ACOSO EN MENORCA

Una reflexión profunda y una respuesta desde el corazón

por Juan Carulla Torrent médico especialista en Oncología médica

 

Vine a Menorca hace casi un año y medio, en comisión de servicio desde el Hospital Universitario “Vall d’Hebron” de Barcelona, para iniciar y coordinar un programa de atención integral oncológico.

Mi ilusión y objetivo era seguir trabajando por los pacientes oncológicos.

No concibo la Oncología sin la coordinación entre todos los recursos que intervienen en el proceso asistencial: diagnóstico precoz, equipos de asistencia primaria, servicios hospitalarios, coordinación con centros de referencia, profesionales no facultativos.

Y siempre he aceptado que los pacientes, opten por segundas opiniones, o terceras, o tratamientos alternativos y complementarios, dentro de un marco de búsqueda de la mayor calidad de vida, asesorando y decidiendo con los pacientes la mejor decisión que quieran elegir, incluso la no aceptación de ningún tratamiento. Trabajamos con personas mayores de edad, cognitivamente responsables de sus decisiones.

Este proyecto oncológico fue un pacto entre la anterior Administración, la plataforma o grupo de pacientes afectados de cáncer y los recursos humanos que se han ido consiguiendo, permitiendo cumplir las ilusiones y objetivos a corto-medio plazo de todos nosotros.

Mi responsabilidad y acuerdo fueron compartir con la plataforma de afectados, el desarrollo gradual, a medida que consiguiéramos más recursos: oncólogos.

No ha sido nada fácil desarrollar este programa.

Desde el inicio: ataques a mi profesionalidad, cuestionamientos continuados, por parte de muchos estamentos, facultativos y no facultativos.

Mientras tanto, sin dejar la asistencia, que era lo principal, conseguir una estabilización de un equipo de profesionales, con dudas cotidianas, de cuántos y cuándo podríamos conseguir la “masa crítica” de profesionales suficiente, para asumir un proyecto que se prometió institucionalmente a los pacientes afectados de aquel momento, y a los futuros.

Para ello había que ayudar a fidelizar a los futuros profesionales, para que, a menor escala de un hospital universitario, pudieran hacer algo de investigación clínica, formación en otros centros de referencia o en el extranjero, etc.

Me llevé varios estudios clínicos que había concertado en Barcelona, para poderlos desarrollar en Menorca.

Uno de los estudios, internacional, que se llevó a los medios de comunicación, por recomendación del director gerente, sirvió para dar a conocer nuestro trabajo, lo cual manifestó públicamente, dejando claro por su parte, la defensa de nuestro quehacer diario, y la adhesión a la forma y al fondo: atención continuada, unidad de soporte telefónico, visitas sin citación previa, etc.

Y en los últimos cinco meses, ataques directos y por escrito, a personas del equipo y a la unidad globalmente. Esto es así, es la verdad.

Tanta presión, que se agudizó con el anuncio de la marcha del Dr. Viteri, hizo que el estrés hiciera en mí, enfermar de depresión, e hizo causar mi baja laboral.

Nos quedábamos la Dra. Díaz, el Dr. Viteri y yo enfermo emocionalmente.

Aun y así, seguí buscando oncólogos, para que no cesara el nivel de asistencia al que nos comprometimos. Y por fin, llegó la Dra. Abal, con la ilusión y el compromiso de trabajar en este proyecto. De nuevo éramos tres, pero yo seguía de baja. Pedí prematuramente el alta, contradiciendo las recomendaciones de mi especialista, y recaí.

Justo tras mi recuperación y reincorporación, empezaron de nuevo los ataques, desde diferentes ámbitos del Hospital, y aun así seguimos trabajando, con ilusión y dedicación.

Llegó el Dr. García Gasulla, ¡sorpresa!, porque por fin éramos cuatro oncólogos y junto con la Unidad de Soporte (Luisa y Pepa), podíamos ofrecer: la atención continuada de la asistencia, y algunos otros pequeños sueños de futuro, todo lo relacionado con el ideario de nuestro trabajo, y quiero aclarar: viajando con capitanes, marineros, y tecnología, en un buque de guerra en “busca de la paz”, que es LA SALUD, con camarotes de lujo, que es el Hospital General “Mateu Orfila”.

Y en un mes, para sorpresa de todos, me retiran la confianza, la coordinación de Oncología, que ni es sección, ni unidad, ni servicio, ni departamento, ni área, como se ha conceptuado equivocadamente (sin mala intención) en los medios de comunicación.

Especifico esto porque nunca pacté, falta de previsión por mi parte, rango para nuestro grupo, desconocía que la Oncología en Menorca, debía pertenecer al Servicio de Medicina Interna, orgánica y estructuralmente, cosa inédita en cualquier Hospital Comunitario o de nivel II.

En pocos días llegué a la conclusión de que se cumplía el objetivo final del acoso a mi persona y a otros oncólogos, que en definitiva era un acoso a una manera de entender y practicar la Oncología Clínica Integral, el proyecto o programa pactado.

Tenía rabia, “cabreo”, sentimientos de injusticia, y con estos atributos, lo expresé con mis palabras, uniendo descalificaciones a mi superior máximo, a puerta cerrada, “la razón se dejó llevar por la visceralidad”, por eso tomé la decisión de marcharme, y así lo comuniqué al equipo de Oncología, que tomaron sus propias decisiones.

Nunca pensé que esto pudiera generar tanto sufrimiento a los pacientes y sus familias, también a las personas que hemos trabajado juntos, por esto os pido perdón, y también a quienes mis palabras de descalificación, han ofendido.

Pido públicamente a la Dra. Pilar Díaz y a la Dra. Catalina Abal que se reincorporen a su puesto de trabajo, así como a la psicooncóloga, y sigan dando la atención de excelencia que se merecen las personas para las que trabajamos y a las que nos debemos.

Quiero deciros que jamás me he movido por intereses personales, ni partidistas, ni económicos, solamente por la intención, la motivación y la ilusión de trabajar como médico y como oncólogo clínico.

No concibo una Medicina de excelencia en que no participen todos los recursos humanos y de estructura, para optimizar en todo momento, la prevención, el diagnóstico rápido y el tratamiento de una enfermedad socialmente aún tan impactante.

Los afectados de cáncer han recogido 7.150 firmas a favor de que nos quedemos un tiempo, para negociar lo que pedimos.

Somos conscientes de su sufrimiento, y del propio Sistema Sanitario Público, y del que nosotros somos responsables.

El proyecto de este equipo para desarrollarlo, tiene el origen en más de 13.000 firmas recogidas por los afectados de cáncer. Se anunció con mucho despliegue mediático, en época preelectoral.

Con mi entusiasmo, no caí que no habían sido consultados o hechos copartícipes algunos profesionales, en el desarrollo de este proyecto integral, que eran imprescindibles para el buen funcionamiento y armonía. La falta de personal médico, me llevó a contactar con otra médica, la Dra. Silvia Fernández, para reforzar la atención continuada y el soporte, iniciando así la coordinación con la asistencia primaria, expertos en cuidados paliativos y oncólogos clínicos. Como sabéis, ella también tuvo que marchar.

Este acoso laboral al que he sido sometido, se inició antes de venir a Menorca, y el hecho de que los acusadores han publicado aprobar el cese, demuestra que se buscaba desde el principio, y no me dieron ninguna oportunidad para facilitar el consenso, ni la necesaria colaboración, cosa que sí se ha hecho con muchos Servicios, y se ha iniciado con asistencia primaria.

En el contexto de este acoso, que se fue extendiendo a otros miembros del equipo, publiqué la carta del 23 de mayo pasado, en la que anunciaba algún objetivo que no figuraba en el primer proyecto de febrero de 2007, que pese a conversarlo con el Director gerente, informalmente, por ejemplo: plantearse en un futuro, disponer de una Unidad de Radioterapia “tutelada” por nuestro Hospital de referencia en Palma.

Quise ir demasiado deprisa.

Han salido declaraciones mías en la prensa, algunas sesgadas, o incompletas (Diario Menorca de 8 de junio), con graves amenazas al gerente, por las cuales pido especialmente perdón, debido a su cargo, que conlleva alta responsabilidad institucional, y presión continua.

Hicimos pública nuestra decisión de cesar en nuestro trabajo el próximo 20 de junio, después de comunicarlo al equipo directivo, y con su autorización.

Los afectados de cáncer inician la recogida de firmas para pedir la intervención de la Conselleria de Sanitat i Consum des Govern, para abrir una negociación con el equipo para que nos quedemos.

También hemos visto muchas cartas de pacientes y familias en la prensa, reconociendo nuestro trabajo, a quienes damos las gracias de todo corazón.

Todo esto nos ha conmocionado mucho. La consulta diaria durante estos días, de mucho sufrimiento emocional para todos, especialmente para la Dra. Pilar Díaz, pidiéndosele desde Salud Laboral, que causara baja laboral por su estado de salud.

Viendo que el tiempo para la negociación es escaso, y a petición de los propios afectados, he decidido conjuntamente con mi esposa, Pepa, seguir trabajando en Menorca hasta final de año, y poder garantizar la atención oncológica de los pacientes, dar más tiempo y asegurar medidas que en un futuro puedan prevenir nuevos acosos y nuevos sufrimientos. Gracias.
http://www.publinode.com/netpublisher/minfo/detallenoticiaimpresa.php?idnoticia=80318

Para seguir información del caso "Acoso en Menorca" pincha en el enlace

"Sabemos que han sufrido acoso laboral"

 

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