ACOSO
MORAL EN EL TRABAJO,
ORÍGEN POSIBLE EN CHILE.
Manuel Muñoz A.
Profesor USM-RBB, Concepción.
Chile.
www.prevelexchile.cl
2006.
1.-
INTRODUCCIÓN.-
El reciente descubrimiento que Chile es un país afectado
por la lacra del acoso moral en el trabajo, Mobbing o psicoterrorismo
laboral, obliga a realizar un análisis con perspectiva
histórica y volver los ojos a lo que fue la situación
socio-económica en los albores del surgimiento en nuestra
tierra de las avanzadas españolas que conquistaron
las lluviosas selvas del Sur y los bucólicos parajes
del centro norte de esta faja que sostiene el cono austral
de los embates del Pacífico a fin de desentrañar
las causas nacionales o internas del acoso moral en el trabajo.
2.-
HISTORIA.-
En este recorrido nos encontramos con que el primero que se
aventuró por estos lares, bajando desde el Cusco, Perú,
fue el adelantado Diego de Almagro, quien salió hacia
el Sur, en julio de 1535 acompañado por 1.200 hombres.
Luego de una penosa travesía por el altiplano, cruzó
los Andes y arribó a la región de Copiapó
al año siguiente. No pudo permanecer en esas tierras,
denominadas Chile, debido a la rebelión de Manco Inca
y la ausencia de centros urbanos indígenas de consideración,
por lo que debió volver al Perú.
Más tarde fue Pedro de Valdivia, quien dirigió
y financió en gran parte la expedición que concluiría
en la conquista del centro de Chile, el reconocimiento de
Cuyo y del Tucumán. Sin mayores dificultades sometió
a los atacameños y diaguitas del norte de Chile y a
agrupaciones nativas menores del centro del territorio.
Fundó en 1541 la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo,
que es hoy la capital.
La continuación del proceso de conquista lo llevó
más a Sur adentrando territorios de los magníficos
guerreros araucanos, donde luego de cruentas batallas encontró
la muerte.
En 1550, se dice por historiadores del Reyno de Chile que
hubo un gran combate entre los araucanos y españoles
cerca del gran río del Sur el Bio Bío. Pero
este fue solo el comienzo de una guerra que se extendería
hasta mediados del siglo XVII, por casi cuatrocientos años.
El año de 1553 se produjo un importante levantamiento
de los indígenas de las regiones de Arauco y Tucapel.
Valdivia fue muerto y la conquista de Chile se tornó
inestable, situación que se mantuvo durante gran parte
del siglo XVI.
3.- LOS ENCOMENDEROS.-
Encomienda viene del latín "In commendam ".
La frase "In commendam " era usada por la Iglesia
Católica, cuando alguien ocupaba un cargo eclesiástico
temporalmente. "Commendam" que quiere decir "confianza"
o "custodia". "Commenda " viene del verbo
"commendare " que significa "poner algo en
custodia ". Las palabras "comando", "comandante",
y "comendador" tienen esa misma raíz.
La Encomienda consistía en la entrega de tierras, de
los indígenas que allí vivían y de toda
la riqueza que estas pudieran contener, en el suelo, subsuelo
y aguas. Según las leyes españolas los indígenas
se sometían al encomendero para su "protección,
educación y evangelización", pero, aparte
de servir casi como esclavos, debían de pagar un tributo.
Su evolución fue fundamental para la economía
ya que fue una institución creada por la Corona Española
bajo el derecho indiano, que tuvo como objetivo fundamental
premiar el servicio de los conquistadores en las nuevas colonias
de América, a cambio de la protección y evangelización
de sus encomendados. Esto eran grupos de indígenas,
en algunos casos muy numerosos, que tenían la obligación
de tributar para su encomendero.
- La encomienda como institución varió en los
distintos países de América Latina donde se
aplico según las características particulares
de cada lugar la concesión de privilegios, otorgados
apartir de 1492, tubo en sus inicios un carácter hereditario,
pero a los pocos años las capitulaciones fueron otorgadas
por una o dos vidas y bajo la condición de la confirmación
por parte de la Corona. Indudablemente la formación
de las generaciones en semi cautiverio transaron la libertad
de su espíritu por una vida sometida a los dictados
del encomendero.
- La encomienda paulatinamente fue perdiendo su razón
de ser, entre otros motivos, por la caída de la población
aborigen, la desaparición de los conquistadores avidos
de recompensas y la paz del imperio en la mayoría de
las provincias, en cambio, los repartimientos persistieron
hasta el fin del periodo Colonial.
- Las categorías laborales como el esclavismo, encomienda,
repartimiento, etc. operaron de manera muy diversa de acuerdo
a costumbres y religiones muy variadas. Por ello, las generaciones
no dan necesariamente cuenta de muchas situaciones locales.
- También en el contexto del proceso de conquista se
esclavizo al nativo capturado en para que trabajaran en la
extracción de metales preciosos y en las encomiendas.
Las presiones ejercidas por sectores de la iglesia y la disminución
de la población indígena, determinaron que la
corona permitiese el ingreso de negros africanos para que
sustituyeran a la mano de obra originaria.
4.- EL INQUILINAJE.
- En el siglo XVIII, el aumento demográfico de los
mestizos libres y la progresiva desaparición de los
indígenas, entre otras cosas debido a las lacras traídas
por los españoles en sus cuerpos infectados de sífilis,
pestes, resfríos y otras desconocidas en estos parajes
puros, permitió que se creara una nueva capa social
que vino a reemplazar progresivamente al vasallaje.
Hay que entender que los españoles en su mayoría
fueron jóvenes aventureros dispuesto a dar la vida
por la riqueza de la américa española. Entonces
resulta convincente la idea que se "juntaron" con
la raza originaria dando forma a una nueva sangre derivada
de la mapuche y la ibérica. Más tarde con los
nuevos contingentes llegados especialmente de la región
vasca, el color fue aclarándose hasta tomar el que
actualmente posee la gran mayoría de nuestro pueblo.
La zona central de Chile las haciendas que fueron propicias
para desarrollar estrategias, que permitieron la inclusión
del sistema de inquilinaje, mediante el cual Mestizos y Españoles
pobres se instalaron en los terrenos alejados de las grandes
estancias ganaderas a cambio de una recompensa que se pagaban
anualmente en especies.
- La instalación de inquilinos permitió a los
estancieros el control de los limites de sus tierras, a la
vez que les garantizaba mano de obra para las faenas ganaderas
como el rodeo y la matanza tras el auge de las exportaciones
de trigo a Perú a fines del siglo XVII, estos, los
inquilinos, vieron aumentar progresivamente las cargas laborales
que les importan los ascenderos convirtiéndose en la
principal mano de obra de la nueva economía triguera,
no solo como peones de temporada sino también como
medieros de los hacendados.
Se puede afirmar que los descendientes y sucesores en la clase
productiva de mano de obra, de los indios, esclavos y vasallos
de la colonia, fueron los inquilinos, dependientes en lo económico
y en las reglas sociales y de familia de los hacendados o
terratenientes, quienes disponían de ellos, su trabajo,
sus mujeres y sus hijos a su divino antojo.
- Las condiciones de vida de los campesinos fueron constante
tema de debate entre los intelectuales, progresistas. Las
instituciones como el inquilinaje son fuertemente criticadas
y la precariedad absoluta de los inquilinos, que en cualquier
momento podían ser expulsados de la tierra que trabajaban.
Se criticaron las paupérrimas condiciones de vida en
que mantenían los hacendados a sus inquilinos y el
atraso cultural que se vivía en los medios.
5.-
DESARROLLO ECONÓMICO.
- El único propósito demostrado en la promera
etapa del desarrollo económico del país, en
manos de una dependencia colonialista fue la de acumular el
máximo posible de sustancias y metales preciosos especialmente
oro y plata.
- - Con las reformas borbónicas en el siglo XVIII asume
el trono Español una nueva dinastía de origen
Francés, los Borbones, que impulsaron una verdadera
reconquista de América creando un aparato estatal activo
y modernizando tanto la administración como la economía.-
Las principales importaciones y exportaciones se generan a
partir del siglo XVI con la minería (oro), el siglo
XVII la agricultura y ganadería (trigo, sebo, charqui),
el siglo XVIII la agricultura (cebada, trigo y maíz).
- Las principales importaciones fueron, salitre, tabaco, sombrero,
arroz, paños y de Paraguay, hierba mate.
- Las principales exportaciones a Lima fueron el Cobre, Charqui,
fruta, vino, cuero, trigo, poncho, madera, mantas y es Potosí,
mulas y charquis. Rurales
6.-
LA INDEPENDENCIA.
La primera etapa de esta economía arranca de un hecho
político y militar: la Conquista.
La segunda etapa se inicia con la Independencia. Sin embargo
nada nuevo se aporta al proceso pues, la etapa de Independencia
se encuentra estructurada por el dominio de las ideas colonialistas.
Sin que en los albores del nacimiento de Chile se logre entregar
un atisbo de cambio en la composición de las clase
sociales, la economía, educación, religión
o política. No obstante, en esta etapa hay una seria
influencia del nacimiento de ideas más modernas que
repercuten en Francia y luego se trasladan a los nacientes
países de américa.
Son las ideas de la revolución francesa y de la constitución
norteamericana encontraron un clima favorable a su difusión
en Sudamérica, entusiasmando a la burguesía
progresista y apremiada por mayores libertades de comercio.
La Independencia, bajo este aspecto, se presenta como una
empresa romántica. Pero, los conductores, los caudillos,
los ideólogos de esta revolución no fueron anteriores
ni superiores a las premisas y razones económicas de
este acontecimiento.
Se sabe que la política colonial obstaculizaba y contrariaba
totalmente el desenvolvimiento económico de las colonias
al no permitirles traficar con ninguna otra nación
y reservarse como metrópoli, acaparando el derecho
de todo comercio y empresa en sus dominios, por lo que estas
presiones debieron frustrar las ideas de desarrollo económico
de la burguesía criolla naciente y prender la chispa
destinada a romper el lazo vincular con la metrópolis.
El impulso natural de las fuerzas productoras de las colonias
hacía irremediable el rompimiento, necesario para la
creación del desarrollo económico de la burguesía
enriquecida en esta época, fundamentalmente de origen
vasco. Ello se observa aún en la actitud de sus descendientes,
quienes observan no sin cierto desprecio a los criollos cuyos
antepasados venían de Andalucía o de otras provincias
de la España castellana. La naciente economía
de las embrionarias formaciones nacionales de América
necesitaba imperiosamente, para conseguir su desarrollo, desvincularse
de la rígida autoridad y emanciparse de la medioeval
mentalidad del rey de España.
Se observa que la presión por romper con la península
no derivaba de los hombres originarios, sino por los propios
criollos, esta raza nueva nacida de la unión de los
españoles de Valdivia y las indias, renovadas por las
sucesivas afluencias y oleadas de invasores peninsulares,
y aún de los propios españoles que terminaron
por renegar de la política de vasallaje proveniente
de la corona.
La independencia, no se constituye por una concesión
romántica propia de la época, sino, por necesidades
económicas de los dueños de la tierra y de la
incipiente industria y comercio.
En Inglaterra, sede del liberalismo y el protestantismo, la
industria y la máquina preparaban el porvenir del capitalismo,
esto es del fenómeno material del cual aquellos dos
fenómenos, político el uno, religioso el otro,
aparecen en la historia como la levadura espiritual y filosófica.
La misión británica se acomoda perferctamente
a la propagación del capitalismo en América,
en especial a los paíse en formación, rebeldes
de la pobreza de proyectos de la Corte Española.
España no podía abastecer abundantemente a sus
colonias sino de eclesiásticos, doctores y nobles.
Pero sus colonias deseaban bienes más prácticas
que la España colonialista no podía entregar
dado que ella misma adolecía de un desarrollo industrial
y un acercamiento a las nuevas formas de producción.
En consecuencia, hubo de mirar hacia Inglaterra, cuyos industriales
y cuyos banqueros, colonizadores de nuevo tipo, encontraron
nuevas posibilidades en estas tierras, cumpliendo su función
de agentes de un imperio que deslumbraba con una economía
manufacturera y librecambista.
Entre los países que mejor aprovecharon esta coyuntura
están los países situados sobre el Atlántico.
La Argentina y el Brasil, sobre todo, atrajeron a su territorio
capitales e inmigrantes europeos en gran cantidad y al mismo
tiempo ideas de mayor libertad, al menos en el ámbito
de la economía adquiriendo una fuerte influencia europea
en lo cultural, político y económico.
7.- EL NACIONALISMO.
La independencia había creado la necesidad de una patria
americanista y a presentir una empresa común que muy
pronto se transformó en una competencia individual
entre las diversas burguesía descendientes de España.
En esta época, la gran hacienda del Valle Central y
del Norte Chico fue tomando contornos permanentes, teniendo
como mercados la proveeduría del ejército y
una exportación lentamente creciente de carnes ahumadas,
cueros, cordobanes, sebo, jarcia, cereales, frutas secas y
vinos al Perú y Alto Perú. Fuera del ejército,
el mercado interno era aún casi nulo. En ese tiempo
hubo en el Valle Central del siglo XVII un clima bélico
constante. La sublevación del año 1655 llegó
a afectar hasta territorios que se encontraban al norte del
río Maule. Por otra parte, la mano de obra, especialmente
indígena guerrera, que se podía conseguir en
el sur, no era apropiada para las labores de cultivo, pero
eran buenos peones montados y vaqueros. Algunos hacendados
que tenían encomiendas de indios en los alrededores
de Santiago, los trasladaron como cultivadores y productores
artesanales, a los extensos territorios vacíos de más
al sur.
8.- EL LATIFUNDIO.-
El latifundio de este modo, debió enfrentar la gran
tarea que le dio unidad y una cierta uniformidad en sus relaciones
de producción; ésta fue, conseguir mano de obra
permanente. Las acciones a tomar fueron:
1) Un movimiento de la masa trabajadora a los feudos del Sur
o a las haciendas cercanas a Santiago.
2) La guerra de Arauco permitió la venta como esclavos
de los araucanos vencidos.
3) la población libre, constituida por españoles
pobres, mestizos. Mulatos y todo aquel desposeído que
fue quedando fuera de las haciendas por no ser indio, ni esclavo
ni sometido.
Así se fue formando el inquilinaje, el campesino, "el
roto". Como consecuencia que un descarte social que no
correspondía a la vida feudal del hacendado, pues,
era un libre, nacido de la mezcla de indio y peninsular, cuya
sangre fue "blanqueandose" a medida de las nuevas
oleadas de españoles que ocupaban el territorio.
9.- EL LATIFUNDIO Y LA MANO DE OBRA.
El latifundio dependía de la mano de obra. Pero los
indios fueron exterminándose, al igual que los esclavos
negros, quienes no soportaron los malos tratos, el hambre
y las enfermedades, a pesar de las Cartas al rey del Padre
Bartolomé de las Casas y otros curas que promovieron
un trato más humano para indios y esclavos.
Los indios labradores recibían, en general, buen trato,
junto con algún tipo de participación en las
fuentes productivas, pero eran el estrato más bajo
del conjunto humano de la hacienda.
Un estrato superior a ellos constituían los mestizos
y españoles pobres, fijados dentro del latifundio con
acuerdo de medierías o inquilinaje. [20].
El latifundio antiguo absorbió a toda la población
rural -puertas adentro- en el espacio de un siglo, dando al
Reino un particular paisaje humano. Todos los testimonios
de la época están de acuerdo en que hasta entrado
el siglo XVIII, el país era, con la excepción
de unas pocas ciudades, un yermo extendido desde el desierto
del norte a la frontera.
El dominio no se ejerció solamente en un sentido demográfico
y económico general, sino también se extendió
al aspecto de la distribución espacial, de la estructura
social y de la psicología y valores del campesino.
Se ubicaron familias en los límites de la hacienda,
en las aguadas y pastadas, en las cañadas internas
de trashumancia, junto a los plantíos o "pampas"
de cultivos cerealeros.
Los poderes del hacendado eran omnímodos. Quitó
y puso personas a cada familia, hizo y deshizo matrimonios,
protegió, expulsó, vendió o "conchavó"
peones en sus tierras. A principios del siglo XVIII se estableció
la costumbre de no dejar mujeres solteras, pues, estas eran
un anclapara los hombres que constituían la fuerza
laboral, además era más fácil conseguir
mujeres que hombres por compra, rapto, "conchavos",
depósito de huérfanos, etc.
Después de cada "peste" los corregidores
y sus tenientes -que eran latifundistas-- y también
los curas párrocos, dominados por los latifundistas,
recogieran a los huérfanos y los repartiesen en custodia
entre los hacendados de la región. Lo mismo ocurría
con las mujeres cuya manera de vida provocaba escándalo
y mal ejemplo. Fue tanta la costumbre, la avidez de los hacendados
por controlar a la población, que la retención
de huérfanos se convirtió en un importante motivo
de lucha y litigios entre ellos.
10.- EL PROBLEMA DE LOS LATIFUNDIOS.
Los más importantes fueron:
1) el aumento de la población protegida por la hacienda;
2) la producción de trigo más allá de
la demanda;
3) la mayor importancia de una economía minera en la
zona central y norte Chico, y
4) los cambios en la infraestructura de producción
y circulación que los fenómenos anteriores significaban.
La población creció moderada pero constantemente
desde mediados del siglo XVII, pero el latifundio, con márgenes
muy reducidos de utilidad y con racionalización creciente
de la empresa, no pudo amparar y absorber permanentemente
los saldos demográficos cada año más
abultados. La nueva inclinación triguera del latifundio
fue produciendo profundos cambios en el ambiente rural. Junto
a todo ello, y en parte por los mismos efectos de las nuevas
modalidades de producción y por el crecimiento demográfico,
se formó y creció rápidamente el vagabundaje
y el bandolerismo.
Durante la mayor parte del siglo XIX, la economía chilena
es fundamentalmente agrícola. Casi el 80% de la población
vive en zonas rurales antes de 1880; incluso hasta 1930 la
población rural supera a la urbana. En la agricultura
predomina la hacienda o latifundio, en el que prevalecen relaciones
sociales de tipo semimedieval: hay un señor-patrón
o latifundista e inquilinos o campesinos7. El latifundista
proporciona a sus inquilinos una choza y algo de tierra; además,
los protege y cuida de ellos cuando están enfermos
o viejos. Por su parte, los inquilinos obedecen y reverencian
a su patrón, y viven y mueren en la tierra8. Su nivel
de vida es bastante precario, y están aislados de la
vida urbana, cultural, educacional y política; esta
situación dura hasta bien entrado el siglo XX.
La situación material y laboral a principios del siglo
XX no es mucho mejor para los trabajadores urbanos.
Hasta 1920, las condiciones laborales presentaban las siguientes
características:
a) No había: convenios colectivos; contrato escrito;
el contrato era verbal verbales.
b) No había previsión social para los trabajadores,
ni indemnización por accidentes laborales, ni ninguna
otra de seguridad social.
c) La jornada diaria oscilaba entre 9 y 12 horas.
d) No era obligatorio el descanso dominical.
e) No estaba prohibido pagar las remuneraciones en especies.
f) El trabajo infantil no estaba reglamentado, y
A comienzos del siglo XX, las clases sociales chilenas podrían
clasificarse así: el caballero (de la aristocracia),
el siútico (de la clase media) y el roto (del pueblo).
Desde entonces, gracias al predominio y la consolidación
de la clase media, ha surgido una mayor preocupación
por los grupos sociales marginados, que han aumentado su incorporación
a aquella. Como resultado de ello, a fines del siglo XX la
mayoría de la población se considera de clase
media, y los partidos políticos tratan de posicionarse
en el centro del espectro político para captar los
votos de esta clase(Partido Democrático; Partido Radical).
11.- LA CUESTIÓN AGRARIA.
La estructura social de Chile, desde los tiempos de la Conquista
y de la Colonia, se estableció sobre bases agrarias:
una aristocracia dueña de la tierra, que mantenía
el control de la vida nacional; otra clase mas baja, que formaba
el inquilinaje permanente de las propiedades rurales. Los
dueños de la tierra mandaban, y a los que nada poseían
les correspondía obedecer.
El campesinado se diferencia de otras clases sociales, por
las características siguientes:
1. Asociado a la producción de bienes agrícolas,
propia o ajena;
2. La unidad de producción es familiar, trabajo y consumo.
3. Produce bienes para su propio consumo. Raramente vende
salvo el remanente.
4. Es explotado por varios sectores de la sociedad capitalista:
el hacendado; el fabricante; comerciante.
5. Se manifiesta la explotación en la venta de los
excedentes.
6. Aunque una de sus fracciones sea propietaria de tierra
y de algunos instrumentos de trabajo no controla no tiene
acceso al capital.
7. Como parte de la clase explotada y trabajadora, tan sólo
logra reproducir su fuerza de trabajo.
12.- CONCLUSIÓN: PSICOLOGÍA CHILENA.
No hay un país con habitantes tan malamente simplones,
como el nuestro. Para el chile existe un camino permanente
entre la realidad y el mito; lo objetivo y lo fantasioso.
Pareciera que la masa se encuentra en un bipolarismo psicológico
inmutable. Si se gana un partido este es el país más
grande del mundo y los chilenos son una raza superior. Si
se pierde, el país no sirve para nada y los chilenos
son malos de "raza". Es común escuchar los
días después de los eventos internacionales:
"no hay vuelta, la raza es la mala".
Recientemente se ha celebrado la llamada Teletón, evento
destinado a juntar dinero para los discapacitados. Pero más
que ello es una especie de catarsis chilensis, en que la población
masivamente reclama su derecho a ser solidario "una vez
al año", comprando los bienes de las empresas
que han programado un aporte importante conforme al aumento
del nivel de ventas. Artistas y faranduleros se dan cita a
este festival de vanidades en los que todos obtienen más
de algun provecho personal, desde dinero hasta viajes y reflejos
televisivos que quedan gravados en el teleaudiente hasta el
evento del año próximo, en que otra vez limpiaremos
el alma oscura de avaricia e irrespeto por los demás
que nos alumbrará en todo ese periodo.
En cierto sentido los dichos populares no dejan de tener razón.
¿Cómo es posible establecer una continuidad
y estabilidad psicológica y anímica cuando hemos
heredado el amor a la muerte, el dolor por la aventura y el
masoquismo español junto a la fantasía geográfica
y el realismo mágico de los originarios, además
de la violencia genética de los araucanos, aún
no domados como nación?.
Debemos atender que mayoritariamente nuestra gente deriva
de esta mezcla explosiva y amargada. Ya los españoles
que llegaron no fueron los mejores y los que progresaron mantuvieron
sus blasones y privilegios hasta el día de hoy. No
en vano se encuentran los Larraines, Undurragas, Gurruchagas,
Urrutias y toda otra suerte de apellidos vascos en la cima
del poder o de la economía. Pero no es un asunto de
apellidos, es una cuestión de cultura. Pues, estas
mismas generaciones son descendientes de quienes tenían
en su poder el derecho de la horca y del cuchillo. Los que
formaban familias o las deshacían para bien de su terratenencia.
Son los que inculcaron en sus siervos, villanos e inquilinos,
trabajadores de hoy, que la mano de Dios les favoreció
y detentan aún el derecho de sobrepasar los límites
de la Ley sobre sus subordinados.
Es fácil entender que un país que apenas hace
40 años se ha abierto a la influencia de las naciones
más avanzadas y ha mantenido una relación comunitaria
con otras civilizaciones, tenga lacras de formación
en las que las diferencias y la falta de respeto a los sectores
más débiles se manifiesta como un asunto genético
y formativo, producto de las eternas relaciones de poder frente
a cientos de esclavos primero, inquilinos después y
obreros hoy, menos dotados en la formación educacional
y con menos desarrollo psicomotor producto de prácticas
generacionales que van desde la prohibición de aprender
a leer y escribir, mantenida hoy en la decadente educación,
sin estímulo y aliciente, permiten concluir que en
el aspecto psicológico de nuestra nación imperan
dos tipos de personas: aquellas que gritan ofenden, humillan
e insultan, las que curiosamente se encuentran vinculadas
directa o indirectamente al Poder o a porciones de él
y, las mayorías trabajadores que deben soportar por
razones de necesidad económica la violencia en el trabajo
y su forma más cruel el acoso laboral, personas desvinculadas
de la propiedad de los medios de producción y los agentes
de estos, y poseedoras solo de su inteligencia, fuerza de
trabajo u oficio, como herramientas para ganar los recursos
que satisfagan las necesidades mínimas de éste
y su familia.
No me cabe duda que este problema es sudamericano y que en
este continente el acoso moral tiene sus raíces históricas
derivadas de la conquista y la colonia y los sistemas de producción
traídos desde el otro lado del Pacífico hace
ya más de quinientos años.
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