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1.-
Apreciaciones Generales.-
El conocimiento derivado de haber compartido desde muy cerca
con las labores de los funcionarios de Gendarmería
(Chile), me obliga a señalar desde un punto de vista
distante a ese quehacer, cuales son las debilidades del sistema
carcelario chileno respecto a los trabajadores del Estado
cuya labor es cuidar, proteger y guardar la disciplina de
cientos de miles de detenidos y presos por conductas contrarias
a la ley, muchos de los que se encuentran bajo custodia, como
medida cautelar, y otros cumpliendo condena.
Recientemente
en Chile ha cambiado el sistema del proceso penal, saliendo
del atrasado concepto de la justicia penal, que obligaba a
establecer una presunción de culpabilidad respecto
de todo imputado, y entrando en el nuevo sistema cuyo valor
máximo se refiere al reconocimiento que todos los imputados
son personas, y por ende debe respetárseles sus derechos
esenciales, amén, que se presume la inocencia, a menos
que se pruebe la culpabilidad. Ello es un inmenso logro de
la doctrina penal en la vida moderna.
Sin
embargo se ha demostrado que este sistema no puede marchar
solo en base a la transformación de los procedimientos,
sino, que requiere de una serie de innovaciones que permitan
realmente llevar adelante las reformas procedimentales. Ejemplo
de ello ha sido la necesidad de implementar los sistemas de
investigación; laboratorios criminalísticos;
capacitación de jueces y fiscales, reforma de métodos
de trabajo y elementos de modernización de la policía,
etc, etc. Muchos otros que sería largo enumerar, pero,
que debe entenderse como una globalidad de cambios que han
venido paulatinamente, cambiando también la cultuta
jurídica penadle la población, lo que es, a
mi modo de ver, el mayor de los logros: El cambio cultural.
No
obstante, hay un sector de mayor importancia que no ha sido
tocado por la varita mágica de las reformas procesales
penales, impidiendo que los beneficios de la modernidad del
nuevo sistema llegue a un número importante de personas,
aquellas que trabajan con los procesados y condenados, en
el interior de los establecimientos penitenciarios.
Hablar
de Gendarmería de Chile, es hablar de cientos de trabajadores
cuya labor no es reconocida por el Estado ni por la Sociedad,
pues, las estrictas normas que les son aplicables y las condiciones
de trabajo, constituyen una fuente importante de presión,
al punto que cada cierto tiempo observamos las alertas de
la prensa dando cuenta de irregularidades en la vida personal
de los trabajadores de Gendarmería, como en el orden
laboral.
Digamos, que solo recientemente ha empezado una preocupación
por este estamento humano en relación a los problemas
de seguridad personal, de la que depende la Vida y la Integridad,
física y psíquica, de sus miembros. El Ejecutivo,
ha entregado un proyecto para penalizar los ataques a la persona,
físicos y síquicos, las amenazas, y todo orden
de ilícitos que pudieren afectar a estos funcionarios
en el cumplimiento de sus tareas.
2.-
Origen de los problemas en Gendarmería.
La buena fe en la apreciación de las personas nos obliga
a establecer que los funcionarios de gendarmería son
probos. Así también ha quedado demostrado por
la historia, larga y sacrificada, de los cientos de funcionario
de distinto rango que ejercen estas difíciles funciones.
Por ello cabe señalar, cuales son, a nuestro juicio,
algunos de los problemas que afectan la integridad de dichas
personas.
En primer lugar debemos dejar en claro que el total de población
recluida ascendió, durante 2003, a 36.331 personas.
De esta cifra, 19.965 corresponde a condenados; 14.178 a procesados
en espera de la sentencia judicial y 1.799 a personas detenidas.
Además, de las 36.331 personas privadas de libertad,
34.060 pertenecían al género masculino y 438
eran menores de edad. Con una tasa de 237 personas presas
cada 100.000 habitantes. Lo que nos pone, porcentualmente,
en los primeros lugares en el concurso de naciones. Alcanzando
el nivel de reincidencia, aproximadamente el % 70, lo que
viene a probar que no existe rehabilitación posible
en el sistema penitenciario chileno. Las tasas de crecimiento
promedio anual son de 6,5% para el periodo 1995 a 2000, llegando
a variaciones anuales de 16% (medida entre diciembre de 1998
y diciembre de 1999). Aparte de lo anterior, ese mismo año
la población total atendida por Gendarmería
fue de 66.521 personas.
Una muy principal consecuencia de este aumento del crecimiento
poblacional penitenciario se observa del estado de hacinamiento
inhumano de las cárceles, superando éste largamente
el cincuenta por ciento de su capacidad normar de reclusión.
¿Cuál es una de las razones de que esto ocurra?
El hecho concreto que la privación de libertad es utilizada
como herramienta de control no sólo en aquellas personas
que hayan sido objeto de una sentencia definitiva que los
condena a una pena de privación de libertad, sino también
aquellas en que, aún rigiendo la presunción
de inocencia a su favor, el tribunal o bien el fiscal estiman
que la libertad constituye un peligro ya sea para la seguridad
de la sociedad, la víctima, la investigación,
o bien para evitar una posible fuga. Este prurito de severidad,
no se condice con la posibilidad cierta que mientras el formalizado
pueda cumplir su condición de privado de libertad,
en algunos caso en que sea prudente y aconsejable permitirlo,
en el ámbito de su propio hogar, pues, debe entenderse
también que la privación de libertad se refiere
a un solo aspecto de los derechos esenciales, pero no a todos.
En este orden de ideas, no se le limita al ejercicio de compartir
con su familia; a su derecho a la privacidad de sus relaciones
familiares y conyugales, a las posibilidades de trabajo, de
expresión, reunión, etc.
3.-
Problema infraestructural y humano.
Académicos de la Universidad Diego Portales han advertido
serios problemas en Gendarmería al señalar que
hoy son unos nueve mil gendarmes para 40 mil reclusos. Este
aumento de remuneraciones produjo en un sistema presupuestario
rígido la reducción de las remuneraciones. Si
antes ganaban 300 mil pesos, los nuevos funcionarios están
ganando 200 mil pesos.
Los gendarmes también acusan malos tratos de sus superiores.
Pero el sistema no desea reconocer la debilidades propias
de irregularidades que son añejas y que no pueden imputarse
sino a desidia estatal que suma más de medio siglo.
4.-
Consecuencias en el factor humano.
Las labores del gendarme se encuentran vinculadas a la vigilancia,
control y disciplina de cientos de reclusos, la mayoría
de los que se encuentra allí por actos lesivos a la
sociedad, siendo elementos de alta peligrosidad y agresividad.
No puede entenderse de otro modo la circunstancia que hombres
y mujeres jóvenes se encuentren limitados en sus expresiones
fisiosicológicas y humanas por largo tiempo, sin otra
actividad de autorrespeto que "hacer la línea"
hora tras hora y día a día, esto es, caminar
de ida y vuelta en una misma dirección, en cientos
de pasos sin sentido y sin destino.
El recluido aumenta de ese modo, y en una interrelación
de agotamiento permanente, por la falta de medios, espacio
y métodos, sus niveles de por sí elevados y
quye en un ambiente de violencia permanente se disparan.
En este mundo cerrado y sórdido, el gendarme no es
sino un recluido más. Debe andar siempre atento a recibir
un ataque o una agresión. Generalmente, sucede que
son lesionados por los internos, quienes hasta la fecha no
sufren otras sanciones ideferentes que las mismas que cualquier
ciudadano en la vida civil.
El gendarme aprende a olvidar el mundo exterior y en el necesario
proceso de olvido, indispensable para concentrarse en su tarea
de vigilancia y control, aprende también a sospechar
de un ataque, sufriendo permanentemente la posibilidad de
ser agredido. Ello, de por sí es una situación
estresante y deformadora, que muchas veces no termina a la
salida de la prisión. En el tiempo de funciones termina
por desfigurar humanamente al funcionario y llevarlo a los
máximos grados de desconfianza en todas las actividades
de su vida fuera del servicio de gendarmería, aún
en su propio hogar.
Los funcionarios ven agravada esta situación de estrés
por el exceso de horas de trabajo, en algunos casos, turnos
terribles en que el gendarme pasa 24 hrs. Sin poder salir
del establecimiento carcelario. Cabe preguntar ¿ es
humana la situación del carcelero? Cuando, en definitiva
la sociedad y el Estado se encuentran cobrando la deuda social
del delincuente y castigando en exceso a quien debe cuidarlo
y controlarlo. No es difícil intuir que el gendarme
se frustrará a poco andar en sus funciones. Será
muy fácil lograr vencer el respeto de sí mismo
y hacerle zancadillas en su probidad. Es necesario que el
estado y la sociedad no jueguen con la debilidad humana, llevando
al extremo de las exigencias el trabajo de individuos que
son mal pagados, al menos no de acuerdo a la función
que realizan. Mal considerados, agredidos permanentemente,
sujetos a sospechas por los propios procesados y enjuiciados
y permanentemente exigidos por sus superiores.
Si partimos de la base que un chofer de locomoción
colectiva no puede trabajar más de cinco horas seguidas,
por la seguridad de las personas que lleva en su vehículo,
no podemos ni imaginar que un gendarme pueda trabajar cuatro
horas seguidas en una función en que arriesga su vida
y su integridad, y que debido a la naturaleza de su trabajo,
debe interrelacionarse diariamente con cientos de hombres
sancionados por delitos, alguno de ellos horrorosos.
Por esta razón parece comprensible, aunque no justificables,
los suicidios de gendarmes; las agresiones a detenidos y enjuiciados,
las agresiones entre los propios funcionarios; los arranques
ocasionales de corrupción, los problemas familiares
derivados del exceso de trabajo y de la escasa remuneración.
Elementos todos ellos, que llevan a cualquier individuo normal,
al descontrol, la angustia, la desesperación, el pánico,
miedo conductual y a la ira con los otros y consigo mismo.
Es el estrés de este sector de hombres y mujeres que,
debido a la realización de una tarea absolutamente
necesaria para la sociedad, son sobre exigido, mal pagado,
y su función no reconocida como corresponde, y no reunir
las exigencias para que, como trabajadores, tengan un medio
digno y amigable para su desarrollo como personas.
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