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El
caso del mobbing anunciado
Escrito por José Aureliano Martín
lunes, 29 de octubre de 2007
España
sigue estando a la cabeza de Europa en las cifras de siniestralidad
laboral. Sólo en el año 2006 se produjo la escalofriante
cifra de 699 muertes por accidentes laborales, es decir, casi
tres muertes por cada día de trabajo. Y aunque esta
cantidad era ligeramente inferior a la del año anterior,
sin embargo las lesiones leves aumentaron en un 3,1%. Pero,
a pesar de esta terrible realidad, no falta quien sigue creyendo
que la culpa de los accidentes la tienen los propios trabajadores.
Así lo piensan la mayoría de empresarios. También
una importante cantidad de Jueces. Y, cómo no, algunos
sindicalistas de salón.
Hace
pocas semanas apareció una noticia en el diario El
Mundo, en la que se informaba de un estudio efectuado por
la Unión General de Trabajadores, en el que se había
detectado que un porcentaje elevado de trabajadores de la
construcción habían admitido que en algunas
ocasiones acudían drogados al centro de trabajo. Y
aunque a continuación se intentaba explicar el fenómeno,
para no criminalizar al resto de trabajadores, sin embargo
lo que se resaltó fue que, por primera vez, un sindicato
admitía que los trabajadores también tenían
culpa en las cifras de siniestralidad laboral. Claro, la noticia
es que un niño muerda a un perro, no al revés.

En
las jornadas jurídicas sobre seguridad en el trabajo,
celebradas la semana pasada en la Universidad de Castilla
La Mancha en Albacete, se ha debatido ampliamente el tema
de la siniestralidad laboral. La mayoría de conferenciantes
coincidían en que las condiciones de trabajo influyen
de forma importante en la misma. Por ejemplo, las agotadoras
jornadas de trabajo en sectores como el del transporte o el
sanitario, las condiciones especialmente penosas del trabajo
de los inmigrantes irregulares, o la falta de regulación
en materia de prevención en la nueva Ley de los trabajadores
autónomos, especialmente en el caso en el que no desarrollen
su actividad en el seno de una sola empresa. Estudios recientes
fijan como causas estructurales de la siniestralidad laboral
la precariedad en la contratación, la temporalidad,
o la falta de formación. Causas todas ellas no imputables
al trabajador.
Pero
el problema también está en otro tipo de siniestralidad,
que no se ve, ni se contabiliza, pero que está causando
verdaderos estragos. Me refiero al acoso psicológico
en el trabajo. Especialmente interesante fue el comentado
caso de la trabajadora interina del Servicio Madrileño
de Salud, que tras denunciar por malversación de fondos
a su jefe, fue reclamada por éste para que la volvieran
a trasladar al Departamento, una vez aclarada la cuestión.
Evidentemente, todo indicaba que se trataba de una especie
mobbing anunciado. La trabajadora tuvo que demandar judicialmente
a su empresa por el riesgo que podía suponer para su
salud psíquica este traslado. El Tribunal Superior
correspondiente no valoró el daño constatado
en la salud y entendió que el mismo era una sensación
subjetiva o mero temor de la trabajadora.
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"Sin
Usted"
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Asuntos
de este tipo, que en otros ámbitos, como en el de la
violencia de género, generan todo tipo de actuaciones
preventivas, en el mundo laboral carecen de protección,
incluso cuando el daño se ha producido, ante la dificultad
de probar el nexo causal del mismo. Afortunadamente, el Tribunal
Constitucional, en una reciente Sentencia de julio pasado
ha dado la razón a la demandante, al entender que se
ha lesionado su DERECHO FUNDAMENTAL A LA INTEGRIDAD FÍSICA
Y MORAL, ya que, entienden, y esto es lo realmente importante
y novedoso, que para que pueda apreciarse vulneración
del derecho fundamental no es preciso que la lesión
se haya consumado, basta con que exista un riesgo relevante
de que la lesión pueda llegar a producirse.
Estas
situaciones ocurren a diario en multitud de empresas. También
en Ceuta. En muchos casos, desgraciadamente, a los trabajadores
no les queda otra opción que sufrirlas en silencio,
o abandonar el puesto de trabajo. En esta ocasión el
Tribunal Constitucional ha sido sensible con el problema.
Esperemos que esto sirva para abordar definitivamente la regulación
legal de una situación, como es el acoso moral en el
trabajo, que cada vez se extiende más, y que también
puede matar, aunque lo haga de una forma más lenta
y silenciosa.
http://www.ceutaaldia.com/content/view/2240/58/
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