Ana Martos Rubio, psicóloga clínica:
«La sociedad debe tomar conciencia de lo que pasa
si queremos erradicar la violencia»
«En algunas ocasiones se producen agresiones y la
justicia se lava las manos; hay enfermos que no se regeneran
y a los que no se puede dejar en libertad»
Silvia Fernández
Viajó hasta Zamora para participar
en las jornadas "Zamora virtual ¿Violencia?.
!Integridad moral!", que se desarrollan en el Colegio
Universitario. Ana Martos, psicóloga clínica
y autora de varias publicaciones sobre violencia, ofrece
en esta entrevista su punto de vista sobre las causas del
maltrato físico y psicológico y las soluciones
que se pueden aportar. E insiste que «a todos nos
tienen que educar desde pequeños a no ser violentos».
-La violencia de género acapara
cada día más la actualidad informativa, ¿por
qué se producen estos comportamientos cada vez con
más asiduidad?
-La violencia ha existido siempre, no es más que
la agresividad mal dirigida. Los violentos no saben expresar
su agresividad de una manera correcta y hacen daño
a los más débiles, a sus hijos, a su mujer...
Los animales utilizan la agresividad cuando la necesitan
para comer, por ejemplo, pero el ser humano aprende a reprimirla.
De pequeños cuantas veces nos dicen no hagas esto,
no hagas lo otro, que te castigo, que te va a pasar esto
o lo otro. Hay personas que aprenden a canalizar esa agresividad
correctamente, pero cuando está mal canalizada se
produce la violencia.
-Si la agresividad es un instinto con el que nacemos,
¿cómo erradicar los episodios violentos que
se producen en la sociedad española?
- Hay que aprender a deslindar los términos agresividad
y violencia. Deberían educarnos para no ser violentos,
pero hemos demonizado la palabra agresividad y ésta
es necesaria para la existencia del ser humano.
-Entonces, ¿de quién es la culpa de que
la violencia se mantenga en pleno siglo XXI?
-De todos. La violencia ha existido siempre, antes de que
llegara la televisión. Falta que le gente tome conciencia.
Cuantas veces hemos oído en la escuela que "la
letra con sangre entra". Todavía hay personas
que piensan así, que creen que están haciendo
un bien, cuando lo que hacen es machacar a los niños.
Ahora, en lugar de palos físicos se dan palos psicológicos,
que a veces son peores. Si tenemos una educación
incorrecta, la violencia al final sale, se hace presente.
Vuelvo a repetir que desde pequeños deberíamos
aprender a no ser violentos.
-¿La legislación actual es o no culpable
de que no se erradique la violencia?
-No tienen toda la culpa, pero en ocasiones se producen
agresiones y la justicia se lava las manos. Repetimos una
y otra vez que los psicópatas, por poner un ejemplo,
tienen problemas de desarrollo y no se pueden regenerar.
Pero la justicia les deja libres.
-¿Las personas violentas pueden elegir, es decir,
son enfermos o tienen conciencia de lo que hacen?
- Hay personas que no lo pueden evitar. Desde el punto de
vista clínico para nosotros un enfermo es el que
padece o hace sufrir a otro. Es decir, que para mí
un maltratador si es un enfermo, pero eso no le exime de
la responsabilidad de hacer daño.
-¿Los hombres y mujeres que acosan en el trabajo
entrarían en esta definición?
-No, el "moobing" es un acto organizado y planificado,
que sigue una estrategia. Aquí no se pude hablar
de una inconsciencia o de un "despiste".
-¿Qué puede hacer entonces la sociedad
para acabar con este gran problema?
-Tomar conciencia de lo que está pasando. Pero lo
que realmente se necesita es realizar un abordaje multidisciplinar,
que cuando se busquen soluciones se cuente también
con las víctimas, con los jueces, con los psicólogos,
con los sociólogos. No todos los casos de violencia
son iguales, no se puede hacer un perfil del maltratador
o de la víctima porque hay personas que son violentas
o padecen la violencia y no están dentro de esos
perfiles.
-Recientemente una sentencia absolvió a un presunto
agresor porque su esposa no tenía una apariencia
de mujer maltratada, ¿se puede simular el maltrato?
-Sí, por pura manipulación. Se trata de una
forma de agredir al otro muy refinada. Hay mucha gente que
aprende a ser víctima, consciente o inconscientemente.
En la vida cada uno tiene sus recursos y, en algunos casos,
son tan nocivos como el caso del que hablamos. En definitiva
se trata de una patología que es muy difícil
detectar.
Fuente: La opinion de Zamora