| Abogados - 19 de Abril de 2006
Impulsan
la "ley antidespido" por acoso laboral
De
prosperar el proyecto del ARI, un trabajador que alegue haber
sufrido acoso moral de parte de su jefe o pares, no podrá
ser despedido y deberá ser reubicado en la empresa.
Se trata de una iniciativa que ingresó en Diputados
el 1º de marzo pasado. Se suma a otros tres proyectos
que protegen al trabajador en casos de mobbing o acoso laboral.
Avanzan sobre derechos de empleadores, informó la Agencia
FOIA.
Los proyectos relacionados con el acoso moral podrían
plantear nuevas limitaciones sobre los derechos del empleador.
En momentos en que los empleadores reclaman mayor certidumbre
jurídica sobre el marco de normas laborales, se conoció
otro proyecto de ley, en manos del Congreso, que podría
convertirse en un nuevo riesgo empresarial. Se trata de una
iniciativa presentada el pasado 1º de marzo por las diputadas
Elisa Carrió y Marcela Rodríguez, del ARI, que
busca regular la figura del mobbing o acoso moral en el ámbito
laboral. El proyecto presenta una serie de aspectos particularmente
riesgosos para el sector empresarial:
Impide
no sólo despedir al trabajador que dice
haber sido objeto de acoso laboral o persecución sicológica
sino también a los empleados que hayan sido testigos
del mismo. Es decir, instaura una suerte de indemnidad
de trabajadores en esas situaciones.
Establece la responsabilidad solidaria del empleador por cualquier
hecho de violencia laboral que ocurra en la compañía.
Así, el empleador será responsable no sólo
por los actos del personal a su cargo sino también
por todos aquellos actos de personas que no estuvieran a su
cargo y tuvieran como víctimas a sus empleados. En
realidad, esta enunciación es vaga y no se entiende
cuáles serían los terceros por quienes debería
responder el empleador.
En
caso de que el trabajador víctima de mobbing se considere
despedido por esa causa, podrá solicitar su reincorporación
por vía judicial y el juez deberá reinstalarlo
en su puesto de trabajo.
Riesgos:
Tal como está planteado el proyecto, los empleadores
sumarán más responsabilidades y deberán
intensificar los controles sobre sus empleados, ya que serán
responsables en forma solidaria por el acoso moral o trato
discriminatorio a trabajadores ejercido por personas a su
cargo o por terceros- Además, los empleadores deberán
cuidarse de cualquier acto, gesto, palabra o actitud que pueda
considerarse mobbing. Laboralistas consultados por Infobae
señalaron que las empresas deberán extremar
controles al momento de contratar trabajadores y conocer si
su perfil es el de un posible acosador, algo que
en la práctica sería imposible de lograr. Otro
elemento alarmante recae en la posibilidad que se le otorga
al trabajador despedido que fue víctima de algún
trato discriminatorio para optar por reclamar la nulidad de
aquella medida, con el consecuente pago de las prestaciones
adeudadas o percibir la indemnización que corresponda
más daños y perjuicios.
De
esta manera, advirtieron los laboralistas, la propuesta convertiría
en ley el controvertido pronunciamiento adoptado por la Sala
IX de la cámara laboral en el caso Greppi.
En dicho precedente, de mayo último, la Justicia declaró
nulo un despido y ordenó la reincorporación
de una trabajadora, basándose en discriminación
laboral.
Según
los laboralistas, una norma de este calibre es inconstitucional
pues limita las facultades legítimas de los empleadores
de efectuar despidos e impide el ejercicio de industria
lícita. Más aún, esta situación
parece tomar mayor vuelo al sumar otro límite legal
a las facultades de reubicar o despedir a trabajadores que
hayan denunciado ser víctima de violencia laboral o
inclusive haya sido testigo, denunciado o de cualquier forma
haya participado en una investigación relacionadacon
aquel tipo de hecho.
Violencia
:
Otra
fuente de preocupación proviene de la vaguedad en la
enunciaciónde actos que pueden considerarse violencia
laboral. Así,
la iniciativa define a aquella violencia como las acciones
u omisiones de quienes, en ocasión del ámbito
o relación laboral, atenten contra la dignidad, integridad
física, psicológica y/o social del trabajador,
mediante
acoso sexual, abusos, ataques, amenazas, intimidación,
amedrentamiento, inequidad salarial, trato discriminatorio,
maltrato físico, psicológicoy/o social. Para
los laboralistas, la imprecisión de esta definición
alentará la inclusión de reclamos por esa vía
que se convertirán en fuente segura de aventura judicial.
Por
ejemplo, la propuesta establece como violencia laboral a las
siguientes conductas:
Maltrato
psíquico: hostilidad continua en forma de insulto,
hostigamiento psicológico, uso deliberado de poder,
abuso verbal, intimidación, desprecio o crítica
sobre trabajadores. Maltrato físico: es toda
conducta que en forma directa o indirecta está dirigida
a ocasionar un daño o sufrimiento físico a empleados.
Inequidad salarial: es el hecho de instaurar la disparidad
salarial entre trabajadores que ejercen en el mismo establecimieto
funciones equivalentes, considerando la calificación,
el esfuerzo y la responsabilidad para ejercer el trabajo y
las condiciones en las cuales se realiza dicha tarea.
Trato
discriminatorio: es todo comportamiento en el ámbito
laboral, tales como palabras, acto, gestos, omisiones y escritos
que, de manera directa o indirecta, atenten contra la dignidad,
igualdad o la integridadpsíquica o física del
trabajador, o puedan poner en peligro su empleo o degradarel
clima de trabajo.
Acoso sexual: cuando una persona realiza un requerimiento
sexual, en forma verbal, escrita, simbólica o física,
no deseado por quien la recibe, con la amenaza de causar en
la víctima un perjuicio en las expectativas que pueda
tener en el ámbito de la relación laboral.
Responsabilidad:
En
cuanto a la extensión de la responsabilidad a los empleadores
por actos de violencia de subordinados, el proyecto dispone
que la solidaridad operará siempre y cuando
el empresa no acredite haber tomado alguna acción apropiada
para corregir aquella situación.
La
misma situación se dará para aquellos casos
en que los hechos violentos provengan de terceros hacia trabajadores
en ejercicio de sus funciones. Es decir, si los empleadores
no pueden demostrar que realizaron acciones para impedir el
ejercicio de estos hechos o si ocurrieron haber iniciado acciones
inmediatas para corregirlos, deberán junto al acosador
resarcir los daños sufridos.
Asimismo,
la iniciativa exige al violento y, en su caso, al empleador
a reparar los daños sufridos por el trabajador víctima
del acoso.
Propuestas
Más allá de la iniciativa ingresada el último
mes, en el Senado existen al menos otras tres que tienen similares
característas. Se trata de proyectos presentados por
los legisladores Ada Maza (PJ,Jujuy), en marzo del 2005; por
Gerardo Morales (UCR, Jujuy), en abril del 2005, y por Haide
Giri (PJ, Córdoba), en mayo último. A diferencia
de la iniciativa impulsada por Carrió y Rodríguez,
las tres aplican una multa por aquellos hechos, y coinciden
en la posibilidad de responsabilizar solidariamente al empleador.
Congreso:
cada vez más propuestas
A pesar de que el mobbing se instaló en el Congreso
con diversos proyectos, en Diputados, las iniciativas vinculadas
con el mobbing vienen corriendo una suerte diversa. En el
2002 entró en la Comisión de Legislación
Laboral un proyecto de ley del PJ que proponía un régimen
de regulación para el mobbing pero no fue tratado.
En
el 2003 la diputada Marta Osorio (Frente para la Victoria)
impulsó un proyecto de declaración pidiendo
al Ejecutivo información sobre el impacto del mobbing,
consiguió dictamen y la iniciativa llegó al
Gobierno, y éste envió los respectivos documentos,
que ahora están archivados.
En
el 2004, llegó a la comisión una resolución
de la diputada María del Carmen Alarcón (FTV)
solicitando al Ejecutivo asistencia oficial para víctimas
del mobbing, pero por cuestiones políticas no logró
dictamen.
Finalmente,
el ingreso más reciente del mes pasado
es el del proyecto de Elisa Carrió y Marcela Rodríguez,
que empezarán a estudiar los asesores.
En
el Senado en tanto, a la Comisión de Trabajo -cabecera
en el tema- llegaron desde el 2003 más de 30 iniciativas,
que no obstante no lograron mayor trascendecia. Pero el año
pasado la UPCN presentó mil firmas pidiendo una regulación
para la violencia laboral por lo que, en respuesta a esa demanda,
la flamante comisión fijó como prioridad el
tema que ya se está considerando. Se tomaron como base
dos proyectos, uno de Gerardo Morales (UCR) y otro de Haide
Giri. Y se sumaron otros seis que abordan algún aspecto
puntual como mobbing, acoso sexual, o psicológico.
Ver más: "El mobbing, aún sin definición
concreta por la Justicialaboral"
Informe: Agencia FOIA
Pablo Méndez y María Bourdín
pmendez@infobae.com
mbourdin@infonbae.com
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