicarían agresión, ni intentos de excluir o deshacerse de alguien. Sin embargo, ser sometido diariamente a ellos, por un extenso período de tiempo, y con propósitos hostiles, suele servir para estigmatizar a la víctima, señalándola como tal a otros trabajadores. Con ello, estas conductas presentan una intencionalidad perversa o proceso de intención, consistente en ir a por el otro, perjudicarle, castigarle, minarle psicológicamente, utilizando para ello un tipo de manipulación agresiva.
3º Intervención de la dirección (responsables jerárquicos)
Cuando interviene la línea jerárquica, el incidente se convierte en el "caso de X", siendo que X es siempre la víctima acosada y no el acosador. Debido al proceso anterior de estigmatización de la víctima, es corriente situar la responsabilidad en ella antes que en el acosador. La línea jerárquica suele cerrar filas y tender a aceptar y a hacer propios los prejuicios y estereotipos proyectados malevolamente por el acosador desde las primeras fases. A esto se añade su natural tendencia a terminar rápidamente con el "problema" (normalmente la persona acosada). El resultado práctico suele consistir en el atropellamiento de los elementales derechos de la víctima (el derecho a ser escuchado, a una evaluación objetiva, a un juicio imparcial, a igualdad en el trato o la consideración) que ve así incrementada su estigmatización como "oveja negra". Aquí suele entrar en funcionamiento el mecanismo psicológico conocido como de "error en la atribución" que hace que compañeros, jefes y directivos tiendan a crear explicaciones basadas en las características individuales de la víctima, antes que en los factores del entorno (mala organización, inadecuación del tipo de tarea, pobre liderazgo, carga laboral inadecuada, etc.). Este error atribucional de la jerarquía es tanto más frecuente cuanto mayor es su responsabilidad de velar por la adecuación de los factores organizativos del trabajo. Suelen ser los departamentos de Recursos Humanos (personal) de las empresas las que con mayor asiduidad incurren en este error, haciendo de este modo más fácil adoptar la solución limpia, barata y rápida de "cortar por lo sano".
4º Fase de solicitud de ayuda especializada externa y diagnóstico incorrecto.
Si la persona acosada busca ayuda especializada en psicólogos
y psiquiatras tiene muchas posibilidades para un diagnóstico incorrecto.
La razón de ello estriba en que no existen apenas especialistas para
reconocer y tratar un problema que tiene su origen en la propia organización
en la que trabaja el paciente, y en la personalidad morbosa de los acosadores,
y no en los factores constitucionales o premorbosos de la víctima.
De este modo la víctima del acoso suele recibir diagnósticos
erróneos basados en sus características personales, con la que
su sufrimiento se ve incrementado aún más al hacerle sentir
responsable de su propio acoso moral. Se les suele diagnosticar de:
- estrés (debido al estrés postraumático
que suelen presentar)
- depresión (debido a la distimia generada por el acoso)
- Burn-out (debido al estrés, distimia producida, y a los sectores
de actividad laboral cercanos a los del mobbing en que éste ocurre)
- personalidad paranoide (debido a la hipervigilancia)
- maníaco-depresión (ciclotimia).
- desajuste de personalidad (debido a la alteración de las personalidad
que suele provocar el acoso)
- neurosis
- trastornos por ansiedad generalizada
- ataques de pánico
Estos diagnósticos son incorrectos en la medida que
olvidan los aspectos situacionales que los están causando y que tienen
su origen en una agresión externa, continuada, y mantenida, y no en
la fragilidad constitucional de la víctima.
En la medida que los tratamientos no incidan en la causa del problema (una
agresión exterior), y en la manera de afrontarlo y enfrentarlo, no
pueden resolver el problema del paciente.
Una vez que llega a la organización que la víctima recibe tratamiento
de algún tipo, (información que a veces es inventada o fabulada,
o es dada a conocer por el acosador) ello sirve para reforzar la estigmatización
previa de la víctima, que es tachada de "loca" , "desajustada"
y por ende, acusada de causarlo todo debido a sus "problemas psicológicos".
Todo ello puede destruir la imagen pública, así como la carrera
profesional de la persona que, de este modo, puede verse impedida o dificultada
en su rehabilitación laboral.
5º Salida de la organización.
En este momento, todo está a punto para que la víctima
sea borrada del mapa, lanzada, o "desaparecida" del lugar del trabajo.
Muchas víctimas, no pudiendo resistir el acoso, desasistidas por su
empleador, mal diagnosticadas por el psicólogo o psiquiatra, aisladas
por su entorno profesional y social, y viéndose sin otra opción
profesional internamente, deciden terminar con la relación laboral
por sí mismos y dimiten con tal de escapar del gulag. Si la víctima
pertenece a la administración pública, suele solicitar un traslado
que no le beneficia, o directamente solicita la excedencia voluntaria.
Otros casos, apurados por circunstancias familiares y sociales más
extremas. y víctimas de ansiedad y angustia insoportable, llegan a
quitarse de enmedio atentando contra su propia vida.
Los que deciden resistir sin abandonar el lugar de trabajo, y sin enfrentar
el acoso, entran en una espiral de bajas laborales intermitentes o continuadas,
debido a los problemas de salud relacionados con el estrés post-traumático
que veremos a continuación, incrementando así la probabilidad
de ser despedidos por su baja productividad o reiteradas ausencias.
La mayoría de los investigadores sobre este problema coinciden en señalar
que el psicoterror suele finalizar con la salida a medio plazo de la víctima
de la organización.
![]()
¿En qué consiste exactamente el acoso moral?
Para entender exactamente en qué consisten las diferentes conductas de acoso o psicoterror es imprescindible entender el proceso como un todo. Algunas de las conductas de acoso pueden no ser tachadas negativamente en otros contextos que no sean los de acoso moral. Lo que las hace diferentes es su direccionalidad perversa, esto es, que se dirigen hacia, y logran, la destrucción psicológica, moral y laboral de la víctima a medio plazo. El profesor Leymann en su obra "Mobbing", señala cómo a partir de sus investigaciones se pueden agrupar 5 tipos básicos de actividades de acoso con distintos efectos sobre las personas que los padecen :
![]()
![]()
Actividades de acoso para reducir las posibilidades de la víctima de
comunicarse adecuadamente con otros, incluído el propio acosador:
el jefe
o acosador no permite la posibilidad de comunicarse a la víctima
se le interrumpe contínuamente
cuando habla
se le impide expresarse
es objeto de avasallamiento,
gritos, o insultos en voz alta
se producen ataques verbales
criticando trabajos realizados
se producen críticas
hacia su vida privada
se aterroriza a la víctima
con llamadas telefónicas
se le amenaza verbalmente
se
le amenaza por escrito
se rechaza el contacto
con la víctima (evitando el contacto visual, mediante gestos de rechazo,
desden o menosprecio, etc...)
se ignora su presencia,
por ejemplo dirigiéndose exclusivamente a terceros (como si no le vieran
o no existiera)
![]()
![]()
Actividades de acoso para evitar que la víctima tenga la posibilidad
de mantener contactos sociales:
no se
habla nunca con la víctima
no se le deja que se dirija
a uno
se le asigna a un puesto
de trabajo que le aísla de sus compañeros
se prohíbe a sus
compañeros hablar con ella
se niega la presencia
física de la víctima
![]()
![]()
Actividades de acoso dirigidas a desacreditar o impedir a la víctima
mantener su reputación personal o laboral:
se maldice,
se "echa pestes", o se calumnia a la víctima
se hacen correr cotilleos,
y rumores orquestados por el acosador o el gang de acoso sobre la víctima
se hace mofa, burla, o
se ridiculiza a la víctima
se atribuye a la víctima
ser una enferma mental o tener problemas psicológicos
se le intenta forzar a
realizar un examen o diagnóstico psiquiátrico
se fabula o inventa una
supuesta enfermedad de la víctima
se imita sus gestos, su
postura, su voz, su comportamiento o su talante con vistas a poder ridiculizarlos.
Se le pone motes, llamándole por ellos.
se ataca sus creencias
políticas o religiosas
se hace burla de su vida
privada
se hace burla de sus orígenes
o de su nacionalidad
se le obliga a realizar
un trabajo o tareas humillantes
se monitoriza, anota,
registra, y consigna inequitativamente el trabajo de la víctima en
términos malintencionados
se cuestionan o contestan
las decisiones tomadas por la víctima
se le injuria en términos
obscenos o degradantes
se acosa sexualmente a
la víctima con gestos o proposiciones
![]()
![]()
Actividades de acoso dirigidas a reducir la ocupación de la víctima
y su empleabilidad mediante la desacreditación profesional
no se
asigna a la víctima trabajo alguno
se le priva de cualquier
ocupación, y se vela para que no pueda encontrar tarea alguna por sí
misma
se le asignan tareas totalmente
inútiles y/o absurdas
se le asignan tareas muy
inferiores a su capacidad o competencias profesionales
se le asignan sin cesar
tareas nuevas
se le obliga a ejecutar
trabajos humillantes
se le asignan tareas que
exigen una experiencia superior a las competencias que posee con vistas a
desacreditarla
![]()
![]()
Actividades de acoso que afectan a la salud física o psíquica
de la víctima
se le
obliga a realizar trabajos peligrosos o especialmente nocivos para la salud
se le amenaza físicamente
se agrede físicamente
a la víctima, pero sin gravedad, a título de advertencia
se le agrede físicamente,
pero sin contención
se le ocasionan voluntariamente
gastos con intención de perjudicarla
se ocasionan desperfectos
en su puesto de trabajo o en su domicilio
se agrede sexualmente
a la víctima
![]()
COMO ACOSAN DIFERENCIALMENTE HOMBRES Y MUJERES
Las mujeres
Ø ridiculizan a la víctima
Ø hablan mal a espaldas de la víctima
Ø critican permanentemente el trabajo de la víctima
Ø cuentan y difunden rumores
Ø hacen alusiones difusas, pero sin concretarlas
Los hombres
Ø ignoran a la víctima y no le dirigen la palabra
Ø amenazan y presionan a la víctima
Ø atacan sus convencimientos religiosos y personales
Ø toman el pelo a la víctima
Ø interrumpen constantemente a la víctima
![]()
Efectos del psicoterror sobre las víctimas
Los efectos del psicoterror sobre la salud física
La persona que es objeto de semejantes comportamientos perversos por parte de uno (acosador) o varios (banda o gang), desarrolla una serie de problemas físicos cuyo origen está en el daño causado por los ataques que recibe periódica y sistemáticamente. Un estudio médico sobre 350 víctimas del psicoterror laboral realizado establece 5 grupos de efectos perniciosos sobre la salud de las víctimas.
a) efectos cognitivos e hiperreacción psíquica.
- olvido y pérdidas de memoria.
- dificultades para concentrarse
- decaimiento/depresion
- apatía-falta de iniciativa
- irritabilidad
- inquietud/nerviosismo/agitación
- agresividad/ataques de ira
- sentimientos de inseguridad
- hipersensibilidad a los retrasos
b) síntomas psicosomáticos de estrés
- pesadillas /sueños vividos
- dolores de estómago y abdominales
- diarreas/colon irritable
- vómitos
- náuseas
- falta de apetito
- sensación de nudo en la garganta
- llanto
- aislamiento
c) síntomas de desajuste del Sistema Nervioso
Autónomo
- dolores en el pecho
- sudoración
- sequedad en la boca
- palpitaciones
- sofocos
- sensación de faltarle aire
- hipertensión arterial/Hipotensión arterial neuralmente inducida
d) síntomas de desgaste físico producido
por estrés mantenido durante mucho tiempo
- dolores de espalda dorsales y lumbares
- dolores cervicales (de nuca)
- dolores musculares (fibromialgia)
e) trastornos del sueño
- dificultad para conciliar el sueño
- sueño interrumpido
- despertar temprano
f) cansancio y debilidad
- fatiga crónica
- flojedad en las piernas
- debilidad
- desmayos
- temblores
![]()
Tipos de acoso en función del orígen de los ataques
De manera mayoritaria los comportamientos de acoso tienen origen en compañeros de trabajo, o superiores jerárquicos. Rara vez (aunque estan descritos en la investigación casos), se producen acosos de tipo ascendente.
El acoso de otros compañeros de trabajo(44%)
Se pueden producir este tipo de ataques debido a varias razones :
? un grupo de trabajadores intenta forzar a otro trabajador reticente a conformarse a las normas implícitas fijadas por la mayoría.
? enemistad personal o inquina de uno o varios compañeros
? un grupo de trabajadores "la toma" con un compañero debido a pura falta de trabajo o aburrimiento
? se ataca a una persona débil, enferma, minusválida, o con defectos físicos para dar cauce a la agresividad latente o a la frustración
? se desencadena el ataque por razón de la diferencia con la víctima (extranjeros, sexo opuesto, nacionalidad diferente, raza, apariencia física)
El acoso de un superior por parte de sus subordinados(2,5%)
Se señalan dos tipos de acoso.
1. Un grupo de subordinados se rebela contra el nombramiento de un responsable
o jefe con el que no estan de acuerdo. Le "hacen la cama"
2. Un grupo de subordinados se rebela contra la parcialidad, arrogancia, o autoritarismo del propio jefe desencadenando el acoso. Estos casos según señala Leymann, suelen ser escasos y en ellos suele triunfar generalmente el propio jefe .
El acoso de un superior sobre un subordinado(45%)
El denominador común suele ser que el jefe se prevale
de una manera abusiva, desmesurada y perversa de su poder. El objetivo suele
ser reducir la influencia social de un subordinado sobre su entorno, o bien
forzarlo en un modo inmoral a dejar el trabajo de manera voluntaria o a solicitar
el cambio o la baja laboral, eliminándolo del lugar propio de trabajo.
A veces el mobbing desencadenado por un superior es posterior a una decisión
de despido o rescisión contractual que ya ha sido tomada y que no se
comunica a la víctima.
Para refrendar o justificar el despido (ya planificado previamente y cuyo
plazo de ejecución está ya calculado y prefijado para un determinado
momento), se desarrollarán una serie de ataques con vistas a que la
víctima sea estigmatizada por sus compañeros de trabajo, y aislada
socialmente, y para generar un deterioro personal y psicológico que
posteriormente se utilizará como argumento "ad hoc" para
atribuirle problemas previos de personalidad, agresividad, etc... y presentar
como lógica y evidente la decisión del despido.
Aún peor pronóstico presentan los casos en los que el despido
es imposible o muy difícil, como es el caso de los funcionarios o personal
laboral de hospitales, escuelas, universidades, prisiones, etc... de la red
de la administración pública del Estado. En estos casos, la
víctima inicia un calvario, siendo objeto de ataques sistemáticos
y brutales durante un largo período cuyo objetivo radica en desestabilizarla
con vistas a que sea la propia persona la que cause baja por los problemas
de salud que genera el mobbing, o a que solicite un cambio o traslado de manera
voluntaria, eliminándose a sí mísma del puesto de trabajo
en cuestión.
El superior utiliza entonces amenazas, insultos, vejaciones en público
o en privado, y se prevale de su autoridad jerárquica para aislar a
la víctima o dejarla sin trabajo que realizar, o darle trabajos imposibles
o fuertemente estresantes, o monitorizar y controlar de manera malintencionada
y perversa el trabajo de la víctima para pillarla en algún "renuncio".
Todo ello pretende minar la esfera psicológica de la persona, que se
encuentra sin ni siquiera la capacidad de expresarse o comunicar francamente
con sus superiores o compañeros.
La persona que es víctima de estas agresiones psicológicas no
sabe normalmente lo que le ocurre, y desarrolla un fuerte sentimiento de perplejidad
y confusión que le van a hacer penetrar en una época oscura
y tenebrosa de su vida. Es el principio del naufragio.
Extraído de mobbing.nu
![]()
![]()