'Pepu'
víctima de mobbing laboral - 10-06-2008
Mobbing en la canasta
Iñaki
Piñuel y Zabala, psicólogo y profesor titular
de la Universidad de Alcalá, analiza el caso de 'Pepu'
desde el punto de vista del mobbing o acoso laboral que
el ex-seleccionador ha sufrido.

En
los últimos días, el país entero quedaba
boquiabierto por la fulminante destitución del seleccionador
nacional de baloncesto Pepu Hernández. Me ha llamado
la atención este caso por el hecho de que representa
un patrón habitual y el paradigma de la situación
que sufren a diario millones de trabajadores en España.
Trabajadores que sienten como el hostigamiento, maltrato
o mobbing laboral destruye sus vidas profesional, familiar
y socialmente, a veces para siempre.
Todo comienza como en el cuento de Blancanieves con una
malvada madrastra que se mira en el espejo de su propia
incompetencia profesional y descubre, víctima de
los celos y de la envidia, que la culpable de sus males
no es su propia mediocridad, sino esa blanca e inocente
niña a la que en secreto maquina como asesinar profesionalmente.
Tráeme el corazón de Blancanieves en
una urna suelen decretar los instigadores del mobbing
laboral, asignando a veces el trabajo sucio a otros que
terminan convirtiéndose así en un gang de
sicarios.
El
caso de la víctima es, como Pepu, alguien
que por efecto de su bonhomía, su carácter
ingenuo, no confrontativo y bienpensante, no entiende lo
que le ocurre hasta que es demasiado tarde.
Las víctimas de mobbing presentan con frecuencia,
personalidades que los psicólogos que las asistimos
denominamos poliánicas, es decir trabajadores con
elevadas dosis de candidez, espontaneidad, incapaces de
doblez ni de calcular que en su entorno existen seres peligrosos,
psicópatas organizacionales, a los que su bondad,
ética o carácter moral excita el celo deprededador
que procede de la secreta envidia que su mera presencia
les produce.
¿En
qué consiste el acoso laboral?
La
pregunta del millón en relación a las víctimas
de mobbing no es tanto que es lo que han hecho para
merecer el acoso Psicológico, sino que
es lo que son y representan para quienes las acosan.
La respuesta es siempre la misma: las víctimas del
acoso laboral son o se han transformado en una amenaza.
No es que vayan por ahí amenazando a nadie. Son sus
capacidades profesionales (brillantez, nivel de capacitación,
éxito profesional), sus valores y forma de ser (felicidad,
alegría, sociabilidad, solidaridad con los demás),
lo que les granjea la animadversión de muchos en
su entorno que sencillamente, como la madrastra del cuento,
no pueden soportar la presencia profesional
de la víctima cerca de si.
Esos
seres apagados y tristes, grises, y acomplejados que suelen
ser los acosadores laborales se lanzan al acoso y derribo
de aquellos a los que estiman ser la fuente de su sufrimiento
personal. Creen que el modo de conjurar su envidia y sus
celos es eliminar a la víctima de su lugar de trabajo,
cargándose su imagen, su reputación mediante
las acusaciones infundadas y falsas que en todo proceso
de acoso Psicológico son centrales.
Tal
y como apunta Girard, en el momento crucial de la persecución
de todo chivo expiatorio, se inventa o fabula un crimen
horrendo que supuestamente ha cometido y ello sirve para
cargárselo limpiamente. Por eso, al final el mobbing
resulta ser un crimen laboral perfecto. Todos
cuantos son eliminados son presentados como indignos, y
todos cuantos son presentados ante la opinión pública
como indignos son violentamente eliminados.
La
respuesta de Pepu en este caso ha sido ejemplar y debe ser
tenida como modelo para los dos millones de trabajadores
que sufren a diario el acoso laboral en España.
Pepu
ha mantenido la calma
Lejos de dejarse llevar por el resentimiento contra aquellos
por los que se ha sentido maltratado, Pepu ha mantenido
la calma. Frente a quienes hubieran deseado que se desestabilizara
emocionalmente, que entrara en la descalificación,
que apareciera como un mero ser rencoroso (encima
de lo que cobra el tío), cosa que hubiera hecho
las delicias de sus adversarios, Pepu se ha mantenido hasta
le fecha sin dar pábulo al odio ni a la ira. Ésto
no es nada fácil ni algo esperable en términos
de probabilidad.
Para
los trabajadores afectados por el mobbing, los efectos del
daño por los cuadros de estrés postraumático,
frecuentemente cronificado, que arrastran les lleva a cometer
los errores fatales que complican su situación profesional,
a veces de manera ya irremediable.
La
recomendación más inteligente consiste por
el contrario en hacer frente a la situación manteniendo
la calma, sin permitir que el acoso le desestabilice a uno.
Ser emocionalmente inteligente en el mobbing no siempre
es algo fácil. Cuando las víctimas del acoso
laboral ven que pierden -les roban- su profesión,
su salud, su relación de pareja, o su misma capacidad
de disfrutar (anhedonia), pedirles que todo ello no les
desestabilice es pedir casi un imposible. El apoyo psicoterapéutico
se vuelve imprescindible.
Pepu, con su actitud, ha mostrado una vez más el
camino correcto. Como
buen profesor, al final va a resultar ser el entrenador
que en España necesitaban no tanto una selección
de baloncesto a la que ha convertido en brillante a su imagen
y semejanza, sino el coach que necesitan millones de trabajadores
desamparados y acosados que pueden ver en su comportamiento
intachable el modo perfecto y de manual de enfrentar sin
odio, con asertividad y respeto por si mismos y por los
demás la injusticia que se comete con ellos a diario
bajo la forma del riesgo laboral psicosocial denominado
mobbing.
Iñaki
Piñuel y Zabala (experto en mobbing)
http://www.terra.es/deportes/baloncesto/articulo/mobbing-canasta-502743.htm