CARTAS AL DIRECTOR

 

el periodico

Apreciados señores:

A tenor del artículo del Sr. Joan Barril sobre la mentira del pobre donde se evidencia el fraude constante de gran parte de la clase política a que estamos sometidos los ciudadanos y a las dos varas de medir de los medios de comunicación me surge la siguiente reflexión sobre el reino de la mentira. Más concretamente sobre el "reino del mentiroso" y hasta dónde hemos dejado llegar a los mentirosos. Nuestra sociedad prima la imagen por encima de la ética y con ello el escaparate de la vanidad se puebla de estafadores, impostores y farsantes. Sólo algunos de ellos llegan a ser desenmascarados y cuando ello ocurre en su discurso siempre aparecen justificaciones para disculpar su mal proceder. Bien es verdad, que la mayoría de ellos siguen sin ser descubiertos. Mi reflexión se centra en ellos y en el comportamiento que dirigen a aquéllos , que de una manera u otra consiguen vislumbrar su impostura, ¿cómo va a actuar un impostor con la persona que puede hacer evidente lo oculto?. Es fácil de adivinar. Logrará desacreditar a ese testigo para que nadie le crea cuando hable y usará todo su poder fáctico para silenciar la verdad, iniciando una campaña de acoso y derribo contra el testigo. El impostor mentirá para seguir manteniendo su farsa, y conseguirá convertir al entorno en cómplice del linchamiento de la persona que puede hacerle peligrar su posición.

Marina Parés Soliva

la Vanguardia

Apreciados señores :

" Mi reflexión versa sobre la noticia del fraude del antiguo presidente de Amical de Mauthausen , sus justificaciones nos dan la radiografía de un sociópata. Ellos hacen de su vida una gran mentira. Se presentan como abanderados de una buena causa y se autoenvisten de una representatividad que no les corresponde. Los pocos que son descubiertos, nos sorprenden y nos conmueven. Ellos nos quieren convencer de su gran contribución a la causa a través de generar en nosotros compasión. Y nos vuelven a engañar, una y otra vez, ya que todo su discurso crea un velo de bruma sobre el tema ético de la apropiación de los logros y sufrimientos de otros en beneficio propio. Y nadie quiere recordar a todos aquéllos que el impostor tuvo que desacreditar , durante tantos años, para mantener su farsa. Es fácil pensar que lo consiguió a través de campañas de acoso y derribo de todo aquél que pudiera evidenciar su "gran mentira" .Nos tocará aceptar que esos expertos en la impostura nos siguen estafando .

Marina Parés Soliva

 

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Acoso Moral