|
El lavado de cerebro
Francisco Javier Gutiérrez
El autor es Ecólogo
Como hongos después de la lluvia aparecieron los rótulos
donde el presidente de los pobres posa sin su Mercedes Benz.
Pero no están ahí de pura casualidad, no son
sólo para rendirle culto al iluminado.
Además de contaminar el paisaje también pretenden
contaminar el cerebro de los ciudadanos.
Los
expertos en materia de lavado cerebral tienen ya poderosas
razones para creer que la imagen sirve como instrumento de
permanencia en la memoria a largo plazo y eso condiciona una
determinada preferencia a la hora de ejercer el voto.
Las
prácticas de control mental e influencia de voluntades
varían de forma, pueden ser muy sutiles y sublimes
hasta ortodoxas y brutales. Estos procedimientos son de uso
común por ejemplo en las compañías de
publicidad, sectas religiosas, maridos esquizofrénicos,
padres abusadores, las FARC y sus hermanos del FSLN.

Espantando
cuervos y ratas en su oscuro laboratorio Rosario Murillo trabaja
sin descanso. A pesar de su experiencia personal en someter
voluntades, como en el caso de su propia hija, no es una tarea
fácil ensayar en los nicaragüenses el vasto arsenal
de técnicas que dicta el manual de lavado de cerebro.
Plagiar
la canción de John Lennon para la campaña electoral
del FSLN constituye un buen ejemplo del trabajo de la Primera
Dama. Es una melodía contagiosa y repetitiva, su golpe
es relajado casi hipnótico, cercano a los latidos del
corazón en su ritmo más lento, la canción
alcanza unos 45 golpes por minuto perfecta para los propósitos
con que fue plagiada.
El
carismático líder de los Beatles asesinado en
1980 llora de tristeza en el cielo cada vez que su canción
suena en los medios del partido de Gobierno. El creador de
Imagine nunca se imaginó, al igual que Carlos Mejía
Godoy, que su obra fuera usurpada para favorecer tan bajos
y mezquinos intereses.
Las
tarimas enfloradas. La voz dulcete y parsimoniosa. La repetición
del mensaje una y otra vez con una cadencia talibana. La excitación
que provocan las luces y el audio. La espera de la gente para
iniciar los actos es intencional para agotarla. El diálogo
del líder con su pueblo en los discursos.
En esos trances a los participantes les pueden preguntar ¿quieren
que asesinemos a sus madres? y entusiasmados contestarían:
sí mi comandante.
El
discurso amenazante, los supuestos enemigos, el imperio, la
guerra contra Colombia, contra la oligarquía o contra
cualquiera, todo eso es parte del mismo procedimiento alterador
del juicio y la tranquilidad del colectivo. El objetivo es
propagar el estrés. Con hambre, atemorizadas las personas
se confunden, se impresionan no piensan de forma crítica
y caen en la trampa.
El
humillante uso de la comida y el trabajo como recompensa de
la afiliación política, el acoso de los CPC.
El ataque despiadado a todo lo que se les oponga, el trato
despótico con sus ministros y funcionarios, el uso
del Cardenal, en fin todo el concepto y la costosa parafernalia
oficial está diseñada por Murillo para idiotizar
a los convencidos, mantener un control férreo del poder
y ganar nuevos adeptos.
Así
se generan también los matones y las fuerzas de choque.
Elementos cobardes que pueden agredir y asesinar a sangre
fría. Ahí está el asesino del periodista
Carlos Guadamuz impunemente en libertad por la justicia corrupta
del Gobierno, igual los agresores de la familia Chavarría
y los que equivocaron la emboscada a los valiosos jóvenes
del grupo Puente.
Aunque
las prácticas del lavado de cerebro están asociadas
a las torturas de la Santa Inquisición y brutalidades
más antiguas. El término surgió en 1950
después de la invasión norteamericana a Corea,
algunos de sus soldados que habían sido prisioneros
de los comunistas regresaban idolatrando a Mao. El periodista
Edward Hunter al no tener una explicación del fenómeno
lo llamó Brainwashing.
Para
Kathleen Taylor, una doctora en Fisiología por la Universidad
de Oxford, el tesoro más valioso del ser humano: su
mente, es como un jardín, entre más cuidado
y organizado está ese jardín más difícil
resulta para los depredadores cerebrales poder moldearlo o
reemplazarlo.
Por
eso es muy importante cultivar la educación y el espíritu
crítico dentro del pueblo. Luchar por la democracia
y el bien común, en vez de demandar una parte del pastel
publicitario oficial, es una obligación moral no es
una posición ideológica.
http://www.laprensa.com.ni/archivo/2008/septiembre/16/noticias/opinion/282917.shtml
|