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Cyberbulling.
Acoso on line
28/10/2008 - Por: Jéssica Dorantes Segura y Patricia
Trujano Ruiz, Vania Tovilla Quesada
El
impacto de Internet en nuestras vidas

La
utilización de las nuevas herramientas de comunicación
masiva comienza a diversificar nuestro mundo segundo a segundo,
sobre todo cuando utilizamos la tecnología que proporciona
hoy en día el afamado Internet. Y es que Internet carga
la etiqueta de difusión mundial, debido a que es un
medio de propagación
de información de todo tipo, además de ser un
vehículo de colaboración e interacción
entre individuos con ideas similares o contrarias, que se
conectan a sus
ordenadores y se comunican, independientemente de su ubicación
geográfica (Kindersley, 1998).
No
podemos pasar por alto que en la actualidad, los sitios de
redes sociales como MySpace, Facebook y Xanga, por mencionar
algunos, se hacen cada vez más populares. Situación
que ha cambiado la ubicación de los diarios personales
de miles de adolescentes, pues ahora los secretos circulan
por la amplitud de la Web, dejándolos a disposición
de cualquiera en cualquier lugar del mundo (Cohen, 2006).
Circunstancia que a su vez ha modificado la manera cómo
se difunde la opinión pública de hechos personales
(Ford, 1999; en Feria, S/A), y no tan personales, pues son
posteados a través de la función
de comment o comentario almacenado en una página
de red social o foro en la red, en donde pocas veces se considera
el alto grado de vulnerabilidad de la población que
más lo utiliza, es decir, niños, púberes,
adolescentes y jóvenes.
Los
diferentes fenómenos ligados al tema de la violencia
adquieren una enorme importancia en la sociedad, no sólo
por el incremento de eventos en donde los agresores utilizan
la violencia física extrema, sino también por
todos los actos que atentan contra la integridad psicológica
o emocional de los individuos de manera anónima; este
es el caso del bulling (acoso), y su método evolucionado
denominado Cyberbulling.
Cyberbulling
El
bulling (acoso), se comprende como el hostigamiento que experimenta
un individuo, en su mayoría niños, preadolescentes
o adolescentes; pero sin pasar por alto a los adultos jóvenes
y adultos mayores, al ser humillados, amenazados o ridiculizados
en diferentes contextos. Estas situaciones se han vuelto el
pan de cada día en la ardua tarea de recorrer el desarrollo
humano en cientos de individuos que ahora han adoptado a la
Red como plataforma para vivir ridiculizando o atemorizando
a cientos de conocidos y desconocidos (Cohen, 2006).
En
términos psicológicos, el acoso se ha definido
como cualquier acto de violencia sistemática ya sea
psicológica, física o sexual, que realiza una
persona o grupo de personas con el objetivo de dañar
o amedrentar (a partir de un momento determinado), a gente
que no se encuentra con posibilidades de defenderse; ahora
bien, el ciber-acoso o ciber-acercamiento (cyberstalking o
cyberbulling), ha sido definido basado en la conducta repetitiva
de acercarse para amenazar a una persona por medio de las
herramientas de Internet; es decir, mails, chats, tableros
de foros, blogs, mensajes instantáneos u otros instrumentos
electrónicos de comunicación; cabe mencionar
que en la mayoría de los casos, el cyberbulling se
realiza en total anonimato, o bien, el agresor utiliza una
identidad falsa creada específicamente con el fin de
violentar a otros usuarios.
Los
efectos secundarios de la violencia sistemática (ya
sea psicológica, física o sexual) de este tipo
de páginas, suelen incluir, en la mayoría de
los usuarios agredidos, estrés, humillación,
ansiedad, ira, impotencia y fatiga; y, aunque en pocos casos
se han presentado enfermedades físicas, en gran parte
de estas situaciones el individuo acosado tiene una enorme
pérdida de confianza en sí mismo (Dorantes y
Tovilla, 2008). Para la creación de este ambiente nocivo,
los acosadores recurren a diversas técnicas con el
fin de generar una especie de delirio de persecución
en sus víctimas. Esas técnicas incluyen desde
la saturación del buzón de correo electrónico
gracias a los llamados mail bombing (envío
masivo de correos con la misma dirección), o la manipulación
de fotografías (retoques fotográficos) del acosado
con el objetivo de herir y asustar a la víctima. La
estrategia del acosador comprende publicar información
alterada o inventada en páginas como los portales,
que permiten adjuntar en ellos materiales ofensivos, pornográficos
o personales que dañan la integridad psicológica
de la víctima. Otra forma de inducir miedo, es a través
del envío de mensajes cortos (SMS), los que el agresor
puede expedir por medio de una página Web a un celular
(Chacón, 2003).

La
Red del acoso
En
algunos casos, este tipo de acoso (cyberbulling) rebasa los
límites de la vida real, debido a que el uso del lenguaje
es mucho más fuerte en los espacios virtuales; estos
nuevos ecosistemas permiten que el lema la unión
hace la fuerza adquiera su significado ideal (Chacón,
2003).
Con
respecto a la unión y desunión de comunidades,
existen, por parte de los ciberusuarios, diversos ejemplos
de sumo interés que apuntan directamente al cyberbulling
o cyberstalkig. Podemos referir el caso específico
del sitio La Jaula (www.jaula.net), pues en este
espacio virtual es posible distribuir rumores que pueden llegar
a ser muy dañinos y violentos, y que pocas veces son
desmentidos, atacando a alumnos y/o profesores pertenecientes
al amplio catálogo de instituciones educativas que
forman parte de este sitio (Arredondo, 2006).
Otro
ejemplo más del cyberbulling es la página web
www.dontdatehimgirl.com. Página que a finales del 2006,
contaba con 720.000 miembros y 18.000 perfiles de presuntos
hombres indeseables (en opinión de las usuarias), con
fotografías y narraciones detalladas de la tortuosa
relación. Por otro lado, algunos de los hombres que
encabezan ciertos perfiles en la página www.dontdatehimgirl.com,
crearon la página www.classaction-dontdatehimgirl.com,
quienes desde su zona Web dan su versión de los hechos,
y plantean la manera de iniciar acciones legales por difamación
(Aguayo, 2006).
A
la fecha, www.dontdatehimgirl.com ha sido demanda en los Estados
Unidos de Norteamérica, situación que ha hecho
que este país comience a plantearse los límites
jurídicos de Internet, la libertad de expresión,
y el derecho a la intimidad.
Asimismo,
la opinión pública se desató en hechos
inesperados y violentos en dos estados de México, en
marzo de 2008, cuando un grupo de personajes anónimos
asaltaron la Red para difundir correos electrónicos
organizando una cacería en contra de un sector de jóvenes
autonombrados emo´s (Waizel, 2008): tribu
urbana para algunos y para otros sólo una de las tantas
identidades dispuestas en el sector joven de ese país.
Las víctimas no fueron únicamente los chicos
golpeados en la Plaza de Querétaro y en la Glorieta
de Insurgentes, Distrito Federal, sino las personas que, mostrando
un nulo concepto de respeto y ejercicio de equidad, respondieron
a esa invitación para dejar ver el lado más
oscuro y peligroso que adquiere vida en la información
que circula por Internet. Pues es ahí, en el ciberespacio,
en donde se pueden filtrar y diseminar rápidamente
ideas irracionales que atentan incluso contra los derechos
humanos más básicos, como el derecho a la diversidad,
al culto religioso o la preferencia sexual.
Cabe
señalar que esta clase de convocatorias raciales son
muy accesibles en la Red; en la mayoría de los casos,
el líder resulta ser un personaje meramente ficticio.
Es decir, un perfil creado de la nada con nombre falso, que
con gran facilidad, debido a regularidad de publicación
de estas invitaciones en Internet, se ganan y crean un número
infinito de adeptos a una causa anti-algo.

Realidades
del acoso virtual
A
últimas fechas, ciertos estudios acerca de Internet
van permitiendo vislumbrar el panorama de riesgo dispuesto
por la utilización de esta herramienta de la alta tecnología.
Muestra de lo anterior, son las estadísticas aportadas
el año 2004, por Pew Internet y American Life Project,
quienes informaron que un 79% de los adolescentes en línea
afirmaron que sus amigos no tienen ningún cuidado al
compartir información personal en línea; y un
64% de los adolescentes declaró que hacen cosas en
línea de las que no quisieran que sus padres tuvieran
conocimiento (Cohen, 2006). Y es que para los devotos de Internet,
en su mayoría jóvenes, esta herramienta no se
piensa como algo peligroso, y esto facilita que confíen
totalmente y digan cosas que jamás dirían a
sus padres. El verdadero riesgo no es lo que digan, sino el
medio, y ante todo, quién prestará atención
a esa información, misma que está al alcance
de acechadores que suelen atacar a los más vulnerables.
Existe más información que muestra la vulnerabilidad
de los jóvenes en Internet: en el año 2006,
el Centro Nacional de Niños Desaparecidos y Explotados
de EUA y el Cox Communications, reportaron que el 71% de los
adolescentes habían recibido mensajes en línea
de personas que no conocen; uno de cada cinco adolescentes
señaló que era seguro compartir información
personal en un blog público o en un sitio web de redes
sociales; el 14% de los adolescentes se habían reunido
con una persona que conocieron a través de Internet,
y un 45% de los adolescentes había otorgado información
personal a personas desconocidas (Cohen, 2006).
Conclusiones
La
peculiaridad de la identidad en el ciberespacio está
constituida principalmente por el anonimato, que en muchas
ocasiones encarna la oportunidad de expresar facetas múltiples
y frecuentemente inexploradas del yo, por ejemplo, el acoso
(cyberbulling), aunado a la intolerancia, el odio, la xenofobia
y el racismo.
Y
es que un factor que favorece el acceso a Internet, es que
utiliza un lenguaje o protocolo estándar, lo cual significa
que cualquier persona del mundo con un ordenador (PC), un
módem (dispositivo electrónico que permite comunicar
ordenadores entre sí) y una línea telefónica,
puede acceder a la información de la
WWW (Kindersley, 1998).
Resulta
un riesgo latente ser víctima de acosadores, ya que
generalmente los niños y adolescentes dan por hecho
que interactúan por medio de Internet con sus iguales,
pero la verdad es que nada les puede asegurar que así
sea (Cohen, 2006). Además, muchos ciber-usuarios publican
fotos de conductas ilegales o inapropiadas que pueden sentar
precedente y costarles en un futuro el acceso a educación
institucional o a un empleo.
Finalmente,
la necesidad de prevenir la violencia en este nuevo escenario
es cada vez mayor, ya que el acecho por Internet muchas veces
se ampara a través del desconocimiento de los padres
o tutores, pero también de las instituciones educativas.
Al mismo tiempo, los vacíos legales de la nueva tecnología
están posibilitando el ejercicio de la violencia en
las múltiples modalidades que ofrece la Red.
Aguayo,
A. (2006). Despechadas.com. El País. Sociedad. 30 de
octubre de 2006. p. 34.
Arredondo,
J. (2006). ¡Fuera máscaras en Internet!
En: http://www.eluniversal.com.mx/articulos/36098.html. Recuperado
2007.
Chacón,
A. (2003). Una Nueva Cara de Internet: El Acoso.
En: http://www.ugr.es/~achaconm/Biblioteca/
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2007.
Cohen,
A. (2006). ¿Sabes en dónde hacen clic tus hijos?
PC Magazine en Español. 17, 10. 80-87.
Dorantes,
J. y Tovilla, V. (2008). Bajo el signo @: violencia en Internet.
Tesis de licenciatura. México: Universidad Nacional
Autónoma de México, Campus Fes Iztacala.
Feria,
L. (S/A). Reflexiones sobre tecnologías y desigualdades
infocomunicacionales: una mirada a la marca de la Bestia.
En: http://www.ucol.mx/acerca/coordinaciones/CGSTI/publi_pdf/37_feria.pdf.
Recuperado 2007.
Kindersley,
D. (1998). Multimedia: Guía Completa. Ediciones B:
España.
Waizel,
U. (2008). Territorio sonoro. En: http://www. eluniversal.com.mx/columnas/70523.html.
Recuperado 2008.
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