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ALAN
FREDDY CARRASCO DÁVILA
RESUMEN.
En
la actualidad el uso de internet ha permitido unir lazos cada
vez más fuertes entre las personas y el mundo. Ahora
podemos afirmar que en el ámbito de la comunicación
las barreras de tiempo y distancia no existen. Es evidente
que Internet a pesar de sus ventajas está ocasionando
un cambio brusco en los modos de vida y las costumbres de
los seres humanos, modificando la forma de interrelacionarse
de los seres humanos. Pero no todas las personas utilizan
con buenas intenciones esta maravillosa herramienta de comunicación,
hay quienes la emplean para acosar sobre todo a jóvenes
en edad escolar, logrando estos vivales en la mayoría
de casos someterlos a sus caprichos, una vez alcanzado el
grado de intimidación, le piden a la victima favores
sexuales, venta de droga o que les entregue cierta cantidad
de dinero, y esta problemática llamada de diversas
maneras, fue lo que motivo a presentar la presente ponencia
que se intitula: "Cyber-hostigamiento".
PALABRAS
CLAVE.
TICs.
Jóvenes. Internet. Acoso. Cyber-hostigamiento. Cyber-agresor.
Victima.
CONTENIDO.
Es
notorio en la sociedad contemporánea el impacto que
han tenido las nuevas tecnologías de la información
y la comunicación (TIC) en la vida cotidiana de los
jóvenes. Las tecnologías más comunes
y de mayor difusión entre los jóvenes son las
siguientes: el ordenador, internet y el teléfono móvil.
Ya que dichas tecnologías propagan de manera asombrosa
e inimaginable la comunicación, se ha propiciado el
nacimiento de la cultura de la era informática, y además
de que han hecho posible el desarrollo de nuevas técnicas
y maneras de impulsar el conocimiento. El concepto de la interactividad
de las TICs es algo que ha beneficiado la nueva forma
de cultura que autores como Tapscott, entre otros, la han
denominado "cultura de la interacción"(1).
De lo anterior podemos afirmar que la nueva interacción
en el mundo actual se ve reflejada a través del uso
de las TICs, y sobre todo en los jóvenes, ya
que estas nuevas tecnologías para ellos son demasiado
llamativas y la mayoría de la publicidad va dirigida
hacia ellos. Nosotros aprendimos bajo el modelo de comunicación
lineal, es decir, a través de un emisor y un receptor,
en la actualidad es empleada la interactividad tecnológica,
misma que cambia de manera radical el anterior concepto, sobre
todo en la juventud, quienes elaboran modernas formas de interacción,
socialización, empleo, diversión, estudio e
investigación, estos usuarios de las nuevas tecnologías
se caracterizan por compartir, reproducir y comentar esta
novedosa forma de comunicación. Los jóvenes
son mucho más susceptibles de utilizar las nuevas TICs,
ya que es una manera rápida y divertida de compartir
sus gustos, ideas, juegos, experiencias, estudios, etc., con
sus compañeros y amigos. Además de aprender
a utilizarlas muy rápido y el hacer uso por ejemplo
de la internet o del teléfono móvil les crea
un sentimiento de bienestar, por sentirse a la moda, por tener
el último modelo de teléfono móvil o
la mejor computadora del mercado y que decir cuando en sus
pláticas no puede faltar que comenten sus experiencias
en internet, ya sea haciendo nuevos amigos de diferentes partes
del mundo o de sus mejores habilidades para poder entretenerse
sin salir de casa.
Pero
como toda tecnología, en lugar de ser utilizada exclusivamente
para beneficio de la humanidad, existen personas que tienen
una opinión diferente y la emplean con fines delictivos.
Precisamente por la existencia de seres humanos sin moral
y ética, Olweus comenzó a estudiar desde 1970
en forma sistemática el fenómeno del maltrato
entre iguales en el ámbito escolar, han transcurrido
casi cuatro decenios, en las que no sólo se conoce
más y mejor este acto de violencia, sino que además,
se han desarrollado diversidad de programas, principalmente
en el ámbito escolar, para conseguir recudir o acabar
con el mismo. Análogamente al avance en las investigaciones
sobre el hostigamiento, se han ido insertando transformaciones
en la autenticidad del maltrato, de manera que la brusquedad
o el maltrato al que se ven impuestas las víctimas
de intimidación en la actualidad, comparten sucesos
símiles a los que sufrieron los individuos de la muestra
de Olweus, pero también muestran discrepancias, tanto
particulares como vivenciales. Es así como empieza
otras formas de dañar, confiriendo lugar a recientes
modalidades o detalles del hostigamiento, con nombre e identidad
propia como es el e-bullying o acoso digitalizado.
Por cyber-hostigamiento se entiende cualquiera de las posibilidades
de uso de las nuevas tecnologías de la información
y de la comunicación para atosigar con exceso a su
víctima. Belsey define el Cyber-hostigamiento como
"el uso de algunas Tecnologías de la Información
y la Comunicación como el correo electrónico,
los mensajes del teléfono móvil, la mensajería
instantánea, los sitios personales vejatorios y el
comportamiento personal en línea difamatorio, de un
individuo o un grupo, que deliberadamente, y de forma repetitiva
y hostil, pretende dañar otro"(2). En este sentido,
José María Avilés autor de un estudio
sobre el fenómeno del maltrato entre iguales en el
ámbito escolar (hostigamiento) afirma que "los
agresores o bullies experimentan nuevas formas de agredir
o humillar a sus víctimas en las nuevas tecnologías,
ya sea en forma de amenazas por el móvil, mensajes
vejatorios, o la creación de una página web
con el único objetivo de desprestigiar a un compañero"(3).
Los instrumentos utilizables en la supercarretera de la información
refuerzan la difusión de este proceder protegiendo
el anonimato del ofensor, volviendo de esta forma al asedio
escolar en red, en algo más perjudicial que la violencia
cara a cara. Es posible afirmar que el acoso escolar cibernético
comparte las peculiaridades propias del acoso: es intencional,
debido al establecimiento de un vínculo irregular de
control y poder sobre el otro, es permanente; pero también
exhibe características que lo distinguen de otros tipos
de acoso presencial y directo:
Aglomera varios tipos o formas de exteriorizar el acoso por
medio de las TICs.
Desamparo legal de estas formas de acoso, porque aunque se
cierre la web, puede abrirse otra de manera inmediata.
El acoso irrumpe espacios de intimidad y supuesta seguridad
como es la vivienda familiar, desplegando el sentimiento de
desprotección integral.
Es un modo de acoso encubierto.
El acoso se hace público, se abre a más individuos
prontamente.
El desconocimiento del ofensor engrandece el efecto de impotencia.
Es un acto de crueldad encubierta.
Requiere destreza en la utilización de las TICs.

Desde nuestro entendimiento, existen dos modalidades de Cyber-hostigamiento:
Aquel que actúa como reforzador de un acoso ya emprendido,
en cuyo caso la víctima acosada en red conoce a su
agresor, ya que coincide con el hostigador presencial; y por
otra parte, el cyber-hostigamiento sin antecedentes, en el
cual la víctima comienza a recibir e-mail acosadores,
amenazas al móvil, grabaciones de persecuciones, fotos
manipuladas, todo ello acompañado del desconocimiento
de la identidad del agresor y de los motivos que pudieron
desencadenar el acoso, lo que le lleva a desarrollar un sentimiento
de impotencia e indefensa inimaginables. En algunos casos,
posteriormente de sufrir este tipo de acoso, el "cyber-agresor"
dispone consumar su obra con una experiencia presencial, dando
la cara.
Esta
moderna manera de agresión que facilitan las TICs,
se está incrementando de forma considerable en el ámbito
iberoamericano, por ejemplo, de conformidad con los datos
que nos aporta el estudio realizado por la profesora Carmen
Orte en España a un total de 770 jóvenes entre
11 y 19 años,"existe un 20% de escolares que han
sufrido alguna vez este tipo de acoso digital, en cualquiera
de sus manifestaciones. La forma de cyberbullying más
popularizada y extendida entre los adolescentes con edad escolar
es el acoso a través del teléfono móvil,
concretamente el 14% han sido objeto agresiones telefónicas.
Por otra parte, el acoso escolar más directamente relacionado
con internet presenta una menor frecuencia entre los escolares,
pues el 5% de los encuestados manifestaron haber sido agredidos
en las salas de chat o mensajería instantánea
y el 4% a través del e-mail"(4).
Pese
a los estudios insuficientes y el desconocimiento empírico
de las consecuencias del acoso cibernético, los primeros
ensayos conducen los efectos del hostigamiento presencial
al virtual.
Es
posible indicar entre otras consecuencias de los perjudicados
por el acoso escolar, los venideros:
Ansiedad.
Ataques de zozobra.
Dificultades en la adaptación escolar y social.
Inconvenientes en el rendimiento escolar.
Tentativas de suicidio.
Terror.
Una autoestima fuertemente lastimada.

Se entiende por victima a un educando que ha estado de forma
prolongada y reiterada expuesto a las amenazas de uno o varios
compañeros. Por lo general las victimas son individuos
con escasa autoestima, impopulares, poco agraciados físicamente,
relaciones interpersonales inestables, solitarios y no presentan
vida social.
Según
Fernández, "la victima se siente indefensa, en
muchos casos culpable. Entiende que él / ella ha hecho
algo mal, se lo merece puesto que nadie le apoya. Su aislamiento
psíquico, su falta de comunicación, el desconocimiento
de éstos sobre los hechos, la falta de solidaridad
entre compañeros, socavan la fuerza de la víctima"(5).
De cierta manera, se alcanza un entorno en el cual la victima
se siente incapaz de salir del hostigamiento, se considera
causante y merecedor de las degradaciones de sus ofensores.
Cabe aclarar que no todas las victimas muestran el mismo proceder,
existen diferencias notables entre la víctima pasiva,
precedentemente exhibida, y la victima bravucona, que de acuerdo
con Olweus "se caracteriza por una combinación
de modelos de ansiedad y de reacción agresiva. Estos
alumnos suelen tener problemas de concentración y se
comportan dé forma que causan irritación y tensión
a su alrededor"(6). También es necesario observar
con detenimiento otro tipo de víctima-agresor, el cual
trata de demostrar al grupo de iguales que no es un cobarde
agrediendo a otros más indefensos, de modo que es víctima
de sus ofensores y acometedor de otras víctimas.
No
obstante, las consecuencias del hostigamiento no son solamente
funestas para la víctima, debido a que el ofensor entra
en un círculo vicioso del que resulta muy difícil
escapar, y es justamente, esta forma de comportarse va destruyendo
su vida poco a poco, lo más recóndito de su
idiosincrasia: los valores que lo forman como ser humano.
El estudio de la American Medical Association sobre el bullying
en los jóvenes (2002) pone de manifiesto algunos de
los efectos del bullying tanto para los agresores (conducta
antisocial o pre-delincuente, uso frecuente de drogas, vandalismo,
más probabilidad de beber y fumar) como para las víctimas
(depresión, ansiedad, soledad, dificultades escolares,
fracaso escolar).
Sin
embargo, a pesar de compartir consecuencias afines a los del
acoso, de las conversaciones a victimas y familiares del Cyber-hostigamiento
se encauza que los perjuicios producidos son grandes, pues
la red de redes protege la identidad del ofensor, transformándolo
en un fantasma que esta despedazando, de forma desalmada,
la vida de otros adolescentes y entorpeciendo, considerablemente,
las unidades de respuesta o protección hacia este tipo
de bajezas.
Nancy
Knight, la madre de un adolescente víctima de Cyber-hostigamiento
señaló a este hecho como "una forma cobarde
de acoso escolar, es como ser apuñalado por la espalda
y no tener ninguna manera de descubrir quiénes son
o cómo defenderse de lo que dicen"(7). El cyber-hostigamiento
al ser una forma de asedio indirecto y no presencial, el ofensor
no tiene relación con la víctima, no ve su cara,
sus ojos, su dolor, su pena, por lo que nunca sentirá
misericordia por la persona que insulta. El ofensor cibernético
obtiene gozo al planear el acto violento e imaginar el perjuicio
producido, debido a que no puede vivirlo in situ.
En
opinión de María de los Ángeles Hernández
Prados, "una de las características de la conducta
online es que yo no puedo verte, pero tú tampoco puedes
verme. Además, internet despierta en algunos jóvenes
el sentimiento de que no existen normas, reglas, ni moralidad
que regule la vida en la red, de manera que se liberan extremadamente
para lo bueno y para lo malo. La red ofrece las mismas paradojas
que nos brinda la sociedad, de modo que podemos encontrarnos
con comunidades virtuales solidarias y de apoyo a los más
necesitados, así como a los más perversos agresores
de niños (pederastas, cyberagresores escolares, acosadores
sexuales, estafadores, etc.). Por otra parte, la sensación
de superioridad del agresor se magnifica ya que su acoso deja
de ser sincrónico, para convertirse en un acoso asincrónico,
es decir, supera las barreras espacio-temporales. Se trata
de una acción de acoso que no caduca, que perdura en
el tiempo y que supera la neolocalidad, pues se hace público
mundialmente. Los efectos de este Cyberbullying son sumativos
a los que ya padece la víctima de acoso escolar habitual,
pero también amplifican e incrementan los daños,
dada la apertura mundial y generalización del acoso
a través de las páginas Web. En definitiva el
cyberbullying persigue la misma finalidad que el acoso entre
escolares: agredir, intimidar y someter al otro, pero en este
caso, la meta se alcanza mucho más rápido"(8).
Antes
de compenetrar en las particulares y el modo de vida de los
cyber-agresores, es fundamental partir del concepto de agresor.
Según el diccionario de la Real Academia Española
agresor es aquel que desempeña el acto de acometer
a alguien para matarlo, herirlo o hacerle daño. El
ofensor o agresor cibernético, advierte el ideal de
mostrar su supremacía (abuso de poder) menoscabando
a alguien (coacción, insulto verbal, degradación,
etc.). Suceso que se repite repetidas ocasiones por el placer
que éste suele producirle. En un análisis reciente
del perfil del alumno agresor, Sevilla y Hernández,
pusieron de manifiesto que "los actos de agresión
suelen ser mayores en los chicos que en las chicas, aunque
éstas intervienen de forma indirecta prefiriendo el
uso de las TICs; es propio de adolescentes aunque los
limites de edad están experimentando modificaciones
en ambos sentidos; no necesariamente se tratan de alumnos
con trastornos psicológicos; generalmente no obtienen
buenos rendimientos académicos; suelen presentar problemas
conductuales en sus casas, a pesar de que se sienten a gusto
y no se tratan de contextos familiares marginales o de riesgo;
algunos de ellos presentan un diálogo familiar deficiente
y gozan de poca o ninguna confianza con sus padres"(9).
Conjuntamente
con estas características propias de los pendencieros,
las transformaciones sociales influyen en mayor o menor medida
en los estilos de vida, suscitando discrepancias entre unas
y otras generaciones. Los adolescentes actuales poco se parecen
a los quinceañeros del pasado. Como todo Recurso Tecnológico
las TICs dependen de sus usuarios, en este caso los
jóvenes, para su valoración social y educativa.
Es cierto que la familiarización de la juventud con
las TICs es mas alta que las generaciones mayores pero
ello no representa capacidades o destrezas especiales, solo
están familiarizados con el recurso y en líneas
generales se encuentran en un Segundo Nivel de Brecha Digital,
tienen acceso y uso pero no capacidades para su desarrollo
futuro, basta con observar cualquier chat donde los horrores
ortográficos se potencian con abreviaturas y códigos
de comunicación pobres, no constituyen una base sólida
para el crecimiento.
También debemos reflexionar sobre que jóvenes
estamos hablando, solo el 11 % de la población global
está conectada a la Red, cuantos jóvenes (la
gran mayoría) se encuentran excluidos de la Sociedad
del Conocimiento y sin perspectivas positivas a mediano plazo.
Como
señala, Moncencahua, "tanto los jóvenes
del Siglo XXI, como los adultos del Siglo XX utilizan herramientas
de comunicación, en el caso de los primeros, informáticas
(PDA´s, portátiles y televisión digital),
no informáticas (telefonía fija y móvil),
y mediáticas (televisión, radio y prensa), mientras
que los adultos están más acostumbrados y dominan
mejor las herramientas mediáticas"(10).
Los verdaderos protagonistas del cyber-hostigamiento son muchachos
habituados a las TICs, una novel generación que
ha nacido con las tecnologías y que se identifican
en opinión de Simone por:
"No
sólo viven en una sociedad red, sino que hacen de su
comportamiento la máxima expresión de la misma.
Pertenecen a comunidades virtuales.
Crean sus propios espacios personales en la red (weblogs,
wikis, páginas web personales..).
Utilizan servicios comunicativos sincrónicos como la
videoconferencia, la voz por IP, la mensajería instantánea,
el chat
.
Son jóvenes que poseen capacidades de exploración
integrada de la información, habilidades para realizar
múltiples tareas de manera simultánea, habilidades
para procesar información discontinua, o simultánea,
y por tanto, una forma no secuencial de aproximarse al conocimiento"(11).
Según, Edel, "se tratan de adolescentes que pueden
pasar horas pegados a las computadoras sin ser conscientes
del paso del tiempo"(12). Feixa indica, "algunos
hablan de adicción, otros califican a este hecho como
falta de autocontrol, independientemente de este debate terminológico,
las nuevas investigaciones destacan la reclusión de
los adolescentes en el hogar, promoviendo lo que sé
a dado a conocer como cultura de la habitación
para referirse a aquellos adolescentes que disponen de todos
los recursos tecnológicos necesarios (televisión,
móvil, ordenador, conexión a Internet y videojuegos)
para permanecer durante horas encerrados en la habitación
sin vínculos sociales"(13).
Debido
a la nueva cultura familiar que permite hoy en día
tener en el cuarto del joven todo tipo de tecnología,
los adolescentes pueden hacer y deshacer en su habitación,
basados en el derecho a la intimidad, sin que realmente sus
padres sepan el uso que le dan a las tecnologías de
la información.
Se debe aclarar algo, no todos los jóvenes que tienen
este dominio de la red están efectuando esta clase
de ilegalidad: ofensa entre iguales en la red. El agresor
virtual además de esta vertiente tecnológica,
presenta particularidades de los tradicionales agresores escolares,
destacando:
Autosuficiente,
constitución física,
edad,
genero,
incapacidad de autocontrol,
indisciplina en el centro escolar,
liderazgo,
poco empático (no se siente culpable de su acción),
problemas conductuales,
relaciones interpersonales inadecuadas desde el patrón
de dominio-sumisión,
trastornos psicológicos,
Es
complicado generalizar las razones que llevan a un adolescente
a volverse un acosador, la generalidad de testigos del acoso
presencial o virtual y los agresores, tienden a minimizar
los alcances de sus actos, considerándolos como "bromas
de mal gusto".
En
opinión de Hernández, "la diversidad de
estudios sobre el maltrato entre escolares, establece una
diferencia clara entre los agresores de género masculino
y femenino, de modo que las chicas tienden a recurrir a formas
de agresión indirecta con sus víctimas, mientras
que los chicos suelen cometer, en mayor medida, agresiones
de forma directa. Por agresión indirecta o psicológica
se entiende todas aquellas formas de humillación como
lanzar rumores, bromas pesadas, burlarse de alguien, rechazo
escolar, entre otras, mientras que la agresión directa
hace referencia a los insultos, peleas, agresión física,
y amenazas"(14). No obstante, esta nueva forma de acoso
tecnológico, se diferencia a priori por el anonimato,
y no existen pruebas empíricas elocuentes, por el momento,
que expongan diferencias en cuanto al género. Los mensajes
ofensivos por el celular, por mensajería instantánea
o en una web, suelen ser utilizados por igual por jóvenes
de ambos sexos. En lo que concierne a la modalidad de agresión
puede considerarse tanto directo como indirecto, dependiendo
de la vía utilizada y de la magnitud del acoso.
En la sociedad contemporánea olvidamos o desconocemos
ésta forma de maltrato escolar digitalizado. Considero
que la internet no debe ser la tecnología estrella
de la juventud, sino de todas las personas, por ello no veo
adecuado que muchos padres de familia impidan a sus hijos
conectarse a la supercarretera de la información, porque
lo consideran un peligro, existirá tal situación
de acuerdo con los valores enseñados en el ambiente
familiar, una familia sin ningún tipo de principios
y en un ambiente degenerado y viciado, provocará que
sus hijos se comporten de igual manera, y lo anterior no tiene
nada que ver con la influencia de las nuevas tecnologías;
por ejemplo, caminando por la calle de cualquier población
del mundo, es común encontrar personas que invitan
o piden dinero para comprar enervantes o alcohol y no por
ello, vamos a compenetrarnos en el mundo de la drogadicción
o del alcoholismo.
Las
grandes innovaciones se deben poner a prueba y sólo
los resultados pueden demostrar si son o no oportunas. La
portentosa invención de la imprenta encontró
opositores, no era tiempo de difundir las luces, no era tiempo
de dejar sin trabajo a los copistas, y la imprenta lectores,
se ha extendido por el mundo entero, ha civilizado al mundo
y proporciona trabajo a un número mayor de hombres
que los que antes se ocupaban en copiar manuscritos. Tal reforma,
en su debida magnitud estoy seguro están provocando
las TICs y sobre todo la internet.
Todo tipo de acoso debe ser eliminado, así como se
ha avanzado en la ciencia y las tecnologías, del mismo
modo los seres humanos debemos dejar en el pasado ciertas
conductas que nos han llevado a infinidad de problemas, como
indicaba anteriormente, teniendo correctos principios y guía
familiar, se pueden evitar algunos incidentes como el acoso
presencial o virtual; los padres no sólo deben enseñar
a sus hijos los quehaceres del hogar, a leer y escribir, también
han de enseñar a saber tratar con los abusones, por
ejemplo, pueden ensayar con ellos cómo demostrar seguridad
en sí mismos. Para acabar con el acoso es fundamental
educar a la familia. Los padres que dedican tiempo a sus hijos
y escuchan con paciencia y empatía sus preocupaciones
infunden en ellos la seguridad de que se les necesita, se
les ama y se les apoya. Aunado a esto los padres deben inculcar
en sus hijos una opinión positiva de sí mismos,
esta actitud saludable los hace un blanco menos atrayente
para los abusones. Pero el platicar con los hijos no es suficiente.
Todos los integrantes de la familia tienen que aprender a
tratar a los demás con respeto y dignidad, cultivando
la cualidad de la empatía, de esta forma, los padres
no deben permitir la intimidación en su hogar. Este
ha de ser un refugio seguro donde reinen el amor y el respeto.
Ratificando lo anteriormente expuesto, los males no son exclusivos
de la red, y que al igual que en la calle, la tentación
esta presente y no por ello caemos en ella, ya que como seres
libres que somos tenemos capacidad de decisión. Sin
embargo, a diferencia de esto, en el cyber-hostigamiento o
e-bullying como ha denominado recientemente la guardia civil
española a este fenómeno, los menores pueden
convertirse en victimas sin indicios previos, sin señas
aparentes, sin quererlo y lo que es aún peor sin saber
a quién enfrentarse. Las pautas familiares que se han
mencionado para promover el desarrollo de unas determinadas
actitudes que favorezcan la construcción de una personalidad
asertiva, dialogante y con recursos suficientes para enfrentar
este tipo de acoso, son adecuadas para el hostigamiento presencial,
pero pueden ser limitadas o insuficientes para el cyber-hostigamiento,
ya que no podemos ser asertivos ante la nada, no podemos demandar
y exigir respeto a nadie, no podemos pedir explicaciones al
vacío, del mismo modo que no podemos pedir a alguien
que desconocemos que empatice con nuestra situación
manifestándole las consecuencias de sus actos.
Estimado
compañero del Congreso Latinoamericano de Psicología
Jurídica y forense, tal vez, no defienda la prohibición,
eliminación o censura de internet, pero tampoco puede
negar una realidad patente, pues como seres humanos la ignorancia
no es un valor deseable, debemos conocer para poder decidir,
actuar, reflexionar, valorar,
solo así podremos
desarrollar los mecanismos de ayuda a los menores que actualmente
sufren este tipo de acoso. Del mismo modo, quizá no
consideren culpables a los padres del problema, pero no podemos
negar la responsabilidad que tienen como educadores y la gran
influencia que ejercen en la construcción de la personalidad
de sus hijos. Por lo tanto, las decisiones que los adultos
toman en el contexto familiar deben ser cuanto menos fundamentadas
en las posibles consecuencias de las mismas. Por desgracia,
no todos los padres actúan así, ni educan en
los factores que se han indicado con anterioridad.
Un informe de la National Association of School Psychologists
de Estados Unidos señala que, por el temor al hostigamiento,
en ese país faltan a la escuela diariamente más
de ciento sesenta mil estudiantes. Los jovencitos que sufren
este tipo de acoso a menudo dejan de hablar de la escuela,
de una asignatura o actividad escolar en particular e intentan
perderse clases, llegar todos los días tarde y hasta
inventarse excusas para ni siquiera ir.
¿Cómo
puede reconocerse a los niños que son víctimas
de la intimidación?. Pues bien, estos suelen volverse
irritables y retraídos, ponerse de mal humor, sentirse
frustrados y parecer cansados. Además, a veces se comportan
de forma agresiva en su casa, con sus amigos o con otros muchachos
de su edad. Los niños que presencian por casualidad
el trato intimidatorio de sus compañeros también
sufren, pues el temor que les infunde dicha conducta disminuye
su capacidad de aprendizaje.
Pese
a todo esto, Pediatrics in Review señala: Para las
víctimas y para la sociedad, la consecuencia más
grave del acoso es la violencia que genera, la cual induce
en ocasiones al suicidio y al asesinato. El sentimiento de
impotencia de los niños que sufren intimidación
puede ser tan profundo que algunos reaccionan atacando mortalmente
al agresor o quitándose la vida.
Las
personas que son blanco de un acoso constante pueden perder
la confianza en sí mismos e incluso ver arruinada su
carrera. También pueden padecer graves problemas de
salud. Muchos sufren dolores de cabeza, insomnio, ansiedad,
depresión y algunos llegan a presentar síntomas
de estrés postraumático. Mientras que las victimas
de agresiones suelen recibir el apoyo compasivo de otros,
quienes son acosados psicológicamente, como en el caso
del e-bullying tal vez no obtengan el mismo respaldo, pues
el daño no es tan obvio. En lugar de compadecerse de
la victima, sus familiares y amigos tal vez se cansen de escuchar
sus quejas.
Es
triste, enterarse por medio de los noticieros televisivos
nacionales o internacionales, de notas que relatan como un
grupo de escolares conseguían infiltrarse en casa de
otros niños mediante sus cámaras web y posteriormente
los chantajeaban con las imágenes. Al mismo tiempo
se preguntó a un psicólogo experto en el bulling
sobre esta nueva forma de acoso escolar. Se dijo que aunque
cada vez hay mas conciencia social de este fenómeno,
en realidad, la mayoría de familias considera que el
acoso "presencial" (por llamarlo de alguna manera)
es mucho más peligroso, quizás porque puede
conllevar acciones físicas (puñetazos, patadas...),
mientras que el virtual conlleva consecuencias psicológicas
que en principio son menos visibles.
Efectivamente,
el fenómeno del cyber-hostigamiento ha salido recientemente
a la luz en los medios de comunicación. Respecto a
la peligrosidad de la agresión física frente
a la psicológicas, es cierto, que la opinión
publica, y la de algunos profesionales, piensan que la primera
es de mayor gravedad que la segunda. Sin embargo, ambas son
violencia, entrañan daños a otras personas y
son precisamente las víctimas las que determinan que
les causa más daño, cuál es su limite
para soportar estas agresiones y cuándo se sobrepasa
el mismo haciéndose insostenible. No obstante, los
adultos creen que es más dañino el dolor físico,
ya que es más visible, mientras que las víctimas
adolescentes, señalan constantemente su impotencia,
humillación, vergüenza, el deterioro de las relaciones
interpersonales en su grupo de iguales, los rumores, el rechazo,
ante estos sucesos, resaltando la parte psicológica
del acoso.

CONCLUSIÓN.
Es
necesario que los padres supervisen lo que hacen sus hijos
y más si se trata de internet, como recomendación
es conveniente no comprar al hijo adolescente un ordenador
con todos los accesorios, la cámara web no es indispensable
y debe adquirírsela una vez que ya tenga cierta madurez,
porque lo anterior no sólo propicia el chantaje, sino
un probable secuestro o un robo de menores, para posteriormente
adentrarlo al mundo del narcotráfico, prostitución
o terrorismo. Por ello, reafirmando lo expuesto anteriormente,
debemos comprar para los hijos menores de edad ordenadores
básicos, no sofisticados y sin acceso a internet y
si uno desea que accedan a la red de redes, hacerlo con la
supervisión de un adulto.
Dentro de la TICs no podemos culpar del hostigamiento
sólo a la internet, debemos tener mucha atención
con los teléfonos móviles, en la actualidad
de moda, todos los chicos quieren uno aunque no tengan quien
los llame, pero si pueden recibir mensajes de texto o de voz
donde se les intimide, por ello, es necesario para ubicación
de los hijos un móvil elemental y de ésta manera
evitarse problemas.
La
tecnología no es mala para los hijos, sólo debemos
inspeccionarla los adultos.
Agradezco
su amable atención a la ponencia presentada.
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