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El
pueblo que se rebeló contra el acoso en la Red
Una pequeña localidad en Missouri (EEUU) aprueba una
ley que tipifica el hostigamiento en Internet como un delito.
ISABEL PIQUER - Nueva York - 26/11/2007 17:52
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El
hijo de John Halligan, en la imagen, también
fue acosado hasta llevarlo al suicidio.
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Dardenne
Prairie, una localidad de los alrededores de St Louis, Missouri,
tomó la semana pasada una medida sin precedentes: criminalizar
el acoso por Internet y convertirlo en un delito menor, que
puede ser castigado con una pena de 90 días de cárcel
y una multa de 500 dólares.
Este
pueblecito de 7.000 habitantes nunca hubiera tomado cartas
en un asunto tan complicado de no ser por la muerte de Megan
Meier, una adolescente de 13 años que se quitó
la vida tras recibir un mensaje cruel por Internet. La historia
tiene muchas vueltas e ilustra el desamparo de unos padres
desesperados y la ineficacia del sistema penal en los casos
de cyber-bullying o ciberacoso. Megan, una chica con un historial
de depresiones, se colgó en el armario de su casa el
16 de octubre de 2006 poco después de recibir un correo
electrónico de otro joven, Josh Evans, su interlocutor
habitual en MySpace, en el que básicamente le decía
que su amistad había terminado y que el mundo estaría
mejor sin ella: "No sé si quiero seguir siendo
amigo tuyo, me dicen que no eres una buena persona".
La
madre de una amiga
El
drama tomó proporciones aún más dramáticas
cuando los padres se enteraron de que Josh era, en realidad,
una vecina, la madre de una amiga del colegio, que quería
enterarse de lo que Megan iba diciendo de su hija. Dardenne
Prairie, una localidad sin historias, nunca había vivido
algo semejante. Los padres de Megan esperaban que las autoridades
reaccionaran, pero al no haber leyes que penalicen el acoso
por internet, no pasó nada y el ambiente se fue envenenando.
Cuando
el periódico local sacó la noticia, sin publicar
el nombre de los sospechosos, el vecindario estalló.
Sus fotos, direcciones y teléfonos salieron inmediatamente
publicados en Internet con frases amenazantes en algo muy
parecido a un linchamiento cibernético.
Los
padres de Megan, Tina y Ron, salieron en televisión
a denunciar el caso. "No sabía qué hacer.
Quería llamar a la policía, pero ¿cómo
puedo saber si una cuenta en MySpace es real o no? No hay
manera. Me gustaría que hubiera algún tipo de
ley. Los niños pueden pretender ser cualquier persona
en Internet y no entienden los riesgos".
Finalmente, después de un año de drama y tensión,
Dardenne Prairie aprobó por unanimidad el pasado día
21 una ley que sólo puede aplicarse en su localidad.
Las cuatro páginas definen el término de ciberacoso
como un acto que pueda causar "una gran angustia emocional",
e ilegalizan cualquier contacto por Internet entre un adulto
y un menor que "pueda poner en peligro su bienestar".
Los padres de Megan esperan ahora que la legislación
llegue al nivel estatal y federal. No es fácil. Hace
un mes, el fiscal de Nueva York, Andrew Cuomo, consiguió
que Facebook mejorara sus medidas de control y seguridad contra
el acceso de eventuales pedófilos a esta popular página.
En el caso de Megan se conocía la identidad del agresor
pero, la mayoría de las veces, es complicado saber
quién se esconde detrás del ordenador.

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