La autora de uno de los estudios sobre
el fenómeno del Mobbing estableció un paralelismo
entre el perfil psicológico de los que ejercen este
tipo de maltrato laboral y los jefes del sistema nazi
Las jornadas que la Asociación Gallega
de Afectados por Acoso Moral en el Trabajo (Agacamt) celebró
desde el jueves en el Ateneo concluyeron ayer con la intervención
de la periodista Cruz Blanco López, autora del libro
Acoso moral: miedo y sufrimiento. Eichmann en la
globalización. Según sus investigaciones,
se puede establecer un claro paralelismo entre el perfil
psicológico del acosador y el que se ha extraido
de los oficiales nazis que ejercieron la tortura, por
ejemplo, en el campo de Nuremberg.
Son personas no muy inteligentes,
sumisas, que cumplen las órdenes sin ningún
espíritu crítico, con tendencia a la violencia
física, poca imaginación y sobre todo falta
de empatía, es decir, de capacidad de ponerse en
el lugar del otro, señaló la periodista,
redactora de El País, Cruz Blanco, que reiteró
en varias ocasiones que su paralelismo afectaba al perfil
psicológico de los acosadores y que en ningún
caso pretendía comparar el mobbing con lo que supusieron
los métodos de exterminio nazis, habló también
de semejanzas entre las secuelas psicológicas. Las
víctimas prefieren no recordar la humillación,
no quieren hablar de ello, señaló.
La periodista analizó la relación
existente entre el acoso moral en el trabajo y la denominada
globalización. En su opinión, el fenónemo
es en parte una consecuencia del neoliberalismo y la dictadura
del mercado, puesto que la competitividad marca la
necesidad de eliminar personal, bien de las empresas o del
sector público, y ése es el origen del mobbing.
Para Cruz Blanco, el que se identifique
y se dé a conocer el problema no es suficiente para
acabar con él. Se habló por primera
vez de mobbing en Suecia, en 1984, y a pesar de todo lo
que se ha hecho desde entonces, no hay eliminación
del fenómeno porque se conozca. No obstante,
la divulgación de esta modalidad de acoso contribuye,
señaló la periodista, a mejorar la situación
de las víctimas, que de otro modo sufren el desconcierto
y la fragilidad de no identificar el problema.
Fuente: Diario de Ferrol