MEDIOS DE DES-INFORMACIÓN

 

La calumnia se propaga por internet como el rayo. De email en email, de boca en boca. Es posible que antes de morir, el bulo mute, cambiando el nombre de su protagonista en función de la actualidad o de las filias o fobias de alguno de los emisores, y se metamorfosee en un nuevo bulo.

Un simple rumor puede aplastar a un enemigo con más fuerza que un cañón. En la actualidad, los fabricantes de bulos e infamias están de enhorabuena. Los días de los susurros ya son cosa del pasado y la tecnología se ha convertido en su mejor aliada para distribuir basura y destrozar reputaciones.

El rumor se emplea, en la mayoría de los casos, para desestabilizar o desprestigiar a una persona u organización, y atajarlo es tarea casi imposible.

El rumor requiere la mediación de una serie de actores que en complicidad deciden presionar a un grupo o a una persona. Su transmisión es encadenada y exponencial.

Las funciones del rumor son varias, aunque cabe destacar tres: atacar a una determinada persona o institución, persuadir a la opinión pública para que se decante en un cierto sentido y también como simple gratificación por los que difunden el rumor; ya que entre los que manejan rumores se genera una sensación de poder, derivada del hecho de manejar "información privilegiada".

Cualquiera que alcance la suficiente popularidad es candidato a convertirse en protagonista involuntario de estas historias. El que se ande especulando por ahí sobre alguien parece un mal menor comparado con que se diga, por ejemplo, que estás muerto.

Las calumnias y rumores perjudican la imagen de la persona agredida, afectan a sus sentimientos y causan un daño innecesario por tratarse de falsedades absolutas.

Uno de lo efectos colaterales más atroces de toda esta colección de infundios es que en muchas ocasiones terminan por colgar a la víctima un sambenito del que dificilmente se podrá librar ya en su vida.

La víctima es el principal blanco de la mala baba que se advierte en el envidioso ensañamiento a través del bulo, tanto en la tradicional forma oral como la más moderna de Internet.

Estractos seleccionados por M. Parés de "Calumnia, que algo queda" de Santiago Camacho

Indice Acoso Mediático

Acoso Moral