DERECHOS FUNDAMENTALES, TRABAJO Y GLOBALIZACIÓN.
Profesor M.Muñoz A.
UT.FSM- SRB - Concepción
1.-
Introducción.-
La realidad hace cada día más vidente el proceso
de globalización. Querámoslo o no, marcha
constante y permanente hacia la intercomunicación
mundial y consecuencialmente a la interrelación cultural.
Ello no necesariamente tiene efectos valorables axiológicamente.
Puede ser bueno o malo para todos o para algunos. Lo importante
es racionalizar en una objetiva conciencia los efectos que
la interrelación acarrea en los distintos puntos
del globo.
Se sabe que la marcha del proceso tiene presupuestos claramente
identificables y aceptados pacíficamente por la sociología.
Algunos de ellos son:
1.- Una profunda desigualdad económica entre las
naciones.
" Los siete países que constituyen el llamado
G-7 (EE.UU., Canadá, Alemania, Reino Unido, Francia,
Italia y Japón) abarcan, de conjunto, el 11% de la
población del planeta; sin embargo, producen el 65%
del PIB mundial. El resto del mundo (el 89% de la población
total) produce el 35% del PIB. La mayor disparidad se registra
en Asia y el Pacífico, que con el 52% de la población
mundial, es responsable de solo el 8% del PIB. África
Subsahariana, con el 11% de la población del mundo,
solo participa con el 1% del PIB, que representa el menor
aporte a la producción planetaria. América
Latina y el Caribe, con el 9% de la población, participa
con el 5% del producto total." (www.solidaridad.net)
2.- Un quiebre entre las distintas culturas.
3.- Existencia de una súper potencia con capacidad
de imponer decisiones propias a nivel internacional.
4.- El no reconocimiento de los derechos fundamentales en
un número importante de países.
2.-
Desprecio al concepto humanista del hombre.
En toda esta debacle derivada de la realidad mundial, debemos
enfatizar que uno de las peores condiciones o factores reinantes
lo constituye el desprecio por el concepto humanista del hombre.
Dicha concepción no es fácilmente reconocible
y su aplicación parcial lleva generalmente a sectarismos
doctrinarios que no ayudan a promover la filosofía
del hombre, base y centro del universo, sino a realzar condiciones
o cualidades aisladas de éste.
Se trata, entonces, de considerar la concepción humanista
en toda su dimensión, en todo su trazado natural y
auténtico, sin separar los elementos que lo conforman,
y que podríamos indicar como los más conocidos,
sin perjuicio de otros que no por ser marginados dejan de
complementar la noción filosófica enderezada
en este individuo social denominado homo sapiens. Son, a nuestro
entender, las siguientes:
1.- Los derechos esenciales civiles y políticos de
la persona humana.
2.- El hábitat, ambiente o medio ambiente necesario
para la vida.
3.- La organización social adecuada y segura, en cuanto
es capaz de sustentar el desarrollo individual.
4.- El problema de la libertad real, desconocida hasta ahora
como base de la organización socio-política
y confundida con la libertad de comprar y vender.
5.- El problema de los valores, en cuanto, la sociedad acepta
en función de una libertad conveniente, proyectos atentatorios
contra el individuo.
6.- El reconocimiento que el sentido de pertenencia a un suelo
y a una cultura es parte integrante del hombre.
Otros preceptos de la filosofía humanista se orientan
a las formas de llevar adelante cuestiones que contribuyen
al desarrollo del individuo y su comunidad en el trabajo constante
por preservar los elementos naturales que permiten el acogimiento
del individuo en el planeta. A la relación social comunitaria.
A la eliminación de entrabamientos respecto de la naturaleza
personar de los "otros". La proposición social
sobre las minorías, los niños y los ancianos.
Elementos de análisis que llevan a disponer de una
fortaleza doctrinaria en pro de la persona humana y en contra
del utilitarismo del individuo.
3.-
Libertad con equidad, seguridad y dignidad humana.-
Trastornados, como estamos los chilenos, con el auge economicista,
no hemos advertido que gran parte de los males de nuestra
sociedad derivan, en gran parte, por la copia mala e infiel,
de fórmulas o sistemas propios de otras sociedades.
Cualquier chileno de cincuenta años o más, puede
dar fe de la existencia de valores hoy desconocidos, como
el de la casa abierta a los amigos, a los niños ya
los vecinos. Las manifestaciones solidarias ante la vida o
los nacimientos, los matrimonios o la muerte. Aún se
observa en algunos pueblos de provincia estas valiosas costumbres
en las que se encierra toda una enseñanza humanista
y valórica. Sin embargo, hoy las relaciones sociales
y de amistad se basan casi exclusivamente en el interés
monetario o económico. Ello debido a que le desarrollo
de la economía sin fijación alguna a los derechos
de las personas y desarrollándose solo per se, es decir,
por sus propios fundamentos economicistas y alejados de la
persona humana, han cambiando la mentalidad y los términos
de las relaciones individuales, dejando un inmenso vacío
de las virtudes propias de nuestros antepasados.
Resulta efectivo que nos encontramos gozando de un inmenso
ámbito de libertad. El problema no radica allí,
sino en la concepción de la libertad que se quiere
para nuestro país y para nuestra gente.
Es evidente que no nos interesa la libertad de la farándula
decadente y ordinaria de la televisión. Nuestro pueblo
sin dejar de ser liberal en conceptos de costumbres, no ha
sido nunca promiscuo ni obsceno. Tampoco nos interesa la libertad
por la libertad, o sea ese concepto huero y sin sustancia,
a que generalmente llamamos libertad.
La verdadera libertad se encuentra siempre acompañada
y adjunta a la equidad, en términos de armonía
y equilibrio general; también a la seguridad en el
sentido que la sociedad asegure al hombre el fin de los miedos:
miedo a perder el trabajo; miedo a ser molestado por los órganos
sociales o particulares; miedo a las enfermedades; miedo a
no tener educación para sus hijos; miedo al abandono
social, esto de común ocurrencia en infantes y ancianos.
La verdadera libertad, es una libertad que se fundamenta en
la equidad individual y social, en la más plena seguridad
de todos y cada uno de sus miembros, y en el reconocimiento
que no puede existir libertad sin que ella sea agua y fuente
de la dignidad personal.
4.-
Globalización y Trabajo.-
La globalización ha traído
un aumento en la desigualdad sea en un análisis macro
o micro económico-social. Ello porque el abismo entre
países ricos y pobres aumenta cada día. Asimismo,
en cada país, se hace más grande la diferencia
entre los que tienen todo y los que van quedando sin nada.
Un ejemplo sobre la Inversión Extranjera Directa: "En
el año 2000, el flujo neto de IED en el mundo alcanzó
1,5 billones de USD. El 82% de ese monto se repartió
entre los países desarrollados, dejando el 18% restante
para los países subdesarrollados. África, la
región más necesitada de capitales para el desarrollo,
recibió menos del 1% del total de IED".(www.solidaridad.net).
Esto implica que los países ricos invierten en ellos
mismo despreciando a los más pobres, quienes siguen
aportando mano de obra barata a las empresas extranjeras y
materias primas indispensables para sus industrias.
Sería interesante saber a como se exporta la tonelada
de cobre chileno a los países desarrollados. Pero al
mismo tiempo conocer cuanto nos cuesta a nosotros esa misma
tonelada de cobre cuando la repatriamos en importaciones.
En cuanto a la dignidad de las personas
en los países que se vanaglorian de la libertad veamos
lo que dice un diario inglés al respecto:" Todos
los años cientos de niños son llevados a Reino
Unido para ser explotados laboralmente en fábricas
y hogares, según revela el periódico dominical
británico The Sunday Telegraph.Los pequeños
son transportados desde distintos puntos de África,
Asia y Europa del Este por grupos de traficantes organizados
y despiadados, añade el dominical británico.
Expuestos a trabajos y condiciones inhumanas y a sufrir abusos
físicos y sexuales, las víctimas entran al Reino
Unido con pasaportes falsos o con adultos que se hacen pasar
por familiares. De acuerdo con la información, los
niños son puestos a trabajar inmediatamente, viven
en unas terribles condiciones y son víctimas de abusos
físicos y sexuales."
Pero no es necesario ir tan lejos. En nuestra propia patria
miles de niños trabajan por la sola caridad de los
usuarios de supermercados y de las grandes tiendas. Y más
aún, los trabajadores deben soportar los más
grandes abusos de acoso moral, acoso sexual y hostigamientos,
con el objeto único de procurar el máximo de
utilidades a sus empleadores. Visto desde el lado humanista,
estos trabajadores pierden lo mejor del ser humano que es
su dignidad y de esta manera las empresas no protegen a sus
trabajadores como la Ley les obliga, sino, que crean entes
llenos de frustración, odio y malestar, creando condiciones
para que el trabajador se convierta en un ser violento en
el trabajo, en la calle y en su propio hogar. El maltrato,
la falta de reconocimiento monetario de la labor que se cumple,
el trabajo degradado, conducen a crear una clase trabajadora
que más temprano que tarde entenderán la fuerza
de su número y podrían hacer colapsar el sistema,
debido a la propia negligencia de los empresarios y gerentes.
5.-
Necesidad de una reingeniería en el sistema productivo.
En Chile, los trabajadores activos forman un ejército
de más o menos 7.000.000 de hombres y mujeres que cada
día entregan su esfuerzo y su capacidad creativa a
la producción de bienes y servicios. En un somero sometimiento
a la realidad de estos siete millones de personas podemos
en base a las estadísticas publicadas obtener un grado
de conformidad o satisfacción de su participación
en el sistema.
Conforme a estas estadísticas en chile un % 40 o más
de personas sufre depresión.
El %73 de los niños es sometido a castigos físicos
o psicológicos.
El porcentaje de accidentes laborales es de más o menos
un a 10 por ciento real o tal ves mayor si se controlara la
vinculación existente entre las empresas y las mutuales,
asunto que todo el mundo conoce pero que nadie investiga.
A lo menos en cifras los accidentes incapacitantes alcanzan
a los 450.000.000 aproximadamente.
El número de personas asesinadas por su pareja, conviviente
o cónyuge el año 2006 estuvo cercano a los cincuenta.
El número de suicidios especialmente de jóvenes
y niños aumentó drásticamente el año
recién pasado.
Estas cifras, sin constituir una certeza en su proyección,
nos llevan a concluir que el sistema en que estamos insertos
es malo y no es viable en cuanto a la vida y salud humanas,
por lo que es necesario tomar providencias a fin de revertir
estas y otros guarismos extraordinariamente apocalípticos
en nuestro pequeño mundo. Las relaciones de producción,
sea entre trabajadores y patronos o entre los mismos trabajadores
debe necesariamente cambiar a fin de restablecer una súper
estructura cultural conforme a nuestros propios parámetros
socio-económicos y que se encuentre vinculado a la
idiosincrasia o forma de ser del hombre nacional. Ello solo
es posible en la comprensión cabal del problema y en
la decisión de realizar una reingeniería en
las relaciones de producción.
6.-
Reingeniería cultural.-
En este campo resulta absolutamente contradictorio con nuestros
anhelos de progreso integral, el desarrollo parcializado de
grupos sociales, los que en mínima expresión
alcanzan los beneficios de la cultura, entendiendo esta como
la suma del conocimiento humano, ciencias, técnica
y arte, en los que se encuentra también la Ciencia
del Derecho. En cambio, grandes sectores son y siguen siendo
cada día marginados de esta posibilidad.
No es ajeno a cualquier observador como, a pesar del esfuerzo
social, un porcentaje inmensamente mayoritario de conciudadanos
no alcanza a los beneficios del amparo del sistema judicial
o sus derechos son entrabados por la falta de medios para
ejercer sus derechos o el desconocimiento de los que les corresponde.
No es la hora de la crítica, sino de la suma de experiencias
a fin de obtener razonamientos puros, alejados del dogma y
del interés menor. Mejor dicho es la hora de la reflexión
serena y sustanciosa.
6.-
CONCLUSIÓN.-
En estos términos, absolutamente discutibles, podemos
concluir que en Chile la Globalización ha constituido
una forma de desnaturalización de nuestras tradiciones
más nobles, relativas a las virtudes del hombre chileno:
su solidaridad, su autenticidad, su pacifismo comunitario,
el respeto y admiración por niños y ancianos.
En cambio, ha producido un desarraigamiento y pérdida
de pertenencia y autenticidad. Nos hemos convertidos en los
nuevos conquistados que aceptamos con admiración todo
tipo de collares brillantes, espejos y chiches de colores,
y peor aún hemos olvidado nuestro apego a la tierra
y a nuestro paisaje, la comunicación con nuestra gente
y el respeto a los demás.
Hoy la "empresa", ya no es la antigua fábrica
en que el dueño al igual que los trabajadores sudaba
bajo el sol del campo y en el interior del inmueble. Nada
de eso. Hoy la "empresa" es una máquina de
ganancias y utilidades sin límites, ajena a las personas
que crean la riqueza y de los que poco o nada saben, pues,
casi todos los días alguien da la vida para el aumento
de esa riqueza, pero la sociedad y el Estado y sus órganos
se debaten en la forma de eludir responsabilidad en estos
hechos.
La Globalización destruye a las sociedades débiles,
las despersonaliza y les quita la cultura ancestral, cambiándola
por otra absolutamente chatarra y desechable.
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