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El
Sol negro: un psicópata en la familia
Hugo
Marietán. Publicado en Alcmeon, 48, noviembre 2005
Introducción
La
familia básicamente es un sistema. Y todo sistema que
permanece es porque de alguna manera beneficia a sus miembros.
Por
suerte, la mayoría de los psicópatas demuestra
su psicopatía por fuera de la familia. A tal punto
que muchas veces la familia ni se entera de las actividades
psicopáticas del individuo. Tienen familia pero no
descargan la psicopatía en ella. Un porcentaje escaso
lo hace dentro de la familia.
Hace
poco consultó una señora que había estado
casada 25 años y hacía 2 años que estaba
separada. Quería saber que pasó con ella que
en 27 años no se enteró que estaba con un psicópata.
Lo descubrió por azar. En un momento revisó
algunas cosas de la casa que compartió con este hombre
y encontró una caja llena de fotografías de
mujeres adolescentes en actitudes eróticas con él.
Él siempre andaba con una cámara fotográfica,
pero ella tomó esto como un hobby inocente. De vez
en cuando él salía a cazar con unos amigos.
Investigó a estos amigos y se dio cuenta que todos
participan de la misma perversa afición. Dice que con
ella un par de veces él intentó tomar fotografías
en posturas especiales, y por eso las reconoció cuando
vio las fotos, eran las mismas posturas. Se preguntaba cómo
no pudo detectar la psicopatía. Fuera de esto, era
hombre trabajador, buen padre, etcétera.
El
efecto Sol negro
Yo
llamé a la acción del psicópata en la
familia el efecto Sol negro, porque hace que todo
el sistema familiar gire alrededor de él, como si fueran
planetas alrededor de un Sol. A diferencia del Sol que da
luz, da energía, da vida y permite el desarrollo de
los individuos, el psicópata, toma la energía
de todos, opaca a la gente, impide el desarrollo de los miembros
de la familia, ejerce un poder intenso. Son comovampiros
energéticos, desvitalizan.
Hace
unos meses viene a consultar una mujer que se dedica a la
creación de guiones teatrales. Hasta un mes antes estaba
casada y era parte de un circuito psicopático en el
que estuvo durante cuatro años. Esta guionista parecía
anémica, en el sentido médico del término.
Por la falta de fuerza física y el atolladero mental
en que se encontraba: parecía totalmente chupada energéticamente.
Me
dijo que perdió todos sus amigos, (los psicópatas,
en su afán de poder, separan de todas las personas
que son significativas, los va sacando para concentrar el
poder sobre él), y se quedó sin relaciones de
tipo sociales, sin contactos. Contó que su ex marido
hasta le sacó su parte creativa, la opacó. Toda
su energía estaba puesta en el modo de poder satisfacerlo,
tarea bastante imposible, siempre había un pero, siempre
faltaba algo.
El
emergente
Cuando
en un sistema familiar hay un psicópata, ¿qué
es lo que primero aparece en nuestro consultorio? Aparece
el emergente, aquel que es signado como enfermo.
Una
vez llegó a la consulta una chica, acompañada
por su madre y su padre, tenía todas las características
de un síndrome esquizofreniforme. Tenía alucinaciones
auditivas, visuales, percepciones delirantes, ideación
de ser perseguida, premoniciones. Con esto, es fácil
dejarse llevar y colocar el rótulo de esquizofrenia.
Por suerte con la práctica se aprende que en la esquizofrenia
hay que esperar para hacer el diagnóstico.
Más
adelante me entero que el hermano de esta joven de 28 años
estaba internado en una granja de recuperación de adictos
graves. Una segunda hermana se casó muy joven: se marginó
del sistema. El padre era una persona muy ansiosa, irradiaba
tensión.
En
contraste con todo esto, la madre soportaba estoicamente la
carga de esta familia tan pesada y de difícil convivencia.
Una madre abnegada que llevaba su cruz.
Las
tres instancias
Por
lo general en las familias donde hay un psicópata en
primera instancia se ve el emergente, en segunda se ve que
hay otros miembros de la familia que están con problemas
psicológicos o psicopatológicos, y recién
en tercera instancia, con mucha investigación y la
mentalidad abierta, se ve al psicópata, se ve al Sol
negro.
Así,
he concluido que cuando en una familia hay varios miembros
con descompensaciones psicopatológicas hay que buscar
al psicópata, en algún lado está.
En
este caso la psicópata era esta madre, que además
padecía una ludopatía grave. Tenía acciones
francas de cosificación; por ejemplo su madre, una
anciana de pocos recursos, vivía de una pensión.
Ella tenía el poder para cobrar esa pensión
y sacaba el dinero y lo jugaba. Pedía préstamos
a la empresa en la que trabajaba el marido, a cuenta; bueno,
hacía toda una serie de cosas que no vienen al caso
ahora que la tipificaban como psicópata. Sin embargo,
si uno la toma en una primera instancia, parecía una
madre sufrida y victimizada.
Los
rasgos neuróticos del psicópata
Algunas
veces el psicópata presenta rasgos neuróticos.
Esta es una observación que yo investigo desde hace
tiempo, la presencia de rasgos neuróticos en los psicópatas.
Esto es importante de destacar porque nuestra formación
nos lleva a canalizar los diagnósticos a través
de las psicosis o de las neurosis, y cuando observamos rasgos
neuróticos vamos por una vía muy directa a pensar
el cuadro como neurosis, dejando de lado otras posibilidades,
y ahí nos perdemos.
Lo
emocional impide el análisis
El
otro error que podemos cometer al momento de detectar a un
psicópata es dejarnos invadir por lo emocional o lo
ético ante las acciones psicopáticas. Lo afectivo
anula el posterior seguimiento intelectual del caso; nos quedamos
con el impacto y paramos de razonar.
La
acción invisible de la psicopatía
Sabemos
que hay otros soles oscuros, que si hay un depresivo, uno
o más miembros de la familia giran alrededor de él,
sabemos que se da en otros estados también, como en
la psicosis. Un neurótico grave también puede
hacer girar a la familia alrededor de él, pero en todos
los casos la familia puede detectar la enfermedad, es un depresivo,
es un neurótico. La psicopatía no se nota, la
psicopatía permanece invisible y solo nosotros la captamos
a través de los efectos que producen en la familia.
La
atmósfera psicopática
Después
tienen que pensar en lo siguiente, los miembros de esas familias,
sobre todo los chicos de estas familias, están en esa
atmósfera, han crecido en esa atmósfera psicopática,
entonces para ellos es indistinguible qué es un
psicópata y qué no es un psicópata,
qué es lo que está bien y qué es lo que
está mal, ellos han crecido así. En la adolescencia
los chicos se abren más a la comunidad e intentan afirmar
su personalidad, y encuentran en la psicopatía un escollo.
Las
reacciones a la psicopatía
Entonces
pueden reaccionar de distintas maneras:
| a)
ignorar el tema, negarlo |
|
b)
someterse
|
| c)
rebelarse: la rebeldía es faltar a la obediencia,
es ser indócil, oponerse con tenacidad, pero dentro
del sistema; desde el sistema se critica el sistema. |
| d)
revolucionar: es atacar el sistema desde afuera o
desde la marginalidad, clandestinamente. |
| e)
radiarse: es alejarse del sistema, como hizo la chica
mayor de este caso que conté, que a los 17 o 18
años se casó y se fue. Es girar a una órbita
mucho más amplia |
| f)
enfermar |
Los
efectos de la psicopatía
Si
bien la psicopatía no es visible, en el sentido de
no ser detectada como una depresión o una neurosis,
se ve a través de los efectos.
Para
algunos miembros hay algo que no cierra, que no está
bien. Y a medida que van creciendo más se nota esto.
En los niños suelen notarlo las maestras, los compañeros,
hay algo en ese pequeño que no está funcionando
bien, no se sabe qué es, pero se nota que está
englobado en una situación que no es la normal.
El
no darse cuenta activo
La
esposa del psicópata por supuesto es una complementaria.
La complementaria tiene un modo de no darse cuenta especial.
Las cosas anómalas acontecen y la familia o los amigos
le dicen que lo que está viviendo es un desastre, todos
se lo señalan, pero la complementaria no ve, hay un
no darse cuenta activo, trabaja para no darse cuenta.
Cuatro
puntos para destacar
Me
gustaría insistir en cuatro puntos.
Primero, que cuando ustedes sospechen una psicopatía,
traten de controlar su sistema emocional, el psicópata
puede suscitar repugnancia y reacciones afectivas negativas
una vez conocida la acción psicopática: un incesto,
una perversión, produce un choque emocional importante
y así no se puede analizar nada. Tenemos que enfriarnos
y estudiar el caso, para ayudar, si lo solicitan, a la gente
que está alrededor del psicópata.
Segundo,
en aquellas familias que presenten varios miembros con alteraciones
psicopatológicas, busquen al psicópata, es muy
probable que lo encuentren.
Tercero, no se dejen confundir por los rasgos neuróticos,
el psicópata puede presentar rasgos neuróticos.
Cuarto, el psicópata es un gran absorvedor de
energía y ejerce un poder especial sobre la familia.
En
la psicopatía
En
el caso de la psicopatía he observado que se cumple
lo que me ha dicho una vez un familiar de un psicópata.
Hace muchos años ya que he dejado de buscar las claves
de esta profesión en libros de idioma inglés,
francés o alemán para dedicarme a escuchar que
me dice el paciente, qué me dicen los familiares. No
qué me debe decir el paciente, de acuerdo a lo que
leí o traduje, sino qué me dice, qué
hace, qué me quiere decir este paciente. Decía,
entonces, que un día un padre de un psicópata
me dijo: doctor, este muchacho me roba la vida. Observen
qué profundo es ese sentimiento y cuánta verdad
lleva. Él se daba cuenta que lo absorbía tanto,
que la conducta era tan anormal, tan demandante que el tenía
que invertir su vida en el hijo. Lo que no podía hacer
era discriminar, como lo estoy haciendo yo que sintetizo tantos
casos semejantes, que el estaba girando alrededor de un Sol
negro. Que él estaba corriendo como un bombero detrás
de un piromaniaco que siempre estaba un paso adelante, que
llevaba la iniciativa. Chocaba los autos (un clásico
entre los marihuaneros), robos de poca monta, drogas, alcohol,
manipulaciones, mentiras, falta de disciplina y constancia
en los proyectos, cuando los tenía o se los imponían.
El padre siempre tratando de solucionar los problemas en que
se metía el hijo, de ver cómo se podía
solucionar el problema, ilusionándose con un cambio
que nunca se producía. Apostando a que era una etapa
alocada de la juventud de su hijo, que ya iba a madurar.
Doctor,
este muchacho, me roba la vida.
Era
un Sol negro.
Estractos
selecionados por M. Parés de "El Sol Negro"
de Hugo Marietán
Exrraído
de http://www.marietan.com/material_psicopatia/el_sol_negro.htm
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