FUNDAMENTOS
CIENTÍFICOS DE LA DEFENSA ANTE EL MOBBING II
© María Dolores Peris
II.
Del stress del mobbing a los daños físicos
Si tal como parece, el mobbing se juzga desconociendo las tecnologías
que lo provocan, tampoco se está atendiendo en los juicios a los efectos
provocados por el stress que produce. El stress se ha demostrado que es el arma
más perjudicial para la salud, por tanto, sin menoscabo de defenderse
de las circunstancias e instrumentos utilizados, el mobbing debe ser denunciado
como un delito contra la salud, incluyendo tanto la causalidad como la intencionalidad.
¿O acaso se reclaman pruebas de intencionalidad a quien ataca la salud
con otras armas? La mejor defensa del mobbing parece que se puede obtener fundamentándolo
desde los principios científicos. Por ello, toda evidencia de reacción
orgánica al stress exige la investigación de la situación
que lo provoca, para determinar quienes son responsables, quienes son cómplices
y quienes son encubridores.31 Hay que clarificar que, en tanto que el aislamiento
aumenta la inmovilidad comunicativa, los demás actores de la situación
neurógena que lo practiquen serán cómplices o coautores,
al estar colaborando directamente en la agravación de los efectos.
Y, por la misma razón, todo el que por pertenecer a la misma empresa
conozca la situación sin denunciarla, serán encubridores, porque
los testigos son quienes quedan fuera del escenario de los hechos, y no quienes
también participan en el mismo. La denominación de testigos mudos,
y la consiguiente inmunidad, es, por lo tanto, improcedente aplicarla a quienes
pudiendo evitar los daños en la victima, omiten tal acción. Así
como a quienes por formar parte del escenario de los hechos, participan en los
mismos directa o indirectamente, favoreciendo con su actitud la participación
de terceros, tal como demuestra el conocido experimento de Asch. Cuando además
la falta de asistencia provoca daños en la salud, la responsabilidad
es incuestionable.
Una importante demostración que hay que considerar en la defensa es que,
si el stress es continuado o reiterativo por un tiempo superior a dos semanas,
con lo que pasa a llamarse stress crónico, las lesiones que provoca en
el hipocampo y otras zonas neuronales aparecen como irreversibles y son causa,
a su vez, de importantes incapacitaciones cognitivas y por ello laborales.32
De modo que toda negligencia o demora en la inmediata intervención cuando
se denuncia, tiene que ser considerado un agravante.
Se hace necesario, por tanto, activar campañas de alerta e incluir, como
medida de prevención, la inmediata interrupción de la relación
del afectado con la situación neurógena desde el momento de la
denuncia.
Igualmente, hay que revisar las instancias legales que parecen obligar a soportar
los efectos del stress por un periodo prolongado, lo que además de sufrimiento
innecesario en la víctima es causa demostrada de importantes lesiones
y amputaciones neuronales. Y puede llegar a ser la causa de procesos incapacitadores
y orgánicos consecuentes a la pérdida de inmunidad, que desde
las investigaciones de los últimos años, han quedado ya totalmente
demostradas.
Se incluye entre estas consecuencias que pueden aparecer hasta 15 ó 20
años después del stress, el cáncer, la diabetes y enfermedades
asociadas a los marcadores de edad que el stress acelera, provocando probablemente
una reducción de la esperanza de vida. En los casos de mujeres embarazadas,
el stress, en determinados momentos críticos, ha demostrado afectar al
recién nacido en distintos grados.
Ante estas severas consecuencias, y por ser esta vía
de riesgo para toda la población la que inmediatamente parece que puede
recibir más atención, por el agravio comparativo que resultaría
si se consideraran diferencialmente sus efectos, la definición de mobbing
que mejor se adapta a este enfoque de su defensa, es la de un agente neurógeno
o provocador de stress, que añade la condición agravante de impedir
al organismo atacado su defensa por la doble vía de negarle los cauces
de lucha y negarle los cauces de salida de la situación.
Esta definición añade las condiciones para ser considerado Neurosis
Experimental, a la dada por Zapf (1999), cuando definió el mobbing (bullying)
como una forma grave de estressores sociales en el trabajo. Desde ella, tanto
la prevención como la defensa del mobbing tendrán que afrontar
directamente la defensa de los golpes del stress provocado a un organismo en
una situación en la que está privado de libertad para escaparse
y de recursos para defenderse. Situación de indefensión y privación
de libertad33 en su más puro significado biológico, que utiliza
un diseño y tecnología, consiguiendo, y por ello pretendiendo,
torturar, provocar debilitamiento y daños físicos, deterioro de
la personalidad, pérdida de capacidad intelectual y predisposición
orgánica a contraer enfermedades, que se está demostrando que
vienen causadas por la obligación a soportar un stress continuado o reiterado,
incluido el acortamiento de la esperanza de vida y la pérdida de su calidad.
Por lo tanto, hay que dejar abiertas las sentencias a futuras indemnizaciones.
Hay que clarificar que la denominación de mobbing no justifica estas
intenciones como naturales, tal como se pretende, porque, aunque se haya tomado
el nombre de la etología, su significado no se corresponde con la conducta
anti-natura a la que se aplica en el uso humano, ya que entre los animales es
simplemente una demostración de cohesión frente al extranjero,
con funciones defensivas de cada individuo como parte de un grupo.34
Los fundamentos para este enfoque de la defensa ante el mobbing se encuentran
con máxima claridad en la teoría de Pavlov y todos los desarrollos
que sigue acumulando. Hasta el momento la explicación más general
del comportamiento, porque aportó la demostración científica
y las leyes que establecieron las relaciones de causalidad entre el sistema
de señalización social y las reacciones fisiológicas del
organismo a ellas sometido, estableciendo los canales de dependencia de la conducta
del individuo respecto de su ecosistema, que venían a completar los de
respiración y alimentación con la conocida función c=f(o/e),
donde c=conducta; f=función, o=organismo y e=percepción de estímulos
ambientales en un sentido amplio, que integran la acumulación histórica
de experiencias que van automodificando el significado que sucesivamente se
le atribuye.
Desde la definición de estas leyes, de cuyo desarrollo se han ocupado
diversas ciencias a lo largo del s. XX, cualquier apelación a causas
de trastornos de conducta, necesariamente se tendrá que referir al entorno
estimular que los provoca y explicarse como condicionamiento fisiológico
por parte del mismo. Por eso, ningún diagnóstico podrá
eludir el análisis funcional de las causas ambientales que lo han producido,
ya sea recurriendo a las dinámicas psicoanalíticas, al paradigma
input-output o a cualquier otro desarrollo de esta ley científica.
Pero, por las mismas leyes, tampoco ningún diagnóstico de una
situación que integre organismos humanos será completa sin especificar
las repercusiones que sus dinámicas ejercen sobre los mismos. Desde este
ecosistema como una unidad indivisible, por estar en constante interacción,
el concepto de mobbing que se está utilizando es muy criticable, por
resultar parcial, y se hace necesario completarlo con estas leyes, para que
en los juicios no se sigan planteando dudas sobre unas relaciones causa-efecto
que son indisolubles, pero que el constructo, tal y como se presenta, ha seccionado.
De donde se sigue que todo diagnóstico de trastorno de
conducta que se defina como independiente de las circunstancias que alimentan
los canales sensoriales del organismo, ya sea de forma inmediata o diferida,
es tan falso, como lo es definir que los envenenamientos son independientes
del contacto con los tóxicos que los provocan o las infecciones independientes
de la exposición a los gérmenes que los contagian.
La variabilidad individual observada en las reacciones podrá explicarse
por el conjunto de respuestas aportadas por otros factores como los de resistencia,
pero éstos nunca serán la causa necesaria ni suficiente para provocar
ni una intoxicación, ni una infección, y por la misma razón,
tampoco un trastorno de conducta.
Cuando nos encontramos ante regularidades de leyes cuya evidencia las hace indiscutibles,
como son las de los efectos de determinados tóxicos, gérmenes
o estímulos sobre la salud del organismo, el juzgar como delito contra
la salud la utilización de aquello que se ha demostrado causa un trastorno
en el organismo afectado, no es cuestión ni de ideologías, ni
de creencias ni de opinión, sino de discernir entre lo que es verdad
y lo que es falso.
Su aplicación para el problema que nos ocupa es que en la medida en que
un trabajador desarrolle respuestas de inadaptación hacia su puesto o
entorno, las causas de tales inadaptaciones, y en consecuencia de todos los
efectos que pueda provocar en su organismo, hay que buscarlas en dicho entorno.
Para ello, el primer paso será clarificar si tal inadaptación
se ha dado desde que se inició la relación, con lo cual el problema
es de asignación inadecuada de tareas al trabajador, o bien si ha surgido
tras un largo periodo de adaptación, porque en tal circunstancia, que
es la que se viene conociendo como mobbing, el trastorno del individuo tiene
que interpretarse necesariamente como efecto de una intervención estimular
que ha provocado el desequilibrio del organismo. Por tratarse de una ley general
del comportamiento, no requiere ninguna otra prueba para demostrar la relación
causa efecto, siempre que haya coincidencia espacial y temporal y no se encuentre
otro cambio estimular que explique la inadaptación.
Sin embargo, en el análisis de contenido de las sentencias
que se vienen otorgando en las denuncias de mobbing, parece que con frecuencia
se ignora este principio científico fundamental, lo que resulta en una
falsificación de la realidad semejante a juzgar que quien cae al suelo
por efecto de un empujón, lo hace por propia voluntad o por incapacidad,
ignorando la ley de la gravedad que obligaría a buscar el agente que
provocó la pérdida del equilibrio.
¿Cómo defenderse de la situación que definíamos
de gestión de un doble conocimiento, cuando el empujón se ha calculado
con las leyes que determinarán la caída que provocan, pero se
procura que el empujado desconozca estas leyes para que no pueda denunciar con
precisión la verdadera causa? ¿Cómo defenderse si tal hecho
es juzgado ignorando la ley que lo provoca y no sólo no se orienta hacia
la búsqueda del culpable, sino que se reclaman pruebas y testimonios
del empujón que son absolutamente innecesarios, porque una ley general
es suficiente prueba para todas las situaciones particulares a las que se aplica?
Ninguna otra prueba hay que adjuntar cuando el stress ha dejado su huella en
el organismo, porque los efectos siempre indican que ha sido causado por un
agente exterior. El stress, como tensión provocada sobre el organismo,
por su propia definición siempre es exógeno.
Y si existen pruebas de que el organismo ha estado sometido a una situación
neurógena o provocadora de stress,35 y además hay pruebas de que
no se le ha facilitado una salida sin perjudicarle en sus derechos laborales,
en su status y demás méritos en términos de bienes intangibles
legítimamente adquiridos, la relación causal es innegable, tal
como se explica a continuación al detallar las investigaciones que definen
las características de los ambientes provocadores de stress.36
Desde esta equivalencia, el criterio decisivo en las denuncias
que se cursan para responsabilizar a la empresa es la denegación de las
vías de salida solicitadas. Además, acumulará el agravante
de provocar la irreversibilidad de los efectos al obligar a soportar reiteradamente,
y por un tiempo superior a dos semanas, que es la característica que
diferencia el stress agudo del stress crónico.
En cuanto a los medios de diagnóstico, se ha evidenciado en investigaciones
como las de Grossi et al. (1999) la posibilidad de obtener indicadores de stress
ambiental para probar los agentes que han causado el condicionamiento aversivo
y para desarrollar el análisis funcional de los efectos.
Estos estudios demuestran las relaciones entre el ambiente laboral y las reacciones
fisiológicas de los participantes, obteniendo, entre otros resultados,
su posibilidad de demostración desde las medidas de la sangre (niveles
de gammaglutamyltransferasa (GGT), glucosa, lípidos, prolactina, testosterona
y cortisol) los efectos de los ambientes laborales. Pruebas que podrían
incorporarse a los protocolos de prevención de riesgos laborales.
Así, se ha demostrado que la glucosa desciende con los daños al
respeto, dignidad, dirección de tareas, información y satisfacción
laboral. La prolactina decrece con el deterioro de la satisfacción en
el trabajo. El cortisol con la percepción de un deterioro de las normas
éticas y morales de la organización. Al demostrar, asimismo, que
el correcto funcionamiento fisiológico se conseguía con cambios
favorables en el status y en el ambiente laboral, la indisolubilidad causa-efecto
en el fenómeno mobbing resulta incuestionable.
Actualmente, una aproximación biológica al comportamiento
ya es posible, cumpliéndose las expectativas que fueron previstas en
las teorías psicológicas más generales, desde las posiciones
de Hull (1943) hasta las de Freud (1914, 1920) que afirmaba "todas nuestras
ideas provisionales de psicología probablemente se basarán un
día en una subestructura orgánica o bien "las deficiencias
de nuestra descripción se desvanecerían si estuviéramos
ya en posición de reemplazar los términos psicológicos
por los fisiológicos o químicos.". Los nuevos avances de
las neurociencias han orientado a muchos autores hacia el paradigma biológico
para "reescribir la metapsicología con una fundación científica".
Por este enfoque optó hace un siglo el Nobel (1904) Pavlov explicando
toda la conducta por la resolución fisiológica del SNC entre los
procesos de excitación e inhibición. Su propio concepto de conducta,
como una activación fisiológica desde la estimulación ambiental
a través de los canales sensoriales, extendía ya su causalidad
al entorno que, a través de la domesticación y la socialización
del comportamiento, va moldeando los estilos de respuesta de cada persona.
Esta maleabilidad de la conducta ha sido necesariamente conocida por los pastores
de animales y de hombres, de modo que lo que la teoría pavloviana descubrió
no fue el condicionamiento, sino las leyes y procesos por los que las relaciones
ambientales se reproducen en el organismo, independizándose del ambiente
que las determinó, Es lo que ocurre cuando se instaura un reflejo condicionado,
definiendo el relativismo del comportamiento humano al explicarlo en función
de la estructura estimular que recibe de su entorno y por ello, en continua
evolución.
Si las leyes del condicionamiento por asociación las
investigó Pavlov, principalmente mediante la estimulación positiva
con la que provocaba la excitabilidad, los conflictos conductuales y orgánicos
los encontró al analizar la inhibición, para lo que provocaba
diferentes tipos de estimulaciones aversivas, incluida la mera extinción
de las asociaciones positivas previas. Se definía así la ley más
general de la interacción entre el medio y los organismos que en él
viven: los estímulos positivos desarrollan buenas adaptaciones, mientras
que los negativos provocan inadaptaciones que definen toda la escala de trastornos
en el organismo, hasta llegar a su autodestrucción, si se superan determinados
umbrales de resistencia.37
La investigación de las condiciones que definen tales umbrales extremos
de resistencia fue la que le llevó a la detección de las Neurosis
Experimentales, como llamó a los efectos provocados cuando estos umbrales
se superaban. De este modo, con la provocación en laboratorio de las
Neurosis Experimentales, Pavlov inició la sicopatología experimental
que demostraba que los reflejos aparentemente involuntarios y por ello considerados
endógenos por una visión superficial, como puede ser la salivación,
habían sido inducidos y condicionados con estrategias previamente diseñadas
para provocarlos en la situación e intensidad que había decidido
el diseñador del experimento. Lo que llevó a investigar las diferentes
formas como el ambiente puede trastornar al organismo sometido a su presión.38
___________
NOTAS
31 "Pero han surgido algunos problemas más agudos con respecto al
enfoque del condicionamiento operante. 1. ¿No están los condicionadores
operantes "desempeñando el papel de Dios" al definir objetivos
del progreso social y personal de los pacientes? Para algunos, el enfoque puede
tener el tufillo del libro 1984 de Orwell, del lavado de cerebro y el control
del pensamiento
2. ¿Pueden algunos miembros del personal usar el
control conductual que proporciona el condicionamiento operante para justificar
su modo de tratar a los pacientes, punitivo y semejante al de un prisión?
3. ¿Es el condicionamiento operante una forma de "entrenamiento
animal" mecanicista que niega la integridad del paciente?
Hay veces
en que debemos empezar nuestros esfuerzos en un nivel puramente mecanicista
para hacer que el paciente se de cuenta de las recompensas que son inherentes
al medio;
4. ¿No estamos privando al paciente de la oportunidad
de elegir, de ejercer su libre voluntad? (Ball, 1973, p. 528-529).
32 "Por haber vivido sin disminuciones, el minusválido, esto es,
la mayoría de ellos, aspira a proseguir la misma clase de existencia
cabal que ya conoce; experimenta en el sentido más literal y profundo
la nostalgia, el dolor de lo que definitvamente queda atrás, sin posibilidad
de recuperación. La frustración del minusválido incide
sobre el proyecto de existencia como tal, y no sobre una de sus partes accidentales;
la frustración se refiere en cierto modo a la totalidad de la existencia
personal. De este hecho radical es de donde dimanan, en formas demasiado variadas
para ser pormenorizadas aquí, los verdaderos problemas psicológicos
del minusválido." (Pinillos, 1975, p. 30).
33 "Tal vez la parte más importante de nuestra filosofía
democrática, que necesita ser reconsiderada es la que se refiere a nuestras
actitudes hacia la libertad o hacia su recíproca: el control de la conducta
humana" (Skinner, 1973, p. 37).
34 "Es curioso que, aparentemente, en ese momento los animales aborrecedores
no muestran ningún temor del depredador al que aborrecen. Las golondrinas,
las aguzanieves y otras aves de gran movilidad parecen mostrarse impertérritas
ante las aves rapaces que surcan los aires. Esta reacción se denomina
en inglés mobbing, lo cual expone con mucho acierto que una multitud
de seres débiles unidos acosa a otros más fuertes, justamente
como ocurre en el caso del aborrecimiento
Representa en todos los casos
un simulacro de ataque contra un enemigo; sólo a título excepcional
el potencial animal rapaz, el depredador, osa atacar de verdad. Resulta, pues
evidente la finalidad de conservar la especie cuando se disuade de la caza al
depredador, se persigue corriendo o nadando al ser aborrecido y se proclama
a voces la posición de su guarida. Ello puede tener como consecuencia,
entre las especies animales de larga vida y capaces de aprender, que ciertos
lugares bajo la amenaza del animal rapaz "queden desacreditados".
El objetivo
no es por lo general, un rival de la misma especie,
sino un peligro proveniente del exterior o un congénere que se sale del
marco por causa de un comportamiento anómalo (por ejemplo, una enfermedad)."
(Lorenz, 1988 pp. 154-155).
35 "Si un tirano tiene el poder de requerir ciertas actuaciones, ya sea
por medio de la amenaza de castigo, ya sea tolerando solamente a aquellos que
cumplen lo necesario para escapar a las privaciones (por ejemplo, otorgando
solamente a dichos individuos los puestos de trabajo), sus súbditos pueden
elegir la obediencia -aunque algunos podrían tener la dignidad de rechazarla."
(Skinner, 1971, p. 51).
36 "Por supuesto no son libres. La imposición de sanciones restringe
la libertad al igual que las recompensas diferenciales" (Skinner, 1971,
p. 52) "Pero sería absurdo, por el hecho de la limitación
de la libertad, concluir simplemente que el "hombre autónomo"
es una ilusión, o pasar por alto la distinción entre una persona
que elige la sumisión frente a la amenaza de violencia o de privación
y la persona que elige la obediencia a los principios newtonianos cuando se
cae desde los alto de una torre". (Skinner, 1971, p. 52).
37 "La conclusión continúa siendo absurda incluso cuando
predecimos el curso de los actos que la mayoría de "hombres autónomos"
podrían elegir bajo condiciones de extrema dureza y de limitadas oportunidades
de supervivencia. El absurdo se hace mayor cuando consideramos el mundo social
real en el que las "probabilidades de respuesta" determinables son
tan mínimas que no tienen virtualmente ningún valor predictivo.
Y sería ya no absurdo sino grotesco argumento que, en el momento en que
las circunstancias pueden combinarse de tal modo que la conducta es completamente
predecible, como sucede en una prisión, por ejemplo, o en la sociedad-campo
de concentración más arriba "diseñada", entonces
es necesario que no haya interferencias de la libertad y la dignidad del "hombre
autónomo". (Skinner, 1971, p. 52-53).
38 "el auténtico problema estriba en la efectividad de las técnicas
de control
que harán un mundo más seguro" (Skinner,
1971, p. 98-99)
© Copyright 2003 por María Dolores Peris mdperis@yahoo.es 01/05/2003
Extraído con autorización expresa de su autora de http://usuarios.lycos.es/mperis/mobbing/
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