Si
observamos desde la posición del ave la evolución
de la sociedad española en los últimos decenios,
veríamos que ha habido pasos adelante, hacia atrás
y a ambos lados; entre estos últimos estaría
la aparición de una enfermedad de "transmisión
social", se trata del "SIDRA", (Síndrome
de Deficiencia de Responsabilidad Adquirida ) caracterizado
por la triada que ya describieron Marañón y
Ortega y Gasset, refiriéndose a las masas:
1- Ausencia o escasez de la responsabilidad ("se diluye
como la tinta en el mar", en palabras de G. Marañón.)
2- escasa valoración de la razón (sustituida
por la sugestión) y 3- su gran contagio por mimetismo;
...todo ello hace especialmente vulnerable a la manipulación.
Pero antes de describir sus manifestaciones y posibles causas,
para mejor dimensionar esta enfermedad, hemos de mirar qué
pasos se han dado hacia adelante, a nivel social: 1/ universalización
de los derechos y libertades, 2/ mayor conciencia social,
3/ mejor organización estructural. Individualmente
mayor autonomía personal.
MANIFESTACIONES GENERALES
Las consecuencias del "Sidra", dentro de la sociedad
española son especialmente evidentes en los sectores
más vitales, como la sanidad, la educación,
las fuerzas de orden público, y sobre todo la familia.
Si bien hay zonas, tal vez las más, que aun permanecen
"sanas", en general se podría hablar de:
1/ A nivel social: la disolución de la responsabilidad,
y de su garante la justicia, favorece el surgimiento de patologías
sociales como el acoso laboral, escolar y "de genero".
2/A nivel personal: la hipertrofia de derechos y extinción
de deberes, favorece la aparición del síndrome
del "mimado social", caracterizado por "todo,
ahora y porque sí"... y el signo patognomónico
de la enfermedad: la ausencia de la responsabilidad personal.
MANIFESTACIONES ESPECIFÍCAS
En la Sanidad:
Desaparece la figura del médico de cabecera y se sustituye
por la del equipo, la del paciente por la del usuario, la
clínica por el protocolo, y la asistencia por el programa.
Hay una progresiva deshumanización, inducida por verticalidad
política, no acorde con la creciente humanización
social.
Mientras se individualiza el trato en el comercio y los servicios
(se identifican con nombres y apellidos las cajeras, taxistas,
telefonistas, pilotos de avión, etc.) todo ello para
asegurar el más preciado bien social: la responsabilidad;
En la Sanidad se viene produciendo una metódica "despersonalización"
que afecta tanto al usuario (antes llamado enfermo o paciente),
como a los "miembros del equipo", antes llamados
"Don José o Doña Rosa".
Esto conlleva a la disolución de su principal y más
básico cimiento, el más antiguo, el único
posible, el de la responsabilidad.
Hoy, el "huracán" de la uniformidad, hace
imposible distinguir en los hospitales, al médico del
camillero o el pinche de cocina, iguales en dignidad pero
no en responsabilidad.
En la educación: desaparece el sagrado nombre de "maestro"
y su figura emblemática, diluido en protocolos, bloques
curriculares, reuniones, etc.
Ellos lo tienen más difícil, pues han de tratar
con la masa indómita infantil y juvenil, agravado por
la falta de autoridad, la crisis de la familia y la ausencia
de respaldo político y social.
En las fuerzas de orden público: igualmente pierden
su "principal instrumento de trabajo" que es la
autoridad, al diluirse la responsabilidad social y difuminarse
su garante principal que es la justicia.
Lo que fomentaría un cierto "síndrome de
estocolmo" social que propende a comprender más
a los verdugos que a las víctimas.
La famila, al ser la base donde se forjan los cimientos de
la libertad individual, es la más atacada.
España es, hoy en día, el país que menos
ayuda social ofrece a la familia, a la mujer embarazada, a
la vez que se diluye el concepto del matrimonio, fruto de
mas de dos mil años de civilización.
ETIOLOGÍA
O POSIBLES CAUSAS
A la vista de lo descrito podríamos preguntarnos:
¿Es que todo poder es necesaria e intrínsecamente
perverso? -La respuesta creemos que obviamente es no.
Toda estructura viva, desde una ameba a un ser humano, desde
un grupo terrorista a un convento de frailes, se mueve entre
dos fuerzas cósmicas, la supervivencia y la destrucción,
la vida y la muerte, con un instinto de pervivencia que se
desarrollará en mayor o menor medida, dependiendo de
su madurez, esto es de su seguridad, y lo hará mediante
dos mecanismos de defensa 1/ la represión y 2/ la manipulación.
Las dictaduras fomentan fundamentalmente la represión
para el control y la segunda en menor grado, dependiendo de
su seguridad (no dudando en emplear el máximo grado
de ambas, si es necesario), pero a menudo dejan margen suficiente
para el desarrollo individual, hasta llegar al límite
social.
Las democracias, aun siendo el mejor de los sistemas de organización
social, cuando son inmaduras se valen para preservar el poder,
instintivamente, de la manipulación, para moldear,
uniformar, despersonalizar a la "masa votante".
Se
homogeneizan, destruyendo sus signos de identidad, borrando
su historia de los textos de educación, la filosofía
para evitar el peligroso pensamiento, y controlando cualquier
parcela de poder social que instintivamente se vea competitivo
y amenazante, fundamentalmente la sanidad, la educación
y la cultura.
La religión y la prensa afortunadamente son mas difíciles
de "fagocitar", en ellas radica el último
mecanismo de defensa y seguridad de las democracias en esta
etapa de su maduración.
PRONÓSTICO Y TRATAMIENTO
Tal vez sería necesario invertir la dinámica
de despersonalización a "repersonalización",
a la vez que dosis altas de responsabilidad por vía
"inyectable e incluso quirúrgica",
"descontaminar", en la medida de lo posible, la
justicia del "lodo" de la política, y que
ésta, la justicia, entre por la misma puerta por la
que se evade la responsabilidad.
A
nivel social se hace hoy, más necesario que nunca,
la disciplina normativa, y todo aquello que impida el siempre
regresivo y destructivo paso de individuo a masa.
Así mismo sería oportuno, en nuestra opinión,
hablar sin complejos y rescatar el sentido de la jerarquía,
no la inexistente de las personas, sino la necesaria de los
deberes, pues todo cuanto se halla construido sobre los cimientos
de la responsabilidad, está compartimentado en pisos
y son los "bajos", (aparentemente los más
elevados), aquellos que soportan el mayor peso y son "escaparate",
los que necesitan mayor "refuerzo externo".
Para quienes ya tenemos marcadas las huellas del tiempo en
nuestras sienes, y en el corazón prendida la esperanza
con la llama de la Fe, creemos que cuando pase este "ciclón",
sobre las rocas del dolor fecundo, crecerá un "rascacielos".
Cuando cure la herida, el cuerpo saldrá inmunizado
contra la enfermedad que ha sido pandemia en nuestro siglo,
y que diagnosticó el español Ortega y Gasset:
las masas, o como él hubiera querido denominarlo, "el
hombre-masa".
Dr.
Juan Francisco Jiménez Borreguero
UMEM (Unión Mundial de Escritores Médicos)
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