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María
Castellano, catedrática de Medicina Legal:
«La productividad va ligada a la salud y la satisfacción
de los trabajadores»
«Las empresas deben tratar al acosador como un riesgo
que hay que eliminar», afirma la nueva académica

INÉS GALLASTEGUI
FACULTAD. María Castellano, en su despacho. / GONZÁLEZ
MOLERO-
El
pasado junio dedicó su discurso de ingreso en la Academia
a subrayar la importancia de la Medicina del Trabajo. ¿Por
qué?
-Mantener
la salud en el trabajo no sólo es importante por las
personas; tiene una gran proyección social: la productividad
va ligada a la buena salud y a la satisfacción con
la que se hace el trabajo. Ahora mismo hay en España
las mejores leyes de protección de los trabajadores,
más recursos que nunca -servicios de prevención,
mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales,
hospitales magníficos...- y buenos profesionales, pero
la siniestralidad ha ido aumentando.
-¿Por
qué?
-Hay
empresarios desaprensivos que no proporcionan a sus trabajadores
los medios de prevención y protección, pero
ya son los menos. Hay un porcentaje de trabajadores que disponen
de los medios pero no los utilizan. Falta formación
de los trabajadores respecto a sus riesgos y falta cultura
de autoprotección. A veces porque mucha gente trabaja
con contratos temporales y cambia constantemente de puesto;
porque se subcontrata a pequeñas empresas que tienen
dificultades para cumplir con los medios preventivos...
-¿Y
las enfermedades profesionales?
--España
es uno de los países con más accidentes laborales
y menos enfermedades profesionales, pero porque no se declaran
adecuadamente. Desde la época de Hipócrates
el médico le pregunta al paciente: '¿Qué
le pasa? ¿Desde cuándo? ¿A qué
lo atribuye?'. El médico de familia agrega la pregunta:
'¿Y en qué trabaja?'. Los médicos de
familia todavía no han asumido la importancia del trabajo
en la salud de las personas; tratan sus síntomas pero
no los relacionan con el trabajo.
-¿Qué
son los riesgos laborales «invisibles»?
-La
Ley de Prevención de Riesgos Laborales tiene como objetivo
identificar los riesgos y poner medidas para que no produzcan
daños. Eso es fácil con los riesgos físicos
(ruido), químicos (contaminación) o biológicos
(contagios). Los riesgos invisibles son de carácter
psicosocial y tienen su origen en las relaciones interpersonales
y en la organización del trabajo. La Medicina del Trabajo
tiene que hacerlos visibles: identificar qué organización
del trabajo genera estrés y qué personas tienen
una especial vulnerabilidad. Y, desde luego, las empresas
deben tratar a las personas con perfil claramente acosador
como un riesgo que hay que quitar de en medio o dirigir hacia
otro puesto.
-El
problema es que casi siempre esas personas son las que mandan...
-A
veces son cargos intermedios. El acosador muchas veces cae
en lo que se llama inoperancia activa: es un jefe poco competente
al que le viene grande el cargo, reacciona con una conducta
agresiva contra la persona que sabe más que él
e intenta aniquilarla.
-¿Quienes
son las personas más vulnerables a los riesgos psicológicos
del trabajo?
-Las
personas que controlan mal los sentimientos, toleran mal la
frustración y la contrariedad, tienen más facilidad
para sentir ansiedad y angustia ante lo desconocido, y menos
apoyos familiares y sociales. Necesitan apoyo médico
y a veces psicológico. El estrés, que suele
concretarse en cuadros como el 'burn out' o síndrome
de estar quemado, tiene relación con una organización
del trabajo impuesta desde arriba, en la que el trabajador
no participa, desconoce qué tiene que hacer o cómo
promocionarse y no tiene los medios necesarios para llevar
a cabo su trabajo. Es lo que está ocurriendo por ejemplo
con el personal educativo y sanitario. El acoso moral depende
más de las relaciones interpersonales. En ambos casos,
el trabajador se siente frustrado, desmotivado, sin ilusión
por lo que hace.
Violencia
doméstica
-¿Cuál
es su labor con las víctimas de violencia doméstica?
-Explorar
y entrevistar a la víctima, evaluar su salud mental
y establecer la relación de causa-efecto entre lo que
le pasa y la agresión, hacer un informe pericial y
acudir a juicio. Hemos hecho varios proyectos de investigación,
algunos de ellos en la valoración de los agresores,
algo importantísimo para evaluar la peligrosidad de
un individuo y ver la posibilidad de que repita en el futuro
la agresión o pueda llegar a producir lesiones mortales.
-¿Se
podrían evitar muertes de mujeres con esa evaluación
de los agresores?
-Totalmente.
-Pero
la terapia a los maltratadores es controvertida...
-Ese
tratamiento es favorable para muy pocos casos y es imprescindible
saber cómo son los agresores. El apoyo terapéutico
le puede venir bien al agresor inmaduro, dependiente, sumiso...
para ayudarle a abrir perspectivas, a que madure, digiera
la ruptura y no vea a esa mujer como único destino
de su vida. Pero al agresor dominante, orgulloso, celoso,
vengativo, desconfiado... no lo curas con la terapia.
-Fue
la primera mujer que ocupó una cátedra de Medicina
en España. ¿Hay machismo en la Universidad?
-Yo
he tenido todo el apoyo de mis maestros y mis compañeros.
En la Universidad de Zaragoza tuve que luchar mucho, pero
no encontré grandes obstáculos para montar un
departamento, hacer una investigación y formar una
escuela.
-¿Cómo
ha encontrado la Universidad de Granada después de
tantos años fuera?
-Es
una gran universidad y he vuelto a un departamento donde hay
profesionales muy competentes. He encontrado menos comunicación
entre los centros. Yo era representante de los 'penenes' y
llevábamos la lucha conjuntamente entre todas las facultades...
Ahora somos muchos más profesores, más alumnos,
más titulaciones... hay más trabajo que hacer,
pero porque todo se ha burocratizado mucho.
igallastegui@ideal.es
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