La Niña Salvaje

Introducción

La Perseverancia

La Madre Interior

Clases de Madres

La Mujer Fiera

 

 

I Introducción

Las niñas que poseen una acusada naturaleza instintiva suelen experimentar un considerable sufrimiento en las etapas iniciales de su vida . Desde su más tierna infancia se sienten cautivas y domesticadas y les dicen que son tercas y se portan mal.

Su naturaleza salvaje se rebela muy pronto. Son niñas muy curiosas y astutas y ponen de manifiesto unas excentricidades que debidamente desarrolladas, constituyen la base de su creatividad durante todo el resto de sus vidas.

Por regla general , el temprano exilio se inicia sin culpa por parte del interesado y se intensifica por medio de la incomprensión, la crueldad de la ignorancia o la maldad deliberada de los demás. En tal caso, el yo básico de la psique sufre una temprana herida. Cuando ello ocurre , una niña empieza a creer que las imágenes negativas que su familia y su cultura le ofrecen de ella no solo son totalmente ciertas sino que, además, están totalmente libres de prejuicios , opiniones y preferencias personales. La niña empieza a creer que es débil, fea e inaceptable y así lo seguirá creyendo por mucho que se esfuerce en modificar la situación.

 

En muchas culturas , cuando nace una niña se espera de ella que sea o se convierta en un determinado tipo de persona, se comporte de una cierta manera convencional ,tenga una serie de valores que, aunque no sean idénticos a los de su familia, si por lo menos se basen en ellos y, en cualquier caso, no provoque sobresaltos de ningún tipo. Estas espectativas quedan muy bien definidas cuando uno o ambos progenitores experimentan el deseo de una "hija angelical", es decir, de una hija sumisamente "perfecta".

Por desgracia , si la niña sale salvaje, ésta deberá padecer los repetidos intentos de sus padres de someterla en su afán de modificar lo que el alma le pide a la niña. Por mucho que su alma le pida que mire, la cultura circundante le pedirá que se vuelva ciega. Y, aunque su alma quiera decirle la verdad, ella se verá obligada a guardar silencio . Pero ni el alma ni la psique de la niña se pueden adaptar a tales exigencias .

 

A veces a la mujer salvaje la vida le falla desde el principio . Muchas mujeres son hijas de unos progenitores que en su infancia las estudiaban preguntándose cómo era posible que aquella pequeña intrusa hubiera conseguido introducirse en la familia. Otros progenitores se pasaban el rato con los ojos en blanco sin prestar la menor atención a su hija o bien la maltrataban o la miraban con frialdad. Las mujeres que han pasado por esta experiencia tienen que animarse . Se han vengado,siendo, sin culpa por su parte, un engorro al que sus padres han tenido que criar.

Hay que dedicar menos tiempo a pensar en lo que ellos no dieron y más tiempo a buscar a las personas que nos corresponden.

 

 

II La perseverancia .

No se trata de algo que se hace sino de algo que se es, de una manera natural e innata. Cuando no se puede prosperar, la naturaleza salvaje obliga a seguir adelante hasta que podemos volver a prosperar.

Aunque estemos apartadas de nuestra vida creativa, aunque nos hayan expulsado de una cultura o de una religión, aunque estemos sufriendo un exilio familiar, un destierro por parte de un grupo, un castigo a nuestros movimientos , pensamientos, y sentimientos, la vida salvaje interior seguirá avanzando.

Las mujeres perseverarán y prevalecerán porque la naturaleza salvaje persevera y prevalece.

La mujer se siente desgarrada cuando ha de escoger entre la lealtad a su familia o a su Yo interior. En estos casos, la mujer, no tardará mucho en llorar de dolor, en enseñar los dientes y morderse a si misma y morder a los demás antes de que se produzca un silencio mortal. Si la miras a los ojos, verás unos "ojos del cielo", los ojos de una persona que ya no está aquí.

Aunque la socialización es muy impotante para los niños , el hecho de matar a la criatura interior es negativo.

 

Aunque las necesidades del alma infantil tienen que guardar equilibrio con la necesidad de seguridad y de cuidados físicos, yo siempre me preocupo por los niños que se comportan demasiado bien, pero sus ojos reflejan a menudo un "alma acobardada".

Una alma sana brilla a través de la "persona" , casi todos los días . Donde exista una notoria herida, el alma se escapa.

Para hacer regresar el alma hace falta: pura honradez, resistencia, ternura, dulzura, desahogo de la cólera y gracia.

El destino final de una niña salvaje nacida en el seno de una comunidad rígida es la ignominia de verse esquivada por los demás . Los que la esquivan tratan a la víctima como si no existiera. Le niegan el interés espiritual, el amor y otras necesidades psíquicas. El propósito de todo ello es obligarla a adaptase a las normas so pena de matarla espiritualmente y/o expulsarla de la comunidad para que languidezca hasta morir.

Si se esquiva a una mujer, ello se debe casi siempre a que ha hecho o está a punto de hacer algo de carácter salvaje, las más de las veces algo tan sencillo como expresar una opinión ligeramente distinta o vestirse con un color considerado impropio, es decir, se debe tanto a cosas muy pequeñas como a cosas grandes.

 

Hay que recordar que una mujer oprimida no es que se niegue a encajar sino que no puede encajar sin morir al mismo tiempo. Está en juego su integridad espiritual; por lo cual tratará de liberarse por todos los medios a su alcance por muy peligrosos que éstos sean.A veces la única alternativa que le queda a una mujer si no quiere acobardarse ante una comunidad apergaminada consiste en llevar a cabo un acto de valentía.

Valentía significa seguir los impulsos del corazón.

Cuando la cultura define minuciosamente lo que constituye el éxito o la deseable perfección en algo (el aspecto, la estatura, la fuerza, la forma, el poder adquisitivo, la economía, la virilidad, la feminidad, los buenos hijos, la buena conducta, las creencias religiosas) en la psique de todos los miembros de esa cultura se produce una introyección de los mandatos correspondientes con el fin de que las personas puedan acomodarse a dichos criterios.

El exilio en la mujer salvaje suele ser doble: el interior y personal y el exterior y cultural. Cuando el sujeto adquiere la necesaria fuerza, no una fuerza perfecta sino una fuerza moderada e idónea , para ser él mismo y encontrar el lugar que le corresponde, puede influir magistralmente en la comunidad exterior y en la conciencia cultural.

 

III La Madre Interior

La mayoría de las personas que ahora son adultas han recibido de su madre real el legado de la madre interior. Se trata de un aspecto de la psique que actúa y responde de una manera que es idéntica a la experiencia infantil de la mujer con su propia madre. Además, la madre interior está hecha no sólo de la experiencia de la madre personal sino también de la de otras figuras maternas de nuestra vida y de las imágenes culturales que se tenían de la buena madre y de la mala madre en la época de nuestra infancia.

Aunque la cultura de una mujer haya evolucionado hacia un razonamiento más consciente con respecto al papel de las madres, la madre interior seguirá teniendo los mismos valores y las mismas ideas acerca del aspecto y la forma de actuar de una madre que los que imperaban en la cultura de su infancia.

¿Qué decir de la mujer que ha pasado realmente por la experiencia de una madre destructiva en su infancia?. Este periodo no se puede borrar, pero se puede suavizar. Hay que reconstruir.

No es la reconstrucción de la madre interior lo que tanto asusta a muchas , sino el temor de que , haya muerto algo esencial., algo que jamás podrá volver a la vida, algo que no recibió alimento porque la madre psíquica estaba muerta. Pero estas mujeres no están muertas no están mortalmente heridas, ya que el alma y el espíritu cuentan con recursos sorprendentes.

 

La pauta y la promesa psíquica para las mujeres que no han tenido cuidados maternales o han tenido muy pocos, y también para aquellas cuyas madres las han torturado. Aunque la madre caiga, aunque no tenga nada que ofrecer, la hija se desarrollará , crecerá independiente y prosperará.

Es muy posible que la psique de una mujer se haya abierto camino por resonancia o como consecuencia de pasadas crueldades. Algunas mujeres no quieren estar en el desierto psíquico. Aborrecen su fragilidad y su frugalidad. Una y otra vez intentan encontrar la resplandeciente ciudad soñada de la psique. Pero sufriran una decepción, pues lo exuberante y lo salvaje no está allí. Está en el mundo espiritual.

Si tuviéramos que nombrar sólo una de las cosas que convierten a la mujer salvaje en lo que es, sería su sensibilidad, su capacidad de respuesta.

La conducta consecuente es algo imposible para la mujer salvaje, pues su fuerza estriba en su adaptación a los cambios, en su profunda vida instintiva, a su fuego creador. No es consecuente por medio de la uniformidad sino más bien por medio de la vida creativa, de sus sagaces percepciones, de la rapidez de su visión, de su flexibilidad y su habilidad.

 

 

IV Clases de madres:

a) la madre ambivalente

b) la madre derrumbada

c) la madre niña o la madre no mimada

d) la madre fuerte, la hija fuerte

 

a) la madre ambivalente

Se siente emocionalmente dividida y como consecuencia de ello, se derrumba y deja de preocuparse por su hijo. En la actualidad muchas madres siguen actuando de acuerdo con los antiguos temores de las mujeres que las han precedido a lo largo de los siglos; ser excluída de la comunidad equivale a ser ignorada y mirada con recelo en el mejor de los casos y ser perseguida y destruída en el peor.

Una mujer en semejante ambiente suele intentar moldear a su hija de tal manera que se comporte "como es debido" en el mundo exterior ,esperando con ello salvar a su hija y salvarse a sí misma del ataque . De esta manera , la madre y la hija están divididas.

La ambivalencia es sentirse atraída por varias direcciones:

el deseo de ser aceptada por la cultura

el instinto de supervivencia

el temor de que ella o su hija sean castigadas, o perseguidas

el amor instintivo de la madre por su hija y su deseo de proteger a esta hija

El temor es una respuesta normal a una amenaza anormal de violencia psíquica o física. En las culturas punitivas es frecuente que las mujeres se debatan entre el deseo de ser aceptadas por la clase dominante y el amor a su hijo. Muchas mujeres han muerto psíquica y espiritualmente en su afán de proteger a un hijo no aceptado, el cual puede ser : su arte, su amante, sus ideas políticas, sus hijos o su vida espiritual. La madre de un hijo que es distinto tiene que poseer resistencia para poder ir contracorriente de una cultura estrecha de miras.

Las condiciones culturales más destructivas en las que puede nacer y vivir una mujer son aquéllas que insisten en: la necesidad de obedecer sin consultar con la propia alma,

las que carecen de comprensivos rituales de perdón,

las que obligan a la mujer a elegir entre su alma y la sociedad,

aquellas ,en las que las conveniencias económicas, o el sistema impiden la compasión de los demás.

en las que lo nuevo, lo insólito o lo distinto , no suscita el menor placer,

en las que la curiosidad y la creatividad son castigadas en lugar de ser premiadas.

Es posible que la mujer que tenga en su psique esta madre ambivalente ceda con demasiada facilidad y tema asumir una postura, exigir respeto, ejercer su derecho a hacer las cosas, aprenderlas, y vivirlas a su manera.

Por desgracia , durante varias generaciones la madre que deseaba ganar el aprecio de los demás para su propia persona y para sus hijos necesitaba las cualidades que le estaban expresamente prohibidas : vehemencia, intrepidez y fiereza.

Para que una madre pueda criar satisfactoriamente a un hijo que, en sus necesidades psíquicas y anímicas , es ligera o considerablemente distinto de lo que manda la cultura dominante , tiene que hacer acopio de ciertas cualidades heroicas.

No hay practicamente ninguna manera para prepararse para eso como no sea armándose de valor y entrando en acción. Desde tiempo inmemorial un acto considerado heroico ha sido el remedio de la entontecedora ambivalencia.

 

b) la madre derrumbada

 

Cuando una madre se derrumba psicologicamente, significa que ha perdido el sentido de si misma. Puede ser una malvada madre narcisista que se considera con derecho a ser una niña. Cuando las personas se derrumban , suelen resbalar hacia uno de los tres estados emocionales siguientes:

- Confusión : estar hecha un lío

- Incomprensión: creen que nadie comprende debidamente su tormento

- Repetición Emocional de una antigua herida : una injusticia no reparada y por la que nadie pagó, que se cometió con ella en su infancia.

Para conseguir que una madre se derrumbe hay que provocar en ella una división emocional : "Cumple las reglas y mata a tus hijos o atente a las consecuencias".

Cuando una madre se ve obligada a elegir entre su hijo y su cultura, nos encontramos en presencia de una cultura terriblemente cruel y desconsiderada. Una cultura que exige causar daño a una persona para defender sus propios preceptos es verdaderamente una cultura muy enferma. Esta "cultura" puede ser aquella en la que vive la mujer , pero lo más grave es que también puede ser la que ella lleva consigo en el interior de su mente.

Cuando una mujer tiene en el interior de su psique o en la cultura en la que vive la imagen de una madre derrumbada, suele dudar de su propia valía . Puede pensar que el hecho de escoger entre la satisfacción de sus exigencias externas y las exigencias de su alma es una cuestión de vida o muerte. Puede sentirse como una atormentada forastera que no pertenece a ningún lugar, lo cual es relativamente normal en un exiliado, pero lo que en modo alguno es normal es sentarse a llorar sin hacer nada al respecto. Hay que levantarse e ir en busca del lugar al que una pertenece. La mujer que tiene una madre derrumbada debe negarse a convertirse en lo mismo.

 

c) la madre niña o la madre no mimada

 

La clase más habitual de la madre frágil es la de la madre no mimada, también puede ser una mujer muy joven o muy ingenua desde un punto de vista psíquico.

Puede estar psiquicamente lastimada hasta el extremo de considerarse indigna de ser amada incluso por un niño. Puede haber estado tan torturada por su familia y su cultura que no se considera digna. Todas las madres primerizas son madres-niña al principio; y requieren que las estimulen , las animen, y las apoyen en el cuidado de sus retoños.

Es muy probable que la mujer que tiene en su psique la imagen de una madre-niña o una madre no mimada o que la tiene glorificada por la cultura y conservada en activo en la familia, experimente presentimientos ingenuos, falta de experiencia y, sobre todo, un debilitamiento de la capacidad instintiva de imaginar lo que ocurrirá dentro de un plazo de tiempo.

Las mujeres que se encuentran en esta situación suelen poner de manifiesto una actitud generalizada de "viva todo" , una variedad de hipermaternalismo en la que se esfuerzan por "hacerlo todo y serlo todo para todo el mundo". No pueden guiar ni apoyar a sus hijos,y sin darse cuenta , la madre-niña tortura a sus hijos con varias modalidades de atención destructiva (decidiendo por ellos, inmiscuyéndose en sus vidas y decidiendo por ellos) y, en algunos casos, por falta de la necesaria atención.

 

d) la madre fuerte, la hija fuerte

Las relaciones entre las mujeres, tanto si son entre mujeres que comparten la misma sangre como si son entre compañeras psíquicas o almas gemelas, son relaciones de parentesco de la máxima importancia. Nuestra intención tiene que ser la de buscar a una madre sabia y salvaje. Nuestra relación con esta madre espiritual tiene que girar incesantemente.

Aunque es útil tender puentes incluso con los grupos a los que uno no pertenece y es importante procurar ser amable, también es imprescindible no esforzarse demasiado . En definitiva no creerse demasiado que, si una se comporta como debe y consigue ocultar todas las comezones y crispaciones de la criatura salvaje, conseguirá parecer una dama amable, reservada, modosa y circunspecta.

Esta clase de comportamiento , este afán del ego de encontrar un lugar a toda costa es el que corta la conexión con la Mujer Salvaje de la psique. En tal caso, en lugar de una mujer vital, nos queda una mujer sin garras. Nos queda una nerviosa, comedida y bienintencionada mujer que se muere de ganas de ser buena. Pues es mucho mejor, mucho más elegante e infinitamente más espiritual ser lo que se es y tal y como se es, y dejar que los demás sean también lo que son.

 

 

V La Mujer Fiera

La mujer fiera es la que antes se encontraba en un estado psíquico natural (es decir en su sano juicio salvaje) y que después fué atrapada por algún giro de los acontecimientos convirtiendose en una criatura exageradamente domesticada y con los instintos naturales adormecidos. Cuando tiene ocasión de regresar a su naturaleza salvaje original, cae facilmente en toda suerte de trampas y es víctima de todo tipo de venenos. Sus sistemas de protección se han alterado y corre peligro al estar en el que antes era su estado salvaje natural. Ha perdido la cautela y la capacidad de permanecer en estado de alerta y por eso se convierte facilmente en una presa. La pérdida del instinto sigue una pauta muy concreta

Las mujeres podemos ser víctimas de varios engaños : las relaciones, las personas y las empresas arriesgadas son tentadoras, pero en el interior de un cebo de aspecto agradable se esconde algo muy afilado, algo que mata nuestro espíritu en cuanto lo mordemos.

Las mujeres fiera de todas las edades y especialmente las jóvenes experimentan un poderoso y enorme impulso de resarcirse de las largas hambrunas y los largos exilios. Corren peligro por culpa de su excesivo y temerario afán de acercarse a unas personas y alcanzar unos objetivos que no son alimenticios ni sólidos ni duraderos.

Si has sido capturada alguna vez, si alguna vez has sufrido " hambre del alma" , si alguna vez has sido atrapada y, sobre todo, si experimentas el impulso de crear algo, es muy probable que hayas sido o seas una mujer fiera. La mujer fiera suele estar muy hambrienta de cosas espirituales y a menudo se traga cualquier veneno ensartado en el extremo de un palo puntiagudo, pensando que es aquello que ansia su alma.

Aunque algunas mujeres fieras se apartan de las trampas en el último momento y sólo sufren algún que otro pequeño desperfecto en el pelaje, son muchas más las que caen en ellas inadvertidamente y pierden momentaneamente el conocimiento, mientras que otras quedan destrozadas y otras consiguen liberarse y se arrastran hasta una cueva para poder lamerse a solas las heridas.

Para evitar las celadas y tentaciones con que tropieza una mujer que se ha pasado mucho tiempo capturada y hambrienta , tenemos que ser capaces de verlas por adelantado y esquivarlas. Tenemos que reconstruir nuestra perspicacia y nuestra cautela. y tenemos que aprender a virar . Tenemos que distinguir las vueltas acertada y las equivocadas.

 

 

Extractos por M. Parés del libro "Mujeres que corren con los lobos" de Clarissa Pinkola Estés.

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