Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda
Espiando al
espía de Gobernación
Apreciable
Sr. Rueda me dirijo a usted una vez más, a fin de denunciar
en su columna a un sujeto, funcionario y orejón del Gobierno
estatal, que en muchas ocasiones ha sido objeto de acusaciones,
pero por extrañas situaciones se mantiene al frente de la
oficina de espionaje de la Secretaría de Gobernación
estatal.
Quién
más sino el mal afamado y que por infame mote se le conoce
como el Gussi o gusano como le decían en el Cisen
cuando este era agente del más bajo peldaño jerárquico.
Este tipo,
pues ni siquiera puede calificarse como persona, se ha encargado
de hacer el trabajo de espionaje más sucio y repulsivo, con
informes colmados de todo tipo de calumnias y datos tendenciosos,
siempre tratando de ser servil a los intereses de su amo en turno.
Sin embargo, esto es del dominio público y no quisiera ahondar
en ello.
Lo que
quiero exponer es la forma tan prepotente y arbitraria con la que
maneja su oficina, misma que esta plagada de todo tipo de aviadores
y actos corruptos. Y si algún empleado cuestiona alguna directiva,
inmediatamente es objeto de todo tipo de terrorismo laboral, al
más puro estilo priista de la vieja guardia (un Varguitas
cualquiera salido de la película La ley de Herodes).
Ejemplos
hay muchos:
Hugo Zarate,
quien falleció en febrero del 2007, fue uno de ellos, pues
ni su amistad de muchos años con el Gussi logró
disminuir la intimidación de la cual fue objeto por muchos
meses por parte de su flamante jefe, quien decidió refrigerarlo
por cuestionarlo en múltiples ocasiones y que acabó
solo hasta su propia muerte a manos de un sicario y en condiciones
misteriosas hasta el día de hoy (¿acaso sabía
demasiado?)
Mariana
Dosseti fue otra victima de este despreciable ser, pues desde su
ingreso a esa agencia fue objeto de acoso sexual por parte del soplón
mayor, llegando al grado de proponerle ser su mujer
para conservar el puesto y ésta, indignada, rechazó
tan aberrante proposición y por lo cual fue excluida del
círculo de confianza (lambiscones) de este policía
chino y se convirtió en la proscrita de ese lugar.
Por si
fuera poco cuando Mariana tuvo la desfachatez de embarazarse, el
Gussi encolerizado por la falta moral tan grande de
su empleada, ni tardo ni perezoso le negó permisos para obtener
licencia con goce de sueldo, pues ese era su problema y no el de
la dependencia, pasándose por el arco del triunfo la Ley
contra la Discriminación de Género y Laboral, así
como todo principió de derechos humanos y de trabajo; sin
embargo, la fémina buscó ayuda legal. Cuando se presentó
una vez de concluir su periodo de incapacidad por maternidad, tenían
preparada su renuncia, pues su jefe al no acceder a sus bajos instintos
genitales decidió cesarla y así sucedió.
Edgar
Musalem es otro caso, pues al no ser del agrado ni confianza del
Gussi durante su instancia en la Dirección de
Estudios Políticos y Soporte Informativo ( no es broma así
se llama) fue acosado, relegado y menospreciado y a pesar de empeñarse
en hacer bien su trabajo, esto no bastó para tener conforme
a su director.
En sus
últimos días se le negó el acceso a dicha oficina,
no se le recibían informes, ni mucho menos llamadas por indicaciones
del licenciado y se le levantó un acta administrativa
por abandono de cargo, con lo que fue arbitrariamente despedido,
dejando en Edgar un sabor de injusticia y corrupción que
hasta hoy no puede digerir.
Por último,
tenemos el caso de Cristian Barrientos, a quien mantienen desde
hace varios meses en una mesa sin hacer absolutamente nada (una
visita a esa oficina puede constatarlo) hasta que se canse de su
situación y renuncie, además, con la amenaza de despedirlo
en cualquier momento fue vedado de su bufete, de su computadora
y se le negó el libre acceso al interior de la oficina (sólo
puede ir al sanitario y eso si no esta ocupado por el Lic.),
pues el Gussi decidió relegarlo por un informe
(chisme de lavadero ) sobre actos desleales por parte de Barrientos.

Todo ello
junto al terror que ejerce al interior de su dirección, es
una muestra del grado de corrupción, bestialismo e injusticia,
por lo que absolutamente todos sus subordinados están más
que descontentos con el liderazgo a la mexicana de este servidor
público.
Además
de las amenazas de despido, trabajo excesivo o de otro tipo, pues
todos conocen sus picos emocionales que van de la depresión
a la furia y que tienen en la inseguridad al personal de esta oficina.
Cuál
será la Opinión de sus Jefes, sobre el actuar de este
sujeto o es que acaso el Secretario de Gobernación no está
enterado de la peculiar forma que conduce a su oficina el infame
Gussi.
artrueda@laquintacolumna.com.mx
http://www.laquintacolumna.com.mx/2008/julio/columnistas/colu_tiempos_180708.html