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Plántale
cara al 'mobbing' inmobiliario
Barcelona
crea la primera fiscalía contra el acoso a los inquilinos
Por GEMA FERNÁNDEZ (SOITU.ES) Actualizado 06-06-2008
17:50 CET
MADRID.-
Presiones
y chantajes son sólo algunas fórmulas que emplean
los propietarios de viviendas para deshacerse de sus inquilinos
y rentabilizar el inmueble. Pero ya hay quien lucha contra
el 'mobbing' inmobiliario en España. Se llama Fernando
Rodríguez Rey, y es el primer fiscal español
especializado en estos casos. Su 'campo de batalla': Barcelona,
una de las ciudades más afectadas por el acoso inmobiliario.
Entre
2004 y 2007, las oficinas municipales de vivienda de la capital
catalana recibieron más de 509 denuncias, y en lo que
va de año se han denunciado otras 23 situaciones más
de este tipo, principalmente en Ciutat Vella, el barrio donde
más han proliferado estas conductas delictivas en los
últimos tiempos.
La
mayoría de las denuncias están relacionadas
con la falta de mantenimiento del edificio, el acoso personal,
la higiene e insalubridad o la negativa al cobro de la renta.
Desde hoy, todas estas quejas, si no son resueltas a través
de la mediación de las oficinas de vivienda municipales,
se remitirán a la nueva Fiscalía, que llevará
el caso por la vía penal, que castiga con condenas
de hasta tres años de prisión los delitos de
coacciones o de atentado contra la integridad moral, como
sería el caso.
Pero,
¿qué es el 'mobbing' inmobiliario?
La palabra 'mobbing' proviene del inglés ("agredir,
acorralar") y se asocia, por lo general, a las presiones
de compañeros de trabajo o jefes para hacer dimitir
a un empleado. En cuanto a su versión inmobiliaria,
se refiere a las presiones ilegales que ejercen agencias y
propietarios de viviendas para echar a los inquilinos. Sobre
todo, van dirigidas a aquellos que viven con rentas bajas,
con el fin de hacer un uso más rentable del edificio
o para aprovecharse de un proyecto de planificación
urbanística determinado.
En
España comenzaron a proliferar este tipo de casos tras
la regulación de la Ley de Arrendamientos Urbanos realizada
en 1994. Es por ello que el Ministerio de Vivienda ha hecho
saber que la lucha contra este acoso será una de sus
prioridades para esta legislatura. De momento, el pasado mes
de diciembre, la anterior titular de la cartera, Carme Chacón,
firmó con la Federación Española de Municipios
y Provincias (FEMP) un convenio para llevar a cabo actuaciones
y programas conjuntos contra el 'mobbing' inmobiliario. A
él se han adscrito diez ayuntamientos: l'Hospitalet
de Llobregat (Barcelona), Fuenlabrada y Getafe (Madrid); Gijón
(Asturias); Denia y Elche (Alicante); Vitoria (Álava);
Córdoba (Andalucía); y Las Palmas de Gran Canaria.
Todos ellos han puesto a disposición de sus ciudadanos
un teléfono gratuito de atención ciudadada (900
900 707) en el que los afectados encontrarán información
sobre sus derechos y cómo hacerlos valer ante los acosadores.
Justicia
deficiente
Pese a la notoriedad adquirida en los útimos años,
el 'mobbing' inmobiliario aún está en pañales
en España, al menos en lo que a procesos legales se
refiere. Sergio Brox, abogado director del despacho barcelonés
Brox Advocats, nos explica que no existe un procedimiento
tipo para estos casos. De hecho, se trata de un delito "no
tipificado en el Código Penal, aunque sí existe
jurisprudencia sobre el tema, pero muy reciente".
La
primera sentencia en España que reconoce este tipo
de coacciones inmobiliarias data de agosto de 2004, en Getxo
(Vizcaya), cuando se dictaron medidas cautelares contra un
empresario que quería hacerse con la totalidad de un
edificio y para echar a uno de los propietarios por no querer
vender, "arrendó" su propiedad a una familia
numerosa y conflictiva por un euro al mes como parte de un
plan de acoso. El Juzgado de Instrucción nº 6
de Getxo obligó al desalojo de los imputados y su expulsión
de la localidad.
No
obstante, según Sedisem (Servicio Europeo de Información
sobre Mobbing), el primer paso en el reconocimiento legal
de este tipo de conductas como delictiva fue la reapertura
de la primera querella de 'mobbing' que se produjo en España,
que había sido presentada en el año 2003 y fue
reabierta por orden de la Audiencia de Barcelona en mayo de
2004, aunque la sentencia se dictó en 2005. Era el
caso de una viuda que tenía un contrato de alquiler
indefinido desde 1936 con una renta de 40 euros mensuales,
y fue coaccionada por el propietario para que dejase la finca,
renunciando a la indemnización que por ley le pertenecía
por la rescisión del contrato. Para conseguir el desalojo,
el propietario mantuvo el inmueble infestado de ratas y cucarachas,
lleno de grietas, con problemas en el suministro de agua y
electricidad, y la presencia de okupas en el terrado.
¿Qué
hacer?
Lo recomendable ante una situación de acoso inmobiliario
es acudir a la policía y buscar un abogado (ya sea
de oficio o privado) que pueda interponer una demanda contra
el acosador (mobber). El procedimiento puede llevarse por
la vía penal, por la civil, o por ambas a la vez, dependiendo
del tipo de presión ejercida por el 'mobber'', explica
Sergio Brox, quien recomienda armarse de paciencia al demandante,
ya que los procesos judiciales por lo penal vienen a durar
"entre 6 y 9 meses", y la vía civil "está
colapsada".
Otras
iniciativas europeas
Otros países europeos también se han puesto
en pie de guerra contra esta lacra. Italia, tras la alerta
de la ONU referente a 600.000 amenazas de desalojo en el país
y gracias a la campaña Sfratti Zero (antidesalojo)
contra las privatizaciones de las viviendas de protección
oficial, firmó en febrero de 2006 un protocolo que
declara Roma "ciudad libre de desalojos". Francia,
por su parte, ha introducido una norma para transformar parte
de los desalojos en nuevos contratos, y ha aprobado la construcción
de 500.000 viviendas de protección oficial en los próximos
cinco años.
http://www.soitu.es/soitu/2008/06/05/actualidad/1212659505_013051.html
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Barcelona
tendrá el primer fiscal de España contra el
acoso inmobiliario
El Ayuntamiento y la fiscalía se comprometen a actuar
conjuntamente
PERE RÍOS - Barcelona - 05/06/2008
Se
llama Fernando Rodríguez Rey, tiene 42 años
y hace 16 que es fiscal. A partir de ahora será el
fiscal especializado en los casos de mobbing inmobiliario
en la ciudad de Barcelona, el primero de estas características
que habrá en España.
El
alcalde Jordi Hereu y la fiscal superior de Cataluña,
Teresa Compte, firmaron ayer un convenio de colaboración
en el que ambas instituciones se proponen trabajar coordinadas
contra esta práctica social de especuladores sin escrúpulos.
"Se
quiere proteger a los más desprotegidos, como ancianos,
inmigrantes o familias con rentas bajas", dijo ayer Compte
tras el acto protocolorario de la firma. "Es un paso
trascendental y es muy bueno saber que tenemos a la fiscalía
con nosotros en esta batalla", precisó Hereu.
En
aplicación del convenio, el Ayuntamiento recogerá
todas las denuncias que se presenten en las ocho oficinas
de vivienda que hay en los distritos de la ciudad. Una comisión
de seguimento marcará los criterios que se han de aplicar,
de manera que lo que llegue a la fiscalía tenga un
mínimo de base. Después será el fiscal
el que decidirá si abre diligencias y acaba presentando
denuncia.
Rodríguez
Rey, el nuevo fiscal, ha sido delegado en Barcelona de la
Fiscalía Anticorrupción y fiscal de delitos
económicos. Fue el fiscal del caso Turismo y del caso
Estevill, junto con Carlos Ramos. Y todavía sigue siendo
el fiscal del caso Pallerols, entre otros asuntos, con lo
que su solvencia profesional está más que acreditada.
Ayuntamiento
y fiscalía ya habían trabajado juntos en algún
caso de mobbing inmobiliario, como el que implica a Luis Miguel
Pahissa, presidente de la Asociación de Propietarios
de Cataluña, a quien el fiscal reclama dos años
de cárcel por acosar a dos ancianas de una comunidad
que administra. Rodríguez Rey explicó ayer que
ahora tiene entre manos diversos casos, pero destacó
que la colaboración institucional quedará ahora
más definida con el convenio.
El
Ayuntamiento considera que el apoyo de la fiscalía
puede tener un efecto disuasorio en quienes acosan a inquilinos
sin recursos, como la ciudadama cubana Blasina Tapia Pérez,
una vecina de la calle de la Magdalena. Hereu dijo ayer que
las oficinas municipales han recibido 532 consultas desde
2004 sobre mobbing inmobiliario. La tercera parte afecta a
ciudadanos de Ciutat Vella, el distrito en el que los acosadores
encuentran un campo de acción más extenso por
el deterioro de muchos edificios y las condiciones sociales
de sus ocupantes.
Es
imposible saber cuántas de esas consultas acabaron
en juicio o en condena porque no existe ningún seguimiento
ni lo permite el sistema informático judicial. Hereu
cree que con el convenio de ayer y con "las antenas y
los ojos" que tiene el Ayuntamiento con los servicios
sociales, las oficinas de vivienda y las asociaciones de vecinos,
se puede combatir el mobbing inmobiliario. Los juristas encuadran
esa denominación en los delitos de coacciones y contra
la integridad moral, y las penas de prisión pueden
alcanzar los tres años.

http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Barcelona/tendra/primer/fiscal/Espana/acoso/inmobiliario/elpepuespcat/20080605elpcat_6/Tes
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