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Mobbing. IÑAKI PIÑUEL
Neomanagement. Jefes tóxicos y sus víctimas
Del mobbing al neomanagent: Iñaki Piñuel, psicólogo
del trabajo y pionero en la investigación del mobbing
(acoso psicológico en el trabajo) publica un libro
provocador sobre los nuevos jefes «psicópatas»
que triunfan en las empresas, convirtiéndolas en campos
de concentración. Madrid. Aguilar 2004.
Sala de control de mercancía de una empresa de transporte
ubicada en el sur de la Comunidad de Madrid. 18.00 h. Un jefe
de unos 45 años de edad habla por teléfono con
otro a gritos.
-Oye, Manuel, llama a la ETT y que nos manden otros cuatro
«buanaminos».
Le contestan del otro lado:
-Sí, esos que cuando les mandas hacer algo repiten
una y otra vez: «¡Buana a mí no, Buana
a mí no!».
No se trata de empresas del siglo XIX, ¡estamos en el
año 2004!
Desde
hace varias décadas, los expertos en recursos humanos
y relaciones laborales son aquellos que nos cuentan la «historia
oficial» del campo de concentración en que se
ha transformado el trabajo en el siglo XXI. Nos alertan del
advenimiento de una nueva era en las relaciones laborales,
de la llegada de un «nuevo paradigma» en el ámbito
de los recursos humanos.
[...]
Forma parte del discurso oficial y políticamente correcto,
señalar que las personas que trabajan en las organizaciones
son recursos, eso sí, cualificados por el adjetivo
humanizador que se utiliza como para atenuar la brutalidad
aparente del primer término. Son recursos humanos.
[...] Si un trabajador es un humano recurso, este recurso
puede ser asignado, distribuido, trasladado, removido y, ¿por
qué no?, también eliminado de la circulación
en un marco utilitarista de lo que es la libre disposición
de los recursos que tenemos al alcance.
A
ningún recurso se le ocurre reivindicar derecho alguno
más allá del que le asiste de servir de pieza
eficiente del engranaje al que sirve utilitaristamente. Un
recurso es por definición un «medio para».
Es
más, el humano recurso no es sino una instancia más
entre otros tipos de recursos que la organización tiene
a su disposición: recursos financieros, logísticos,
materiales, etcétera.
[...]
Este tipo de marco laboral va a favorecer a aquellos individuos
más expertos en instrumentalizar y manipular a los
demás para sus fines propios. Tales individuos, que
la Psicología califica como sociópatas o psicópatas,
pueden resultar los más aventajados directivos para
llevar adelante y dirigir a las personas en semejante entorno.
Los
trabajadores más fríos, los más carentes
de la empatía que hace sufrir por el que sufre, los
que no reparan en mentir si es necesario o hacer cualquier
cosa que se requiera para alcanzar el resultado apetecido
serán los mejores de entre los neomanagers.
Seleccionados,
recompensados, promocionados y nombrados como directivos estrella
dentro de las organizaciones que dirigen, también van
a ser elementos configuradores de todo un entorno laboral
tóxico para los demás trabajadores que no tendrán
más remedio que aclimatarse, devenir clones de sus
maestros, o abandonar la organización no sin antes
haber sufrido considerablemente.
Como
verdaderos expertos en el arte de urdir redes de instrumentalización
de los demás a su servicio propio, los «psicópatas
organizacionales» están siendo auténticos
modelos y verdaderos configuradores del neomanagement en el
siglo XXI.
Se
insiste en que el modelo de relación laboral según
el que los empleados obtienen un puesto de trabajo seguro
y estable con un salario creciente, a cambio de su fidelidad,
lealtad y obediencia ha hecho crisis y no es mantenible en
el entorno económico cambiante y precario en el que
vivimos.
En
semejante entorno impredecible y turbulento -se advierte-
ninguna organización puede comprometerse a garantizar
a sus empleados un empleo estable de por vida.
Es
así como la estabilidad, la seguridad, el puesto de
trabajo, la fidelidad a la empresa, etcétera, han quedado
trasnochados y son sustituidos dentro del nuevo orden y del
nuevo paradigma por otros tales como: cambio continuo, inseguridad
estructural, empleabilidad, iniciativa, compromiso, involucración,
implicación, autonomía
[...]
En este marco laboral que dibuja el nuevo contrato moral,
la capacidad de adaptación del trabajador va a ser
un buen índice predictor de su grado de empleabilidad
y por lo tanto de su valor añadido individual para
la empresa. [...] Adaptabilidad se ha transformado en las
mentes de muchos neomanagers en manejabilidad, sumisión,
disponibilidad de 24 horas, renuncia al ejercicio de los propios
derechos civiles y/o laborales.
El
buen neomanager busca, recompensa y promociona a aquellos
trabajadores que presentan o pueden alcanzar rápidamente
tales características.
Aquellos
que no presentan esta capacidad de adaptabilidad simplemente
son eliminados del lugar de trabajo.
Este
tipo de versatilidad requerida por el neomanagement termina
paulatinamente con la capacidad de resistencia de quienes
están continuamente sometidos a la ductilidad, el humor,
los cambios de tercio arbitrarios de los neomanagers.
LENGUAJE PERVERTIDO
El lenguaje del neomanager acude en ayuda de una función
necesariamente distorsionadora y recreadora de una realidad
alternativa [...].Al cabo del tiempo las palabras pierden
su original significado en aras de nuevos referentes. Ejemplos
de semejante distorsión del lenguaje son los que se
presentan a continuación:
El
compromiso pasa a ser renuncia a la capacidad de pensar críticamente.
El
trabajo en equipo pasa a suponer la renuncia a la propia individualidad.
La
disponibilidad significa echarle todas las horas del mundo
sin obtener a cambio dinero y renunciar a la propia familia
o al ocio.
La
capacidad de anticipación significa aprender a leer
la mente de lo que quiere o desea el neomanager sin que se
lo diga.
El
compañerismo significa la obligación de tomarse
unas cañas con el jefe o la obligación de ir
a tomar café todos juntos.
La
identificación con la empresa pasa a ser sinónimo
de abdicación de toda posible crítica constructiva
a quien en ese momento dirige la organización.
La
unidad de criterio pasa a significar que el subordinado tiene
que estar de acuerdo con todo lo que piensa su jefe [...].
TODOS CONTRA TODOS
El precio que se paga en el mundo del trabajo por extrapolar
indebidamente teorías y descripciones procedentes del
mundo de la etología, como teorías prescriptivas,
es validar un esquema siempre destructivo del capital social
de los grupos humanos: la rivalidad o guerra de todos contra
todos.
Este
tipo de guerra es justificada y animada en muchas organizaciones
como una especie de fuente de selección natural y por
tanto de acomodación de la propia organización
del trabajo a la naturaleza misma del ser humano, como ser
eminentemente competitivo. En muchos entornos laborales los
trabajadores entienden que una promoción es un juego
de suma cero en el que sólo uno triunfa, eso sí,
a expensas de que otro fracase. Algunos reciben mensajes tácitos
o explícitos del neomanager correspondiente señalando
a tal o cual trabajador de su unidad o departamento como el
enemigo a batir si se quiere lograr determinada promoción.
[...]
El neomanager aprovecha en su beneficio la situación
generalizada (y fomentada y animada) de guerra de «todos
contra todos» en una organización para organizar
y dirigir, en una palabra, para mantener su posición
de dominio. Es un tipo de pescador que tiende a pescar óptimamente
en aguas revueltas, pero que es capaz, si no viene el río
como él necesita, de revolver sus aguas una y otra
vez hasta conseguirlo.[...] El conflicto no es una lacra a
erradicar en la empresa como fuente de sufrimiento y de sangría
económica, sino que es la herramienta básica
de gestión del neomanagement.En algunos casos se trata
de aprovechar y beneficiarse del conflicto.En otros, hay que
generarlo activamente y obtener réditos y conquistas
oportunistas de él. En este último caso se tratará
de utilizar estrategias basadas en clásicos como Maquiavelo
o Sun Tsé.
Todo
vale en la medida en que se hace con el objetivo de alcanzar
un buen resultado personal o empresarial.
[...]
Es así como las organizaciones de nuestra época
viven gracias a una cronificación del conflicto, con
la sensación de no alcanzar nunca un cierto equilibrio,
una cierta estabilidad, o la paz en las relaciones.
Por
ello nuestros trabajadores, sometidos a semejante entorno
tóxico están cada vez más exhaustos,
estresados, hostigados y quemados.
http://www.comfia.net/mobbing/txt/1171.html
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